Crónica: Mystereo + Automatic Kafka (Gijón 9/5/2025)

Concierto organizado por la plataforma Tono Joven, comunidad nacida el pasado 2024 para dar visibilidad a artistas emergentes de habla hispana y que actualmente engloba más de 130 artistas en España y países como México o Colombia y que contaba en esta ocasión con los locales Mystereo y Automatic Kafka como punta de lanza.

Primera visita para una servidora a la gijonense Sala Buddha. Agradable estancia de orgánicas líneas, cálidos tonos y voluptuosas formas que invitan a relajarse y mimetizarse con el ambiente. No obstante algo pequeña para lo que se acabó congregando allí. Escenario al fondo, al abrigo de la escalera, no muy alto, facilitando la labor fotográfica, y coqueto para la sala. A medida que iba congregándose la gente, se iba formando un barullo agradable alrededor de la sinuosa curva-contracurva de la barra. Iker Lamuño, fundador y presidente de Tono Joven, sin dejar de sonreir, tímidamente, hizo las presentaciones de las bandas y los correspondientes agradecimientos a los patrocinadores del evento. Gran trabajo de los responsables del sonido, su pericia nos ofreció un sonido transparente incluso en primera fila.

Abren la velada Mystereo, banda de rock alternativo y poliédrico difícilmente etiquetable compuesto por Adrián Muñiz a la voz, Alex Camargo (ausente en ésta ocasión) y Bruno Suárez en guitarras, Sixto Santamaría al bajo y Alex Fernández a la batería. La última vez que coincidimos fue en enero con motivo de su 20º Aniversario celebrado en la Sala Acapulco (crónica) donde habían expuesto artillería de sus cuatro discos de estudio editados hasta la fecha. En ésta ocasión, gran parte del setlist lo dedican a «Panic«, su último trabajo, editado en 2022.

Arranca la intro, Alex a la batería flanqueado por Bruno y Sixto esperando la llegada, cual advenimiento, de Adrián que se incorpora de un salto al centro del escenario dando paso a «Helicopter Blues«, con el frontman subido a uno de los bafles, simulando un helicóptero volteando cable y micro sobre su cabeza. Guitarra y bajo se mantuvieron tan estáticos como la batería, esquinados al máximo para que Adrián se pudiera revolver a placer.

Las agradables luces rojas del primer tema, enseguida dieron paso a una iluminación neutra y directa, que si bien restaba magia y disipaba una letárgica atmósfera, mostraba los volúmenes en su contundencia, lo que facilitaba las capturas a los fotógrafos, como servidora, menos avezados. Turno para «Pupeteers«, tras la cual la voz hizo las presentaciones y la bienhallada y tras un problemilla con su monitor, enseguida solventado, se arrancaron con «Numbers» donde se deshizo de la camisa de cortes hawaianos para seguir con su habitual atuendo de negro con contrastados tirantes. Demasiado grande para ese espacio, como Alicia tras beberse la pócima (¿o era comer la galleta?), sin ser óbice de continuas y sinuosas cadencias de movimientos desmayados y vacilones. “Hay muchas enfermedades mentales por ahí, por favor, liberadlas” sugería Adrián, con tono persuasivo.

En algún momento del set, tras un ligero percance, Bruno bromeó: “Sonábamos como Metallica en Ride The Lightning” Tras «Panic Attack«, una de mis favoritas, pequeña pausa para hidratarse, aprovechando para mencionar el merchan y sugerir, con una sonrisilla de niño que pide otro trozo de tarta, que miremos su mucho material en Youtube sin olvidar darle a la campanita de notificaciones. Tras «Play First», alargaron la intro de «Digital Holocaust», para presentar a la banda pidiendo, con fingida sorna, un fuerte aplauso para cada uno. Con esta última Adrián se terminó de desmelenar (literalmente) mezclándose con una asistencia que practicaba suaves pero alegres y animados pogos. Ese disfrute del público me evocó una especie de post visualización del disfrute genuino y analógico en esas horas de liberación e incertidumbre que provocó el reciente e inquietante lunes de apagón eléctrico.

