Los avilesinos In-Sanity nos presentan los primeros detalles de un álbum debut que llevará por título «Searching» y verá la luz a principios del 2025 a través de El Subko Producciones. Recordamos que la formación compuesta los ex- Westhia Chus (bajo) y Diego (guitarra y voz), Víctor Casado (Lycosa Tarantula) a la guitarra y Salvador «El Poyo» García a la batería regresó a la actividad en el 2020 tras un parón de más de 20 años.
01 WOUNDED 02 END OF WAIT 03 SUFFOCATED 04 INSANITY 05 GLOOMY 06 BEFORE 07 SEARCHING & VICTIMIZED 08 THE BALANCE 09 LIVING IN FEVER
Un total de 9 canciones de las que «SUFFOCATED«, «SEARCHING & VICTIMIZED» y «LIVING IN FEVER» formaban parte originalmente de la demo del mismo titulo editada allá por 1994. La grabación del álbum se llevó a acabo en el estudio de la propia banda con Diego, guitarra y voz, a los mandos. La mezcla y posterior masterizado ha sido realizado de Dani Sevillano. En el apartado gráfico tenemos que el artwork y la portada son obra de Tony Nekrosia mientras que las fotos interiores han corrido a cargo de Eva Bustamante. El pasado mes de noviembre el cuarteto estrenaba el vídeo lírico «Wounded» como primer anticipo del disco.
Ep de cinco temas para el combo ilerdense de death metal Inversus y que forman Javi García en baterías, David Tudela al bajo y coros, Oriol Cornet en guitarra y Hastur también en guitarra y voces. Este “Evil Seeks Evil” que hoy nos presentan se grabó y mezcló en el Nomad Studio de la mano de Xavier Esterri (Cauldron, Ouija, Blindpoint…) para después ser masterizado en Crossfade Mastering. Con artwork de Garage Caos, el trabajo vio la luz en junio del pasado 2023.
Lejos de adherirse al clásico arranque nervioso y furibundo, Inversus dibujan un prólogo de fuerte carácter melódico. “Evil Seeks Evil” se manifiesta como un pulso entre el agrio registro de Hastur y unas guitarras que expelen riffs un tanto casuales, revestidos aquí y allá de buenas melodías. Nada que sorprenda a estas alturas pero que en cualquier caso engancha con un estribillo muy bien medido. La mayor tensión del puente central, con la batería de Javi García ágil a la hora de alternar ritmos, alimenta el fondo de un primer corte al que remata el elegante solo que anticipará el epílogo. Un arranque algo previsible, que no fallido.
“Nazino”, en alusión a la tragedia del mismo nombre bajo el paraguas de la Unión Soviética, y a la que también Avulsed dedicaran un corte en su disco “Nullo (The Pleasure of Self-Mutilation)” de 2009, echa mano de una mayor pesadez en sus guitarras, lo que en contraste a su mayor variedad en ritmos, deriva en un corte bifocal, de nuevo ágil, con rastros de los Sepultura pre “Chaos A.D.” apareciendo aquí y allá. También los Dark Tranquillity más clásicos y canónicos. Y entre medias espacio para que la banda desarrolle una serie de ideas que funcionan con suerte desigual. Se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que la narración que enmarca tronco central resulta un tanto impostada. Todo lo contrario que la buena ración de solos que despachan después o esos riffs tan machacones como pegadizos.
“Bastard Of Lilith”, que se atreve a bordear el doom en un cuidado prólogo, alterna las habituales pulsiones death del combo catalán con pequeñas derivas hacia territorios más propios de bandas como Paradise Lost, Novembers Doom o Daylight Dies para terminar por trazar uno de los cortes más sólidos de todo el Ep. Muy digno en lo que a despliegue técnico se refiere, apoyado en buenos riffs y muy variado en lo que a ritmos se refiere. Pero al contrario que me sucedía en la anterior “Nazino”, siento que aquí todo empasta con mayor firmeza y solidez. Quizá porque su andamiaje, salvo detalles, rezuma clasicismo por todos sus rincones. También porque la producción del Ep sabe cómo jugar con los distintos tonos que la banda incorpora aquí. Un acierto pleno.
