Bajo el sugerente epígrafe Thrasher Night! tendrá lugar el sábado 18 de noviembre en la Sala Cantora de Gijón el concierto de los locales Tyrant que para la ocasión estarán respaldados por dos bandas bien conocidas por estos lares como son los gallegos Strikeback y el combo cántabro Opposer.
La cita que forma parte del 3ª aniversario de la cervecería Mosh Pit tiene un precio único de 6 euros en taquilla. Entrada anticipada disponible en la propia cervecería.
ACTUALIZACIÓN: El concierto se traslada a la Sala Bola 8 situada en la calle Los Remedios sin novedad en la hora de inicio.
Debut para estos thrash/death madrileños de Avlak. Ellos son Álvaro Idrogo (bajo), Caín Sánchez (batería), Jorge Fernández (guitarra) y Aston Wirz (voz) y se formaron allá por 2021. Lanzando ya aquél mismo año el single “Get Out”, el cuarteto estrena ahora este primer largo de nombre “Portal”, grabado en El Horno Studios, donde también se llevarían a término las debidas labores de mezcla y masterización. La portada del álbum es obra del propio Wirz, quien contó con la ayuda de Nacho Delgado y Kairon Vinicius. “Portal” se encuentra en la calle desde el pasado febrero.
Es la propia “Portal” la encargada de abrir el disco. Que me agrada por su huida de la habitual entrada pomposa y recargada para ofrecer un trazo, hasta cierto punto enrevesado, y que funciona como un reloj a la hora de introducirte en el mood del álbum. Aquí toman vital importancia los buenos riffs de Jorge pero, sobre todo, la ágil línea de batería que dibuja Caín Sánchez. Es un primer corte hábil, que desde luego juega a hibridar un thrash iracundo con pequeños acentos de corte más técnico que terminan por redondear la oferta.
La más breve “Krampus” apuesta ahora por tonos más heavies en un corte que por momentos parece diseñado con el directo en mente. El hecho de que fuera uno de los adelantos de este debut no hace otra cosa que afianzar esa idea. Tampoco se trata de un tema facilón. Tiene los suficientes cambios de ritmo como para resultar llamativo. También un buen solo atravesando su tronco central. Pero con ello y con todo lo cierto es que no me engancha como lo hacen “Portal” y otras ofertas dentro del disco.
“Get Out”, tema que presumo posee gran peso sentimental para ellos, parece tejido a mayor gloria del maldito headbang. Gran parte de culpa es de los riffs de Jorge Fernández pero también de esa batería de avance acompasado, por momentos casi marcial. No puedo decir en ningún caso que me sorprenda y sin embargo sí que me engancha por la pesadez de sus estrofas y la forma en que flirtea con el death metal aquí y allá:
Otro corte que juega a hibridar ambos géneros de forma más que inteligente es este “Shooting Platform”, que confrontará el poso más oscuro de sus estrofas contra unos estribilllos que sin mayores problemas podrían recordar a Anthrax. El bajo de Álvaro aparece ahora más alto en la mezcla, lo que viene a dar una mayor enjundia al empaquetado final, rematado por un más que decente solo de Jorge durante el puente.
“Eye Of Belial” trae aparejado uno de los prólogos más interesantes de todo “Portal”, roto de forma brusca para acometer un thrash tan iracundo como embrionario. El nombre de mis paisanos Beast Inside sobrevuela en estas estrofas, si bien en los riffs de Jorge hay intenciones algo más extremas y oscuras. En particular durante ese tronco central nervioso y acelerado. Aquí me gusta la forma en que la mezcla amalgama y armoniza las distintas líneas de voz y no tanto un epílogo algo descompensado. Con eso y con todo fácilmente una de mis favoritas del debut.
“Uruk-Hai” enlazará con aquellos dejes más extremos de su predecesora cara a entregar otro corte vibrante y nervioso, que en primeras escuchas reconozco pasé algo por alto pero que con las distintas vueltas al disco he comenzado a apreciar. En especial por ese trazo más retorcido pero también por la forma en que rompe la tónica general del tracklist.
