Ayer se estrenaba en los cines «Behind The Mask» documental protagonizado por Dave Mustaine en el que repasa los 40 años de historia de Megadeth. Anécdotas inéditas, la chispa creativa que sigue alimentando a la banda y el estreno de su nuevo disco «Puppet Parade» (quien sabe si «último» de la banda) marcan el recorrido por cuatro décadas de historia de la banda. Recordamos que la formación realizará en el mes de mayo 3 conciertos de despedida en España (Valencia, A Coruña y Bilbao) de la mano de Route Resurrection.
Una auténtica celebración que combina el apartado visual y experiencia sonora para recoger el legado y un nuevo inicio para una de las bandas más influyentes del metal.
“Heading To Hell” es el nuevo álbum de Black Bomber. Fue grabado, mezclado y masterizado a caballo entre mayo y septiembre del ya extinto 2025 en los estudios Infosound (Toral de Merayo, El Bierzo). Con un diseño gráfico de Gabriel Gallego y fotos de Marta Viña, el trabajo fue editado por Demons Records, Discos Macarras, Quebranta Records, Vinilako y Violence In The Veins. Forman la alineación berciana Javi LesPaul y Pedro Megatherion en guitarras, Isi Gallego en baterías, Julio Blackening al bajo y Migui Albatross tras el micro.
El tema título “Heading To Hell” ya deja clara la premisa. Un ritmo casi marcial, un riff sencillo pero con gancho, esa voz aguardentosa de Migui Albatross y mucho mal café. Un primer corte directo, pegadizo, con el bajo de Julio Blackening crepitando en todo momento y un solo hábil y efectivo. Al igual que con muchos cortes aquí presentes, no puedo decir que me sorprenda en lo que a composición se refiere. Tampoco que me desagrade o aburra el resultado. Al contrario.
Además porque la producción que entrega este nuevo trabajo está a la altura de las circunstancias, con la dosis justa de suciedad. Es algo que salta ala vista en esta más pesada “Lords Of War”, con la banda adoptando un avanzar más a medio gas y donde Migui Albatross parece más que cómodo. Sí que llama ahora mi atención la sarta de riffs que entregan Javi LesPaul y Pedro Megatherion. Es un corte, no obstante, algo constreñido por lo rácano de su duración. Sea como fuere, actitud no les falta y, por ahí, a uno no le queda otra que rendirse.
En “Whisky Priest” retornan esos ritmos más vivarachos. El riff, ahora sí, tiene un gancho de mil demonios. Y me gusta el modo en que Migui Albatross ha trazado estos estribillos. También lo altísimo que se encuentra ahora el bajo de Julio Blackening. Hay giros interesantes, también buenos coros o un punch más melódico camino del solo. Atractiva y bien construida, no obstante el corte más extenso de los once, son los Black Bomber más interesantes. Llevando su clásico sonido motörheadiano un par de pasos más allá y, pienso, saliendo airosos del envite.
De la más festiva “Rock´n´roll Today, Hangover Tomorrow” emanan no obstante unas guitarras más gruesas, que vienen a crear un curioso contraste con ese tono más desenfadado que deriva de la composición, en particular de su inequívoco estribillo. Es un corte de esos que entran a la primera y parecen creados con el directo como fin último. Aún pareciendo ese su propósito, aprecio los buenos riffs que dibuja. También el interesante solo que antecede al epílogo. Y aunque no sea esta una banda que destaque por liarse la manta a la hora de jugar con las estructuras, al menos aprecio cuando son capaces de construir cortes de tanto gancho como este. Fue uno de los adelantos y no cuesta entender los motivos.
Pero sin abandonar ese sonido clásico, sí que sorprende el prólogo de “The Hollow Soul” por la cierta épica que emana de él. Más cuando entra el riff de las estrofas, no muy lejano de unos Status Quo pasados por la coctelera Kilmister. Es por ahí que surge otro de los cortes más llamativos del álbum. Siempre entre dos aguas, entretenido y cargado de buenos solos. Donde parece que nada sobra ni tampoco falta. Otra de mis favoritas.