Lejos de reconducir hacia un death más canónico, “Dreams Of Blood” prosigue la deriva del tema anterior al tiempo que tiñe la música del cuarteto de un poso más gótico que sorprende primero y engancha después. Aquí vuelve a sobrevolar el nombre de Novembers Doom. También el de Insomnium o, barriendo para casa, el de los valencianos Evadne. De resultas de ese ambiente más tendente hacia el goth surge un corte interesante en lo tonal, que si bien vuelve a mostrar una estructura eminentemente clásica, deja la impresión de que Inversus, a quienes admito no conocía hasta que “Evil Seeks Evil” cayera en mis manos, se sienten más que cómodos en esta suerte de doom death melódico.
“Sons Of Chaos” sí reconduce hacia el lado más death de su música. Aunque con matices. Y es que el corte final resulta una suerte de híbrido entre el par de cortes previos, especialmente en estribillos, y aquellas pulsiones más nerviosas del tema título o “Nazino”. Hastur vocifera como alma que lleva el diablo justo antes de que el corte derive hacia un puente central quasi atmosférico, que anticipa no obstante un epílogo más rayano en el heavy metal más clásico, lustrado por un solo de guitarra que bien merecía algo más de espacio. Otro corte pluriinfluencial pero sólido. Bien armado y sólido. Acertada carta de presentación del Ep.
Se trata de un Ep mucho más diverso de lo que adiviné en una distraída primera escucha y que viene un poco a hablar de las inquietudes y propósitos de una banda, a tenor de lo escuchado, aún intactas. Bien es verdad que la propuesta no resulta siempre todo lo sólida que debiera. Que fruto de la rica paleta de géneros que manejan, haya cortes un tanto descompensados. Pero en definitiva y cuando la banda acierta el tiro, véase “Bastard Of Lilith”, queda la sensación de que se conocen el libro de estilo al dedillo. A rematar con un hipotético tercer largo que acentúe los aciertos y destierre los errores de este meritorio “Evil Seeks Evil”.
Ya está aquí «Ascending» el primer adelanto de la continuación del EP conceptual «Beyond Olympus Pt.1» publicado allá por noviembre del 2023. El estreno en plataformas digitales viene acompañado de un videoclip y sirve como presentación del nuevo «line up» de la formación tras la salida de David Vega (Teksuo).
La grabación del videoclip es obra de Iván y Ales en el ovetense Color3arte Studio.
Además el combo sierense anuncia sus próximas paradas en vivo:
Directos de la legendaria Bay Area de San Francisco, los icónicos thrashers Vio-Lence harán su primer tour por las salas españolas este 2025. Su explosiva fusión de riffs de guitarra y voces agresivas ha dejado una huella imborrable en la historia del metal a través de discos indispensables como «Eternal Nightmare» y «Oppressing The Masses«. Un gira histórica en la que compartirán escenario con los asturianos Blast Open.
La formación compuesta en la actualidad por Sean Killian a la voz, Phil Demmel y Bobby Gustafson (ex-OVERKILL) a las guitarras, Christian Olde Wolbers (ex-FEAR FACTORY) al bajo y Perry Strickland a la batería, editaba nuevo material en el 2021 tras 30 años de silencio discográfico.
Por su parte nuestros Blast Open presentarán las nuevas composiciones que formarán parte de su próxima obra de estudio de la que han estrenado hace escasa fechas «Resurrected» como primer adelanto.
Estamos ante el sexto trabajo de los madrileños In Vain, la banda que, a día de redactarse estas líneas, componen Mario Arredondo al bajo, Julio Abadía en guitarra solista, Teo Seoane en baterías y Daniel Cordón en guitarra y voces. Este “Back To Nowhere” que hoy nos traen consta de nada menos que once cortes distribuidos en cuarenta y cinco minutos de duración puestos en circulación vía Fighter Records, subsello de Xtreem Music. Del mismo modo aprovechar para recordar que se pasarán por los escenarios asturianos el próximo 25 de octubre acompañando a los valencianos Sylvania.
El inicio entre intimidante y artificioso de “Story Of A Lie” engaña con ese pulso casi marcial para después transitar hacia el bien conocido power de influencia norteamericana del cuarteto. Es uno de los singles presentación del trabajo y por ahí se denota un especial mimo en la creación de melodías. En particular las que adornan el paso hasta las primeras estrofas y después hacia estribillos. Cordón exhibe ya aquí una gama de registros que aún irá a más conforme avance el álbum. Hay riffs aquí, en particular camino del epílogo, que no pueden esconder el gusto de los chicos por Iced Earth, la banda del caído en desgracia Jon Schaffer. A grandes rasgos un buen arranque.
“For The Fallen” aumenta los pulsos. Hay una batería más nerviosa aquí. Y si bien el sonido de la caja no me llega a enganchar del todo, tampoco puedo poner mayores pegas al desempeño de Seoane, que arma aquí una de sus líneas más llamativas de todo el largo. Son unos In Vain en una clave como digo más nerviosa y enfebrecida, lastrada en parte por lo rácano del minutaje, esos tres minutos pelados, pero en la que sobresale el buen nivel técnico de los chicos. Y es que el solo que colocan justo antes del epílogo es estupendo.
“The Force Of Thunder” se entrega a la seguridad que ofrece siempre un riff trotón de los de toda la vida. Por por ahí me agradan esos tonos más oscuros que irrumpen cual pequeñas islas en la composición. Pero, sobre todo, un Cordón inmenso en tareas vocales. Segurísimo en los tonos más altos y muy firme en los más embravecidos. In Vain evolucionan así hasta un tronco central sinfónico primero y vigoroso después. También técnico, con ese extenso solo de guitarra adornando un estupendo transitar hacia el cierre. Una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas, con la banda saliendo más que airosa de un más que atrevido choque entre influencias. Sobresale aquí la buena producción que porta el disco y, por ahí, no puedo más que lamentar que el sello no nos haya facilitado información alguna al respecto de la misma.
“Never Live Again” vuelve a patrones mucho más elementales, con la banda apoyando buenas melodías sobre un riff que no podría resultar más canónico y fundacional. Pero hay estrofas construidas con sumo mimo y cuidado, aunadas a estribillos con gancho, rematados con una producción que acierta a la hora de dotar a la composición de un toque más épico y grandilocuente. Emana a ratos una cierta melancolía que me vuelve a retrotraer a los mejores Iced Earth. A ratos también a otra banda norteamericana que hace escasas fechas tuvo parada en escenarios asturianos, no otros que los thrashers de la bahía de San Francisco, Heathen.
No he mirado setlists de la presente gira pero “The Blind Man” es una fija en mis apuestas. Son de pronto unos In Vain en una clave mucho más power, que deja aquí y allá riffs vibrantes, coros grandilocuentes y voces agudísimas. El doble bombo de Seoane junto a la buena cadencia de los riffs con los que engarzan las distintas estrofas. Todo brilla en buena medida gracias al buen hacer de Cordón y Abadía. También, perdonen la insistencia, por la buena producción que tiene este “Back To Nowhere”. El epílogo, más tendido y en cierto modo épico, me parece la guinda perfecta. Qué duda cabe una de mis favoritas de las once.
El riff de “Metal Enlightenment” te lo firman unos Judas Priest del presente siglo sin grandes problemas. Y no pasa nada, al contrario, porque arrastra un gancho de mil demonios. Todo lo contrario que unos coros que, esta vez, siento no tan redondos como otros que pueblan este sexto trabajo de los madrileños. En cualquier caso me agrada ese doble juego rítmico que proponen aquí. También el hábil solo que encamina hacia la parte final. Al final y aún con sus peros, entiendo las razones por las que fue elegida como otro de los adelantos del álbum.
Otro riff que no va falto de gancho es el que adorna buena parte de una “Days Of Glory” con In Vain de nuevo en su encarnación más trotona y power. Tal vez le pediría a Cordón un registro más limpio en estrofas, pero en cualquier caso entiendo el doble juego que propone toda vez alcanzamos los tonos más limpios de los estribillos. Y es que al fin y al cabo, es la suya una voz con personalidad suficiente para salir airoso en ambos desempeños. Hábil ese juego entre canales que propone la mezcla ahora, con un Seoane infatigable tras los parches. Me gusta cómo no descabalgan de ese metal vibrante y enfebrecido llegado el momento de los solos, si bien estos me resultan algo más planos que otros homólogos dentro del disco. Aún con ello otra de mis favoritas.
