Crónica: En Diskordia + Chabacanos (Gijón 7/9/2024)

La temporada de salas sigue abriéndose paso a dentelladas y este pasado fin de semana vino a hacerlo a través de las descargas de los punks catalanes En Diskordia y los rockeros urbanos astures Chabacanos. Citados en Tizón tras el dichoso derby, no fue mucha la gente que se arrimó a la descarga. Pero cada cosa a su tiempo.

Faltan veinte para las diez cuando los barceloneses En Diskordia hacen suyo el coqueto escenario del Tizón. Poco público, ya digo, pero muchas ganas de agradar. No me vale la excusa del derby esta vez. El partido ya había terminado para cuando los chicos arrancan con una muy apropiada “Rabia e Ira”, por lo que habrá que buscar otros motivos a la escasa venta de tickets.

En lo referente al cuarteto catalán y sin ser el suyo un estilo que acostumbre a escuchar, lo cierto es que me agradó que resultaran tan poco panfletarios a la hora de construir sus letras, en un espíritu que me recordaba más a unos Mala Reputación de su última etapa que a La Polla, por decir algo.

Alguno de sus temas incluso desarrolla ciertos guiños alternativos. Lo cierto que se mostraron como una banda que parte del punk para abrazar otras influencias y por ahí su actuación gana enteros cara al público más casual del género, como puede ser mi caso. Curioso y muy efectivo de hecho el riff que dibujan en “Road Trip” y agradable ese punto más melódico que le insufla al set.

Puede que para ser una banda punk uno eche en falta algo más de nervio, de pegada, que es justo lo que ofrecen en “A Tu Lado”, encargada de abrir su álbum del año pasado “Raíces”. Turno para los agradecimientos y una “La Niebla” gracias a la cual abordan la nota melancólica del set, antes de un final descosido e incluso vibrante. Una de las mejor recibidas por parte del escaso público.

La Chica De La Foto” fue presentada como un tema “especial” para ellos. Su primera balada, con todo lo que ello tiene de llamativo para una banda punk como esta. Hablaba antes de Mala Reputación y fue un nombre que regresó a mi subconsciente durante este impasse dentro del set. Tiene mérito lo de estos chicos. Pegarse la paliza de viaje desde Barcelona hasta el Tizón llenos de incertezas. Por ahí que a buen seguro agradecieron la lluvia de espontáneos que inundó el escenario justo después de haber procedido con las presentaciones. ¿El motivo de la invasión? La versión del “Otra Noche” de Kaotiko que deslizaron.

Le llegaría el turno entonces a otro de los temas que mejor funcionaron, “Mi Infierno”, en cuya versión grabada colabora nada menos que Peib de Free City. Puede que el sonido a lo largo de su descarga no fuera el mejor de cuantos hemos disfrutado en la mencionada sala. Puede que les pesara el cansancio del largo viaje. En lo personal agradecí un corte como “Estigma”, quizá el que deja el mayor poso compositivo de todo el set, mientras que el final recoge un espíritu muy Me Fritos And The Gimme Cheetos para echar el cierre con una sonrisa.

Chabacanos son un animal muy diferente, aunque la propia diversidad de En Diskordia ofreció a término algún que otro punto en común. El rock de los asturianos bebe de las fuentes del mejor Robe Iniesta y sus diferentes hijos putativos, Kutxi Romero a la cabeza.

Mucho de ese rock que algunos vinieron a llamar “transgresivo” el que inunda el Tizón cuando, a eso de las once menos diez, arrancan con “Piel De Humo”. Álex Mallada y esa forma de encarar los distintos versos que tanto recuerda al líder de Marea, puso el carisma, mientras Jorge Tello y Edu dibujaban riffs puede que algo convencionales pero con gancho. Cierto que al comienzo del set la voz predominaba sobre el resto de instrumentos. También que todo iría reconduciendo hacia cauces normales con el correr de los temas.

Unos temas que los presentes, aunque fueran pocos en número, eran solidarios en ánimo y entrega, gritando “A Pleno Pulmón” con los asturianos. “Venimos del barrio, cada uno del suyo” exclama irónico Mallada, y la banda entrega un “Rozando Solera” que deja alguno de los solos más llamativos de la noche, con el propio vocalista de rodillas en el suelo del escenario.

Me gustó el detalle que tuvieron para con los chicos de En Diskordia, a quienes preguntaron cuántos kilómetros habían hecho. Y es que ya sabéis lo que dicen, a veces parece que el rock todo lo puede. Agradó el regusto más vacilón de “La Ruinera”. También el recuerdo al Boni, el tristemente desaparecido miembro fundador de Barricada. O la nota más poética, desgarrada también, de “Les Rexes”, con el Mallada menos prosaico y más visceral emergiendo en la noche gijonesa.

