Crónica: Rockvera Fest (Corvera 30/8/2025)

Regresó el  Rockvera Fest y lo hizo por todo lo alto. La alta afluencia de publico, ya desde la sesión vermú de la mañana, vino a confirmar por un lado la buena salud del festival, de la cual nos alegramos, pero también el acierto del cartel elegido. A saber: Ochobre y Tribute Against The Machine por la mañana, Maverick,  November, La Tarrancha, Leize y Dünedain. Una oferta, como viene siendo santo y seña de la casa, de lo más diversa, que se desarrolló en una jornada de altas temperaturas. El calor llegó a ser sofocante a lo largo del día, pero nada en comparación con el cariño que la fiel audiencia brindó a las distintas formaciones del cartel.

Nosotros cumplimos con lo nuestro y llegamos pronto. Recogimos nuestras acreditaciones, atento y raudo el equipo del Rockvera ya desde primeras horas, y bajo un sol de justicia nos acercamos a ver a la buena gente de Ochobre. “Entamaremos esto, peña”, nos pregunta Reichel Machinee. La también voz de La Mørgue derrochó fuerza y carisma ya desde el arranque. La gente se fue sumando gradualmente y su particular manera de entender el punk rock cayó de pie el pasado sábado en Corvera. La descarga, que se produce en la calle, en la puerta misma del teatro el Llar, iba sobre ruedas, aunque muchos buscaron la sombra de los árboles o del propio recinto y no seré yo quien les culpe.

Sea como fuere, Ochobre no perdieron la oportunidad de traer de vuelta a Java, anterior batería de la formación, para tocarse un tema con la banda. Punk rock contestatario y mucha energía para empezar el día de la mejor manera: disfrutando de buena música en vivo y de una banda que realmente parece disfrutar sobre las tablas. O, en este caso, el asfalto. Ochobre se despedirían con su ya habitual “¡Autodefensa, muyer!”. Al igual que sucedería más adelante con La Tarrancha, su sonido se encuentra en las antípodas del tipo de bandas que os solemos traer por aquí. Aun con eso, siempre es un gusto encontrárselos.

Tribute Against The Machine son ya unos clásicos del certamen. El cuarteto, en riguroso homenaje a Tom Morello y cia, ofreció en la matinal corverana muchas de las razones que convirtieron a R.A.T.M. en una de las bandas más excitantes del planeta música. Apuesta segura para la organización, ya era mucha la gente que se agolpaba a aquellas horas. “Bombtrack” dio una vez más el pistoletazo de salida y T.A.T.M., que gozaron de un gran sonido ya desde las primeras notas, pusieron a bailar a Corvera. A los propios que ya estábamos, a algún que otro extraño que pasaba por allí.

Al set le faltan pocas joyas del repertorio original. “Bulls On Parade”, “Guerrilla Radio”… Los Azure Nacho (batería), Rojo (bajo) ponen la base rítmica, J.M. Navarro “Nava” se mete en la piel de Zack De La Rocha y el Onza Markos hace las veces de Tom Morello. Puede ser que “Snakecharmer” pase algo inadvertida, que es justo lo contrario que ocurre con “Take The Power Back”. En “Township Rebellion”, Nava puso a prueba nuestras articulaciones mandándonos al suelo. En el corazón mismo del set iba a tener lugar un pequeño homenaje a Daniel “Danielín” Jiménez de Anarquía Positiva, recientemente fallecido. Don Nadie se sumó al cuarteto y juntos interpretaron “Toma El Poder” de la histórica formación asturiana.

Puede que echara en falta un corte como “Sleep Now In The Fire”, por lo mucho que el riff invita a mover nuestros desgastados cuerpos. Pero cuando ves al público volverse totalmente loco (y mira que era temprano) con “Killing In The Name” (“¡la lechuga está pocha!” cantaron algunos), caben pocas quejas más allá de aquellas achacables a las bandas tributo.

