Reseña: Ornamentos Del Miedo «Escapando A Través De La Tierra» (Meuse Music Records 2024)

Vuelta al redil del ex Mass Burial Ángel Chicote y su proyecto de funeral doom atmosférico Ornamentos Del Miedo, apenas un año después de su anterior obra “El Cosmos Me Observa En Silencio”. Estrenado en marzo del pasado año, “Escapando A Través De La Tierra” traía de nuevo a la actualidad a esta one man band con base en Burgos a través de seis cortes grabados allá por noviembre de 2022, mezclados y masterizados posteriormente en Sinergia y puestos en circulación, en tirada limitada a doscientas copias, a través del sello belga Meuse Music Records.

Flores Muertas” trae consigo un prólogo que destapa la cara más tensa del proyecto. Rompe, e inaugura el festín de riffs, con un sonido nunca sobresaliente pero sí lo suficientemente bien construido para que las carencias a este respecto sean las mínimas. La lista de influencias entrega nombres como Esoteric, Thergothon, Evoken o los más cercanos Evadne. Hay un buen equilibrio entre las diversas líneas presentes en la mezcla, si bien la que mas capta mi atención es la que Chicote dibuja con su seis cuerdas. Contrasta con el mayor peso que otorga a los teclados en su parte central, que redunda en un mayor protagonismo de su cara más atmosférica. El desesperado final, anticipo de la propia desolación que desprende el álbum, atenaza y engulle toda luz circundante. Un arranque con el que conecto de muy buena gana…

… pero entiendo que lo extenso de las composiciones se le pueda atragantar a más de uno. En cualquier caso, “Cielos Púrpuras” reincide en esa senda del doom más ceremonial, revestido una vez de una poderosa carga atmosférica, y que entrega aquí uno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Hay además una mayor diversidad en cuanto a cambios de ritmo y estructuras. Siempre sin alardes de cara a la galería ni pasos fuera de las férreas lindes del género. La voz de Chicote, rota a la vez que lejana, declama esta lírica con toda gravedad y pesadumbre. Y mientras que el tránsito hacia el tronco central de la composición otorga una mayor preponderancia a la faceta más puramente ornamental del proyecto, de camino al epílogo ejerce el debido contraste a través el mayor protagonismo que cobran los distintos solos y melodías de guitarra. En cierto modo más atrevida y ágil que su predecesora, de la que recoge su mismo espíritu al tiempo que diversifica la forma de llevarlo adelante.

Aún con una duración de ocho minutos, “Pozo Infecto” es la oferta más rácana de todo el tracklist. En cierto modo, y sin tampoco resultar idéntica, me recuerda al típico corte más radio friendly (es un decir) que habita en según qué álbumes de los daneses Saturnus: “The Calling” de “The Storm Within”, “A Father’s Providence” de “Saturn In Ascension”. No tanto por los parecidos que pudiera haber entre unos y otros como por la forma en que ejercen de parapeto ante la mayor negrura que los circunda. Ahonda en esa idea el hecho de portar la lírica menos sentimental y más crítica de las seis que atraviesan “Escapando A Través De La Tierra”.

Fragmentos De Espejos Rotos” retorna a la senda firmemente marcada por los dos primeros cortes del disco. Tanto por duración, superando holgadamente la decena de minutos, como por esa desesperación nada impostada que emerge desde cada rincón. Viene apoyada por un riff algo ajeno, donde creo percibir ecos de bandas de black depresivo como pudieran ser los desaparecidos Sterbend, Drowning The Light o incluso Austere. Chicote logra por ahí que esta cuarta entrega adopte una personalidad más marcada, que hace mucho por desligar a la composición de otras producciones del género. Lastrada en parte por una sucesión de riffs algo distraídos durante su parte central, me agrada más por su contraste con el resto de entregas que por los propios méritos de la canción en sí.

La homónima “Escapando A Través De La Tierra” emergerá desde las fuentes mismas de la desolación a través de un prólogo atmosférico del que surge un riff que devuelve las tornas con las que Ángel Chicote construyó el arranque del álbum. Ese incofundible doom agónico y proverbial. Desgarrado a la par que grandilocuente, coronado por mi lírica favorita de todo el tracklist:

Escapando a través de la tierra solo eres un alma con un cadáver a cuestas

Conforme avanza, tensa a la vez que tenue, irrumpen una serie de riffs a través de los cuales parece irrumpir algo más de luz. Alimentan una faceta más melódica de esta one man band, proyectando inesperada vida allí donde solo habían muerte y cenizas. Así, lo que empezó como un corte más y gracias al buen trabajo de Ángel en composición, se posiciona como uno de los más interesantes y llamativos del trabajo al que da su nombre. Al menos en opinión del abajo firmante.

Donde La Línea Termina” hace mucho por entregar la cara más abiertamente alucinada de Ornamentos Del Miedo. Se intuye tras su prólogo y retorna antes de las estrofas, dibujando pasajes entre lo ignoto y lo amenazante. Turbio y oscuro, Chicote traza no obstante unas líneas de voz en la más pura tradición del género. El contraste de estas con lo alucinado de muchos riffs, de algunas estructuras incluso, choca a su vez con un tronco central mucho más genérico, se podría decir que característico, donde no cabe rastro de la acusada demencia que dominara el tercio inicial de la canción. Un clasicismo que vendrá a adueñarse del epílogo de forma orgullosa. Este cuarto de hora largo termina convertido así en un viaje que parte desde lo alucinatorio, transita por la calma y llega al final sumido en la más pura desesperación. Estupenda.

Leía hace unos días una crítica de Eugenio Fuentes sobre ”Baumgartner”, la más reciente novela del Premio Príncipe de Asturias Paul Auster, titulada “quebrantos al borde del abismo” y por esas casualidades que tienen la vida y el arte, me parece una expresión igualmente capaz a la hora de resumir el último trabajo de Ornamentos Del Miedo y/o Ángel Chicote. Funeral doom a un tiempo clásico, al otro atrevido, sumergido en las profundidades para extraer de ellas los aspectos más oscuros de la psique humana. Recomendable para fans del género en particular y amigos de la negrura en general.