Y “You´re Wrong” no va a la zaga. De nuevo en la versión más trotona de la banda, me agrada la construcción de sus estrofas. También lo sencillo, directo, incluso lacónico de sus estribillos. Apenas tres minutos y medio de un rock bien construido, con el grado justo de mal café y donde anida un solo vistoso, quizá el más cuidado de todo “Heading To Hell”, amén de un epílogo descosido y de lo más juguetón. Puede que tú estés equivocado. Black Bomber desde luego no.
“Rot In Jail” puede ser la más orgullosamente Lemmy de las once. Migui Albatross está especialmente grave tras el micro ahora, mientras que las guitarras trazan otro riff de no poco gancho, que parece posar sus miras en los Motörhead más primigenios, pero que se eleva en un tramo central con otro solo a la vez vistoso y lúcido. Un corte atractivo, si bien algo constreñido por los apenas tres minutos que marca en el reloj.
En “Politicians” primero juego a reconocer a los políticos, valga la redundancia, que suenan durante el prólogo. Los Aznar, Rajoy (es el vecino…), Zapatero, Trump… En lo estrictamente musical es otro riff ágil, solidario a una base rítmica bien empastada (atención al mayor brío en estribillos) y que en su crítica acerada y directa no oculta buenos detalles melódicos, amén de una (doble) ración solista de lo más vistosa. Otra de esas entregas directas y a la yugular tan habituales en los bercianos.
“From The Ashes” casi parece más cerca del thrash más primigenio con ese avanzar casi marcial que despliega. Corte de revoluciones altas (¿Alguien dijo Rat-zinger?) y que, sin abandonar ese impulso tan Motörhead, ofrece un color algo distinto dentro del álbum. Y aunque no puedo decir que alcance a impresionarme, sí que aprecio de muy buena gana el solo de su tronco central. Mal café marca de la casa en cualquier caso.
“Mad Dog” no le anda lejos a su inmediata predecesora. Me gusta la línea de batería que Isi Gallego propone aquí. También el duelo solista, tan Judas Priest, que ocupa su tronco central. Un corte breve, apenas dos minutos y medio, con la banda en un registro en el que parece de lo más cómoda.
Para el cierre queda esta “Debajo Del Bar”, con Migui Albatross virando ahora a la lengua de Cervantes para un último corte apoyado en el que puede ser el riff más diferente de todos cuantos caben en este nuevo trabajo. Un cierre cuya escritura se adhiere casi punto por punto a su canon habitual, con el añadido de su indisimulado guiño bien a Saxon (“Princess Of The Night”), bien a Metallica (“Seek And Destroy”) en la sección solista. Buen broche…
… para un álbum que no hace por esconder sus influencias más directas. Al contrario. Por ahí trabajos como éste no siempre resultarán del gusto de la mayoría. Orgulloso disco de género, me agradan esos (contados) virajes más thrash que asoman en varios cortes. La selección de riffs me resulta interesante, también la solista. Javi LesPaul y Pedro Megatherion brillan con luz propia en muchos momentos a lo largo del tracklist. Hay rock and roll, mala leche y poco lugar al sosiego. Derrochan actitud mientras construyen un discurso con tan pocas concesiones como preciso y directo. Que sea así por muchos años.
Vuelta al redil para los thrash death metaleros de Pedro Muñoz (Castilla-La Mancha), Incordian: Sergio en baterías, Loren y Jota en guitarras, Paco a la voz y Adri al bajo. El álbum fue grabado entre banda y JFT, con posterior mezcla y master de JFT Producciones. Del arte se encargó Chapu y finalmente el diseño corrió a cargo de Rubén. «De-Mente» vio la luz a comienzos de octubre.