Maverick nos parecen una banda en constante crecimiento y su paso por el Rockvera vino en gran medida a refrendar esta idea. No es ya el ímpetu con el que hacen suyo el escenario del Llar, algo que se presupone en una formación joven como ellos. Es la forma en que han sabido dar forma a un setlist que bebe del punk pero se alimenta de influencias muy diversas. Es algo que explica la mucha gente que, cuando faltan cinco para las siete, está sin perder ripio en el teatro.

Pero como los duendes del directo son así de puñeteros, ellos se quedaron sin sonido por PA en uno de sus cortes iniciales. Toda vez resueltos los inconvenientes, recordaron sus primeros pasos como banda a través de la iniciática “La Espiral”. En “Cometas” su habitual punk multi influencial se alimentó de riffs más contundentes, mientras que “Luces De Ciudad” ofrece ahora a unos Maverick más diversos, alternando calma y melancolía con rabia y sentimiento. No faltó su ya habitual revisión del “All I Want” de A Day To Remember, ni tampoco sus buenos pogos y bailes durante “Travis Bickle” o los agradecimientos al gran Felipe Suárez, fotógrafo oficial del festival y mierense como ellos. Lo dicho, andan con la flechita para arriba y nos alegramos infinitamente.

A November, superbanda de hard rock de reciente creación, les iba a tocar lidiar con los nervios del estreno. Venían además con sorpresa, la presencia de Kay Fernández (compañero del guitarra Diego Riesgo en Drunken Buddha) tras la batería y un disco, “The Long Way Home”, que pasó con buena nota por esta página. Dice algo bueno de la nueva banda de Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden) la mucha gente que se acercó a verles, aun cuando al disco le faltan unos días para su presentación en sociedad.

Pero es que “Tear Down The Kings” ya demuestra que Dani G. está de lo más cómodo en esta nueva piel de puro hard rock. Con la chaqueta y las gafas, dirigió a los suyos con gesto risueño, entregando buenas líneas de voz ya desde el comienzo y sabiendo delegar en sus compañeros según la ocasión lo precisara. Como cuando Diego Riesgo toma la tarima (y el podio) para su primer solo de la tarde. Ellos se traían muy estudiado el set. “One Of A Kind” suena chulesca incluso. November enlazan con “Egomaniac” y, por entrega tanto de ellos como del atento público del Rockvera, todo parece estar donde debe.

Alex Tilles, Gibson SG en ristre, echaría mano del slide para el riff de “Vegas Queen”, quizá uno de los cortes que más creció en esta traslación al directo. Estábamos en Las Vegas, después de todo, como bien se encargó Dani G. de recordarnos. Del mismo modo, comentó la suerte que tuvieron de tener nada menos que a Bumblefoot colaborando con ellos en el corte “Never Lose Your Hopes”. Aquí Diego haría de nuevo suyo el podio y deleitaría a Llar con uno de los mejores solos del set. Me atrevería a decir que de la jornada incluso. Dani G. haría suyo entonces el teclado que se encontraba junto al kit de batería, asegurándonos que, “aunque nunca llueve eternamente, a veces el cielo se nos cae encima”. Era el momento, claro, de “Skyfall”. Inciso en clave de balada, que amplió los márgenes del show dejando su nota más emotiva. Nos agradó lo profundamente orgánicos que sonaron. No hubo más coros aquí que los que Fer Espina, Alex Tilles y, ocasionalmente Diego Riesgo, nos brindaron.

Tuvo que ser precisamente durante una estupenda interpretación del tema que da nombre al debut, “The Long Way Home”, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Riesgo dijera basta. Él no se achicó ante el percance, quienes le conocéis sabéis de sus muchas tablas, y toda vez concluido el corte echó mano de otra seis cuerdas y encaró la recta final como si nada hubiera pasado. Dani G. aprovecharía entonces para llevar a cabo los obligados agradecimientos. También las presentaciones. Y comentar lo curioso que resultaba montar “un proyecto de rock americano y presentar el disco en Las Vegas”. Para el final quedó producción propia, “When The Door Is Closed” y ajena, con el clásico de GotthardAnytime, Anywhere”. No se nos ocurre mejor puesta de largo. Un acierto y grande de la organización y una banda con mimbres suficientes como para conseguir grandes cosas. Esperamos ser testigos.