Texto: David Naves

Crónica: Tierra Santa (Gijón 31/1/2025)

El viernes 31 de enero estaba marcado en rojo en el calendario de los amantes del heavy metal en castellano, pues el “Viaje Épico” (reseña) de los riojanos Tierra Santa recalaba en la gijonesa Sala Acapulco.

Y no fuimos pocos los allí congregados pues, pese a la coincidencia de conciertos interesantes en la misma jornada, un buen puñado de metaleros esperábamos en los aledaños de la sala desde una hora antes a la fijada para que diera comienzo la descarga. Momento para ponerse al día y departir sobre las futuras e interesantes citas que están programadas para los próximos meses compartiendo cervezas y risas para entrar en calor.

Sobre las 21 horas accedí a la renovada sala y la sensación no pudo ser mejor. La noté con mayor amplitud, con una iluminación que prometía dar alegrías a los que, como yo, disfrutamos de inmortalizar momentos con nuestras cámaras y al público en general que disfrutaría de una mejor visión de lo que aconteciera en el escenario que, por su parte, lucía estupendo y más espacioso, sin más escenografía que una negra tela de fondo. Se nota que la gente de FranelRock quieren que esta sala sea por derecho propio referente en la escena asturiana y desde luego que no pueden ir mejor encaminados.

Si en el exterior el ambiente ya prometía una buena entrada, en el interior se confirmaba, pues para las 21:30 la sala rozaba el lleno total. Aún nos tocaría esperar 30 minutos antes de que el épico viaje diera comienzo.

Con el sonido de la preciosa y melódica introducción de teclado con la que empieza “Un Viaje Épico”, tema que bautiza el disco que presentan y da nombre a la gira. A las 22 horas salen a escena Ángel San Juan a la voz y guitarras, Dan Díez a la guitarra, Roberto Gonzalo al bajo, Juan San Martín a los teclados y Alain Diez a la batería sustituyendo a Alex Alonso.

Nos remontamos al 2005 para emprender un viaje “Rumbo A Las Estrellas” dejando patente el viaje épico que nos iba a transportar por toda su discografía, siendo la siguiente parada un caminar “Por El Valle De Las Sombras” de su anterior trabajo “Destino”. Roberto se encargaba de animar al respetable a cantar y doy fe de que lo consiguió, pues ya desde esos primeros temas la respuesta de la audiencia fue atronadora.

Como no serlo con el póker de temas que enlazaron a continuación, ni más ni menos que “Indomable”, “Ícaro”, “La Sombra de la Bestia”, con tremendos solos por parte de Ángel y un Dan que no deja de moverse, y “Pegaso” demostrando lo bien que conjugan las nuevas composiciones con sus himnos atemporales.

En “Apocalipsis” la potencia de la pegada de Alain hizo que se cayera uno de los platos de la batería, que fue rápidamente colocado por su staff y no causó ningún contratiempo. Nos transportarían a continuación a esas “Tierras de Leyenda” por las que tanto gozan de transitar y que, si para ese momento ya nos tenían a su merced, con este tema que tan bien combina su endiablado ritmo con unos solos desbocados nos pusieron a sus pies.

Un pequeño descenso en las revoluciones para entonar “El Canto de las Sirenas” y seguir con otra clásica, “Drácula”, también muy bien recibida. Momento para que Ángel, quien a mi parecer interaccionó más con la audiencia que en anteriores ocasiones, nos dijera que la sangre que corre por nuestras venas era “Sangre de Reyes” antes de empezar con su potente riff y agradecer, una vez más, la respuesta del respetable.

Las interacciones entre los músicos se repetían por todo el escenario, las guitarras dobladas de Ángel y Dan eran un regalo para nuestros ojos y oídos, todo ello aderezado por un sonido impecable que llevaba el fervor de la audiencia a elevadas cotas.

Tras comentar que el siguiente tema habla de esas cosas que jamás deben suceder, encaran “El Bastón del Diablo” con el público gritando a todo pulmón su “donde están”, para pasar a narrar la historia de un marinero que fue condenado a vagar por toda la eternidad, como Ángel se encargó de recordar, dando paso a la leyenda de “El Holandés Errante”, que supuso otro punto álgido de la velada. El respetable acompañaba cada estrofa para desgañitarse gritando por toda la eternidad”. Sin abandonar esos primeros trabajos la banda puso fin a esa primera parte de la actuación con “El Laberinto del Minotauro”.

Poco tardarían en volver al escenario y nuevas palabras de agradecimiento por parte de Ángel recordando que la última vez que habían pisado tierras astures el público había estado bien, pero que en esta ocasión nos habíamos salido y a buen seguro que lo decía desde el corazón porque su rostro reflejaba la felicidad del momento.

La traca final del concierto comenzó con las imprescindibles “Alas de Fuego” y “La Momia” para, a continuación, Juan San Martín regalarnos un precioso solo de teclado que serviría de introducción a “Nerón”.

Con la audiencia totalmente desatada profiriendo gritos de “grandes”, “máquinas” o “sois los mejores” iniciarían su “Legendario”, que fue coreada a todo pulmón para finalizar con la clásica “La Canción del Pirata”, en la que también fueron acompañados por el respetable en cada estrofa, poniendo un broche de oro a una actuación impecable que da muestra del estupendo estado de forma en que se encuentra la banda para acometer su viaje épico.

Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada, a la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos encontramos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Saratoga en Oviedo (18/1/2025)

Nueva parada de la iguana en la capital del Principado, en este caso dentro de una gira “El Clan De Los Lobos” que viene a recordar dos álbumes fundamentales en su trayectoria como banda, “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) que analizamos hace escasas fechas a través de la siguiente retrospectiva. La formación actual la conocéis de sobra: los sempiternos Niko del Hierro (bajo, coros) y Jero Ramiro (guitarra, coros) junto con Tete Novoa en voces y un cada vez más asentado Arnau Martí en baterías llegaban a Tribeca tras cosechar una más que generosa venta anticipada.