Algo que “Massive Destruction” intenta igualmente, si bien pienso que con aire desigual. Avlak se inundan ahora de un poso más groovie que, pienso, funciona solo a ratos. Los poco más de tres minutos que marca en el reloj tampoco ayudan. Sí que es un corte más diverso en cuanto a líneas de voz, lo que termina por aportarle algo más de color. Por contra, su estribillo no llega a funcionar del todo. Se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que el empaquetado final no alcanza a ser del todo redondo.
La banda sigue buscando la pesadez en una “Lord Of The Pit” que sin resultar rupturista ni original, se las apaña para amplificar el rango influencial del disco al tiempo que aporta un trazo lo suficientemente inteligente como para no caer en el mero refrito. A la cola del bando ganador de este “Portal”.
Anthrax acuden de nuevo a mi subconsciente cada vez que alcanzo “Gremlins (In The Pool)”, cierre de este debut y corte más que interesante en cuanto a trazo. También en lo referente a construcción de voces y coros y, finalmente, en lo que a riffs concierne. Bien pareciera que Jorge se ha guardado lo mejor de su repertorio para este final atinado y más que notable. Y es que Avlak muestran ahora unas hechuras técnicas (casi) desconocidas en los ocho temas precedentes, saliendo más que airosos del envite y quién sabe si mostrando el camino a seguir en futuras evoluciones.
Desde luego no es el disco de thrash (o más bien thrash/death) más redondo que haya pasado por estas páginas pero tiene bastantes detalles de interés. Además se trata de un debut y, para más inri, de una banda que lleva junta apenas dos años, por lo que no convendría cargar las tintas en demasía. Mucho menos cuando tienes ante ti buenos cortes como “Portal” o “Eye Of Belial”, la cierta extrañeza de “Uruk-Hai” o ese final prometedor con “Gremlins (In The Pool)”. Un primer disco por encima del aprobado. Ahora a seguir creciendo.
Tras las presentaciones de su nueva formación y la portada de su próximo EP «Beyond Olympus Pt. 1«, el combo groove Soundcrush estrena el vídeo lírico «Primal Flame» como primer adelanto del que será su tercer lanzamiento discográfico.
La nueva obra que verá la luz el 5 de noviembre tanto en formato físico como digital, será la primera parte de un trabajo conceptual dividido en dos volúmenes. Un recorrido profundo y filosófico sobre la idea del ser humano y su papel en el universo, teniendo como eje central la dualidad entre el pasado (visto desde la perspectiva de la mitología griega) y el estado actual de la sociedad. El EP cuenta con la producción de Diego Teksuo.
Repaso gráfico a la actuación de Angelus Apatrida en la pasada edición del Karma Fest celebrada en Pola de Laviana (Asturias) el sábado 23 de septiembre.
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Toda una faena salir entre los dos hipotéticos cabezas de cartel, Sôber y Angelus Apatrida, máxime cuando es la hora de la cena y mucha gente ha aprovechado para arrimarse a los distintos food trucks y reponer fuerzas de cara a la recta final de la noche. Así las cosas, cuando los ciudarealenses Celtibeerian se suben a escena, se topan de bruces con la ya consabiida frialdad del público asturiano en su máximo esplendor.
¿Hizo la banda algún esfuerzo por sacar al mencionado público del letargo? Pensamos que sí. Lo que no tenemos tan claro es que lo lograran. Que si bien por momentos hubo bailes y puños en alto, no fueron pocas las veces que el frontman Gus llamó al orden a la audiencia vista la pasividad de ésta.
Mientas deslizaban temas como la inicial “Spread The Fire” o la más apropiada, a tenor del entorno, “The Harvest Song”, lo cierto es que entre zanfoña, gaitas, flautas y elementos puramente metálicos, los manchegos rara vez alcanzaron a sonar todo lo nítidos que su propuesta requiere. Una pena porque ya digo que el empeño de la banda sobre las tablas a buen seguro merecía algo más de calor por parte del respetable. Pero por más que sonasen “Praise To The Vineyard” o “Fear My Beard” no hubo manera de levantar el vuelo. O la birra.
No fue hasta la dupla final, “The Booze Song” y, sobre todo “Looking For Beer” que la gente pareció salir del letargo, arrimada a un sonido que terminó por ser redondo al final del set y acompañó en volandas, por fin, a los folkies manchegos. Desde luego que no fue la noche más fácil para ellos y que los cambios en su alineación necesiten un mayor rodaje, pero desde luego les honra las ganas que le pusieron al asunto.