La Tarrancha supondría entonces un giro radical al cartel. Su ska punk pondría a saltar y bailar al Rockvera, empastando reivindicación y fiesta con soltura y decisión. Un poco como sucediera con Ochobre a la hora del vermú, su sonido tiene difícil encaje en un medio como este. A decir verdad, sus conciertos siempre resultan agradables y, por ahí, nos ganan.

El trombón de Fabien Díez echa humo. Ellos llevaban veinte años sin tocar en el Llar, como bien se encargó de recordarnos Delfo Valdés, voz de la numerosa formación asturiana. En lo personal y de las veces que he coincidido con la banda, podría decir que la del sábado pasado fue la que más me enganchó de todas. La conexión con la gente, el sonido tan redondo que ofrecieron. Todo fraguó para ver una gran versión de ellos. Hubo recuerdo a Las Seis de la Suiza, cantos antimilitares, pogos, bailes, fusión y mucha energía. Incluso una pequeña re interpretación de “Cherry Coke”, sintonía de cierto refresco de los años noventa. Se despidieron con “Aprendiendo A Correr”, mostrándose infalibles una noche más.

A Leize le tocaba llenar el Rockvera con su clásica encrucijada entre rock urbano y heavy metal. Banda con cierto estatus de culto, que no se prodiga en exceso por nuestra región, pero que recibió un calor y un cariño por parte del público como hemos visto muy pocas veces. De entrada llama la atención la intro que utilizan, no otra que la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del malogrado Félix Rodríguez De La Fuente.

Tras ella, “Acosándome” supone un pistoletazo de salida de puro rock and roll enérgico y vibrante. Félix Lasa, puro carisma, dirigió al cuarteto sin perder la sonrisa. Muy risueño, mostrando su característico registro y dejando claro, ya desde el arranque, que esta iba a ser una noche para el recuerdo. Y es que Leize, visto lo visto el sábado, parecen atravesar un momento más que dulce. Porque cuando atruena el doble bombo de Ibi Sagarna en “La Rueda”, el Llar corea aquello de “por tu libertad nadie luchará” y ellos enlazan con el pulso más hard de “Caminando”, no queda otra que rendirse.

Fue un gran inicio de show. Y Mikel Lazkano, preciosa Epiphone blanquinegra en ristre, disfrutó de lo lindo sobre el escenario. O sobre la oportuna tarima. “Futuro Para Mí” mostró entonces un cariz más urbano. Leize fueron construyendo canción a canción, riff tras riff, un set atractivo por diverso. Es algo que se hace notar cuando enfrentan “Mi Lugar”, de aquél “Deriva” de 2019, y de pronto emerge un rock and roll clásico y elemental, con quizá el Lasa más chulesco de todo el set. El siempre inquieto bajista Toño Rodríguez y Lazkano se harían uno en la tarima durante el solo. Alberto P. Velasco, bajista de Dünedain, no perdía ripio desde un lateral del escenario.

Hundiéndome En La Noche” pondría altas dosis de feeling al set. Del solo aquí se encargó el propio Félix Lasa. Al público se le contagió el buen rollo que se respira entre ellos. También su energía. Toño no paró un solo instante, sudando de lo lindo, dejándose la piel con un único propósito: defender el legado de Leize tal y como se merece. Pero es que además, el de “No Me Da La Gana”, con esa catarsis grupal en la tarima, pudo ser otro de los mejores solos de todo el festival. Ellos pondrían entonces una pizca de calma. Lasa se quiso acordar de quienes han sufrido la devastadora ola de incendios de las semanas anteriores, dedicándoles “A Tu Lado” del ineludible “Buscando… Mirando” de 1989. La gente se desgañitó de lo lindo aquí.