El show, que tenía previsto su arranque para las ocho de la tarde, comenzó unas horas antes para nosotros. Y es que desde la banda tendrían el detalle de invitarnos al pequeño meet & greet que la banda ofrecía a un selecto y reducido número de fans. Con Tete, micro en mano, respondiendo a las distintas preguntas que le formulaban pudimos pudimos saber que entrarán a grabar el nuevo álbum en abril y que éste verá la luz ya en 2026.

Tras Las Rejas” fue el primero de los dos cortes que nos brindaron. A término, alguien comentó al propio Tete que la voz no llegaba de forma nítida, a lo que éste no dudó en ofrecer una pequeña explicación sobre por qué el sonido siempre es mejor cuanto más cerca de la mesa de mezclas, amén de comentar las diferencias entre PA, monitores, in ears, etcétera. “A Morir” sería finalmente la segunda de las elegidas, otro de sus grandes clásicos y que no ha entrado en el set de una gira tan especial como esta.

Así las cosas, pasan seis de las ocho cuando una abarrotada Tribeca recibe al cuarteto en loor de multitudes que diría un clásico. Una pantalla a modo de videowall tras el kit de Arnau, el parche del bombo específico para esta gira, un par de podios a cada lado del escenario, cada uno con su propia luz, y el habitual pie de micro retroiluminado de Tete en forma de iguana. El propio vocalista regresa de camerinos con un tímido maquillaje alrededor de los ojos. Jero, esta vez con una Stratocaster blanquiroja y Niko con bajo rojo de cinco cuerdas. “San Telmo 1940” sería el primer aldabonazo de un set que se alargaría más allá de la hora y media. Y que continuaría con aquél álbum de 2004, del que dejaron una “Lejos Del Tiempo” donde ya Arnau dejaba bien claro que tiene poco que envidiar a los muchos y buenos baterías que han ocupado el mismo puesto en el pasado.

Quizá porque es un tema por el que tengo especial cariño, no esperaba “Tierra De Lobos” tan pronto en el set. Desde luego una de mis favoritas del álbum al que da nombre. Aquí brilló Jero soleando a placer desde uno de los podios. “Hay momentos en la vida en que hay que caer y levantarse, caer y levantarse…” explicaba Tete. Era la hora de “Ave Fénix”, con mucho una de las mejor recibidas de este (fulgurante) arranque de set.

Huelga decir que el sonido, ya con la sala completa, estuvo a la altura de una banda como esta. Tete se defendió como gato panza arriba ante la que, me parece, una de las líneas de voz más exigentes de todo el extenso catálogo de la banda. Aquí llegó el primer balón de oxígeno para el cuarteto en forma de una “Decepción” para la que Tete se deshizo ya del chaleco de cuero. Empezaba a apretar el calor en Tribeca. El pinteño ondearía aquí una bandera de Asturias, convenientemente adornada para la ocasión. A estas alturas del set la comunión entre público y banda, al menos en primeras filas donde nos encontrábamos y para sorpresa de nadie, era casi total.

Uno, que tiene predilección por los buenos bajistas, disfruta siempre que tiene a alguien como Niko del Hierro a escasos centímetros. El de Carabanchel se deja notar también con los coros en otro de sus grandes clásicos, “Ángel De Barro”, que Tribeca voz en grito eleva a otro nivel. Escribí en la retrospectiva de hace unos días que “Contigo, Sin Ti” tiraba de uno de los estribillos más curiosos de toda su trayectoria. No faltó el sábado, destapando a esos Saratoga más clásicos. Aquí llegaría un pequeño descanso para todos, que no para Arnau, que entregaría un pequeño solo. Viéndole pensaba en cómo esta banda parece no haber tenido un mal batería desde que me alcanza la memoria.

A la vuelta de backstage, Jero había dejado la Stratocaster rojiblanca, echando mano de la clásica “Blanco y Marfil” con la que enfrentaría ya todo el tramo final del show. “Para aquellos que a veces perdemos el rumbo”, explicaba Tete, “hay canciones que nos ayudan a mantener la esperanza… y la fe”. Tete, benditos inalámbricos la interpretó, subido en una de las barras de Tribeca e iluminado por las luces de decenas de teléfonos móviles. Fue un pequeño impasse, necesario si me preguntan, pues se venía “Buscando El perdón”. Arnau imparable aquí y Jero brillando una vez más en el solo.

Cambio de pie de micro mediante, el set volvería entonces a entornos más tranquilos con “Siento Que No Estás”, no sin que antes el de Pinto hubiese mandado un abrazo a toda su crew. La voz de Saratoga interpretó aquí cogido de la mano de una más que fiel seguidora (nos consta) del combo madrileño. Y es que cuando una pasión la llevas en la sangre, se nota. “El heavy metal no somos nosotros”, explicó luego el vocalista, “sois quienes pagáis una entrada” y no le faltaba razón. Era el turno, de hecho, de otro de los cortes más exigentes para el frontman, “Barcos De Cristal”, que dejó al Novoa más rasgado y esforzado de la noche. Es este un vocalista que provoca opiniones enfrentadas pero al que no recuerdo aún una mala noche. Y a día de hoy han sido unas cuantas.