Es apenas inmediato el modo en que “Su ley y Su Dios” me recuerda a unos Soziedad Alkoholika, en especial por el modo en que Paco ataca sus primeras estrofas. Un riff con más miga de la que aprecié en las primeras escuchas. Me gusta la construcción de esas estrofas, también la firmeza de esa base rítmica. El aspecto lírico, como es previsible, borra todo aspecto metafórico y transmite, sin un solo pelo en la lengua, el combativo mensaje. El tronco central deriva hacia un trazo más intrincado. Técnico incluso, donde la letra se vuelve algo más desesperanzada y oscura e irrumpe el primer (y muy llamativo) primer solo del álbum. Un gran arranque.
Es precisamente la base rítmica quien marca da la salida a “Gasolina y Llamas”. Aquí Incordian adoptan un metal más cargado de groove. Sin perder un ápice de acidez ni gravedad en cuanto a líricas, la escritura acierta a la hora de amalgamar riffs de metal pesado con otros donde vuelan a bordo de la batería de Sergio. El FraktureIván pone la segunda voz y no otro que Jimmy de Soziedad Alkoholika el solo en otro arranque de metal incendiario que no deja títere con cabeza. De hecho me atrevería a decir que el verso “y aunque hoy fracasemos, cada día manteniendo la lucha es una victoria” no les podría definir mejor.
“De Una Jodida Vez” propone a unos Incordian más hirientes aún si cabe. Pero lo hace, de nuevo, buscándole las cosquillas al género en lo que a construcción de riffs se refiere. Por ahí, el trabajo de Loren y Jota no podría ser más redondo. Sin florituras, directo, frontal, me funciona. El aspecto lírico es inevitablemente visceral, sin complejos ni metáforas. Directo al grano y con un marcado espíritu punk supurando casi en cada verso. Por ahí habrá quien eche en falta un mensaje algo menos panfletario. Sea como fuere, estupendo duelo solista el que dibujan ambas guitarras aquí. Los Incordian en su versión más cruda y desacomplejada.
“La Bestia Ya Despierta”, con Diva Satanica colaborando en voces, parte de un prólogo que, en cierto modo, me recuerda a los dos, tres primeros álbumes de Machine Head. Luego en las estrofas, y toda vez ambas voces juegan a alternar versos, se produce un contraste de lo más resultón. Me gusta la producción aquí. Tanto en esas partes más violentas como en las más pesadas y groovies. Preludio de ese puente descosido y vibrante, acomodo a su vez de uno de los solos, pienso yo, más inteligentes de todo el largo. Un corte que, finalmente, hará honor a su título.
Entre “Pestes” y “Cerdo”, pareciera que este “De-Mente” se tomase un pequeño respiro. Ni tan siquiera un minuto entre las dos, resultando en un curioso híbrido entre baile y grind la primera, un fugaz trámite a lo Serrabulho la segunda.
Con el tema título “De-Mente”, parece que todo vuelve a su lugar. Un corte que me retrotrae a la inicial “Su ley y Su Dios” gracias a esas estrofas violentas, rapidísimas, con Sergio dando lo mejor de sí tras baterías. Puede que en cuanto a riffs no capte tanto mi atención como otros cortes del álbum. Por contra, esta ofrece un trazo atractivo, diverso, amén del habitual despliegue de mal café tras el micro. Un Paco tan hiriente como acostumbra. Y una sección solista algo más que resultona.
“Siniestro Lugar” sí que llama mi atención en lo que a riffs se refiere. Quizá por ese pulso tan death que desarrollan en estrofas, ofreciendo un color casi inédito a lo largo de todo “De-Mente”. Me llama la atención la forma en que Paco ataca sus versos aquí. Una letra que, por algún motivo, me recuerda a los alcalaínos A Palo Seko y donde la banda muestra un trazo retorcido, atrevido incluso, resultando así otro de los cortes más atractivos de este segundo largo de los pedroteños.