La más reciente “Imparable”, es pura idiosincrasia Leize en forma y letra, pero es “No Podrán” la que entrega una versión más poderosa del cuarteto, inasequible aún al desaliento. El final, no por esperado resulta menos contundente. Y es que quien más quien menos se volvió absolutamente loco cuando enfrentaron cortes como “Sospechoso”, o los emblemáticos “Buscando… Mirando”, “Devorando Las Calles” y “Muros”, con todo el recinto coreando aquello de “Si sobrevives, cuéntame la verdad”. Unos Leize por los que no parece pasar el tiempo. Rejuvenecidos con la entrada de Mikel Lazkano en 2019 y que pasearon su legado sin mácula por el Rockvera. Toda una lección de rock and roll.

El heavy / power metal de Dünedain iba a suponer el broche a esta nueva (y creemos que triunfal) edición del festival. Sin embargo, no iba a ser una cita fácil para ellos. O, por ser más precisos, para su vocalista Nano, quien aparecía el sábado por Corvera con su pierna derecha completamente inmovilizada. Cualquier otro habría cancelado el show. Pero, como quedó demostrado el sábado, Nano no es cualquiera.

Y es que termina la intro y Dünedain irrumpen a revientacalderas en escena con “A Un Paso Del Cielo”. Miguel Arias iba a dar una lección de doble pedal durante toda la noche. Desde luego que no traicionarían su esencia, conduciéndose por caminos tranquilos y reposados. En absoluto. Su power metal brilló en Corvera como nos tiene acostumbrados. Y si bien Nano vio inevitablemente mermados sus movimientos sobre las tablas, ahí estaba el bajista Alberto P. Velasco para recorrerse el escenario de lado a lado sin dejar de buscar la conexión con la gente. “Legado” deja voces agudísimas, marca de la casa, mientras que “Vuela” entregó alguno de los riffs más llamativos de todo el set. La reciente “Fénix”, estrenada el pasado mes de junio, ya apunta a que podría quedarse largo tiempo en su setlist.

La que lleva tiempo instalada en ellos es “1000 Golpes”, a día de hoy su canción con mas reproducciones en su canal de Spotify, y que desde luego no me esperaba a estas alturas del set. Antes de “Unidos” hay un agradecimiento a “la gente que sigue creyendo en el heavy metal”. Es uno de sus cortes más definitorios e idiosincráticos, pero también un pequeño soplo de aire fresco en un set sustentado, en gran parte, por sus cortes más trotones y rotundos. Buenos solos doblados de Tony Delgado y Mariano Sánchez aquí. Detalle de buen jugador el no querer olvidarse del resto de bandas del cartel. Para ellos fue “La Misma Canción”. Y es que, al final y diferencias estilísticas al margen, estamos todos en el mismo barco.

Pero yo sufría cada vez que el lesionado Nano se subía a la tarima. El frontman fue todo esfuerzo y pundonor en la noche del sábado y de justos es insistir. Ellos encararon la recta final, ya con un calor cercano al agobio en el Llar, pero sin dejarse un ápice de energía por el camino. “Mi Alma Sigue En Pie”, como es natural, recordó a los Dünedain más pretéritos, pero es “Tu Sueño” la que pone a saltar al público del Rockvera. Eran muchas las horas que el equipo de Heavy Metal Brigade llevaba al pie del cañón. Pero cómo abandonar cuando uno ve los esfuerzos de Nano por sacar adelante el set. El empuje de la gente. Los puños al viento…

En “Por Los Siglos” hubo un pequeño agradecimiento al bueno de Jorge Sanz (Monasthyr), y la banda encaró la recta final con “Corazón De Invierno”, poniendo el broche a un nuevo Rockvera cuando faltaban cinco para las dos de la madrugada. Bastante bien considerando las circunstancias en las que habían acudido a la cita.

Y qué cita. Da gusto ver que se montan iniciativas como esta y ver cómo el público responde. Es un festival ya con solera y se nota. Los fallos, que los hubo y son inevitables, apenas alcanzaron el rango de meras anécdotas. Una propuesta gratuita, de baldre, siempre preocupada de ofrecer un cartel diverso y atractivo. Una jornada en la que te cruzas con mucha buena gente y en la que resulta físicamente imposible tener un rato para saludarles a todos. Vaya desde aquí el abrazo para todos.