Otro tanto se podría decir del incansable Niko del Hierro, que le buscaría las cosquillas aquí a su Tribe Headless 5 String Bass rojo con un pequeño solo. Quizá sea contrario a la opinión mayoritaria pero siempre me quedo con ganas de más. Para el rush final Saratoga optarían por salirse del guión establecido, viajando ahora hasta aquél “Secretos y Revelaciones” de 2009 para rescatar otra que se ha ido ganando su condición de favorita, “No Sufriré Jamás Por Ti” y luego al más reciente “Aeternus” para recuperar una “Acuérdate De Mí” donde Jero trazaría otro de sus mejores solos de la jornada. En la vibrante “Mi Venganza”, el inalámbrico de Niko dejaría tirado al de Carabanchel, percance solventado con tal celeridad por uno de sus técnicos que apenas se notó. “Perro Traidor” finiquitaría un set que superó la hora y media de duración y que, me atrevería a decir, fue el más sólido que recuerdo al cuarteto desde la pandemia para acá.

Quizá por lo diferente del set, sí, pero no es menos cierto que les noté más asentados que nunca. Arnau tras baterías parece haber caído de pie en el seno del cuarteto y aunque su desempeño se aleje de la afectada espectacularidad de otros, éste siempre cumple con las expectativas en él depositadas. Charlando al cierre con los habituales de siempre, las sensaciones en general eran más que buenas por lo que, desde aquí, no cabe más que agradecer tanto a banda como a FNR Promotora el buen trato, el detalle y las facilidades. En lo personal mandar también un agradecimiento a Aurora, Miguel y Yolanda por la afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Tierra Santa «Un Viaje Épico» (Maldito Records 2024)

Nuevos rumbos para la gente de Tierra Santa apenas un par de años después de su anterior “Destino” de 2022. Aquí siguen Roberto Gonzalo (bajo y voz), Francisco Gonzalo (batería), Juan Antonio San Martín (teclados), Dan Díez (guitarra) y Ángel San Juan (guitarra y voz). Este “Un Viaje Épico” que hoy nos traen, estrenado el pasado mes de noviembre vía Maldito Records, cuenta una vez más con Javi San Martín para las distintas labores de grabación, mezcla y masterización, llevadas a cabo en los Estudios Sonido XXI de Esparza de Galar (Navarra).

Un Viaje Épico” que comienza con un prólogo de corte sinfónico que subvierte el habitual arranque vibrante y nervioso por una primera estrofa calmada y elegante. Muy a medida del registro de Ángel, cada vez más consciente de sus debilidades, también de sus fortalezas. Toda vez la composición supera su larga introducción, tenemos ante nosotros a los Tierra Santa de siempre. Esto es, heavy metal sencillo, con gancho, de cuidadas estrofas y ritmo ágil. Buenas melodías de guitarra bajo estribillos y mejores solos después. La formación riojana rimando aquí con sus primeros discos en contraposición al rumbo más cercano al hard que venían desarrollando en sus anteriores trabajos. Como nota al pie, estupendos esos dibujos del vídeoclip a lo “Take On Me” de A-Ha:

Los riffs en que apoyan “Mañana” pronto remiten a la conocida querencia de la banda por los Iron Maiden de primera mitad de los ochenta. La sensación que queda es la de que será una fija en sus directos. Despreocupada pero con gancho, de nuevo tiende buenos dibujos de guitarra como fiel acompañamiento a Ángel durante estribillos. Pero es que el solo que trazan aquí puede ser fácilmente el más ágil de todo el disco. Sin salirse un centímetro de su libro de estilo pero nuevamente remitiendo a sus primeros trabajos. Por poner una pega, el final bien merecía algo más de desarrollo y no ese entristecido fade out.

Tierra Santa añaden una pizca más de picante en una “Inmortal”, que se beneficia de la buena labor de Francisco Gonzalo a los parches. También de ese bajo tan Harris de Roberto. Y no, Ángel no es Bruce Dickinson. De hecho parece algo exigido en según qué momentos del estribillo. Sea como fuere, brilla la banda aquí en los aspectos técnicos como (quizá) no lo hacía en un par o tres de discos. Funcional.

Tiene nervio ese arranque de “Excalibur”, esas guitarras más broncas y esa batería ágil y sin complicaciones. Pero si algo me agrada aquí es la forma en que han construido las distintas estrofas. También el apoyo que brinda San Martín desde los teclados. Quizá el corte con más gancho de los diez, lastrado si acaso por lo rácano de su duración. La producción de “Un Viaje Épico” no podría ser más natural. Casi invisible de hecho, en el sentido de que no trata de desvirtuar a esta banda ni transformarla en aquello que no es y, por ahí, siento que no podría ser más acertada. Desde luego técnico y músicos se conocen de sobra.

Ícaro” parece nacer con la intención de ser el gran emblema del álbum, con permiso de la propia “Un Viaje Épico”. Al igual que aquella parte desde un arranque tranquilo y calmado, con un esforzado Ángel dejando una buena primera estrofa. El riff y las melodías que surgen después no van faltas de gancho. Tierra Santa trazan de nuevo un heavy metal que viene a recuperar aquél mayor nervio de sus primeros días. Y lo hacen, de nuevo, a través de cuidadas melodías y medidas estrofas. En lo personal puede que le hubiera otorgado algo más de peso a las teclas de San Martín. Por contra, conecto en gran medida con ese pequeño puente previo al epílogo. Desde luego una de las que más han crecido tras las sucesivas escuchas del disco.

Siempre que arranca esta “El Regreso De Un Héroe” no puedo evitar pensar en un pequeño abanico de nombres: Medina Azahara por este colchón de teclas. Judas Priest, particularmente la era Faulkner, por el riff que acompaña a esas primeras estrofas. Y quizá también Freedom Call por ese tono algo más alegre que arrastra la composición. Un tema construido muy a favor del siempre peculiar a la par que reconocible registro de Ángel. La segunda de las estrofas viene acompañada por buenos dibujos de guitarra, también por un (discreto) juego entre canales. Retrotrae a los mejores tiempos de los riojanos con un estribillo marca de la casa. Sin inventar nada, seguramente nunca lo hayan pretendido, puede ser este otro de los cortes donde más alto brilla el quinteto dentro de este épico viaje.