“Muerte x Churro” son los Incordian más violentos. También los más divertidos. Otra andanada grind con una letra a lo Def Con Dos, desarrollada eso sí, sin perder un ápice de nervio o gravedad. Apenas minuto y medio para que Sergio se desfogue a gusto tras los parches.
Casi como antídoto a esa brevedad, “Abono Infecto” pone en liza a los Incordian más avezados desde el plano puramente técnico. Pesadez y groove en prólogo bien trabajado, ritmos directos (por momentos casi pegadizos) durante estrofas y otra fina sección solista. Sin inventar nada pero acertando a sonar frescos y, a la vez, crudos y potentes. Un corte que parece invitar al agite de cuellos, que me deja la sensación de que funcionará como un tiro en directo.
El cierre es para esta “Destino” y su llamativo prólogo. Una calma que me cogió por sorpresa en la primera pasada al disco, y que viene a contrastar con la pura rabia que desarrollarán más adelante. Instrumental donde vienen a darse cita tanto pasajes retorcidos como violentos arranques de death metal furibundo y vibrante. Llamativo final…
… para un álbum que pasa en un suspiro. Por su corta duración pero también por cómo Incordian han sabido buscarle los resquicios al género a la hora de construir los temas. La sombra de Soziedad Alkoholika es alargada (máxime cuando tienes a Jimmyhimself colaborando por ahí) pero no son pocos los momentos en que la banda busca encontrar su propio sonido. Por ahí le encuentro más asideros a este “De-Mente” de los que intuí antes de darle al play por primera vez. Un buen trabajo. Quizá no del todo redondo, esas pequeñas bromas que introducen mediado el álbum, pero que pienso satisfará a cualquier fan del thrash / death escuela S.A..
«Time Masters» se compone de once más un bonus track en la versión CD que desarrollan una obra conceptual a través del tiempo, la decadencia, la guerra, la trascendencia y el destino, combinando pasajes técnicos, riffs contundentes y atmósferas épicas.
01 Moon E-Brak (Euphoria And Decay) 02 Unexpected Events (The Beginning Of The End) 03 The Persecuted (Back Again) 04 Holy Grail (Blood) 05 Second Son (The Loss Of Innocence) 06 Immortality Fed By Death (Unstoppable Train) 07 Time Masters (Gods Of Soul Deliverance) 08 The Prophecy (Revelations) 09 Armageddon Wars (Ragnarök) 10 The Quest (Final Frontier) 11 Wormhole (Dreaming Eutocia) Bonus Track CD
Grabado en distintas localizaciones (Madrid, Gijón, León y Santander), el proceso de mezcla y masterización han corrido a cargo de Carlos Arcay en Arcay Studios (Santiago De Compostela). La formación compuesta por Francisco Cabañas (Decibel Race) al bajo, David Ordás a la voz, Benjamín Mateo en baterías y Guillermo Marqués a la guitarra estrenaba el pasado 12 de diciembre «The Persecuted (Back Again)» como primer sencillo promocional a la espera que el próximo día 30 vea la luz el segundo «Immortality Fed By Death (Unstoppable Train)».
El próximo 20 de diciembre el avilesino Paseo Malecón acogerá la parada en Asturias de Terminal Violence, una de las grandes referencias en la nueva oleada de bandas estatales de thrash metal. Inmersos en la gira “Moshocalypse Tour”, presentarán su último álbum hasta la fecha «Moshocalypse» editado en noviembre del pasado 2024. La parada contará con la formación localIn-Sanity como invitados, que regresan a la sala apenas 15 días después de compartir escenario con Javi «Paxta» Navarro.
Los thrashers Angelus Apatrida tras un periplo fuera de nuestras fronteras retoman los conciertos en casa y su primera parada será en Asturias. El próximo viernes 23 de enero recalarán en la Sala Tribeca de Oviedo.
Los de Albacete continúan inmersos en la presentación en vivo de su última obra de estudio «Aftermath» editada en el 2023 (reseña) a través de Century Media Records.