También, como es obligado, para una organización que de nuevo nos trató seguramente mejor de lo que nos merecemos. Siempre es un placer sumar a causas como esta, aunque sea con una humilde crónica como la que tenéis ante vuestros ojos. Si el festival mantiene intacto el espíritu que le ha hecho grande, por nosotros no va a quedar. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Fiestes Populares De Ciares

El barrio gijonés de Ceares una vez más apuesta por el rock en sus fiestas patronales. Del 25 al 27 de julio la asociación Esto Ye Ciares oferta una interesante propuesta musical gratuita con epicentro en Campo de Fútbol de La Cruz.

Viernes 25 De Julio

Sábado 26 De Julio

Conocidas como las fiestas populares de Ciares la oferta de actividades se completa con juegos infantiles, taller de baile asturianu, xinta popular y pulpada. Información más detallada a continuación:
https://blog.telecable.es/fiestas-ceares/

Rockvera 2025: Cartel Cerrado con La Tarrancha

Con la confirmación del combo ska/rock/fusión La Tarrancha el festival Rockvera da por cerrado el cartel de su próxima edición.

La cita corverana mantiene sus buenas costumbres. De carácter gratuito el centro de operaciones será en nuestro querido Teatro El Llar el sábado 30 de agosto. Recordamos que el cartel está compuesto además por MaverickLeize, Dünedain, November, Ochobre y Tribute Against the Machine.

La Tarrancha: Colaboración Especial «20º Aniversario»

Tras 20 años de trayectoria musical y 5 discos editados, La Tarrancha afronta el inminente 2025 con la regrabación de algunos de sus temas más emblemáticos. El primero que verá la luz será «Okerreko Bidetik«, versión en euskera de «Pel Mal Camín» incluida en su disco «Mezillingues» editado allá por el 2014 y  que contará con la colaboración del futbolista Asier Villalibre a la trompeta y coros.

El actual futbolista del Deportivo Alavés, seguidor confeso del combo ska asturiano y curiosamente objeto de deseo del Real Sporting de Gijón en el actual marcado de invierno futbolístico no es ajeno a la música, junto a varios amigos y también futbolistas (Óscar de Marcos, Mikel Balenciaga, Mikel Vesga, Dani García e Iñigo Lekue) fundaban en el 2019 la banda Orsai con la que editaban el pasado año la canción «Tu Estrella» con el fin de recaudar fondos para ayudar a los niños y adolescentes con cáncer de Bizkaia.

La canción que aún no tiene fecha confirmada de publicación será la primera de una serie de colaboraciones que la banda ha cosechado fuera de la región.

ACTUALIZACIÓN:

Crónica: Festival Unirock (Puerto de Vega 19/8/2023)

Agosto va tocando a su fin y con él, uno de los festivales más y mejor arraigados de todo el panorama asturiano, no otro que el Unirock de Puerto de Vega, que vino a reunir en su edición de 2023 a La Tarrancha, Vhäldemar, Saratoga y Escuela de Odio. Estas dos últimas formaciones, cumpliendo nada menos que treinta años de trayectoria. Que no está mal.

Inclemencias del tiempo dieron al traste esta vez con el habitual recorrido por la localidad del llamado «Tributo Al Rock«. Sea como fuere y para cuando alcanzamos el recinto, la climatología no podía ser más adversa para una tarde de verano. Y dio igual porque la carpa del festival presentaba un aspecto a rebosar. Allí que estaba el mencionado tributo animando a la concurrencia mientras las distintas bandas probaban sonido. Metallica, The Cult, Ghost, Pearl Jam…. de todo y para todos dentro de una de las señas de identidad del evento año tras año.

El reloj apenas marca las 20:30 cuando la agrupación de ska-fusión La Tarrancha toma el escenario principal del Unirock. La banda, esta vez en formato septeto, inunda todos los rincones del pueblo de espíritu reivindicativo y ritmos bailables para conseguir una gran acogida por parte de una audiencia del todo receptiva a su propuesta.

Una propuesta que puede resultar poco afín al tipo de géneros que tratamos en estas páginas. Lo cierto es que pese a lo numeroso de su puesta en escena, el sonido que se puede percibir frente al escenario difícilmente podría ser mejor. “Unirock ye sinónimu de ilusión” proclama su líder Delfo. A tenor de lo bien que se dio la jornada, también de profesionalidad.