Solo Hay Un Camino” persiste en esa búsqueda de la cara más heavy de la banda. Lindante con el power incluso, aunque sea de forma tímida. De entre todos los riffs que adornan las estrofas de este nuevo trabajo, pueden ser éstas mis favoritas. El disco, ya en su tramo final, va confirmando cierto abandono de aquél hard rock que alimentó trabajos anteriores, echando mano de su bien conocido libro de estilo y dejando, aquí al menos, una interesante sección solista. Composición lastrada, si acaso, por lo rácano de su duración.

Renacer” parte de un riff algo más sucio, lo que termina de dar otro aire a esta octava entrega. Sencilla, directa, se eleva camino de estribillos gracias a esos buenos detalles de guitarras tras las voces de Ángel. Apenas tres minutos y es una pena, pues anidan algunas buenas ideas aquí dentro. De hecho diría que éste es el Ángel más poderoso en tareas vocales de todo el trabajo. Pero ese metraje algo pírrico viene a jugar en contra del solo de guitarra, fugaz y algo encorsetado.

Será finalmente “Abre Tu Corazón” la que venga a entroncar con aquellos aires más hard de discos anteriores. La rima con Van Halen, teclados mediante, resulta casi evidente aquí. Fue uno de los adelantos y, por ahí, uno entiende esa propuesta más amable y optimista, si bien está muy lejos de representar al disco que la contiene. De hecho y junto a la final “Gracias” diría que son las dos grandes excepciones.

Porque si “Abre Tu Corazón” representaba el salto al hard rock, “Gracias” resulta en una balada de trazo clásico y cuidados arreglos donde vuelven a brillar las teclas de San Martín. Muy ochentera, no cabía esperar otra cosa de una banda como esta, para un final cuidado y elegante.

Entiendo “Un Viaje Épico” como una vuelta a sus raíces. Sin lugar excesos ni grandes complicaciones, más heavy en la hipotética cara A y dejando los cortes más diversos para el final, intuyo que tratando por ahí que la escucha resulte lo más agradable posible. “Ícaro” o muy especialmente “El Regreso De Un Héroe” me parecen buenos temas. “Inmortal” tiene detalles interesantes y “Abre Tu Corazón” demuestra una vez más su añoranza por el hard de finales de los ochenta. En definitiva y es de lo que se trata, sus fans estarán más que contentos de que esta banda vaya a seguir unos cuantos más en la carretera.

Texto: David Naves

Retrosprectiva: «El Clan De la Lucha» / «Tierra De Lobos»

La nueva gira de Saratoga, montada por el cuarteto en recuerdo de los álbumes “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) parecía una excusa tan buena como cualquier otra para volver sobre dos álbumes clave en la trayectoria de los madrileños. La banda, disfrutando aún del aldabonazo que supuso arrancar el siglo con el tremendo “Agotarás”, echaría mano del productor Big Simon con visos a darle una vuelta de tuerca al sonido que el cuarteto venía desarrollando desde la entrada de Leo Jiménez al micro y Dani Pérez a las baterías.

El resultado de aquellas sesiones de grabación fue la edición vía Avispa de un álbum que, escuchado hoy, parecía querer servir de punto de inflexión para la banda. Partiendo de un artwork de Manuel Manrique, la sensación es la de estar ante una banda más oscura. Más sucia incluso. “San Telmo 1940” se atiene ahora a un sonido sin duda no tan diáfano. Este segundo tema del álbum portaba de hecho uno de los estribillos más llamativos y diferentes de toda su trayectoria hasta entonces.

Las guitarras de Jero ganaban en rotundidad en “Lejos Del Tiempo”, con esas inconfundibles voces dobladas de aquél Leo Jiménez al que dieron en llamar “La Bestia”. Una “bestia” que brillaba en “Maldito Corazón”, fácilmente una de mis composiciones favoritas de Jero Ramiro en toda su extensa trayectoria, que llevaba al cuarteto a lindar con las fronteras del power metal. Impecable Dani Pérez durante todo el álbum. Verdadero “núcleo irradiador” que diría el ahora caído en desgracia Íñigo Errejón.

Y mientras que “Decepción” siempre me recordó a otro de los proyectos de Jímenez, los (pienso) algo infravalorados Stravaganzza, con “Ángel De BarroNiko del Hierro iba a parir otro de los clásicos imborrables de la banda. Las baterías de Pérez aquí pueden contarse dentro de las mejores que llegara a registrar al albur de la iguana. Pero es que las de “No” pueden ser las estrofas más cercanas al thrash de Exodus o Megadeth que hayan firmado nunca.

Si Amaneciera”, obra de Jero Ramiro, es por pleno derecho la gran balada de la banda. Ninguna, que mi atribulada cabeza recuerde mientras escribo esto, ha alcanzado a medrar de la misma manera en el imaginario colectivo. Fuera incluso de los círculos afines al heavy metal, lo que explica que, aún hoy, pase por ser el tema con más reproducciones en Spotify.

Así las cosas, cierto es que escuchados hoy, cortes como el agrio “Quizá El Sol No Saldrá” (Niko) o la más clásica “Blanco y Marfil”, de Jero para su inseparable Stratocaster, palidezcan ante la pujanza de la primera mitad del álbum. Pero “Nuevo Mundo” tenía riffs interesantes y “Tu Nombre Mi Destino” proponía un interesante juego entre el tono luminoso de su prólogo y ese desarrollo más oscuro y pesado, rimando en lo lírico con aquella “San Telmo 1940” de comienzos del álbum. Un álbum que se cerraba con el power arrebatado de “Buscando El Perdón”. La pequeña colaboración del Mägo de Oz Mohamed es casi tan emblemática como esos pequeños guiños (pienso) del riff al “Detox” de Strapping Young Lad. Uno de los mejores cierres de su ya larga trayectoria.

Pero “Tierra De Lobos” era otra historia. La banda parecía querer recuperar un sonido más cercano al de “Vientos De Guerra” o “Agotarás”, lo que puede explicar que Niko regresase a la producción, con Big Simon relegado únicamente a tareas de mezcla y master.