Con el público de vuelta y con el buche lleno, los albaceteños Angelus Apatrida salieron a insuflarle nueva vida a un festival que, durante el show de Celtibeerian, parecía abandonado al letargo. José J. Izquierdo al bajo, Víctor Valera en baterías, David G. Álvarez en guitarras y Guillermo Izquierdo en guitarra y voces vinieron a añadir una victoria más en su ya larga lista de visitas a la región para sorpresa de nadie.
Y es que mientras que el tiempo no demuestre lo contrario, Angelus Apatrida llevan tiempo instalados en una balsa de aceite desde la que ofrecen shows incomensurables como si la cosa resultase sencilla. Como si no costasen trabajo toda ese energía. La precisión con que ejecutan ese thrash vigoroso e incendiario. En un mundillo donde nadie regala nada, los manchegos se han labrado con honores un nombre en la escena thrash estatal y a cada verano que pasa, también en la internacional.
No ha lugar al parpadeo. Desde “Bleed The Crown” y con el que seguramente fuera el sonido más redondo de toda la jornada, casi increíble cómo se distinguían todos los elementos presentes en la mezcla en lo que pareció poco menos que un ejercicio de funambulismo sonoro. Todo apoyado por un Víctor Valera que vendría a dar poco menos que una lección magistral sobre como aporrear una batería con clase pero también con contundencia.
Así fueron cayendo temas. Entre ellos un “Indoctrinate”, favorito absoluto de los manchegos, entre otros como “Vomitive” o “Childhood’s End”. El setlist, en realidad, da un poco igual. La gente se lo pasó en grande y montó circle pits y pogos casi a cada tema que sonó por los altavoces. Entregados en cuerpo y alma a la que, hoy por hoy, es de largo una de nuestras bandas de metal más relevantes tanto aquí como fuera. Algo que se han ganado a base de trabajo y que desde luego nadie salvo ellos mismos les podrá arrebatar.
Mediado el show, “We Stand Alone” tiene mucho de declaración de intenciones:
“We Stand/ All Alone/ We Stand/ Forevermore”
… porque ese parece ser el leitmotiv que impulsa al cuarteto desde siempre, por más que el corte pertenezca a su último trabajo de estudio. Penúltimo cuando vea la luz “Aftermath” dentro de poco menos de un mes. Algo que el propio Guillermo se encargó de recordarnos varias veces durante la noche, así como la próxima cita en suelo asturiano, la que habrá de tener lugar en la Sala Acapulco el dos de diciembre. La máquina no se detiene más que para coger impulso.
“Give ‘Em War”, “Sharpen The Guillotine” van finiquitando un show que, prácticamente, no ha tenido dobleces. Apenas un guiño de David al próximo álbum de la banda y las inevitables pausas para afinar guitarras. Más allá de eso, la imparable apisonadora a la que nos tienen acostumbrados. “You Are Next” supondría el inevitable final de otra gran noche para ellos. A día de hoy una apuesta segura, un rodillo que te pasa por encima con una fuerza apabullante. Se nos agotan los calificativos. Desde aquí desearles lo mejor cara al gigantesco tour por suelo europeo que tienen por delante.
Si ya de por sí no era empresa fácil salir a escena tras el bolazo de la apisonadora albaceteña, menos cuando la tecnología te da la espalda y no permite llevar a cabo tu descarga con normalidad. Vino a ser el caso, precisamente, con la banda que lidera el propio organizador del evento. El destino, a veces cabrón y desagradecido, quiso de esta manera recompensar las incontables horas de trabajo de Mikel al frente de una nueva edición del Karma Fest.
Casi la una cuando la banda de metalcore irrumpe al fin sobre las tablas. Tales eran los problemas que lo harían inicialmente sin bajista, más tarde haría irrupción en el escenario un infatigable Willy Rodríguez (Where The Waves Are Born, Ariadne) para sorpresa de gran parte de la audiencia. Y es que cuando las cosas se tuercen no hay nada que hacer. Podría deducirse de mis palabras que el bolo resultó decepcionante. Si acaso en duración, apenas veinte minutos, pero desde luego no en fuerza y ganas.