Ni siquiera el hecho de acudir a la cita con su “batería suplente” tras los parches aguo el buen hacer del combo asturiano. Alegres pero contestatarios, ahí queda su apoyo a las 6 de la Suiza, tan aguerridos como risueños, armados con su habitual espíritu crítico y propiciando los primeros bailes de la jornada. Con la lluvia, además, dando tregua, lo que al llegar nos pareció apuntaba al desastre, empezó a ser visto con mejores ojos.

Son las diez cuando Pedro J. Monge y su banda salen al escenario grande del Unirock. Esta vez en formato cuarteto y con toda la intención de seguir confirmándose como una de las bandas más atractivas del actual panorama heavy metalero estatal. Siempre con el indomable Carlos Escudero al frente y buenos temas como el inicial “Death To The Wizard!”.

Los de Barakaldo le echaron ganas y arrojo a la cita. Tirando de clásicos y fiando gran parte de su actuación a los siempre flamígeros solos de Monge y al carisma de Escudero, quiso el vocalista no obstante acordarse de Manu Monge, el Oso, hermano de su compañero guitarrista, fallecido hace ahora un año. Fue la nota emotiva dentro de un show que, más allá de eso, se condujo por los cauces habituales en la banda baracaldesa.

Esto es: heavy / power metal ardiente y cortes tan efectivos como “Metalizer” o “Fear”, con el bajista Raúl Serrano acompañando a Escudero en tareas vocales. Viene siendo habitual que al inquieto vocalista se le quede pequeño todo escenario que pisa. No fue menos en su visita al Unirock de este año donde, inalámbrico en mano, no dudó en perderse entre la concurrencia, aprovechando para presentar al resto de la banda.

Siempre ingobernable, ni siquiera dudó en arrebatar la guitarra del propio Monge y amagar nada menos que “Kingdom Come” de Manowar. Echao pa’ lante como pocos frontman de nuestro territorio. De hecho el final, cómo no con la ineludible “Energy”, daría con los huesos de Escudero sobre las barras del festival. Nos supo a poco, apenas sesenta y cinco minutos, pero lo disfrutamos como siempre.

Eran las once y media cuando las huestes de Niko del Hierro irrumpían en escena para con “Tras Las Rejas” confirmar que parecen en mejor forma que nunca. La banda, que como ya sabréis completan Jero Ramiro a la guitarra y Tete Novoa al micro, venía con su nuevo batería Arnau Martí, quien a tenor de lo visto el sábado, parece llevar toda una vida en la agrupación con base en la capital.

Y es que Saratoga arremeten con “No Sufriré Jamás Por Ti” o la más clásica “Maldito Corazón” y todo parece ir sobre ruedas para ellos. Siempre ha sido el tipo de banda que se crece en comparación a sus distintas encarnaciones en estudio y la cita de Puerto de Vega no fue una excepción. Puede llevar dieciséis años en el seno de la banda que aun así siempre algún despistado (por no llamarle otra cosa) que grite el nombre de Leo Jiménez. Lo cierto es que su sucesor en el cargo se vació en el escenario del Unirock mientras lidiaba con líneas de voz, en buena parte de los casos, nada amables. Sirva la poderosa “A Sangre Y Fuego” como ejemplo.

Tras ella, había que coger algo de aire, Saratoga dejan una “Lejos De Ti” que conduce, a su vez, al primero de los solos, en este caso de su batería Arnau, con el Noctem o Rebel Souls destapando el tarro de las esencias que diría un clásico. Aunque para clásico, “Las Puertas Del Cielo”, uno de los cortes con mejor acogida de la noche.

La nota íntima de la noche la pondría el propio Novoa invitando a una pareja a subirse al escenario para una “Si Amaneciera” que vino a poner la segunda nota calma del set. Decisión que, al menos donde servidor se encontraba, generó todo tipo de opiniones.