En cualquier caso el disco se abre con “Barcos De Cristal”, ataque frontal de Leo Jiménez a los trolls de internet que, ya entonces, la tenían tomada con el madrileño. El sonido que despliega el álbum, desde luego, resulta un tanto más luminoso, lo que viene a contrastar con los tonos más rasgados que el vocalista de Fuenlabrada desarrolló en alguna de estas estrofas. “Necrophagus” ampliaba esa senda tan metálica, lindando con los momentos más thrash del disco anterior sobre una poderosa base rítmica de Niko y Dani.

Contigo, Sin Ti” rimaba sin embargo con los Saratoga más clásicos, afianzada por esa producción más “limpia” que poseía el álbum. ¿Puede ser este uno de los estribillos más curiosos de su carrera?. ”Ave Fénix”, composición del propio Leo, reincidía en esos Saratoga más pesados y agrios, guiñando a Pantera incluso, desembocando finalmente en uno de los estribillos más memorables del tracklist, con Leo entregando tonos verdaderamente rasgados y Jero enfrascado en uno de los mejores solos del álbum.

Del propio Jero era una “Quinto Infierno” que, un poco al alimón con aquella “Blanco y Marfil” del disco anterior, sonaba a pura auto reivindicación. Una de tantas líricas sobre lo que supone la vida en la carretera para una banda como esta. “Fe”, firmada por Niko, suponía el primer momento de calma del álbum, situado hábilmente en el corazón mismo del mismo (y con la dichosa rima “camino, destino” a cuestas, sí). Leo primero y Jero después brillando aquí en sus respectivas facetas.

Fuerza De Choque”, obra de Jero y que entroncaba a su vez con aquél espíritu de la anterior “Quinto Infierno”, suponía un heavy metal vibrante en la más pura tradición de la iguana. Igualmente trotona, “Prisión En Vida” nos introducía en la segunda mitad del álbum dejando en su prólogo unos llamativos detalles técnicos por parte de un siempre vibrante Dani Pérez a los parches, pieza fundamental e indisociable del sonido de Saratoga durante aquellos años.

El Jardín De La Niebla”, que se apoyaba en un más que interesante riff de Jero, puede pasar por ser uno de los cortes más infravalorados de los dos álbumes. Aunque, por la propia construcción de alguna de sus estrofas, de difícil traslación al directo. “Siento Que No Estás” viene un poco a ser la “Si Amaneciera” de este álbum. Obra de Leo Jiménez, siempre he pensado que pasa por ser una de las mejores baladas que jamás salieran de su bolígrafo.

Firmada por Jero, “Tierra De Lobos” daba nombre al disco a fuerza de poner todos los cilindros en funcionamiento. Esa pesadez de las estrofas en directo contraste con el metal más desbocado que acompaña a los estribillos. Dani brillando con el doble bombo y, doy fe, uno de los grandes pepinazos en vivo durante aquellos tiempos ahora lejanos. Una efervescencia que quizá venga a jugar en contra de otra composición del guitarrista, esta “Pura Sangre” en una clave un tanto más clásica que cerraba el CD.

Es de perogrullo pero dos álbumes fundamentales en la trayectoria de los madrileños. En lo personal reconozco que, tras tanto tiempo transcurrido, he vuelto en mayor medida a “El Clan…” y no tanto a su continuación. El añorado productor Big Simon dejó una huella imborrable ya en el seno de Saratoga, acompañando al cuarteto en uno de sus momentos de mayor efervescencia creativa. “Tierra De Lobos”, que no obstante deja (en mi opinión) buenos momentos, sería la última creación de un line up que, gustos al margen, resulta imprescindible a la hora de conocer, explicar y entender el heavy metal de nuestro país. Si nada se tuerce, un buen puñado de estos temas que hoy revisitamos volverán a la vida este próximo sábado en la Sala Tribeca Live. No quepa duda de que allí estará Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

Agenda: Saratoga de nuevo en Asturias

La próxima gira estatal de Saratoga denominada «El Clan De Los Lobos» tendrá parada en Asturias. La cita con los madrileños centrada en los discos «El Clan De La Lucha« y «Tierra De Lobos» editados en el 2004 y 2005 respectivamente tendrá lugar el sábado 18 de enero del próximo año en la ovetense Sala Tribeca Live.

14 Diciembre – Córdoba (M100) Entradas
11 Enero – Alcobendas (Zoser) Entradas
1 Febrero – Bilbao (Stage Live) Entradas
22 Febrero – Barcelona (Salamandra) Entradas
1 Marzo – Granada (Sala El Tren) Entradas
8 Marzo – Valencia (Rock City) Entradas
15 Marzo – Zaragoza (C. M. Las Armas) Entradas
22 Marzo – Valladolid (Porta Caeli) Entradas
10 Mayo – Murcia (Garaje Beat Club) Entradas
24 Mayo – Santiago De Compostela (Capitol) Entradas

Un tour que la banda alternará con la grabación de su próximo disco de estudio compuesto íntegramente por canciones inéditas y que verá la luz en el 2025. Entradas para Oviedo disponibles a través de Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/saratoga-tour-el-clan-de-los-lobos-en-oviedo

Premium VIP: 90€
VIP: 40€
Taquilla: 27€
Anticipada: 22€

Puntos Físicos:
Cervecería Lúpulo Feroz (Oviedo)
Librería Paradiso (Gijón)
Cervecería Cabanón (Avilés)

Reseña: Tierra Santa «Todos Somos Uno» (Maldito Records 2023)

Hablar de Tierra Santa es hablar de uno de los grupos más importantes de la historia reciente del heavy metal estatal. Que mejor manera de celebrar su 25º aniversario que con el lanzamiento de un directo especial, el tercero en su trayectoria, a través del sello Maldito Records.