Porque As Life Burns supieron impregnar del debido mal café una “We Are Animals” que, tras la larga espera, nos supo a gloria. Además la banda jugaba en casa y se notó en cuanto a reacción de un público, no vamos a mentir, mermado en número tras la descarga de Angelus Apatrida.
Mikel y los suyos terminarían por reducir el set que tenían previsto como deferencia al par de bandas que restaban por salir. Algo que tratándose de, como decimos, la banda del organizador del sarao, no deja de parecernos un detallazo. En amistosa charla con el bueno de Fran Rubio, ambos vinimos a coincidir en que pocos organizadores habrían tenido el detalle. Vaya por tanto desde aquí nuestro aprecio por el gesto y la mejor de las suerte en futuras citas. Desde luego la merecen.
Así las cosas, había cierto runrún previo a la salida de Bonecarver a escena. Los madrileños, anteriormente conocidos como Cannibal Grandpa, vendrían a poner la nota más extrema de la jornada con su deathcore de guiños sinfónicos. Con dos discos en el mercado, aquél “Evil” de 2021 y el más reciente “Carnage Funeral”, ambos editados por el macrosello estadounidense Unique Leader Records, algo tendrá el agua cuando la bendicen, nadie esperaba ningún tipo de sutilezas por su parte.
Fernando Del Villar, a la sazón voz de un cuarteto que a día de hoy opera sin bajista, y que si nuestros datos son correctos completan Rubén Contreras en baterías junto a Alex Tena y Alberto Bravo en guitarras, vino a mostrar en Pola de Laviana una gama interminable de guturales, chirridos y pig squeals que a buen seguro hicieron las delicias de más de un vecino de la localidad asturiana a las altas horas en que se desarrolló su descarga.
Pero gustos del público al margen, no todo el mundo tiene por qué gustar de las andanadas extremas de los madrileños, lo cierto es que fueron una incesante trituradora de cuellos desde que la inicial “Revolver” se hizo carne y habitó en nuestros ya fatigados cuerpos. Eran más de doce horas las que algunos llevábamos al pie del cañón y desde luego se notó. Si la edición de 2024 sigue por estos derroteros habrá que considerar seriamente la ingesta de bebida energética por vía intravenosa.
Pero hablamos por nosotros, claro. Lo cierto y verdad es que mientras descargaban blast beats incesante y riffs capaces de derribar edificios enteros cual aeroplano en septiembre, no fue poca la gente que se quedó a altas horas decidida a hacer frente al cansancio y disfrutar de los habituales pogos y circle pits. “Overtorture” reza uno de sus cortes. Y tanto que sí.
Como reza el dicho: “no habrán inventado el pan, pero desde luego saben como hacer buenas tostadas”. En lo personal fueron otro de los grandes aciertos de esta edición, si bien entiendo que su propuesta le resultase intragable a más de uno.
Si nada agradable fue doce horas atrás (se dice pronto) la tarea de abrir, menos lo es la de echar el cierre. Papeleta que, por pura agenda, vino a recaer en la banda de Puerto de Vega Aneuma, a quienes habíamos visto apenas cinco días antes dentro del marco del Oviedo Rock.
Como ya sabréis, al quinteto que lidera Laura Alfonso le tenemos declarado aprecio. Su primer álbum pasó por estas líneas e incluso estuvimos presentes en aquella primera descarga en la gijonesa Ángeles y Demonios. Desde entonces que hemos venido siguiendo y relatando cada paso dado por la agrupación melodeath asturiana, su paulatino ascenso y esa sensación de promesa con visos de realidad dentro de la escena regional.
Borja, Abel, Jorge y Pau acompañaron a Laura desde un arranque, ya clásico en ellos como es “Fall Apart”, en el que las guitarras no llegarían a sonar con la claridad que muchos esperábamos. Con la claridad con la que, sin ir más lejos, habían sonado el pasado lunes en la capital. Y dio lo mismo porque a pesar de un día de lo más ajetreado para ellos, de las altas horas que eran (pasadas las 2:30) supieron suplir con ganas cualquier deficiencia en cuanto a mezcla o ecualización.