Durante los bises, “estaba todo previsto”, con la bella «Polaris«, Bruno hizo un extenso solo que transportaba al éter. Tras la actuación, hubo una pausa en la que los representantes de Tono Joven procedieron al sorteo de merchandising, bien acogida iniciativa que sumaba color a la velada.

Tiempo para Automatic Kafka, la banda afincada en la cuenca del caudal sigue inmersa en la gira promocional de su último disco «Immortal» (reseña) tras su presentación en el Mieres Centru Cultural el pasado 29 de marzo (crónica). Actualmente son Dolfo Alligator (Black Coffee, Electric Alligators, Half Black…) a la voz, nuevo efectivo incorporado junto al baterista Leo Duarte (Alquimia, Last Days Of Eden…) y Jota (Daédrica, Oxidixe) a la segunda guitarra y los veteranos Dann Margo al bajo y Broonko Lee a la guitarra solista, con Jesús Rebor (coproductor del álbum junto a Julio Camba) a los coros.

Con ellos acaba de colmarse la sala y revolvernos como sardinas en lata, lo que no mermó un ápice las ganas de disfrute de los allí reunidos. Una vez la nutrida formación repartida por el escenario y aledaños está lista para empezar una cerveza rueda por las tablas a modo de botadura de un barco. Buen augurio mientras añade Jota despreocupadamente “Ah! no era la mía”. Con el escenario recién bautizado, arrancan máquinas con «Audio Garden«, su homenaje al malogrado Chris Cornell.

Bronco presenta el tema siguiente «Burn«, aleccionando a la asistencia “¿quemamos un poco esto o qué?”, “fuego metafórico” matiza Dolfo, mientras aprovecha para dedicar la canción y todo el concierto a Javier Hidalgo, artista y gran amigo, difunto esa misma semana.

Para «The Red» cuentan con la colaboración de una amiga en los coros, mientras se preparaba, Dolfo se deshace de su ya característico chaleco vaquero para atacar con garra la canción. Sigue la energía con «Resistance» inspirada en la figura de Randle McMurphy, personaje interpretado por Jack Nickolson en la película “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”. ¡A vuestros pies buen público! exclama Alligator mientras se calza la emblemática chaqueta amarilla de Beatrix Kiddo para interpretar «Immortal (Kiddo)«. La contundencia de las cuerdas aquí me recuerda el icónico momento en que Beatrix sigue en moto a O-Ren Ishii hasta su sangriento final en la Casa de las Hojas Azules.

Tocaba el turno a una accidentada «Metamorphosis», dedicada a alguien del público a quien Bronco había golpeado accidentalmente con el mástil durante otra actuación. En plena ejecución súbitamente se silencia todo, un asistente había tropezado en la escalera con los cables dispersos arrancando uno de ellos. Tras interesarse toda la banda por su estado, Bronco le llevó hasta el centro del escenario, mientras le aplaudíamos todos, sentándole en lugar privilegiado y rodeado por la banda que tocó el resto del tema arropándole, hasta que, una vez repuesto, se lanzó a bailar junto a ellos. Tras pedir una ovación para Luis, el técnico de sonido y agradecer a Tono Joven, Bronco nos invitó a ulular, “hacemos un poco el indio”, para recibir el último tema de la velada y primero del disco, «Crazy Horse», inspirado en el inmortal jefe tribal Tasunka Witko «Caballo Loco».

Con ganas de volver a pisar el Buddha. Solo me resta agradecer la amabilidad de los chicos de Tono Joven, a ambas bandas, en concreto a Dann Margo por su gentileza, y al personal de la sala por las facilidades dadas. Y, como dice un amigo, nos vemos en la siguiente.

Texto y Fotos: Susana Alberich

Reseña: Lándevir «Un Viaje En El Tiempo» (Maldito Records 2024)

Seis años han transcurrido desde que los valencianos de Lándevir editaran aquél “Desde El Silencio” de 2018. Los de Elda vuelven ahora con un nuevo álbum compuesto por nada menos que trece cortes producidos, grabados y editados en su propio estudio y donde encontramos a José F. Amat en baterías, Iván Martínez en bajo y coros, Pablo Guerra Martínez con la flauta, José Mancheño en voces, y la dupla José María Jerez & Francisco Gonzálvez Esteve en guitarra y coros. Les acompañan además Guillermo Mondéjar al piano, Paco Serra en la viola y Miguel Ángel Navarro al violín. Mezclado y masterizado por el Saurom Javier Rondán (Guadaña, Lemuria, Kevlar Skin) en el Audiorama Estudio de Puerto Real (Cádiz), coproducido por el Therion Thomas Vikström y adornado por el artwork del propio Jerez, ha sido puesto en circulación por el sello también valenciano Maldito Records.

Un Viaje En El Tiempo” nos introduce en la nueva obra del sexteto en forma de agradable nana que pronto acoge un pulso sinfónico marcada y gozosamente cinemático. Como de película de piratas con un Johnny Depp pintoresco y amanerado. El caso es que nos conduce hacia “Creencias Del Ayer” no sin que exista una cierta desconexión entre este corte introductorio y los ritmos tranquilos del prólogo que lo suceden. En cualquier caso aquí están producción y mezcla mostrando un agradable equilibrio entre los no pocos arreglos y la faceta más puramente rockera. Es un rock ligero, con ciertos dejes a los tunecinos Myrath, a los israelitas Orphaned Land, con Mancheño en un desempeño igualmente tranquilo y reposado, sin excesos. Jerez dibuja un cuidado solo en su tronco central y la composición fluye sin mayores sorpresas hasta el epílogo. Un arranque algo discreto.

Tu Voz”, primero de los cortes con Anna Murphy entre sus filas, transita ahora sobre unos pulsos más folkies. En especial a la hora de enlazar las distintas estrofas. Composición que irá ganando en peso y presencia conforme transita hacia su tronco central vislumbrando parte de la cara más metálica de la amplia agrupación con base en Elda. Vuelve a destacar la buena producción de la que goza el álbum, en particular cuando las líneas se multiplican sobre el firme doble bombo de Amat. El clásico pero eficaz crescendo que traman aquí terminará convertido en uno de mis momentos favoritos de todo el tracklist.

El Canto De Morrigan” es un pequeño, tranquilo y algo lánguido interludio al piano y flauta que habrá de conducirnos hasta la más hard rockera “Nunca Dejes De Soñar”, donde las capas más folkies del sexteto se funden con un hard rock muy nórdico y elegante, el de bandas como puedan ser Europe, Treat, Eclipse o incluso los mismos H.E.A.T. Composición como digo elegante y con gancho, apoyada en un estupendo Mancheño y donde Jerez dibuja desde su seis cuerdas un epílogo por todo lo alto. Estupenda, sorprende que no haya sido uno de los anticipos de este “Un viaje en el tiempo”…

… en favor de otras como la más festiva “El Mañana Ya Vendrá”. Por letra, construcción de estrofas y diría que hasta por afinación de guitarras, no es otro que el de Mägo de Oz el nombre que más acude a mi subconsciente con el correr de las escuchas. Alegre, risueña e incluso algo naif, goza al menos de un puente central equilibrado y bien planteado. Con eso y con todo no logro evitar pensar que le sobra una cierta autoconsciencia en determinados momentos. Un poco por las propias peculiaridades del género y otro tanto por mis propias rarezas y manías como oyente.

El Conjuro De Belenos”, con el Therion Thomas Vikström ejerciendo como narrador en su sueco natal, consigue conformar uno de los cortes más diferentes, también llamativos, de todo el trabajo. Una andanada de marcado aire celta (Belenos no deja de ser el dios del sol dentro de dicha mitología) y donde vuelve a brillar la estupenda producción de la que gozan estas canciones. Lejos quedan ya aquellos tiempos en que grabar un álbum de un género como este implicaba poco menos que jugar a la ruleta rusa. La libertad que da el grabar en tu propio estudio, supongo.

Muy interesante resulta “Reina Alhama”. Por los aires más orientales que ofrece la banda aquí pero también por la hábil construcción de sus estrofas y finalmente por sus cuidados estribillos, con el Mancheño más agudo y esforzado de todo el álbum. Entremedias cohabitan riffs de mérito enlazando las distintas estrofas, inteligentes cambios de ritmo y un hábil solo en su tronco central. Aquí y allá puedo echar en falta algo más de nervio, de músculo, pero con eso y con todo otro de mis favoritos del tracklist.

La Historia Se Repite”, composición más extensa de “Un Viaje En El Tiempo”, emerge desde su muy calmado prólogo y, por escritura, viene a resultar de lo más llamativa. Y es que porta buenos cambios de ritmo, cuidados crescendos en estrofas y una contención en estribillos digna de mención. Mancheño brilla aquí y, ahora sí, los Lándevir más poderosos se reafirman conforme el corte transita hacia su tronco central. Puede que algunos riffs pequen por su extremada sencillez, pero el gran trabajo que la banda ha hecho tanto en coros como muy especialmente en arreglos termina por decantar la balanza. Otro de sus grandes triunfos.

El Hechizo De Freya”, donde pone voces nada menos que Rosalía Sairem (Therion), es otro interludio que viene a devolver a la banda en su encarnación más cinemática. De hecho creo adivinar cierta rima con determinados momentos de la banda sonora de Howard Shore para la trilogía “El Señor De Los Anillos” de Peter Jackson. En cualquier caso conduce hasta “Ahora”, de igualmente calmo inicio al piano, con Mancheño en sus tesituras más amables. Balada con todas las de la ley, donde sin embargo, observo alguna estrofa de construcción algo torpe por atropellada.

Leyendas Del Medievo”, con Rosalía Sairem, Rocío Arenas, la ex Eluveitie Anna Murphy y el Celtian Diego Palacio a bordo, qué duda cabe nace con la intención de convertirse en el estandarte de este nuevo álbum. Los de Elda han tirado la casa por la ventana en lo que a colaboraciones se refiere para después tramar un corte en la más pura tradición del género. A saber: los contrapuntos entre voz y arreglos, lo pegadizo del riff de Jerez y Gonzálvez, el marcado aire melancólico que desprende y el gancho de sus estribillos. Y si bien hay ofertas dentro del álbum con las que conecto en mayor medida, esas propias rarezas a las que aludía antes, tampoco puedo afirmar que hayan errado con su propósito aquí.

El Fin Del Viaje” es un cierre instrumental, tranquilo y remansado que viene un poco a resumir muchas de las influencias que confluyen a lo largo de este quinto trabajo. Un broche de cierta distinción que cabreará a quienes gusten de finales poderosos y grandilocuentes.

Saurom, Celtiberian, Lépoka, Salduie, los propios Celtian, son nombres que acuden raudos al subconsciente a lo largo de los doce más un cortes que componen este “Un Viaje En El Tiempo”. Trabajo conceptual donde puedo echar en falta algo más de nervio pero nunca de clase. Y es que la banda parece haber pensado y repensado durante largo tiempo esta nueva obra. Hay de todo en cuanto a influencias, abriendo el espectro desde el folk nórdico, el árabe e incluso el celta, como bien apuntaba la nota de prensa. La banda, pues, tiene motivos de sobra para estar satisfecha. Habrá por otro lado quien eche en falta algo más de nervio y punch, no obstante sus fans de siempre tienen sobradas razones para estar más que satisfechos.

Texto: David Naves