Imprevistos estuvieron a punto de aguar “Vientos De Guerra”, que la banda detuvo para retomar desde el principio, esta vez sin mayores complicaciones. Lo cierto es que la parte final del show no sería fácil para ellos. Diversos problemas con la guitarra de Jero y también el bajo de Niko estuvieron a punto de dar al traste con el set justo en el punto que se suponía culminante.

Casi es una obviedad decir que esta es una banda sobrada de tablas y que tampoco la cosa fue a mayores. Ese final con “Resurreción” donde Tete se da su particular baño de masas da buena fe de ello. Podrán gustar más, podrán gustar menos pero rara es la vez que fallan.

La banda de hardcore originaria de la cuenca del Nalón vino como viene siendo habitual en el evento a cerrar con la propuesta más extrema del mismo. Al menos en lo que al escenario grande se refiere tras su sorprendente paso a media tarde por el tributo al rock para dejarnos una castellanizada interpretación del «Seek & Destroy» de Metallica que hizo las delicias de la parroquia. Son treinta años los que contemplan a Escuela de Odio pero en Puerto de Vega mostraron una vez más un ímpetu y una intensidad digna de bandas mucho más jóvenes.

Y aunque la guitarra del también Blast Open y Sound Of Silence Nefta amenazó con aguarles la fiesta, apenas fue un percance de unos pocos segundos. Para cuando suena la muy clásica “Diferencia”, todo encauza hacia el curso apropiado de las cosas. Huelga decir que fue con mucho la banda que mayores pogos y bailes generó en la audiencia. Se podría decir que cayeron de pie, con un gran sonido y un público, aún a las altas horas que eran, entregado y muy por la labor.

Cortes más recientes como “Gasolina Al Fuego” o “Hardcore Is My Life” conviven con ofertas ya clásicas del quinteto como “Los Antidisturbios Invaden La Cuenca Minera” o la versión de KortatuZu Atrapatu Arte” sin negociar un solo esfuerzo. Como reza el dicho, siempre certeros.

Y tocó recoger ya con el cansancio haciendo mella de manera notoria en nuestros castigados organismos. Sea como fuere nuestras sensaciones, un año más, no pueden ser mejores. En particular porque la meteorología respetó cuando todo hacía indicar lo contrario, porque pese a lo desapacible de la jornada vimos una buena entrada en el recinto del festival y también por el buen sonido que, en líneas generales, desarrollaron las cuatro bandas grandes del cartel.

Y aunque siempre encontremos aspectos a mejorar, o cosas que uno haría de un modo diferente, el engorro de cada festival con el cambio de moneda, una jornada en total camaradería, un ambiente sano y, como detalle al que la Asociación Unirock cuida como pocos: la nutrida presencia de gente muy joven, encargados como son de recoger el testigo de vejestorios como nosotros.

En definitiva y usando la célebre frase del hijo de Kirk y Luann Van Houten: “todo ha salido a pedir de Milhouse”. El año que viene más y mejor.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Unirock 2023: Horarios Oficiales

El próximo sábado 19 de agosto la 9ª entrega del festival Unirock abrirá sus puertas al medio día en su localización emblemática, la explanada del puerto de la localidad costera asturiana de Puerto de Vega. El arranque oficial tendrá lugar a las 13:00 horas con la sesión vermut amenizada por Blister, en su habitual repaso a los clásicos del rock.

Tras un descanso para coger fuerzas, a las 16:30 horas dará comienzo el clásico e itinerante tributo al rock nacional e internacional, sin duda el sello del festival, a través de un escenario  móvil que recorrerá diversos puntos de la localidad hasta llegar a las 20:00 horas a la explanada del puerto, lugar donde se realizará propiamente el festival.

El comienzo de las actuaciones tendrá lugar a las 20:30 horas con La Tarrancha como protagonistas, a las 22 horas llegará el turno de Vhäldemar, Saratoga como cabeza de cartel actuará a partir de las 23:30 horas y cerrarán las actuaciones en el escenario principal Escuela de Odio a eso de la 1:30 horas. Entre concierto y concierto seguirá el tributo al rock que será el encargado de poner colofón al festival hasta altas horas de la madrugada.