Crónica: The Midnight Calls (A Veiga 31/5/2026)

Nuevo escenario desbloqueado, coletilla recurrente en H.M.B. cada vez que pisamos una nueva plaza en la que disfrutamos de nuestra pasión por la música en vivo. En esta ocasión la satisfacción es por partida doble y es que había cierta sensación de culpabilidad con la buena gente del A Veiga Rock. Ciento cincuenta kilómetros desde nuestra base de operaciones, que no es excusa suficiente, nos hemos dado palizas de mayor calado, unido a la coincidencia de fechas con nuestro habitual peregrinaje al Wacken Open Air habían evitado coincidir con alguno de los actos organizados por la asociación veigueña. Una soleada jornada dominical coronada con la parada en Vegadeo de la formación hard rockera The Midnight Calls, nos dieron el empujón definitivo para saldar cuentas.

La cita con la banda afincada en Chicago tendría lugar en el Auditorio Félix Menéndez situado en la Casa de la Cultura. Un recinto coqueto, que cumplió perfectamente con su cometido ofertando un buen sonido y una iluminación que en esta ocasión jugó a favor del apartado gráfico. El quinteto nacido allá por el 2022 compuesto en la actualidad por el vocalista Taran de Pablos, Adam Arling y Jake Pallisard a las guitarras, Sean Barnes al bajo y Chuck Harling a la batería llegaba a Vegadeo previo paso por Zamora y Lugo, por una desgraciada fatalidad se caía la parada en Porto Do Barqueiro, para presentar su nuevo disco «DOS» recién editado y actualmente disponible únicamente en sus conciertos y página de Bandcamp. Un trabajo mezclado y masterizado por el reputado productor Mike Hagler, conocido por su trabajo con bandas icónicas de la escena de Illinois como Wilco, The Tossers o Waco Brothers y que cataríamos prácticamente en su totalidad durante la velada.

Con unos 15 minutos de retraso arrancan su set con «Take The Money» mientras un incesante goteo de público en los primeros compases de la actuación iba dando color y mejor aspecto al recinto. Para sorpresa de curiosos que se acercaron al concierto y quienes no profundizaron en las características de la banda, Taran de Pablos se dirige en perfecto castellano a la audiencia y es que el vocalista es de origen español, concretamente segoviano. Afincado en Chicago desde hace 2 décadas, llevó el peso de las presentaciones además de ser punto focal del combo, en una faceta de frontman carismático que defiende de manera cómoda y solvente.

Adam Arling, con el pudimos charlar al final de la actuación y recordar su paso por Gijón con The Last Vegas allá por 2012 , ha sido la última incorporación a la banda. Actualmente el también guitarra de Urge Overkill reside en España y se sumaba a la gira estatal, por eso no extrañó que De Pablos comentará que «Nothing But The Trouble» fuera interpretada por primera vez por el espigado guitarrista. Dupla magnífica la que forma con Jake Pallisard, dejando muy buenos momentos durante la actuación.

Hard rock de corte clásico, blues y southern rock sin aditivos formaron parte de un viaje sonoro que levantó de sus asientos a muchos de los asistentes; el amigo con el coincidí en Blues & Decker (crónica) hace escasas fechas en Gijón no necesitó motivaciones extra desde el inicio. Todos sabemos que es un sacrilegio ver un concierto de rock sentado y si no despegas tus posaderas de la butaca con una intensa y emotiva interpretación de una joya del calibre del «Roadhouse Blues» de The Doors, estás en el sitio equivocado.

La banda se divertía y en el recinto no se iba a la zaga. El tiempo volaba y las canciones caían una tras otra si apenas pausa. Una de las escasas para comentar como se habían conocido, todos son habituales de la escena de clubs que ofertan música en directo en Chicago y suburbios. «The Neon Song«, tema que versa sobre los años 80 vino como anillo al dedo intercalada entre las 2 versiones en español que ofreció la banda en el tramo final del show. Quien podía pensar algo así antes de arrancar el concierto, pues «Bajo Control» de Barricada, recuerdo a Boni incluido y especialmente «Maneras De Vivir» de Leño fueron mecha para una catarsis final que confirmó que la música carece de fronteras.