«Todos Somos Uno» fue grabado el 24 de septiembre de 2022 en la mítica sala La Riviera de Madrid y editado en formato DVD + 2CD. En esta celebración, el grupo contó sobre las tablas con colaboraciones de lujo, inmortalizando algunas de sus mejores canciones, que hicieron vibrar al público presente, en una noche irrepetible. Y es que los riojanos son de esos grupos que en directo rara vez fallan y en una ocasión tan especial, no iba a ser menos.

Inician su descarga con «Pecado De Ángel» de su último trabajo en estudio «Destino» donde ya nos deja a las claras un gran sonido, culpa de Daniel Sabugal y José Garrido de New Life Studios, que se hicieron cargo de la grabación y edición del audio. La mezcla corrió a cargo de Javier San Martín en los Estudios XXI y el mastering en Crossfade Mastering por parte de Enrique Soriano. Le sigue el primer clásico «Tierras De Leyenda» en el que ya se nota a un público entregado a las huestes de Ángel San Juan, carismático y parco en palabras a partes iguales, aunque para esta ocasión dado la magnitud del evento, le hace “estirarse” un poco más. Normalmente el bueno de Ángel es de pocas palabras, lo suyo es expresarse con su guitarra y cantando, y eso nunca ha sido impedimento para ser uno de los frontman más queridos y respetados de nuestra escena.

«Por El Valle De Las Sombras» también de su más que notable último disco da continuidad a la velada con un destacable Juanan San Martín a los teclados, instrumento clave para entender el sonido de Tierra Santa, protagonista en ocasiones y en segundo plano en otras, pero siempre presente e indispensable, aportando majestuosidad, como en el siguiente corte «Apocalipsis«.

Para una fecha tan significativa no podían faltar las colaboraciones, amigos y compañeros de carretera como Igor Díez, actual bajista de los míticos SU TA GAR, presentado como un «indomable» más. Se subió al escenario de La Riviera para dar cuenta de uno de los cañonazos dentro del repertorio de la banda riojana y que hizo venirse arriba al respetable.

Bajamos un poco las revoluciones con «El Padre De La Tormenta» para coger aire y disfrutar de una enérgica «Pegaso«, para lucimiento esta vez de Dan Díez y Ángel a las guitarras. Y es que el bueno de Dan es uno de los culpables del resurgimiento del sonido de Tierra Santa , aparte de dar más empaque y brillantez a los directos tanto en su parte solista como rítmica.

Siguiente invitado de la noche, un paisano suyo, presentado como lo que es, una de las mejores voces de nuestra escena estatal, Jorge Berceo de los también riojanos Zenobia, subió a las tablas a dar buena cuenta de otro clásico como «Sangre De Reyes» haciendo corear a una Riviera entregada a la causa.

Como buen repaso a su 30º aniversario nos entregan «El Dorado» y otro hit de la banda para regocijo de los allí presentes, «Alas De Fuego«. “De tus cenizas resurgirás”, palabras que podemos y debemos dedicar a Roberto Gonzalo, el cual se llevó y nos dio un buen susto meses antes, pero que ha vuelto con su energía intacta, siendo clave en la trayectoria y sonido del grupo, amén de miembro eterno junto con Ángel San Juan, una alegría siempre verlo en directo.

Momento para el carismático Oscar Sancho de los segovianos Lujuria que desprende energía a raudales para hacer entrar en ebullición al público con el clásico «Drácula«, al que Ángel despide al termino del tema como lo que Oscar es, todo un personaje, y es que son varias las colaboraciones mutuas de estos dos titanes y en este directo no podía ser menos.

Continuamos repasando su más reciente disco, la homónima «Destino» y de las más brillantes, para seguir con dos indispensables en el setlist de los riojanos, «Juana De Arco«, con unas guitarras dobladas espectaculares y un no menos sólo digno de mención, seguido de una de las debilidades del que escribe, «El Laberinto Del Minotuaro«, medio tiempo pegadizo con unos teclados sublimes y unas guitarras que van a la par. Insisto, indispensable.

Llega la hora de otro invitado, otro viejo compañero de batallas de los riojanos, Alberto Rionda, que tampoco podía faltar. Alma mater de Avalanch, devuelve la colaboración que Ángel San Juan tuvo en el DVD «Hacia La Luz«, celebrando el aniversario de «El Ángel Caído«. Esta vez aportando su guitarra a «Otelo» de su disco «Mejor Morir En Pie«. Y es que sus caminos ya se juntaron desde sus inicios, memorable aquella gira conjunta presentando «Legendario» y «Llanto De Un Héroe«. Que tiempos.

«La Mano De Dios» es uno de los momentos del directo. Ángel ya nos avisa de que es un tema especial que nunca habían tocado en vivo, con la colaboración de Jon Zagalaz de Alhandal a la guitarra acústica, dejándonos el lado más sensible y emotivo del concierto.

De vuelta a los relatos históricos con «La Leyenda Del Holandés Errante«, cuyo estribillo es cantado por todo lo alto, al igual, que «La Momia«, para cerrar esta mini trilogía de historia con «Nerón» y última colaboración con el gran Armando De Castro, de los legendarios Barón Rojo, y reconocida influencia por parte del cantante riojano.

Ya recta final de la actuación, “ vamos a dejar salir a la bestia” proclama el bueno de Ángel para acometer «La Sombra De La Bestia» seguido de «Legendario» pues como siempre sucede dejan de colofón el mítico poema de Espronceda llevado a canción. Todo un himno de la banda y del metal estatal, «La Canción Del Pirata» que hasta se permite el lujo de colarse entre los repetitivos hits de nuestra radio formula episcopal. Y es que Tierra Santa son historia viva de nuestro metal patrio, historia que se han ganado a base de trabajo y de defenderse encima de los escenarios como una máquina perfectamente engrasada, algo que queda reflejado en este estupendo directo, rodeados de amigos para ellos y colaboraciones estelares para los demás. Le copio la frase al bueno de Oscar Sancho… Larga vida a Tierra Santa.