Con el sonido ganando ciertos enteros y aunque nunca llegase a ser todo lo óptimo que nos hubiera gustado, “Creatures” pondría la nota más oscura mientras Laura se desvivía por animar a una audiencia que bien parecía inasequible al desaliento y al cansancio. Bien es sabido, porque lo conté en la mencionada reseña del álbum, que la segunda mitad del mismo se me hace un tanto cuesta arriba. Y sin embargo, no niego que disfruté de la encarnación en vivo de una “Stand Tall” con Abel acompañando a Laura en tareas vocales.
“Creatures” sí que pienso funciona tanto en su versión del álbum como en una traslación al directo que sabe sacar no poco jugo de su ágil cambio de ritmo, con Jorge haciéndose grande tras su batería y Angelus Apatrida sin perder detalle de la descarga de la banda. “Ashes Of Your Fears” y ese pulso más melódico es otra que nunca falla.
Pero el Karma había que despedirlo a lo grande y qué mejor que dos rendiciones de un par de bandas seminales para el metal extremo: Carcass y Death, un “Evil Dead” con el que pondrían fin a la, hasta ahora, edición más ambiciosa del evento. En manos de los organizadores está el mejorar lo de este año. Tarea harto difícil si nos preguntan.
Sarna con gusto no pica, dicen. Lo cierto es que fueron muchas las horas que demandó la más reciente edición del festival lavianés. Más de trece desde que entramos por la puerta hasta que salimos por ella rumbo al merecido descanso. Con un montón de nuevas experiencias bajo el brazo, amén del habitual repaso fotográfico y esta crónica por capítulos que, esperamos hayáis leído, compartido y disfrutado.
Igualmente, no nos gustaría cerrar sin agradecer a la organización del evento todas las facilidades, ni tampoco mandar un saludo a los muchos músicos, amigos y fotógrafos con los que departimos en algún momento a lo largo de la jornada. Sois muchos para mencionaros a todos y ya sabéis lo que opinamos de las listas interminables. Nuestros mejores deseos para la edición del año próximo y el deseo, como siempre, de que nos volvamos a ver pronto.
El combo groove Soundcrush nos presenta su nueva formación y anuncia el próximo lanzamiento del que será su tercer trabajo discográfico «Beyond Olympus pt.1«.
Primera parte de un trabajo conceptual dividido, la nueva obra es un recorrido profundo y filosófico sobre la idea del ser humano y su papel en el universo, teniendo como eje central la dualidad entre el pasado (visto desde la perspectiva de la mitología griega) y el estado actual de la sociedad. La formación se compone actualmente por Ales Sánchez (guitarra y voz) y David Vega (Teksuo) a la guitarra, Luis Sánchez al bajo (Ariadne, Arson, Ochobre) y el madrileño Iván a la batería.
Comenzaron las fiestas de San Mateo en la capital asturiana con una cita que no nos podíamos perder. Y no, no nos referimos a la de cierta defraudadora fiscal que congregó a miles de personas en el centro, colapsando calles y dejando constancia una vez más de que la caspa siempre tiene un principio pero nunca un final. Nacía el Fuck Mateo con ánimo de contrarrestar a tanto muermo, congregando en la presente edición en el Chigre Cultural Lata de Zinc a las bandas Beast Inside, Absalem y Soldier. Allí que nos fuimos con las baterías bien cargadas. Literal y metafóricamente hablando.
Los de Pravia siguen dándole vueltas a su debut de 2022 “Under Control”. Su formación, a estas alturas, es bien conocida por todos: Jandro en voces, Pedro Pravia y Chema Bretón en guitarras, Dani Casado al bajo y Poyo en baterías como más reciente fichaje.
“Faces Of Death” abriría así la noche, ante poco público, cierto es, pero sonando tan bien como nos tienen acostumbrados. La Lata, de hecho, parece ir paso a paso mejorando en aspectos relativos al sonido, si bien quedan otros un tanto en el alero, particularmente en lo que a luces se refiere, que viene a entorpecer el poder extraer mejores fotos del evento. Pero volviendo a lo que nos ocupa, ya decimos que el quinteto volvió a mostrarse tan sólido como acostumbra.