Con apertura de puertas a las 20 horas y comienzo del concierto a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 22€ + gastos. El precio en taquilla será de 30€. Entradas online disponibles a través del siguiente enlace:
Nueve son los temas que ocupa “Earëndel”, segundo trabajo de los thrashers malagueños Retador. La banda, que componen JuanJolocaust en baterías, Rolo en guitarras, Migueli al bajo y Jofre en guitarra y voces, entrega un álbum grabado y mezclado por el BalmogJavi Bastard (Altarage, Totengott, Iron Curtain, Körgull the Exterminator…) en los Moontower Studios y masterizado posteriormente por Dan Swanö (Æolian, Wolf, Hail of Bullets, Sear Bliss, Malevolent Creation…) en los Unisound Studios. Vio la luz a través de Xtreem Music el pasado mes de enero.
Retador abren con el tema título “Earëndel”, del que me agrada su elegante y tranquilo prólogo, orgánico y nada artificial. Una calma que habrá de quebrarse camino de las primeras estrofas, con Rolo y Jofre dibujando buenos riffs y mejores melodías. La voz de este último se va hasta tesituras rayanas con el metal extremo, ese tono rugiente y sin concesiones. Letras en nuestro idioma y unos engarces entre las distintas estrofas que dan buena muestra de hasta qué punto han cuidado cada detalle. El solo, constreñido en su parte final, adorna un epílogo quizá un tanto apresurado. Pero es buena señal que la banda me recuerde al “Empyrean” de los suecos Paranorm, con mucho uno de mis discos thrash favoritos de lo que llevamos de década.
“Somos Eternos” se imbuye ahora de un espíritu más Slayer. En lo que a riffs se refiere pero también en ese imparable doble bombo de JuanJolocaust. Cómo no pensar en Dave Lombardo. Padre de todos nosotros. Llamativos estribillos y una banda que agrede voraz con thrash incandescente y sin compromisos de ningún tipo. La buena construcción que soporta al solo, atractiva por diversa, y el buen trazo de este elevan la nota media y, de nuevo, ponen en buen lugar su labor como compositores. Sin perder una pizca de nervio, de hecho acelerando los pulsos en ese puente central, y sin dejar nunca de entregar mal café y thrash casi cercano a los mejores Dark Angel. Flamígera, estupenda.
“La Sombra De Tu Existir” se descuelga ahora de ese thrash lacerante para virar hacia ritmos más a medio gas. Sorprende el groove que acompaña a los primeros versos casi tanto como contrasta la velocidad que implementan después. Por ahí el trazo de estas estrofas no podría ser más atractivo por diverso. En estribillos es el nombre de mis paisanos Blast Open el que suele acudir a mi subconsciente. El solo, rebosante de clase y feeling, bien merecía un desarrollo algo más ambicioso. En cualquier caso cabe destacar la estupenda labor de Jofre al micro para otro corte pleno de agresividad y mala baba.
“Redes” parte de un prólogo muy Exodus para inmediatamente ceñirse al thrash más lindante con el death metal. Un ataque hacia las redes sociales teñido, una vez más, de un metal violento y lacerante que, no obstante, se acuerda de mantener alto el buen nivel en cuanto a ejecución. Atravesada por un estribillo muy Death Angel, la banda vuelve a brillar en un puente central de trazo diverso y elegantes solos de guitarra. En ese contraste entre agresividad y clase reside uno de los puntos fuertes no ya de esta “Redes” sino del álbum en su conjunto. Un equilibrio que muchos buscan y no tantos son capaces de encontrar.