Ahora Es El Momento” sin embargo recuerda a ciertos momentos de Barricada, mientras que “La Maraña” pone una nota más relajada y tendida que viene a contrastar con lo agrio y malencarado de sus versos. “Siempre me gusta invitar a gente que está empezando” comentó no sin cierta sorna Mallada previo a que Sandra (Dr. Nekro) irrumpiera en escena para “Ramas De Papel”. La colaboración parecía cosa de un único tema hasta que Jorge Tello dijo aquello de “puños arriba se queda, puños abajo se va”. Huelga decir que ganó la primera opción.

Sucede a veces que en los conciertos de verdad, en los que hay que afinar instrumentos o simplemente no dependen exclusivamente de un maldito lápiz USB, a ciertos duendes les gusta hacer de las suyas. El concierto del sábado no vino a ser la excepción. Lo cuento porque me gustó la forma en que Mallada supo salir del trance. No esperaba escuchar, aunque apenas fuesen unas pocas estrofas, el “Asturias” de Víctor Manuel en un bolo de rock and roll. Otra anécdota más para un hipotético libro. Enciclopedia a este paso.

Berti, bajista de la banda, bajó a mezclarse con la gente ya muy al final del set. Un set que, echando luego un ojo, vimos que tuvieron que recortar. La tiranía de los horarios. Lástima. Puede que fuéramos pocos pero a buen seguro estábamos disfrutando de su rock poético y callejero. Quede pues ese cierre con “Animal Peligroso” como resumen perfecto de la propia idiosincrasia de la banda. “No hay quien me ate” insiste la letra una y otra vez. Damos fe.

Unas veces se gana, otras se pierde. Algunas incluso se empata. No fue la noche con mejor entrada del verano pero si dos ratos bien agradables. Hubo hasta una celebración, la del cumpleaños (atrasado) de Edu, guitarra de Chabacanos. Por nuestra parte nada más. Mandar un gran saludo a ambas bandas, a Rheme, porque no se entiende el concierto sin ella y a la buena gente con quien departimos a lo largo de la jornada. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Valliniello Sound Fest III: Horarios Oficiales

La asociación cultural Valliniello Sound City confirma el reparto de tiempos para las formaciones integrantes de la tercera entrega del del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el próximo sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.

El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda con el siguiente timeline:

18:30 horas: Apertura de Puertas
19:00 horas: Fer Espina & The Riders
20:00 horas: Sacavera
21:00 horas: Kinkis Gruñones
22:00 horas: Materia Muerta
23:00 horas: Servet
00:00 horas: Leather Boys
01:00 horas: Betty & Barney Hill
02:00 horas: Communal Connection

Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.

Valliniello Sound Fest III: Cartel Cerrado

La asociación cultural Valliniello Sound City desvela el plantel de bandas que formarán la tercera entrega del festival Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el sábado 14 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.

El evento que mantiene su carácter gratuito dará inicio con una sesión vermú a las 12:00 horas en la plaza Pedro Menéndez protagonizada por Rock & Rockets. A partir de las 19:00 horas arrancarán el resto de conciertos en el Colegio Fernández Carbayeda hasta las 3:00 de la madrugada. Un cartel que completan los langreanos Kinkis Gruñones, para presentar su segunda obra de estudio «Gruñe o Muere» publicada a principios de año. Communal Connection, trío de hard rock clásico que presentará sus primeras composiciones en el festival. El combo punk rock ovetense Servet también con nuevo material en el zurrón, 5 temas grabados en Breakdown Studios. Los gallegos Materia Muerta que presentarán su último disco hasta la fecha «La Bestia«. El debut en vivo de Sacavera, banda de nuevo cuño formada por músicos veteranos de nuestra escena como Michell Ardura (Black Beans, Skanda) a la guitarra y voz, Arturo «Will» Fernández (Faraón Félix, Paco Jones, Intermezzo) a la batería y Javier González (Cracken, Thornados, Trito, Métodos de Danza) al bajo. La también formación de reciente creación Betty & Barney Hill, que desplegarán su apuesta por los sonidos electrónicos, el rap y el metal. Abrazando un sonido más clásico llegarán al festival Fer Espina & The Riders, trio ovetense formado por Alejandro Blanco (Igor Paskual, Real Straits) a la batería, Dany León (La Destilería, Avalanch) a la guitarra y Fer Espina (Fran Juesas, Paula Rojo, El Malo) como bajo y voz. Cierran el cartel Leather Boys, inmersos en la la recta final de la gira de presentación de su libro autobiográfico «Fairy Tales From The Underground». Además contarán de nuevo la ruta motera “Estrellas Avilés” visitando el festival y los habituales autobuses lanzadera desde Avilés para acceder al recinto.

Crónica: Corazones Eléctricos + Maverick (Gijón 26/7/2024)

Inmersos de lleno en temporada alta de festivales, tocó hacer un alto en el camino y volver a una de nuestras queridas y apreciadas salas. De hecho y salvo inconveniente de muy última hora, no sería la única del fin de semana. Digo yo que habrá que dar cumplida cuenta de Baja California y Sex Museum en los conciertos del Patioh. Pero vayamos por partes, pues toca juntar cuatro palabras sobre la venida a tierras gijonesas de Corazones Eléctricos, la banda del ex Uzzhuaïa Pau Monteagudo, acompañados del combo punk mierense Maverick.

Una cita que nos tuvo en ciernes con un retraso sobre el horario establecido y que a más de uno le hizo temer lo peor. Así las cosas, son ya casi las nueve cuando el quinteto mierense se ajusta como puede al coqueto escenario del Tizón gijonés y emprende con su habitual punk de toques melódicos. Digo siempre en estos casos que el suyo puede no ser nuestro negociado, el nombre de la web es el que es, lo que no quita para que nos merezcan el mismo respeto que cualquiera que se suba a un escenario a defender lo suyo (y no lo de otros).

Porque lo cierto es que supieron defender su parcela con fuerza y ganas. La intensidad inherente al género. Pero también porque saben trazar buenos temas y amalgamar un amplio abanico de influencias dentro de su habitual punk rock. Una banda bien arropada bajo el escenario, con gente en platea que demostró saberse los temas más allá de los estribillos.

El hecho de que una cuerda de guitarra no aguantara el envite trastocó sus planes. Y ni tan mal porque la banda, ahora en formato cuarteto, procedió a descargar una “Travis”, por Travis Bickle, el protagonista de “Taxi Driver”, que sorprendió por su fiereza. Por momentos me recordaban a Free City o Desakato. Y aunque ya menos, también a Berri Txarrak durante los momentos más encorajinados. Que los hubo, ya digo su música parece beber de muy distintas fuentes, lo que redunda en un set ante el que resulta complicado aburrirse.

No Sabrás” o “La Espiral” fueron finiquitando una descarga que me dejó la impresión de que la banda ha crecido una barbaridad desde mi anterior encuentro con ellos, hace ahora dos años. Algo de lo que nos alegramos.

Cinco faltan para las diez cuando “Canción Urgente” arranca el set de los Corazones Eléctricos, la banda valenciana que venía a defender en tierras gijonesas su “De Amor y Rabia” del pasado octubre. Y todo lo que se pueda decir del show que desplegaron parecerá poco. Lo cierto es que el trío apareció por el pequeño escenario perfectamente engrasado, con un Pau Monteagudo que derrochó carisma y tablas casi a cada acorde de su preciosa guitarra. Me disculpan los entendidos en la materia por no reconocer la marca de la misma.

El público, algo frío de entrada, supo aullar con ellos. Ayudó el buen sonido que desplegaron. La presencia de todo un Nefta Vázquez (Sound Of Silence, Blast Open, Escuela de Odio…) a los mandos de la pequeña nave era toda una garantía de éxito. No se olvidó Monteagudo de pasar lista. Y de dejar patente su buena memoria, recordando algunas caras que ya estuvieron presentes en su anterior venida al Principado, y que repitieron el pasado viernes.

Alguna crítica leí durante el transcurso de la pasada semana, ya no recuerdo dónde, que acusaba al trío valenciano de “falta de nervio”. Las opiniones, ya se sabe. Porque lo cierto es que para cuando la banda vuelve a su primer disco y recupera “Camino Al Sur”, cualquier duda al respecto de su desempeño termina por disiparse. Desde luego no serán la formación más técnica que ha pisado los escenarios asturianos porque tampoco lo necesitan. Sin necesidad alguna de despliegues onanistas por reiterativos, la banda recoge aquí una de las mayores ovaciones de la noche.