El repaso extensivo a su debut, los años que llevan dándole vueltas a estas canciones, redunda en una falta de sorpresas que Jandro, que se desvivió por calentar al personal, supo contrarrestar. Y es que la bien conocida frialdad del público astur se dejó notar una noche más. “¿Cuatro días de Melendi?”. Sí, nosotros también nos preguntamos cómo puede ser posible. Al infumable cantautor ovetense le dedicarían una “Fuck em All” que nos supo a gloria.
Pero no detendrían ahí las hostilidades. Con Bretón erigido en particular guitar hero de la agrupación thrash, doblando con Pravia en “Unpunished”, uno de sus temas con mejor enganche con la audiencia. Aunque ya decimos que ésta se mostró un tanto fría con los thrashers del centro-occidente. Al punto de que el propio Jandro nos preguntaría, no con poca razón, si estábamos en “modo ahorro”.
En cualquier caso y como era de prever, nada amilanó a la Bestia. Porque sea cual sea la reacción que provoquen, siempre cumplen y es de agradecer. “Ni un solo niño soldado más” clamaba Jandro tras el micro mientras Poyo continuaba percutiendo con la seguridad que en él viene siendo norma. “War”, tímido wall of death mediante, es de nuevo el final para ellos. Como digo siguen dándole vueltas a los temas de su debut pero queda en el aire la sensación de que su set-list empieza a necesitar de una renovación si bien no urgente, desde luego sí paulatina.
Los salmantinos eran la oferta más diferente del Fuck Mateo ’23. Cuarteto de metal contemporáneo con trazas progresivas y alternativas que acudía a la capital del Principado con motivo de seguir promocionando su más reciente trabajo, un Ep “Anima” del que dimos buena cuenta allá el pasado mes de agosto. La banda, recordemos, la forman Gin Barbería en voces, Miguel Ángel Gómez en guitarras, Carolina García al bajo y Víctor Villar en baterías.
Suena la intro que da nombre a su última oferta discográfica y el cuarteto prorrumpe con su habitual batidora de géneros, sonando realmente sólidos, si bien el registro más roto de Gin tardaría en encontrar su punto óptimo. Sea como fuere, Villar condujo a los suyos sin escatimar un esfuerzo ni tampoco abandonar por un momento su rictus risueño. Porque Absalem dejan en todo momento la sensación de no solo creer en lo que hacen sino de disfrutar haciéndolo.
La banda nacida en Salamanca, debutó en esto del metal con un “Chaosvolution” del que se cumplen ahora seis años, que se dice pronto. Por ahí sonó el corte que le daba nombre, con mucho una de las favoritas de quien escribe y donde Gin comenzó a sentirse más cómoda, más en su elemento, aupando finalmente a los suyos a cotas a la altura de lo esperado.
No nos cansamos de decir que las pistas pregrabadas siempre generan (y generarán) debate. A lo largo de la descarga de Absalem, si bien sí que se dejaron sentir, en ningún caso opacaron a los elementos puramente orgánicos de los castellanoleoneses. Algo que, sin querer posicionarnos aún de un lado u otro del espectro, pensamos contribuyó a aumentar en cierto modo la credibilidad de aquello que entraba por nuestras orejas.
No faltaría “Fear My Wrath” pero sería una versión, que en voz de Gin llevaban “muchos años sin tocar” y que no fue otra que “My Curse” de los pioneros Killswitch Engage, que en cierto modo vino a sustituir al “Silvera” de Gojira que nos regalaron en el Rock Nalón de 2022. Durante todo el set se nos revela fundamental la tarea de Carolina García. Puede no ser la presencia más activa del cuarteto. Pero su firmeza al bajo y los buenos coros que desarrolla a lo largo del set suman y de qué manera.
Para el cierre quedaron su primera composición como banda, “The Forest”, así como esa “Haunted” que cierra su más reciente Ep. Principio y fin unidos en un final de set que nos dejó con ganas de más. Resulta tópico decirlo pero parece ésta una banda en pleno crecimiento, y su paso por esta nueva edición del Fuck Mateo da buena fe de ello. Muy atentos a sus futuras evoluciones.