Se mostraron perfectamente engrasados para afrontar el tramo final de gira. Al término de juntar estas letras aún quedan paradas en Getxo, Liérganes, A Coruña y Valladolid que no debería perderse todo amante del hard rock con clase, dinamismo y actitud. Charlas y agradecimientos complices post concierto mientras volaba gran parte del merch, siempre es un gran termómetro de lo ofrecido encima del escenario. The Midnight Calls demostró que el rock es un idioma sin fronteras, donde música nacida en Chicago acaba uniendo dos continentes bajo los mismos acordes. Agradecer a Borja Vera de la organización todas las facilidades para cubrir el evento, regreso a casa con la satisfacción del deber cumplido y la promesa de regresar más pronto que tarde por A Veiga.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Jodie Cash (León 13/3/2026)

El pasado viernes 13 de marzo, en una noche fría y lluviosa, me fui de nuevo a la sala Babylon de León, una de mis casas rockeras, bastante a ciegas. No estaba planeado, pero esa misma mañana la propia Jodie Cash me sugería acercarme a ver su concierto de blues rock americano, de country rock sureño, en estado a ratos puro y a ratos duro. Acepté la sugerencia y no me arrepentí, todo lo contrario. Había oído hablar de Jodie Cash, pero en realidad era todo totalmente nuevo para mi. Por eso fue agradable poder charlar un poco con ellos antes de que empezara a sonar la música, y lo que vino después fue simplemente genial.

En un escenario perfectamente iluminado y con un sonido impecable de principio a fin, la banda (aún sin su frontwoman al frente) arrancó con un tremendo estallido conjunto de todos los instrumentos, perfectamente coordinado, que hasta pegó un buen susto a alguien del público. Enseguida apareció la menuda (solo en estatura) Jodie Cash, con su cazadora de largos flecos y atando un pañuelo rosa a su pie de micro, tal vez a modo de ritual supersticioso. Si lo hizo para que le diera energía y buena vibración, funcionó, desde luego.

Tras un largo parón en la trayectoria de la banda, Jodie traía a nuestra ciudad su último disco, «My Senses» (2025), con la formación definitiva que presentó el año pasado: el siempre presente Toni Espelta, junto a Víctor Fisas en las guitarras (y el primero también en la segunda voz), Fran Esquiaga en el teclado y coros, Xarly Cáneva en el bajo y Jordi Riera a la batería, mostrándose muy unidos y compenetrados. El disco es un homenaje a Estrella, su madre (corista del grupo catalán de rock americano Bombarderos, junto a su marido Ricardo Papaceit “Chele”, el cantante de la banda), precisamente poco después de haber sido madre ella misma, y así nos lo fue contando y detallando durante su actuación.

Comenzó la cita leonesa de la gira «Rising Wild Tour» con mucha potencia y energía, con «Rock Machine», cambiando el tono en la melódica «Shinin’ Summer Nights», y ya nos íbamos dando cuenta: Jodie no nació en Nashville, pero suena como si nunca hubiera salido de allí. Y se muestra como una artista muy comprometida y sentimental, dedicando «Astral Trip» a Luis Val «Lucky», bajista del grupo de su padre. El tema finalizó con sonidos atmosféricos en todos los instrumentos, sobre todo en el teclado y en la batería tocada con baquetas con cabezas de fieltro. Y la enlazaron con «Janis», corte escrito (en inglés) pero nunca publicado por sus padres, que habla de la noche en que la propia Janis murió. Jodie la había cantado en castellano en su disco anterior, pero ahora vuelve a cantarla en su versión original.

Otra canción que Jodie reinventa en esta gira es «Sunday Mornin'», pasando de la versión acústica original a una nueva versión eléctrica, comenzando en un tono casi íntimo, como un rezo que eriza el vello con esa suave y expresiva voz, para pasar a un tono más rítmico y bailón, muy estilo bluegrass, poco después. Y de nuevo dedicado a su madre, que de hecho ha compuesto 4 temas de este último LP. Pasamos a un tono más divertido cuando Jodie nos contó que dedicó la siguiente canción, «Farru», a su perro Farruquito, «loco y asalvajado». Y hala, otra vez a romper el tacón de las botas camperas contra el duro suelo, con el ritmo bailón y divertido.

El tono bajó ligeramente en «Eternity», canción de amor dedicada a su amor, Toni (otro que parece nacido en Nashville), que cambió la guitarra eléctrica por la acústica, y la mantuvo en unas cuantas canciones más. Y empezaron a caer algunas versiones, la primera fue «Coats Of Many Colors», de la gran maestra del género Dolly Parton, que habla del abrigo que le compró su madre para ir al colegio. «Mary (Said Goodbye)» y «That Light On Me» nos trajeron de vuelta a Estrella: la primera suave y delicada, con la perfecta voz modulada de la gran cantante catalana; la segunda, algo más rítimica, escrita tras la extraña noche en que su madre decía ver una luz que solo veía ella.

Jodie nos contó que «Way’s Hard» habla de pasar un mal momento y querer volverse invisible o meterse en una cueva, y con cierto estremecimiento confesó que ella misma está un poco así. Pero, igual que el tema fue de menos a más, con Víctor marcando las notas en su mástil con su botella, y remató en un potente duelo entre su guitarra, el teclado de Fran y la brutal pegada de Jordi en los parches, nos quedamos con el mensaje positivo de que «todo irá bien» de la cantante, que acabó mirándoles desde abajo, como una fan más.

Se acercaba el final y la descarga se volvió mucho más intensa y hasta algo agresiva con «Roadrunner», con Toni de nuevo con su guitarra eléctrica, y con Jodie rasgando ligeramente su voz. Nos pusieron a bailar con ganas con «Down No More», de sonido muy country, y mucho más con la divertida «Comeback Home». No perdieron tiempo desapareciendo del escenario para volver a salir, y, a modo de despedida, nos regalaron «Ain’t Livin’ Long Like This», la versión del tema de Rodney Crowell, ella con unas llamativas gafas, bailando y cantando entre los animados asistentes, y no dudamos en apoyar con coros y palmas. Y para acabar, «Fortunate Son», la canción de 1969 de Creedence Clearwater Revival, que, lamentablemente, sigue siendo muy apropiada en estos tiempos de guerra.

Fue un gran concierto de algo de más de hora y media que se hizo corto. Las canciones se fueron desgranando bien enlazadas, temas largos con buenísimos solos en las dos guitarras, bien coordinadas, con el bajo y sobre todo la potente batería dando un respaldo perfecto, y con unos teclados muy protagonistas, rellenando cada corte con melodías muy sonoras. Escuchando a Jodie me venían a la cabeza otras voces que siempre he admirado, como las de la mencionada Dolly Parton, o como las de mi adorada Stacey Collins, Emmylou Harris, Linda Ronstadt, Bonnie Raitt, o incluso Patsy Cline. He leído que a Jodie, como a mi, no le gustan las etiquetas, «simplemente me dejo llevar y tal vez por eso suena muy tradicional y purista». Pues este concierto de country rock, tradicional y purista, y a la vez fresco y moderno, me encantó. Por eso, espero verles pronto en acción otra vez. Muchas gracias a la banda de Jodie Cash por su gran entrega y, como siempre, a la sala Babylon por su cálida acogida y por todas las facilidades.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Crónica: Mojo Thunder (Avilés 4/10/2024)

Qué mejor que una buena ración de rock sureño para volver a asomar por la Factoría. Venían por segunda vez los chicos de Mojo Thunder y Heavy Metal Brigade no quiso perderse a la banda radicada en Kentucky. Cartel de todo vendido en la puerta y sensaciones inmejorables. Se presumía noche para el recuerdo.

Pero Mojo Thunder proponen un arranque de set algo atemperado. Chicos listos los estadounidenses, que fraguaron un show que, aún con altibajos, desde luego iría de menos a más. De primeras el sonido era algo embarullado. No al punto de dar al traste con sus evoluciones pero sí capaz de empañar sus primero compases. No es hasta que Sullivan y Willoughby empiezan a doblar solos que el sonido se equilibra y podemos al fin disfrutar de una gran versión de los americanos.