Monteagudo dedica “Todo Por El Aire” a los músicos, tanto los presentes, aludiendo aquí a Maverick como a todos en general. Al fin y al cabo, “todos los músicos” están “en crisis” como bien aseveró el carismático vocalista. “Cama De Faquir” sonó más natural y no tan sobreproducida como en el debut homónimo de 2017, algo que agradecí. Destacó Pete Sala al bajo. Por la forma tan elegante en que se manejó y su semblante siempre risueño. Incluso por el atrapasueños que colgaba del mástil. Tan discreto como fundamental. Pau cambió de guitarra para “Volver a Empezar” y la banda siguió desplegando ese rock sito en un punto indeterminado entre el hard, las corrientes más clásicas e incluso pequeños escarceos con el alternativo.

Es el propio vocalista quien dedica “¿Quién Salvará Al Rock´n´Roll?” particularmente a Maverick, pero también “a todas las bandas que no hacen lo de siempre”. Aquí destacó sobremanera Quique Cuquerella a la batería. Muy sobrio, elegante incluso, durante todo el set, desplegó aquí todo el arsenal, procurando uno de los mejores ejercicios de pegada de la noche. El riff de “Fuera De Sí”, que me recordó de inmediato a Wolfmother, a Corazones Eléctricos les sirvió para llevar un paso más allá la intensidad del set. Sudaba el trío y gozaba el público. No era para menos.

Disfruté en gran medida de “Cimarrón”, por mucho que echase en falta el piano de la original. La banda, centrada y engrasada, enfiló una recta final del set donde la comunión con su gente sería total. Pero si hay un corte que destapa a los Corazones Eléctricos en su encarnación más nervuda y poderosa, esa es “Érase Una y Otra Vez”, que desata y amplifica aún más el ruido que produce la original de estudio. Tremendos.

Contó el propio Monteagudo que al día siguiente tenían bolo en Ribadeo y que la idea era no desgastar demasiado en la víspera. Pero al final uno se deja llevar, es la magia del rock and roll. El caso es que la banda deja aquí la más tranquila “”, no sin que antes el curtido líder del trío se la dedicase a todos los enamorados. Fue una última isla de calma antes de un final descosido y ardiente, echando mano de una “La Destilería” con el vocalista por los suelos. “Valentina”, auténtico pildorazo de su anterior “Arte y Oficio”, rubricó un gran cierre para ellos. Se fueron prometiendo volver y desde esta casa sólo les pedimos que no dejen transcurrir otro sexenio hasta entonces.

Mereció la pena romper la tónica festivalera y pasar un poco de calor en el Tizón. Dos bandas bien distintas pero un par de sets que nos hicieron disfrutar más allá de pequeños inconvenientes o de lo engorroso de los retrasos. Si además comparte uno charla tanto con amigos, como con músicos e incluso compañeros de gremio, pues qué más se puede pedir. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Corazones Eléctricos «De Amor Y Rabia» (Etiam Records 2023)

Once nuevos latidos para los Corazones Eléctricos, el trío que forman Pau Monteagudo (guitarra y voces), Quique Cuquerella (batería) y Pete Sala (bajo) y que tiene parada el próximo viernes en el Tizón gijonés junto a los chicos de Maverick.

Fue el propio Monteagudo quien se encargó de producir este nuevo “De Amor y Rabia”, asistido en la parcela técnica por Manuel Tomás, Sergio Peiró, Genevieve Bennetts y Carlos Gómez. El álbum se grabó entre los estudios La Casa De Ninguna Parte, Valzhalla St., Milenia y Pentasonic. Las pistas resultantes de esas grabaciones serían posteriormente masterizadas por Enrique Soriano. En la calle desde octubre del pasado año.

Canción Urgente” da pronto la medida de la cara más hard del trío. Rock facilón, con pegada y que arrastra un deje casi grunge en sus estrofas. No descubre nada pero destapa, para despistados, el carisma casi torrencial de Monteagudo al micro. La línea “ahora toca ver en mi todo lo que nunca me atreví” suena realmente a pura declaración de intenciones. Qué hay si no más a “contracorriente” que un álbum de rock and roll a estas alturas del cuento.

Pero ahí está la más templada “Aullar Contigo” para ir ampliando las muchas miras que contiene este “De Amor y Rabia”. Un rock más templado, que no aburrido. Para nada. Hay una estupenda línea de bajo aquí, sensacional Pete Sala, mientras las guitarras adoptan afinaciones más amables. Todo desemboca en otro estribillo de esos que se pegan a la primera. Quizá eche en falta un solo que termine de apuntalar la propuesta, pero esto sigue siendo rock de muchos quilates. Que nadie lo dude.

Cimarrón” regresa a aquél pulso más hard del tema apertura, amén de soterrar un piano bajo el cascarón puramente rockero de la banda. Me llama la atención la forma en que Monteagudo afronta estas estrofas, un poco a la contra de la propia vibración de la base rítmica. Un corte sencillo en su trazo, directo, llamativo por esa extraña conjunción y que destapa la vertiente más flamígera de la banda.

El tenue arranque de “Sueño De Una Noche De Verano”, así como sus primeras estrofas, siempre traen a mi subconsciente a unos The Cult del “Love”. Afinaciones leves en estos primeros compases, solidarias al Monteagudo más susurrante. Cuando la intensidad sube y el corte alcanza estribillos, esta cuarta entrega termina por convertirse en una de mis favoritas de todo el redondo. Algo a lo que contribuye el reverberante solo que antecede al epílogo. Lo dicho, estupenda.

Renglones Torcidos De Dios” le pega otro giro de timón al tracklist. Una balada en formato clásico, muy cuidada en cuanto a producción y con una de las letras más intimistas que le hayamos oído al bueno de Pau Monteagudo. La sencilla pero fundamental línea de piano que acompaña a las estrofas, el propio Pau controlando con sumo cuidado su registro. Sin excesos ni alardes. Cuando todo se atempera en el tronco central, emergen los Corazones Eléctricos más alucinados de todo el redondo. Antesala del desgarro que eclosionará camino del epílogo. Fácilmente una de las baladas más cuidadas y elegantes que servidor haya escuchado en los últimos meses

La Destilería” vuelve por los fueros más rockeros del trío. Quizá de las once la que más me recuerda a aquellos Uzzhuaïa que tantas alegrías nos dieron hasta su deceso en 2014. Rock proverbial, apoyado en una letra menos tonta de lo que parece a simple vista, y que arrastra toda la pinta de funcionar como un tiro en directo.

” ejerce casi de conjunción entre la propia vena rockera del trío y ambientes no tan lejanos de un pop de radio fórmula de quince, veinte años atrás, previo a la eclosión de la música urbana que domina los diales en nuestros días. Monteagudo la interpreta con suficiente pasión para no desaprovechar el tiro. Y aunque haya unas cuantas ofertas dentro de este “De Amor y Rabia” que considero más redondas, qué hábil resulta ese pequeño parón antes de epílogo.

Para “Todo Por El Aire” regresa el Pau más sensual, apoyado de nuevo en otra inteligente línea de bajo de Sala. Llamativa por las afinaciones tan leves de sus estrofas en contraste con eso estribillos más ruidosos y noventeros. Por ambientaciones uno de los cortes más llamativos de todo el tracklist pero con el que, curiosamente, conecto sólo a ratos.

Los Dos Lados De La Misma Cara” amenaza con torcer hacia terrenos más endurecidos. Y sin embargo, ahí está el desvío que toman sus estrofas y que los acerca, de nuevo, al rock alternativo de los noventa. En especial cuando uno oye la forma en que Monteagudo encara sus estribillos. Hay buenos solos aquí. También una cuidada línea de batería por parte de Cuquerella. Al final una de las entregas que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Es el propio Cuquerella quien lustra el arranque de la desgarrada “Érase Una y Otra Vez”, testimonio de la cara más rockera y vibrante del trío, que atruena ahora con una intensidad pocas veces oída a lo largo del álbum. Ojo a las melodías en que se apoyan los estribillos, con Monteagudo tirando de clase y también de galones. El ruidoso tramo final, y los riffs que la banda desarrolla aquí, no distan tanto de unos Muse del “Origin Of Symmetry”. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la “Balada Del Difunto Vivo” y esos ambientes casi desérticos, con Pau en tesituras casi desgarradas. Cuidada y bien construida, rezuma clase y buen gusto. Una despedida distinguida, que abrocha, trompeta mediante, este nuevo trabajo con la cara más melancólica, triste incluso, del trío valenciano.

Un disco que rezuma buenas ideas. El tracklist abraza una amplia gama de influencias y las imbrica con la suficiente clase para que el resultado común nunca deje de mantener un nexo común. Es cierto que aquí y allá echo en falta algún solo que otro. Pero con eso y con todo un disco que resulta de lo más cuidado en cuanto a producción, que nos devuelve a Pau Monteagudo en plenas facultades y deja un ramillete de temas para el recuerdo. Desde la inmediatez de la inicial “Canción Urgente” a la no poca clase de “Renglones Torcidos De Dios” o el desgarro de la efectiva “Érase Una y Otra Vez”, un trabajo que merece la atención de todo buen fan del rock and roll que se precie.

Texto: David Naves