Puede que el hecho de tener reciente aún la última descarga del combo ovetense de thrash metal Soldier, aquella del pasado mes de mayo acompañando a Burnt To Death y Legacy Of Brutality restase cierto aliciente a esta nueva cita en su casa. Pero la promesa de un set list diferente al de aquella noche en la gijonesa Sala Acapulco nos parecía sobrado aliciente como para dar cumplida cuenta de un nuevo show de Phil González (voz), Dmitry Stalingrado y Dani Villamil (guitarras), Pei García (bajo) y Lucas Díaz (batería).
Pasaban pocos minutos de las once cuando el ahora quinteto irrumpía en el coqueto escenario de la Lata. Un show en el que se decantarían por su faceta más trotona y vibrante para alegría de sus parroquianos. Que eran pocos, que puede tardaran en entrar en calor, pero que difícilmente creemos salieran decepcionados de esta nueva edición del Fuck Mateo.
Si acaso, la queja podría venir por lo reducido del set. Conciertos en sala obligan a veces a estas cosas, aún cuando los habituales cambios entre bandas fueron ágiles y a lo largo de la jornada no llegó a haber percances de mayor consideración. Sea como fuere, a bordo de un sonido quizá no del todo redondo pero desde luego sí potente, con todos los cilindros en funcionamiento, Soldier salieron a confirmarse una vez más como la institución del thrash asturiano que llevan camino de ser.
Quizá haga falta nuevo material para otorgarles tan distinguida etiqueta. Entre tanto cortes ágiles y rotundos como “Between Two Masters” o “Corrupted (Sex in Prison)» bien merecen por sí solos el pago de los nueve cochinos euros que costaban las anticipadas. El inicio es fulgurante, realmente a degüello que diría un clásico, pero es en “The Great Western Oligarchy” donde la banda termina por poner toda la carne en el asador. Y es que por más veces que uno presencie un show de los ovetenses, no deja de sorprender la finura con la que hibridan thrash de alto octanaje con precisos ramalazos del más puro y rocoso metal sureño.
Y la noche seguía, en boca de Phil, mientras repasaban su “lista de grandes fracasos”. Sentimos discrepar, Phil. De hecho, la propia “Axis Of Evil”, con el inquieto frontman dejándose la piel y la garganta, se encarga de ello. Gran nivel técnico a la par que gran conjunción la que demostró la pareja Stalingrado / Villamil. Pareja de altos vuelos. Diferentes a la hora de atacar las cuerdas y sin embargo complementarios. Solidarios incluso. Sensacional dúo y no, no vamos a cejar en el empeño de reivindicar el gran nivel musical que tenemos en Asturias. Le pese a quien le pese.
Por ahí “Polybius”, del que hasta la fecha es su último álbum, aquél “The Sleeping Of Reason” de 2018, sí que pareció por fin sacar a la gente del letargo mateín. Tal es así que, a término, alguien de entre el público pedía, no sin cierta sorna, “una rápida”, antes de que el soldado arremetiese con “Theory Of Nothing”. Finalmente, lo escaso del tiempo dispuesto para el evento, Phil propondría por votación popular el último corte a desempeñar por la banda, que no sería otro que “Revolt”, para sorpresa de nadie entre los presentes. El circle pit que provocó el gran clásico de la banda se nos antoja el mejor de los cierres para una nueva edición del Fuck Mateo.
Poco público, sí, pero no puede dar uno siempre con la tecla. Porque veníamos de buenas entradas en la primera tourné por salas previa a la llegada del verano y la otoñal no parece haber empezado con igual buen pie. Y da igual porque fuimos testigos de tres buenas descargas por parte de tres buenas bandas, que a fin de cuentas es lo que importa. Ojalá de aquí doce meses os estemos contando lo bien se dio el Fuck Mateo ’24.
Como siempre no queríamos cerrar esta crónica sin agradecer a Factory Rock todas las facilidades, así como mandar saludos a compañeros fotógrafos como Jorge Novales y Fernando Casas, a la familia Moldava y a los integrantes de las tres bandas presentes. Nos vemos en el siguiente.
Las entradas físicas anticipadas se pueden adquirir al precio de 20 euros + gastos en Record Sevilla, TotemTanz en Sevilla y Ancá Domingo Taberna en Los Palacios. Venta online a través de la web de Entradium. Estos son los horarios oficiales: