Reseña: Beast Inside «Throne Of Blood» (Autoproducción 2026)

Cerca de cuatro años le ha llevado a la bestia thrash astur Beast Inside entregar la continuación de aquél “Under Control” con el que debutaran. “Throne Of Blood” llega tras varios cambios en una base rítmica que forman Alex Kai al bajo y Adrián Granda en baterías. Chema Bretón y Pedro Pravia siguen poniendo las guitarras y Alejandro Vizcaíno hace lo propio con la voz. El álbum se grabó, mezcló y masterizó en Breakdown Studios con el Sound Of Silence Nefta Vázquez (Aneuma, Brutalfly, Burnt To Death…) a los mandos para, finalmente, adornarse con el arte de Julio Romero y Sara Rus, así como con las fotos de Jorge López Novales.

Hydrangea”, donde cuentan con la colaboración del bajista de Sküld José Carlos, es un arranque tímido, casi vacilante, de avanzar tímido, sopesado, nada inmediato. Dos minutos que transcurren hasta dejar paso al prólogo de “Yoke And Arrows”. Un arranque de nuevo remansado, que pronto torna en furia conforme alcanza sus primeras estrofas. Antes deja buenas guitarras dobladas y un cierto sentido de la épica. Todo hasta que rompe ese thrash vibrante, que no frenético, tan habitual en la banda de Pravia. Un primer corte, con solo del Legacy Of Brutality & Aneuma Borja Suárez, que me agrada más por estructura que por la labor de un Vizcaíno siempre agresivo pero un tanto plano a la hora de encarar las diferentes estrofas. En cualquier caso, todo el puente, y no solo por los buenos solos que lo ocupan, puede ser de lo mejor que haya grabado esta banda jamás. En resumidas cuentas una dupla inicial que me genera sensaciones encontradas.

Ravenous Appetite” amenaza con entregar a los Beast Inside más pesados. Trae consigo un riff de fácil digestión, que entra a la primera, y se acompaña de unas estrofas, cierto aire a Anthrax aquí, de lo más resultonas. Noto más suelto y cómodo a Vizcaíno ahora y Nefta Vázquez ha hecho los deberes a la hora de integrar los distintos coros que acompañan / le dan réplica. En su tronco central anida una cara más técnica. Sin excesos ni florituras de cara a la galería, pero siento que mejorando el nivel con respecto al álbum debut. Me funcionan igualmente ese buen solo de guitarra y el arreón final. Un tercer corte con el que conecto de buena gana.

El prólogo de “Saint Pederast” pronto echa mano de una cierta melodía para, más adelante, tornar en un thrash, si bien machacón, también extrañamente pegadizo, Tiene gancho el riff que colocan aquí y cierta audacia el modo en que vuelven sobre su cara más técnica después. Vizcaíno pone ese tan característico registro a unas estrofas nunca faltas de mordiente. Se apoyan estas en otro buen riff. Para estribillos surgen unos coros que bien me podrían recordar a ciertos momentos de aquél “Spitting Blood” de Blast Open, otra de las bandas en las que anda enrolado el jefe de los Breakdown Studios Nefta Vázquez. Todo queda en casa. Beast Inside rematan con otro buen solo acomodado sobre ese puente central y la sensación que queda es la de que están muy cómodos en este registro.

Hydrangea II”, puede que por la colaboración de Lorena Sküld, puede ser lo más heavy que hayan grabado nunca. Todo parte sin embargo desde un prólogo tranquilo, que arrastra consigo una cierta melancolía, y donde ambas voces juegan a encontrarse. Me agrada el crescendo que abraza la composición y que lleva a esta quinta entrega hacia un heavy / thrash mucho más habitual. Entre medias queda el que puede ser el tema más diferente que hayan compuesto jamás. Aún cuando pienso que merecía un solo de guitarra algo más ambicioso, me funciona.

God Of Flesh”, que fuera anticipo del álbum, es de las nueve la que más me recuerda a los Beast Inside del debut “Under Control”. Conformada desde otro riff con gancho y pegada, siento muy fina aquí a la base rítmica que conforman el también Burnt To Death Alex Kai y el batería Adrián Granda. Buenas líneas de voz de Vizcaíno, mucho más cómodo ahora, trazando un estribillo, conciso y directo, con todos los visos a que funcionará como un tiro en sus conciertos. El remate llega por medio de una, ahora sí, poderosa sección solista. También por el modo en que esta colisiona con esas voces más rabiosas. Buen arreón final y uno de los cortes más redondos de esta nueva hornada.

Once Again”, que viene ligada a un aspecto lírico no exento de una marcada ironía, de tanto en cuanto no deja de ser una (jocosa) disertación sobre alguna de las vicisitudes que conlleva la grabación de un álbum, en particular un álbum de thrash metal, y que se acompaña de ritmos vivos, que no descosidos, donde la banda deja la sensación (siempre agradable) de que no se toman muy en serio a sí mismos. “Hydrangea” al margen supone la entrega más rácana del álbum pero bien está, creo yo, el aire más desenfadado con que impregna a este trono de sangre.

Y tampoco es que “Deadpool Into The Pit” resulte el colmo de la seriedad, pero sí que musicalmente posee más enjundia que aquella a la que sucede. Por lo pronto Alejandro está trazando una más que hábil línea de voz. Uno desconoce el orden en que estas canciones se fueron construyendo en el estudio pero va quedando la sensación de que el vocalista asturiano está más cómodo a cada tema. Aquí me gusta ese prólogo tan clásico, la buena construcción de esas primeras estrofas y una producción que no olvida de empastar a la buena base rítmica de Alex y Adrián. Llamativa sección solista y otro corte que, si bien no arriesga en cuanto a escritura, vuelve a dejar otro buen epílogo.

El cierre es para la potente “Watching Bleed”, un thrash teñido de ciertos rasgos más heavies, que funciona como un tiro y que, siento, bien merecía una posición de mayor privilegio dentro del tracklist. En cualquier caso estos son los Beast Inside más serios, también los más compactos, tramando tanto buenos riffs como rotundas líneas de voz, el característico registro roto de Vizcaíno, en un corte finalmente nada timorato en lo que a solos se refiere. Thrash a la vieja usanza para cerrar un competente segundo trabajo.

Al debut, por aquello de las múltiples veces que les pudo ver sobre las tablas, llegó uno sabiéndose las canciones casi al dedillo. Por eso enfrentarse ahora a estos nueve cortes supone sentir una serie de sensaciones que nada tienen que ver con las de entonces. Aquél era un disco de thrash sin grandes miramientos, clásico y orgulloso, y casi que este “Throne Of Blood” sigue su misma senda.

A grandes rasgos, como álbum de thrash que es, echo en falta un mayor riesgo en cuanto a estructuras. Y tampoco es que vea muy cómodo a Alejandro en esa “Yoke And Arrows” de comienzos del disco. Sin embargo sí que me agrada cómo éste irá cogiendo mejor tono con el correr de los temas. Como por ejemplo ese “Saint Pederast” y sus pequeños dejes melódicos. La llamativa “Hydrangea II”, lo más diferente que haya salido nunca del quinteto. La solidez de “God Of Flesh» y su buen arreón final. También el aire más desenfadado de “Once Again” o la buena sección solista de “Deadpool Into The Pit”… un trabajo cuanto menos funcional, que debería agradar a quienes se engancharon con aquél “Under Control” de 2022.

Texto: David Naves

Crónica: “The Freedom Or Death Tour 2026” (Sala Totem 28/02/2026)

Freedom Or Death” es el nombre elegido para la gira 2026 de los canadienses Kataklysm, junto con Vader y Blood Red Throne como invitados especiales. Tres bandas internacionales del metal extremo con larga trayectoria, motivo que nos hizo decidirnos a ir a presenciar uno de sus shows, de los tres que tenían reservados para España. En esta ocasión, tocó acercarse a tierras navarras. Era sábado, la elección fue más sencilla.

Por primera vez pisamos la sala Totem Aretoa, situada en un polígono industrial, en la localidad navarra de Villava, muy cerca de Pamplona. Con su aspecto de taberna irlandesa y una más que aceptable acústica, la sala parece un espacio adecuado para este tipo de eventos, no es de extrañar que, últimamente sea una de las paradas elegidas por bandas destacadas y/o importantes del panorama metalero. También destacó la puntualidad británica de la que hicieron gala las tres bandas en el comienzo de sus descargas, ni un segundo más sobre el horario previsto para cada una.

Así, a las 19:15 salen a escena Blood Red Throne. Con un estilo diferenciado al de las bandas que acompañaban, los noruegos dispusieron de media hora justa para deleitarnos con seis temas extraídos de distintos trabajos. La formación ha pasado por numerosos cambios en sus 28 años de trayectoria y cuenta con varios discos en su haber. Blood Red Throne abren de espaldas al público con “Unleashing Hell”, de su álbum de 2003, sentando ya las bases de una descarga de death metal sin concesiones. El actual vocalista, Sindre Wathne Johnsen, presenta el segundo tema “Beneath The Means” perteneciente a su último álbum, “Siltskin” con el que ya meten en cintura a un público que puebla generosamente la sala navarra y parece sediento de ruido. Antes de “Every Silent Plea” aprovecha Ivan “Meathook” Gujić, uno de los guitarras del grupo, para meterse un buen lingotazo de whisky y acometer los endiablados riffs que forman parte de este tema.

Continúan con “Itika”, para regresar al último álbum con “Vermicular Heritage”, tras un nuevo brindis. La formación se muestra compacta, mostrando un death metal con tintes modernos y con la personalidad que le confiere el guitarra, miembro original y compositor, Daniel Død Olaisen. El conjunto lo cierran Freddy Bolsø a la batería y Stian Gundersen al pequeño y siempre vibrante bajo. Y se despiden con “Smite” invitando al público a visitarlos después en el merch, donde pudimos comprobar su cercanía. El sonido, aunque correcto, no llegó a los niveles que alcanzaron las otras dos bandas de la noche. Sin duda, nos dejaron con ganas de mucho más. Al que le guste este tipo de género, no debería dejar pasar la oportunidad de verlos en directo, si tiene ocasión.

Cambio de proyección de logo en el fondo del escenario: Vader. Me equivocaría poco si dijese que un gran porcentaje de la peña que pobló la Totem este sábado, estaba allí para ver el directo de Vader. Y es que los polacos son toda una institución en el metal extremo del este de Europa. Ese death crudo, con tintes de thrash, rápido, afilado y con el carismático frontman Piotr “Peter” Wiwczarek que te atrapa con su sola presencia; 43 años de experiencia, los avalan. La formación la completan Marek “Spider” Pajak, a la guitarra, Tomasz “Hal” Halicki, al bajo y Michal Andrzejczyk en la batería.

Comienza el espectáculo a las 20:10 horas, sonando “Sothis”, seguida de “Fractal Light”, con Spider y Hal intercambiando su espacio en el escenario. Atronadores los riffs de estos primeros temas. “Hola, Nafarroa”, saluda Peter, quien se siente como en casa por aquellas tierras y pregunta si se acuerdan de ellos. Es obvio que sí. Presenta “Wings”, tema que abre su fabuloso “Litany”. Le sigue “The One Made Of Dreams” y presenta “Reign Forever World” del EP homónimo (2000). La intensidad de cada tema requería una ligera parada entre cada uno, momento que aprovechaba Peter para interactuar con un público más que entregado. “Do you want some more?”, pregunta, y antes de recibir una respuesta, atronan con “The Book”. Bestial, con una batería que sonaba endiabladamente rápida. En la misma línea le sigue «Cold Demons”.

El escenario se convierte en un averno cargado de humo y de luces rojas y verdes. La banda desaparece del escenario entre la neblina para reaparecer unos momentos después y acometer una segunda parte cargada de temas clásicos y míticos. “This is fing war” grita enaltecido Peter. Sin parar empatan con “Lead Us!” La gente corea sin cesar “Vader, Vader” justo antes de su conocido “Triumph Of Death”. Ya en la recta final, presentan “Dark Age”, segundo tema de su primer largo de 1992 y piden un wall of death para “Carnal”. Hemos de decir que no hubo mucho movimiento en la sala, algún pogo en la parte central que nunca llegó a la zona delantera, algo que se agradece, teniendo en cuenta que el escenario de la Totem mide más de metro y medio de alto y costaría aún más seguir el bolo. En todo caso, la agresiva ejecución de los polacos nos dejó bastante absortos. Una última pregunta para terminar: “Is God fing dead?” “Helleluyah!!! (God is
Dead)” pone broche de oro a un impecable directo. “We are the f**ing Vader” sentencian mientras se despiden al son de la marcha imperial de Star Wars. Tremendamente generosos, lanzaron no solo púas, sino también las muñequeras e incluso la camiseta.

Son las 21:30 horas cuando la formación canadiense, que encabeza el tour, comienza su esperada actuación. Flanqueados por una proyección diferente, no con su reconocido logo sino con la imagen de un carnero negro con ojos rojos brillantes, Kataklysm abren con “Push The Venom”, seguida de “Thy Serpents Tongue”. En total, 16 temas en algo más de una hora. Tras el agradecimiento al público por su asistencia, el líder y vocalista de la banda, Maurizio Iacono, presenta “Goliath”, tema que también da título a su último álbum del 2023, seguida de “Die As A King”.

A estas alturas ya todos estábamos disfrutando de su impresionante directo, con ese death cargado de melodía y toques más modernos hacia el que ha derivado la banda en sus más de 30 años de carrera musical, de hecho, su setlist se basó en temas extraídos de sus trabajos posteriores al 2002. El sonido, impecable. Iacono pide movimiento, recordando el caos vivido en Madrid la noche anterior, y la gente responde en “Prevail” y “Soul Destroyer”. Brazos levantados y cuernos al aire antes del single publicado en 2025, ”The Rabbit Hole”. Los canadienses se toman un respiro mientras su batería James Payne permanece sobre el escenario luciéndose con un solo. Minutos después vuelven con “The Resurrected”, “In Shadows & Dust” y “As I Slither”.

Al igual que ocurrió con Vader, esta segunda parte caldeó aún más el fabuloso ambiente de la Totem, y un entregado público se deja llevar por los tremendos riffs de temas como “Bringer Of Vengeance” o “Crippled & Broken” tema de su álbum “In The Arms of Devastation”, del que se cumplen 20 años. Maurizio pregunta si estamos cansados, la respuesta es inmediata, ya que los pogos avanzan hacia la parte delantera y, tras temas como “At The Edge Of The World” y “Narcissist” comienzan los primeros crowdsurfing que culminan con una pequeña invasión del escenario.

Llegamos al final con “The Black Sheep” y “Elevate”. La banda agradecida y el público aún más. Buen nivel, buen sonido, buen ambiente, poco más se puede pedir para culminar un fin de semana perfecto. Bueno…que Renfe funcione mejor…, pero ese ya es otro tema. Agradecer, una vez más, a Heavy Metal Brigade por poder inmiscuirme en sus crónicas y hasta la siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Beast Inside: Primer Adelanto Y Presentación En Directo

Bajo el título «Throne Of Blood» verá la luz en las próximas semanas el segundo disco de los thrashers Beast Inside. Grabado, mezclado y masterizado por Nefta Vázquez en Breakdown Studios ha sido producido por la propia banda.

Al igual que en su anterior álbum «Under Control» para la portada han contado con el diseño de Julio Romero Tattoo y digitalización por Sara Rus. El disco contará con varias colaboraciones que se irán anunciando según se acerque la fecha de lanzamiento. La presentación en directo tendrá lugar el viernes 17 de abril en el ovetense Gong Galaxy Club acompañados por Aneuma.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/agenda/conciertos/

El primer adelanto de la nueva obra lleva por título «God Of Flesh» y ya está disponible en Youtube y plataformas digitales.

Reseña: Sun Of The Dying «A Throne Of Ashes» (AOP Records 2025)

Tercer trabajo para los doom death metaleros con base en Madrid Sun Of The Dying, la banda que forman Daniel Fernández Casuso y Roberto Rayo en guitarras, David Muñoz en teclados, Diego Weser en baterías, Jose Yuste al bajo y Eduardo Guilló en voces. Únicos representantes estatales dentro del siempre interesante sello alemán AOP Records, “A Throne Of Ashes” fue grabado por el Aversio Humanitatis Simón Da Silva (At The Altar Of The Horned God, Voidescent, Mara, Defacement…) y posteriormente masterizado por el Teitanblood Javi Félez (Altarage, Vidres a la Sang, Totengott, Avulsed…). A ello hay que sumarle la colaboración de Antinoë, el artwork de Manuel Cantero (Santo Rostro, Ósserp, Zeenon…) y la foto de Sara Juanes. Todo para un disco que vio la luz el pasado 21 de noviembre en digital, CD y vinilo de 12″.

Martyrs” se eleva desde las profundidades para luego arremeter con el habitual doom death ordenado y rebosante de clase que les caracteriza. Un disco como este, en este momento de su trayectoria, no sería el que es sin la buena producción que se intuye ya desde las primeras estrofas. Un sonido bien calculado, equilibrado al milímetro, y que luce igual tanto en las partes más tranquilas y atmosféricas como en las más rotundas y desgarradas. Dice mucho de ellos, en mi opinión, optar por abrir el álbum con el corte más extenso de tracklist. Estas partes calmadas, en particular por las voces limpias que las domina, tienen algo que me recuerda a los Antimatter del gran Mick Moss. Las más graves, portan un sello que me lleva a pensar en gente como Evoken, Saturnus, Officium Triste… nombres todos ellos con los que, intuyo, les compararán a menudo. En definitiva es un opener conciso, diverso, bien construido y mejor arreglado, que confluye en un puente de una violencia no muy lejana a la de algunos de sus compañeros de sello. Este “trono de cenizas” no podría haber dispuesto mejor arranque.

Es tan acusada la majestuosidad de “Martyrs”, que Sun Of The Dying entregan ahora un corte que poco o nada tiene que ver con él. “Black Birds Beneath Your Sky” parte del que puede ser el riff más monocorde y rocoso que les recuerdo. A él confrontan estrofas donde la agónica voz de Guilló resulta casi el único asidero. Ahí me gusta el contraste que ejercen unos estribillos por los cuales, voces limpias mediante, se filtrará algo más de luz. Un corte menos ambicioso en lo que a reloj se refiere, pero que le confiere una gran personalidad a este tercer trabajo.

With Wings Aflame”, con Antinoë colaborando en voces, entrega a unos Sun Of The Dying más reconocibles. De inicio una balada / medio tiempo elegante, distinguido, cuyas partes más desgarradas me recuerdan, fácilmente, a unos Novembers Doom de álbumes como “Aphotic” o “Into Night’s Requiem Infernal”. Me agrada el modo en que empasta y progresa el doble juego vocal. También la carga atmosférica que entrega el Arwen David Muñoz tras las teclas. Hay buenos cambios de ritmo acompañados de cuidadas melodías de guitarra. Y si bien quizá eche en falta una pizca más de nervio en su arreón final, me resulta un corte nada desdeñable en cualquier caso.

The Greatest Of Winters”, que porta la que quizá sea mi letra favorita de todo el álbum, arranca con Weser enseñando un brío que habrá de difuminarse cuando acudan las primeras estrofas. Ahí emerge la banda en su registro más grandilocuente. Buena parte de razón la tienen de nuevo las teclas de Muñoz, pero también esos riffs que proponen Rayo y Casuso. La banda recupera aquí aquella escritura más diversa que alimentaba “Martyrs”, enfrentándola a ese doom death (un tanto) más pomposo para consolidar así otro corte de eficacia más que sobrada. Entre tanta pompa, puede que el bajo de Jose Yuste quede algo enterrado en la mezcla. Sea como fuere, aprecio esa cierta tensión que desprende su puente central. Pero sobre todo el crescendo que introducen después. Guilló se desgañita a fondo aquí y Sun Of The Dying abrazan un registro en el que parecen la mar de cómodos. Estupenda tanto desde el papel como en lo que a ejecución se refiere.

House Of Asterion” arranca desde posiciones muy académicas, muy cercanas a todo lo que dicta el libro de estilo, para después ofrecer una escritura que me agrada por la diversidad que atesora. Porque parece un corte trazado a base de contrastes. De la acusada grandilocuencia del prólogo a la candidez de esas primeras estrofas. Y de ahí a unos estribillos en una clave un tanto más épica, con los colchones de teclas de Muñoz acaparando buena parte del protagonismo. Hay grandes voces limpias, una mezcla dotada de gran equilibrio y un epílogo vibrante y redondo. Otro logro.

Son precisamente las teclas de Muñoz las que dan la bienvenida en la final “Of Absence”. Una cuidada línea de piano que cederá luego el protagonismo a un doom, de nuevo muy académico, en una onda que bien podría rimar con los mejores My Dying Bride. Eduardo Guilló traza aquí otra de mis líneas de voz favoritas de este tercer largo. Todo el corte dispone de una gran labor melódica del dúo Rayo & Casuso. Algo que termina otorgando una cierta distinción a este broche final. Triste, melancólica y desgarrada. Al fin y al cabo doom death metal quintaesencial, tal vez eche en falta ese riesgo que abrazan en cortes anteriores. Con eso y con todo, un cierre más que digno.

La banda, a la que tuvimos el placer de ver sobre los escenarios el pasado año (crónica), parece saber muy bien lo que se hace. Un doom death pensado desde su escritura como un juego entre contrastes, algo que le otorga una frescura muchas veces desconocida en álbumes de género como este. Buenos arreglos, el detalle de la fina colaboración de Antinoë, buenos riffs y melodías, tristeza, melancolía… todo sin perder el característico sello del grupo, pero creo, y esto es lo más importante, que componiendo el álbum más personal de todos cuantos han entregado hasta la fecha. Ese, y no otro, pienso que es el camino a seguir.

Texto: David Naves