El hecho de que “Lux Ferre”, corte más extenso del álbum fuera una de las cartas de presentación del mismo creo que tiene bastante de declaración de intenciones. No por nada la banda exhibe aquí un trazo de nuevo vibrante y retorcido. Construida desde unas estrofas en cierto modo inéditas con respecto al resto de cuantas integran “Earëndel”, puede ser de las nueve la composición con más gancho. Bien adornada por fugaces pero hábiles detalles solistas y construida sobre un riff que no podría ser más pegajoso y ganchero. El trazo adopta un groove muy marcado para dar pie a un solo de guitarra en la más pura tradición del desaparecido y añorado Jeff Hanneman. Para el tercio final Retador obvian el camino fácil, abrazan un llamativo groove y construyen otro epílogo retorcido y eficaz. De sus composiciones más solventes.
“Asesino” cercena thrash seco y vibrante desde el primer acorde. Me agrada cómo el bajo de Migueli adquiere un mayor peso aquí. También los buenos destellos de guitarra que emergen entre estrofas. El estribillo no obstante viene acompañado de un groove, entendido a la manera clásica, pleno de gancho y pegada. Bruscos cambios de ritmo y tono, un solo muy hábil y de nuevo JuanJolocaust desatado tras los parches de cara a un tercio final sin apenas concesiones. De entre los cortes “largos” del álbum puede ser con el que menos conecto, lo que no quita para esta sea otra de esas composiciones que muestran el buen nivel como músicos que alberga el cuarteto malagueño.
“Profanado”, cuya intro no pocas veces me recuerda al “Harvester Of Sorrow” de los cuatro jinetes, viene de primeras a poner un poco de calma entre tanta agresividad. Ni cuarenta segundos dura una calma que salta en pedazos para que Retador retornen a su versión más furibunda y trotona. Una agresividad que se irá difuminando en estribillos para retornar en estrofas. Clásica construcción ambivalente, con la banda dando la sensación de encontrarse más que cómoda. La buena sección solista del puente, también la buena construcción de este, así como ese final desatado, con el nombre de Angelus Apatrida merodeando por mi subconsciente, culminan otra de las ofertas más seguras y certeras de este segundo trabajo.
Hay una oscuridad en el prólogo de “Terror En La Noche” que habrá de diluirse después más adelante para que, sin perder una pizca de velocidad y brío, la banda entregue su faceta más melódica. Funciona ese riff que dibujan las guitarras bajo las primeras estrofas. Ágil y con gancho. En la comunión entre el registro rugiente de Jofre y la precisión de esa base rítmica se cuela a veces el nombre de Soziedad Alkoholika, a buen seguro porque muchos de los referentes de unos y otros no dejan de ser los mismos. En cualquier caso la banda vuelve a echar mano de una construcción inteligente y diversa. Y aunque hay líneas de voz a lo largo del álbum con las que conecto en mayor medida, Jofre está aquí tan vitriólico como de costumbre. Para el final queda la calma cargada de atmósfera de la llamativa “Abismo 52”, un colofón verdaderamente abismal que vendrá a poner la nota de color al cierre.
Sin concesiones. Retador vuelven la mirada al pasado, a las mismas esencias del género, para traerlo al siglo XXI envuelto en rabia y mal café. Pero una rabia y una agresividad que no obvian ni una buena escritura ni tampoco un apartado técnico a la altura del thrasher más exigente y pejiguero. La competencia ahí fuera es feroz y el número de bandas dentro del género no deja de crecer. “Earëndel” acierta al buscar su hueco con un thrash primitivo y seminal. Un disco que apenas hace concesiones, con una producción a la altura y que a buen seguro supondrá uno de los lanzamientos clave dentro del género a lo largo del actual 2025.
Un par de años han transcurrido desde que los thrash death metaleros Avlak alcanzaran nuestras páginas con el debut “Portal” (reseña) y ya tenemos de vuelta a los madrileños con su segundo largo “Blasphemous”. Ellos son Caín Sánchez en baterías, Álvaro Idrogo al bajo, Jorge Fernández en guitarras y Aston Wirz a las voces. El trabajo consta de diez cortes grabados, mezclados y masterizados por Pablo Perezagua en El Horno Producciones. Adornado por el arte del ucraniano Daemorph (Avulsed, Vulvodynia, The Black Dahlia Murder, Abominable Putridity…) vio la luz el pasado uno de marzo.
“From The Abyss” procura un arranque tendido hacia la vena más thrash del cuarteto, se construye a través de un paso casi marcial y agrada con buenos detalles técnicos. De hecho el riff que acompaña a las primeras estrofas tiene, pienso, gancho de sobra. Luego hay ecos en la línea vocal con los que conecto solo a ratos. Sea como fuere me agrada el juego entre registros que propone el breve puente. Avlak hacen por ocultar aquí su faceta más agresiva, conduciéndose a lo largo de la composición en unos ritmos más apaciguados. Un arranque a la contra del clásico trotar desbocado de tantos otros trabajos.
“Waves Of Malevolence” sigue cosida a ese thrash pesado y machacón. Pierde el toque marcial del corte anterior al tiempo que constriñe su duración para entregar un corte ahora más diverso en ritmos e incluso diría que influencias. Buena línea de bajo la que perpetra Idrogo, quien en compañía de Sánchez trama una más que ágil base rítmica. Hay riffs, particularmente camino del epílogo, que fácilmente me pueden recordar a los Exodus más recientes. También un curioso juego entre canales y, en resumidas cuentas, un corte más retorcido de lo que uno puede llegar a intuir en una primera escucha. Más que digna carta de presentación de este segundo álbum.
“Eradicate”, cuyas guitarras conducen ahora hacia territorios más melódicos, empastan al milímetro con la rugosa voz de Wirz en estrofas. Es otro corte con un gancho de mil demonios, que ataca directamente a las cervicales e, intuyo, invita a levantar el puño en los directos con su lacónico estribillo. Jorge Fernández parece haber echado el resto aquí. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de aportar buenos detalles en lo melódico. Cabalga además sobre el firme doble bombo de Sánchez y, si algo echo en falta, es un solo algo más ambicioso. Ante el vicio de pedir, ya se sabe. Un corte que esos que se pegan sin remedio al subconsciente.
“Adrenochrome” oscurece el conocido thrash death de los madrileños. Tras su ennegrecido prólogo acechan unas primeras estrofas que, sin embargo, conducen al cuarteto hacia sonidos algo más heavies. Siempre sin que la producción pierda pie en cuanto a agresividad ni Wirz contenga en absoluto su habitual forma de encarar las distintas líneas de voz. Pero ciertamente puede ser este el tema que más hace por separarse del resto. Cuando las revoluciones suben y la composición abraza un mayor nervio, Avlak parecen más que cómodos en ese trotar clásico pero efectivo. Bien es cierto que el solo de Jorge Fernández aquí me deja un tanto indiferente. En cualquier caso otra de las que apunta a fija en sus directos.
Trota “Hellbreaker” para recuperar a los Avlak más coléricos, que mezclan ahora un mayor músculo con una línea de voz que no esconde su amor por unos Sodom de principios de los noventa. Vuelve a brillar Jorge Fernández en la construcción de riffs. Y si bien el bajo de Álvaro Idrogo queda ahora algo hundido en la mezcla, desluciendo en parte la pegada de esta base rítmica, cuesta poco esfuerzo subirse a otro estribillo marca de la casa. El cierto groove con el que empastan alguna de las estrofas puede no ser del gusto de todos. No obstante la banda cierra abrazada a su encarnación más vibrante y trotona, con Fernández, ahora sí, dejando uno de los solos más vistosos de todo el álbum. Otra de las que ha ido ganando un cierto peso con el correr de las escuchas.
La pseudo instrumental “Terror Máximo” viene para alimentar la cara más técnica del cuarteto. Y me agrada por la forma en que lo hace. Sin excesos ni florituras de cara a la galería. Dejando que todo fluya con una cierta naturalidad a lo largo de sus (casi) tres minutos y medio de duración. Breve, concisa y rematada con un pintón solo de guitarra en su tercio final.