Quiso no obstante el infortunio que Sullivan rompiera una cuerda de su preciosa SG. Percance que solucionó prácticamente de inmediato, aprovechando para cambiar a Les Paul y dejar uno de los mejores solos de esta parte inicial del set. Mostró además una gran voz, que aguantaría toda la noche sin mayores problemas, aún cuando el esfuerzo que realiza a lo largo del mismo no es precisamente pequeño. Lo afronta además con la mayor de las sonrisas, uno de esos frontman que enganchan por ese talante tan risueño.

Para “Coming Back To You” ya estamos viendo una gran versión de los estadounidenses. Bien engrasados y muy precisos pero sin perder nunca ese feeling tan inconfundible de las bandas de rock sureño. Sin embargo a ratos surge una cara más blues, más pesada incluso, lo que confiere un marcado carácter heterogéneo a su directo. “Gettin’ On A Binge”, con el bajista Andrew Brockman sumando en coros, destapa sin embargo la cara más juguetona y rockera de Mojo Thunder. Uno de los temas mejor recibidos a estas alturas de la descarga y un testimonio claro de la propia versatilidad del cuarteto.

Caroline” nos embriaga de melancolía. En especial cuando la banda destensa en su parte más tranquila y, cual maestro de ceremonias, emerge un gran Bryson Willoughby. La banda abrazando el legado de Gov’t Mule y trasladándolo al siempre distinguido público de la Factoría. De la eficacia y el buen hacer del guitarrista da fe la gran sonrisa que mostraba Sullivan durante el fino desempeño de su compañero. Piel de gallina, francamente. Cargan con la etiqueta de sureño alternativo pero me dio la sensación de que, en su traslación al directo, la primera de estas dos facetas le come casi todo el terreno a la segunda. En cualquier caso una banda que disfruta de lo lindo con lo que hace y se nota.

En “Let It FallMojo Thunder pasarían momentáneamente a quinteto con la adición de una voz invitada. Era su primer sold out como banda, comentaría muy agradecido Sullivan. Visto lo visto, dudamos que vaya a ser el último. El público, además de agotando las entradas, respondió cantando con ellos esa “Holy Ghost” del estupendo “The Infinite Hope” y de nuevo se nos erizaría la piel con la pequeña jam que anticipa “Step By Step”, con un agigantado Zac Shoopman tras baterías. Un corte con un gancho que ríete tú de Mike Tyson. “Greetings From Western Art”, con Mojo Thunder abrazando orgullosos el legado de los mejores Lynyrd Skynyrd, daría la verdadera medida de Willoughby como guitarrista. Su Telecaster humeaba por momentos. El despliegue fue tal aquí que toda la Factoría vitoreó a la banda.

Que no tuvo más remedio que salir y entregar un bis verdaderamente flamígero con “Queen Of The Night (Papa Was A Rolling Stone)”. Total comunión con el público y ambos guitarristas disfrutando de lo lindo. Un final de altura y para el recuerdo, que dejó cierta sensación de que, si se dan ciertos condicionantes, lo tienen todo para subir un par de escalones. Feeling, carisma, buenos temas y un gran directo. Estupendos.

Por nuestra parte nada más que agradecer una vez más a la buena gente de Factoría Sound el trato recibido, a la compañía habitual por no fallar nunca en el recinto avilesino y a ti que estás leyendo esto. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Mojo Thunder en Avilés

Arranca la programación del ciclo de conciertos Factoría Sound para el tercer trimestre del añoy el hard rock vuelve a estar presente. Desde Kentucky Mojo Thunder volverán al escenario de la Factoría Cultural avilesina para presentar su nuevo trabajo de estudio «The Infinite Hope» editado el pasado mes de agosto vía Agelaius Music.

El cuarteto se caracteriza por su aglutinar la intensidad en sus interpretaciones con armonías sureñas dando lugar a un sonido híbrido que denominan «southern alternative«. Un viaje sonoro que transita tanto por el clasicismo sureño aquellos Black Crowes de la época del «Shake Your Money Maker«, el hard rock de The Georgia Satellites o el acercamiento al blues de AC/DC.

Entrada anticipada y bonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php