Amenaza el tema título “Back To Nowhere” con romper los altos biorritmos que desarrolla el disco a través de un prólogo pesado y hasta ahora desconocido dentro del tracklist. Apenas un destello pues la banda pronto reconduce hacia su habitual metal de guitarras afiladas y estribillos a rebosar de nervio. De ahí lo bien que funcionan sus estribillos más pesados y recargados. Es un corte que no ofrece grandes novedades sobre el papel. In Vain no reinventan nada. De ahí que ofrezcan finalmente tan pocas sorpresas como dobleces.
“The Last Breath Of Freedom” parte del arranque más disociado del disco, anclado en los páramos del folk más casual, para quebrar de forma dramática hacia un power sobre el que desarrollan alguna de las melodías más cuidadas de todo el álbum. La producción entrega ahora un sonido más sinfónico como anticipo del estupendo riff sobre el que habrán de apoyar las distintas estrofas. Cordón, desatado al micro, ofrece una línea de voz llena de fuerza y también de versatilidad, en la que me parece una de las interpretaciones vocales más redondas de todo el trabajo. Interesante además por cómo contrapone esas voces a los coros, en un juego que no deja de recordarme a otra banda estadounidense como Riot V (o como quiera que se llamen a día de hoy). De igual modo me sorprende, a la par que me agrada, el tono algo más alegre que se desprende del amplio solo de guitarra. Francamente estupenda.
El honor de corte más extenso del álbum le corresponde a una “Dreaming Awake” donde In Vain parecen mutar en una versión madrileña y muy castiza de los británicos Iron Maiden. Ya desde el tranquilo prólogo, pasando por los primeros riffs, siguiendo con las guitarras que colocan sobre estos y terminando por los habituales cambios de ritmo, todo me recuerda a la ineludible banda del siempre inquieto Steve Harris. Cordón no es Bruce Dickinson, ni falta que le hace, pues su desempeño aquí es el mayor punto de discordancia con la banda británica. Algo de lo que termina por beneficiarse una composición, por otro lado y como digo, muy en gran medida deudora de la banda a la que parece rendir tributo.
Sea como fuere In Vain parecen mucho más en su elemento a través de la furibunda “Sacred Bond”, echando el resto en lo que a altas revoluciones se refiere mientras bombardean un power que, por momentos, llega a bordear las barreras del speed metal. Más que digna desde el aspecto técnico y con un Seoane desbocado en consecuencia. Sencilla, predecible incluso, y aún así de lo más disfrutable.
“Back To Nowhere” ofrece a unos In Vain en un gran estado de forma. Es verdad que el disco se adhiere con firmeza a unos patrones muy marcados y que, cuando se atreve a romperlos, lo hace abrazando otros en igual o incluso mayor medida. A “Dreaming Awake” se le ven las costuras, sí, pero a buen seguro los fans de Iron Maiden, en especial los de discos anteriores a “Somewhere In Time”, la agradecerán de muy buena gana. Junto a ella convive lo mejor del power / thrash americano de bandas como Metal Church, Heathen o Riot, empaquetado en canciones siempre hábiles en lo técnico que casi en ningún caso desdeñan estribillos memorables y con gancho. Gran trabajo.
Tras debutar en 2018 con un primer largo de nombre “A Reason To Exist” y continuar con aquél “Under Control” del que diéramos buena cuenta allá por 2020, por fin tenemos de vuelta a los chicos de Apotropaico: Manuel Guerra (batería), Iván Tamarit (guitarra), Teo Mochen (bajo) y Pablo Kiaro (voz). “Reborning” se grabó en Ibiza a lo largo del verano de 2023 por el propio Tamarit, a excepción hecha del par de bonus que cierran el Ep, grabados en el Antiestudiopro en 2022. Con mezcla y master de Artem Efimov en el Red Ghost Studio de Kiev (Ucrania) a excepción hecha de “Scars”, el cual sería mezclado y masterizado por Omar Gisbert en los Magrana Studios, se encuentra en la calle vía Demons Records desde el pasado dieciséis de noviembre.
“Anger Slice” engancha desde el retorcido prólogo hasta el brío de las primeras estrofas con un metal orgánico y funcional. De producción crujiente pero que no desestima en pegada mientras se arrima a unas líneas de voz muy a la americana. Metal con un pie en las escuelas más clásicas y otro, más disimulado, en las más contemporáneas, que transgrede expectativas gracias a un buen trabajo tanto de escritura como de ejecuciones. Buen síntoma que Apotropaico parezcan seguir donde lo dejaran con aquél interesante “Under Control”. La sección solista primero y el epílogo después arrastran un pulso casi cercano al thrash para que todo confluya en un corte inicial competente y con gancho.
“Beer ´N´ Mosh” parece recoger ese guante thrash de su predecesora para reconducir hacia un metal que, si bien mantiene ese nervio más marcado, reduce tiempos y comprime estructuras cara a desplegar la cara más inquieta de los ibicencos. Fugaz como promesa de político, poco más de dos minutos y medio, pero coronada igualmente por un buen solo en su parte final dueña de no pocas razones para darles más que buenos réditos en directo. La disfruto más con el corazón que con la cabeza.
Me gusta la forma en que “My Name” va transformando los ritmos vivos del prólogo en un metal rugoso y pesado, tan deudor de Pantera como de Exodus o Testament. Y si bien a ratos echo en falta a un Kiaro más encabronado, que deslice algo más de mala baba, en cualquier caso me agrada este metal a ratos vibrante y descosido. Atractivo, sugerente incluso, el solo con el que Tamarit adorna el tronco central y eficaz esa mayor pesadez que implementan durante el epílogo. Que sin llegar a ser puro breakdown, sí arrastra cierta querencia por el crujir de cuello con pie a tierra. Solvente.
Kiaro canta altísimo en ciertos momentos de una “The Trucker” que viene en parte a recuperar aquél trazo más retorcido y laberíntico que impulsaba al tema apertura. Hay otra gran labor de Tamarit aquí. Quizá no tanto en solos pero desde luego sí en riffs. Me funciona esa base rítmica por cómo gana en presencia, acertando a la hora de coser primero y dar empaque después a las líneas de voz, como digo, más peculiares de todo “Reborning”. Fácilmente mi favorita de las siete.
“Premium Vivere” da inicio arrimándose con descaro hacia posiciones más lentas y arrastradas, con un cierto deje a los Slayer del “Seasons In The Abyss”. Por ahí me agrada la forma en que se las arreglan para sonar más personales. Si bien abren un paraguas que a ratos me recuerda a lo más granado del thrash alemán, Kiaro despliega aquí el mal café que eché en falta allá por “My Name”. Tamarit aprovecha el paso tan marcado del puente para situar un solo más que correcto y, al final, el corte da cierta sensación de corrección. Sin dobleces, tampoco sin sorpresas, coronado eso sí por un estribillo nada vulgar.
Para el final quedan el par de bonus: “Trapped” es, no obstante, el corte más ambicioso de los siete. Al menos en cuanto a duración se refiere. Aquí me engancha ese bajo tan alto en la mezcla y tan crujiente en afinación. También ese trotar que parece querer rimar con los Metallica más vibrantes, si bien los distintos registros que Kiaro despliega aquí en poco o en nada te recordarán al bueno de James Hetfield.
“Scars” procede de una mezcla diferente y por ahí entiendo ese poso más rabioso y llameante que pronto exudan sus estrofas. Más groovies que nunca pero tan centrados como siempre, Apotropaico trazan un metal sin grandes alardes ni tampoco mayores concesiones. Kiaro se retuerce a placer en esta línea de voz al tiempo que siento su base rítmica algo más disociada que en los seis cortes precedentes. Sin desagradarme, encuentro proposiciones más atractivas dentro de este más que interesante “Reborning”.
En lo que a bandas patrias se refiere, Endernity podría ser una rima cercana para el ahora cuarteto balear. No sabíamos de ellos desde que reseñamos su “Under Control” de 2020 y parecen haber vuelto donde lo dejaran con aquél, destilando la acostumbrada mezcla de heavy y thrash más o menos contemporáneo, guiñando con igual finura a las escuelas clásica y moderna. Ahí es donde se labran su propio sonido y resultan personales e identificables. En un panorama trufado de propuestas clónicas, resulta un gusto encontrarse con propuestas híbridas como la suya. Siguen en forma.
Repaso gráfico a la actuación del trio thrasher Brutalflyen la pasada edición del festival Rockvera celebrada en el Teatro El Llar de Corvera el sábado 31 de agosto.
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Mucha expectación la que levantó la venida a tierras asturianas de los thrashers estadounidenses de culto Heathen, por lo que tocó hacer un pequeño alto en la temporada de festivales y embutirse en el Gong Galaxy Club cara a disfrutar de una gran noche de heavy metal.
Los cartageneros Ángel Negro acompañan a los californianos en su paso por la península. Practican un heavy metal de tintes melódicos y también power que no parecía casar demasiado con el speed / thrash del cabeza de cartel. Pero le echaron ganas y en Cifre tienen a un vocalista de llamativo registro y carisma. Faltan algo más de diez para las nueve cuando salen a escena y “Mercenario Íbero” ofrece destellos de su particular modo de entender el power metal. Interesantes solos doblados los que dibujaron aquí.
La gente, que aún era poca para entonces, no pareció muy por la labor. Lo cierto es que había fans con camisetas de la banda frente al escenario y por ahí agradecí que la frialdad con que se les recibió fuera solo parcial. Jandro en teclas demostró su buen hacer en “Alteras Mis Sentidos” para confeccionar uno de los cortes más cuidados del set. El micro le daría algunos problemas al bueno de Cifre en un momento dado, sin que tampoco la cosa pasara a mayores. “Alas De Fuego”, original de Tierra Santa y que la banda llevó inteligentemente a su terreno, enarcó alguna que otra ceja en la Gong.
Pero qué duda cabe que Ángel Negro parecen mucho más cómodos en la producción propia como esa “Sin Salida” donde la banda trota a placer. “Rompe El Silencio” pondría la nota reivindicativa del set con la bandera LGTBIQ+ colgando del pie de micro de Cifre y donde la banda mostró un nervio más marcado y heavy, amén de dibujar otro estupendo solo doblado entre Mesi y Rocky. La banda deslizaría entonces la segunda versión de la noche, no otra que “Maldito Corazón” de Saratoga, con la correa de su guitarra jugándole una mala pasada al propio Rocky durante el solo.
“Me habían dicho que en el norte hacía frío”, aseveró Cifre, “me han engañado”. Y es que aún con una sala llenándose a cuentagotas, ya era bastante el calor que hacía en la Gong. “Monstruos En Tu Jardín” extrajo todo el jugo posible del interesante registro del vocalista para una interpretación un tanto más dramática y casi teatral. Pero de todo el set fue sin duda “Donde Habitan Los Sueños” la que mejor acertó a conectar con la dividida audiencia. “No Seré Como Tú” dio pie a las presentaciones y marcó el final de una actuación no exenta de problemas que la banda pareció solventar con ilusión y ganas. En lo que acerté a ver pude detectar buenos mimbres e intentaré estar al tanto de sus futuras evoluciones.
Pasan trece de las diez cuando disparan la intro y Heathen salen a escena dispuestos a adueñarse de nuestros cuellos. Con un gran telón de fondo en el que se dibuja el logo de la banda, David White y los suyos procuran un inicio de set a la altura de la leyenda. Con un sonido estupendo, diáfano y con pegada aún en las partes más alejadas del escenario, “Dying Season” ya da la verdadera medida de una banda como esta.
La de Oviedo era la cuarta noche consecutiva de las seis que la banda tenía programadas en la península. Y si sus cuerpos estaban cansados por el trajín, puedo asegurar que apenas sí se notó. David White exhibió de hecho un gran estado de voz, también de forma, a través de una “Opiate Of The Masses” en la que el canadiense Ryan Idris (Agression) percutió el kit de batería como si en el empeño le fuera la vida misma. El fulgurante solo con el que el ex ExodusKragen Lum remató aquí fue fácilmente uno de mis favoritos de la jornada.
Para “Empire Of The Blind” ya éramos uno con la banda de San Francisco. Vital aquí el apoyo en coros de los guitarras Lum y Edissy, que rematan con un epílogo que acertó a fusionar técnica y actitud. “Are you ready for a night of heavy metal?” preguntó entonces White. Para arremeter después nada menos que con “Breaking The Silence”, de su primer álbum, y que el público disfrutó de lo lindo. Las Jackson de los mentados guitarristas no podrían estar sonando mejor.
Y es que la banda llegaba al Gong con su propio técnico y se notó. De hecho se le pudo ver en más de una ocasión (y de dos y de tres) caminando por distintos puntos de la sala en busca del mejor sonido posible. Tarea con recompensa la suya pues como digo y en líneas generales, Heathen sonaron todo lo bien que de ellos se esperaba. Mucho ha mejorado también la sala en este aspecto desde nuestros primeros pasos por allí. Pero volviendo a Heathen, a su último álbum de estudio, el notable “Empire Of The Blind”, se le pueden achacar sus muchas semejanzas con Exodus, la otra banda de Lee Altus, lo que no quita para que “Blood To Be Let” fuera a la postre uno de los mayores cañonazos de tan calurosa jornada.
David White, chaleco de cuero mediante, sudaba de lo lindo a estas alturas del set. Animó y supo enganchar con su público sin que su interpretación se resintiera apenas lo más mínimo. El de Oakland, sesenta y un años le contemplan, se mostró risueño pero decidido. Concentrado sin resultar frío. Regulando como el mejor de los ciclistas para ser capaz de encarar un tramo final en el que nos las prometíamos muy felices. Precisamente aquí algunos pequeños acoples intentaron aguarnos la fiesta y fíjate si lo estábamos pasando bien. Por fortuna, la cosa no iría a mayores.
“This is history in the making” aseguraba White dentro de un pequeño speech que vino bien a banda y público para coger algo de aliento. No era poco el calor que hacía ya en el Gong. Rigores de los shows en sala en pleno agosto aun sean en la templada Asturias. Sea como fuere la alta temperatura en ningún modo arredró al quinteto. Los norteamericanos descerrajaron aquí una “Mercy Is No Virtue” capaz de poner en evidencia a unas cuantas bandas de su misma quinta. Pura zapatilla californiana para uno de los momentos más encolerizados de la velada.
Así las cosas, “Sun In My Hand” apaciguó los altos biorritmos sobre los que se estaba desarrollando la descarga y sirvió a White y los suyos para volver a coger algo de aire antes de la catarsis final. El final, así como la propia situación dentro del set de un corte tan reciente como este evidencia la mucha fe que los chicos tienen en el ya digo notable “Empire Of The Blind”. David White, no sin cierta ceremonia, introduce entonces otro de los grandes clásicos de la banda, no otro que “Death By Hanging”, para regocijo de sus fans más leales. Que los había, ya lo creo que sí. Idris se vació aquí. Suelo y paredes de la Gong temblaban con cada arremetida contra los dos bombos de su batería. El juego de White con su público durante estribillos dibujó unas cuantas sonrisas y alzó unos cuantos puños el pasado jueves. Punto álgido antes de los bises.
“Hypnotized” pone a prueba el aguante de Idris tras baterías. Mucho fue su desgaste, más si tenemos en cuenta que, como dije antes, era su cuarta noche consecutiva, con todo lo que ello implica. Su entrega y dedicación bien merece el reconocimiento aunque venga de este modesto cronista. Igualmente nerviosa, “The Blight” aguanta el tipo entre sus grandes clásicos y pone de relieve la mucha cera que Heathen aún tienen por dar. Pero claro, el final tenía que ser para “Goblin’s Blade”, no sin que antes White, ya sin el chaleco, hubiera preguntado si teníamos fuerzas para una más. Una y puede que hasta tres a tenor de los cánticos que inundaron la sala. Tremendos.
Triunfal paso de Heathen por tierras asturianas. Estamos muy felices además de ver la sala tan repleta nada menos que un jueves de agosto, por lo que no cabe otra que seguir confiando. Nosotros, en la medida de nuestras (pequeñas) posibilidades, seguiremos aportando nuestro granito de arena. Vaya por tanto nuestro agradecimiento a la buena gente de Kivents por todas las facilidades, así como un saludo a los muchos y buenos amigos por la afable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.