El tracklist contrapone esa brevedad a la mayor ambición de “Beyond The Damnation”. Composición que habrá de irse hasta los seis minutos y en la que la banda se arrima, sin tocar, sonidos y ambientes algo más progresivos. Como si unos Metallica de finales de los ochenta se tratase, el paso por las estrofas es más tendido ahora. Me agradan éstas por construcción. También unos estribillos en los que parecen haber puesto no poco cuidado. Hay buenos riffs por parte de Jorge Fernández además de una línea de voz que, sin perder un ápice de su habitual rugosidad, abraza un mayor rango ahora. La nota de color la deja el tranquilo y reposado puente, con la producción acertando a la hora de extraer a los Avlak más amables e introspectivos. Pablo Perezagua ya trabajó con ellos en el debut y desde luego da la sensación de banda y técnico que se conocen más que de sobra. Ese puente se rompe previo paso por un eficaz solo de guitarra y este séptimo corte echa el cierre convertido en uno de los grandes hallazgos de este segundo trabajo.
De todos cuantos aparecen a lo largo y ancho del álbum, el de “Hostile Resolution” puede ser fácilmente el riff más curioso de todos. Alimenta otro corte breve, poco más de tres y medio en el reloj, donde la banda funde a la perfección death & thrash para otro aporte directo y sin grandes complicaciones. Un trazo más directo y menos recóndito que los chicos excusan con otro estribillo pegadizo y con gancho.
“Soul Ablation” es puro thrash machacón y a la vez enrabietado. Como si la banda hubiese encapsulado todo el mal café de la década de los noventa y nos lo sirviera orgullosa en forma de metal rocoso y a ratos casi monolítico. Ahí emergen los buenos detalles de Jorge Fernández en guitarras. Tanto en la construcción de riffs como a la hora de dibujar hábiles detalles melódicos. Wirz está rabioso y especialmente iracundo aquí, contribuyendo a este descenso al thrash más oscuro y maledicente. Me gusta la desnudez del solo, que éste no venga apoyado por una segunda guitarra, quizá porque me recuerda al bueno de Dimebag Darrell. Poderosa.
Mi subconsciente no puede pensar en otra cosa que no sea Slayer durante el prólogo de “Blasphemia”. Avlak se pierden en los efluvios del “Seasons In The Abyss” para dar comienzo desde la más pura oscuridad. Luego el corte, el más extenso de los diez, caminará por derroteros que poco o nada tienen que ver con la banda de Kerry King y compañía. Las estrofas, a estas alturas del álbum, pueden no resultar tan atractivas como otras que han ido poblando las distintas composiciones. Pero la diversa y rabiosa línea de voz, los buenos riffs que apoyan cada verso o el solo que irrumpe en el puente central muestran a una banda en la plenitud de sus facultades. Avlak despiden finalmente el álbum mostrando su cara más vitriólica y desgarrada para un cierre poco menos que incendiario.
Poca broma con el segundo de los madrileños. Con el thrash ganando terreno frente a sus influencias más extremas, “Blasphemous” construye buenos riffs en apoyo de una decena de temas de lo más diversos. Lo mejor es la forma en que la fusión entre sus muchas influencias, que van desde el thrash más trotón a páramos más oscuros e incluso a rozar una cierta agonía, véase el epílogo mismo del álbum, da la impresión de estar construida con total naturalidad. Poco o nada a lo largo de este segundo trabajo me resulta forzado o antinatural. Y esto es algo que, pienso, habla muy bien del cuidado con el que han tratado a estas nuevas diez canciones. En el viaje desde el vitriolo hasta la más pura calma casi todo me funciona. Es verdad que alguno de los solos podía ser algo más ambicioso o que la base rítmica no está siempre tan bien empastada como me gustaría. Con eso y con todo un más que digno segundo álbum camino de un tercero que termine por rematar las buenas sensaciones que ya dejaron en el debut y que ahora amplía este “Blasphemous”. Permaneceremos a la escucha.