Texto: José Miguel «Lago«

Crónica: XVII Festival Atalaya Rock (14/10/2023)

Decimoséptima edición del festival castellano Atalaya Rock, se dice pronto, que en el polideportivo Samuel Rodríguez de la localidad vallisoletana de Pozal De Gallinas vino a reunir a las bandas Grave Noise, Diabulus In Musica, Delalma, Tierra Santa y Bloodhunter. Cita que desde Heavy Metal Brigade no nos quisimos perder y allí que nos fuimos, carretera y manta junto a nuestro colega y amigo Nacho Asturias (Keep The Flame), para dar buena cuenta de lo que sería una gran tarde noche de heavy metal en sus más diversas variantes.

Evento ya con solera y de entrada gratuita, por lo que esperábamos una buena entrada. Que la hubo, si bien con cuentagotas mientras Grave Noise daban inicio a las hostilidades. El Samuel Rodríguez parece un buen recinto donde celebrar eventos como el del pasado día catorce. El gran escenario que se dispuso en uno de los fondos, puestos de merchandising, barras y toda la pesca habitual. Así pues, una vez acreditados y en perfecto estado de revista, pusimos lo mejor de nosotros para confección de la crónica que os traemos a continuación.

Es la propia Sonia Moraleja quien, a eso de las 20:25 de la tarde introduce a Grave Noise, que se vieron en la siempre difícil tesitura de abrir el evento cuando, ya digo, el público asistente era más bien tirando a escaso. Algo que no arredró a este cuarteto de thrash formado a caballo entre Burgos y Soria y que tiene un segundo álbum, “Roots Of Damnation”, del que dimos buena cuenta allá por 2022. El público puede no fuera muy numeroso pero no tardaron en verse los primeros circle pits de la jornada. El sonido, si bien claro y nítido, otorgaba poca presencia a la guitarra del también frontman Iker Sanz, desluciendo aunque solo en parte su descarga.

Pero la banda tiene cortes con gancho y pegada, véanse “In God We Trash” o “Terror”. También ganas de pasarlo bien, como demuestra el hecho de que Edu Sanz y el propio Iker bajaran a perderse entre la gente durante uno de los temas. Benditos inalámbricos. Arriba del escenario quedó Toño, desgañitándose a gusto mientras la gente abajo se lo pasaba a lo grande. No faltó la estupenda “Perpetual Anxiety” y la forma en que recoge el legado de los franceses Gojira y lo embute dentro del habitual y animoso thrash del cuarteto. “Pura zapatilla castellana” como les gusta decir. Con la banda ya de nuevo reunida sobre las tablas y el reloj caminando inexorable hacia el final del set, mandó Sanz que les iluminasen con los móviles y pocas fueron las luces que no se encendieron en el Samuel Rodríguez. Los disfrutamos como primer plato y esperamos hacerlo más veces en un futuro cercano.

A punto de dar las nueve y media, acudían a la cita los pamplonicas Diabulus In Musica con su bien conocido power de aires sinfónicos. La banda con la muy risueña Zuberoa Aznárez al frente, llegó a tierras vallisoletanas enfrascada todavía en la presentación de un “Euphonic Entropy” editado en los albores del dichoso confinamiento.

No, eso que llaman el timing a la hora de editar su último álbum desde luego no fue el mejor. Tampoco el sonido que desplegaron durante unos primeros temas donde la bola de sonido formada no ayudó precisamente a distinguir con claridad los elementos presentes. Tocó, pues, tirar de carisma y tablas. Que quedó demostrado que los tienen y de sobra, en especial en las dos grandes figuras focales de la banda: la mencionada Zuberoa Aznárez a la voz limpia y Gorka Elso en guturales y teclados.

Es para “In Quest Of Sense” que el sonido empieza a ser redondo y nos permite disfrutar, en buenas condiciones, de una banda con la personalidad suficiente como para destacar en el tan concurrido terreno del power sinfónico. Resultan a un tiempo originales a la hora de construir sus composiciones y al otro muy hábiles a la hora de buscarle el gancho a su peculiar estilo. No abundan las bandas capaces de aunar ambas vertientes.

La pegadiza “The Misfit’s Swing” pondría la nota más circense a su actuación mientras Ioni Kor se dejaba la piel tras su kit de batería. El cambio de tercio que supone “Invisible” o el guiño al euskera de “Otoi” fueron configurando un set sólido por diverso, con un sonido que era al fin redondo, permitiéndonos disfrutar así de la verdadera medida de una banda como esta.

Shadow Of The Throne” recordó a aquél ya lejano “The Wanderer” de 2012 y fue poniendo las últimas muescas en un set que tocaba a su fin. Con un público, cabe decirlo, un tanto diésel, quizá guardándose fuerzas para lo que aún quedaba por delante. Un show muy de menos a más, que hizo temer lo peor en sus primeros pasos pero dio fin, a eso de las 22:25, dejándonos un gran sabor de boca. Fácilmente una de las mejores ofertas que el género tiene para ofrecer dentro de la península.

Quienes sí disfrutaron de un gran sonido ya desde los primeros instantes fueron Delalma. La banda del ex-Mägo de Oz Manuel Seoane, que una década más tarde trae de vuelta a todo un Ramón Lage, convenció y de qué forma en el Samuel Rodríguez. La expectación era máxima. Las crónicas de eventos anteriores hablaban muy bien de anteriores descargas del proyecto y lo cierto es que durante la jornada no eran pocas las camisetas que pudimos entre la audiencia. Así pues, cuando faltan algo más de diez minutos para las once de la noche, Delalma irrumpen por fin sobre el escenario del Atalaya Rock.

Y lo hacen con el corte que inaugura el álbum, una “Acto De Fe” que, en directo, acrecenta y de qué forma a su encarnación de estudio, aún con la presencia de una única guitarra sobre el escenario. Muy enchufado Lage ya desde las primeras estrofas. Y un público que se sabe las letras casi al dedillo. Algo que, pensamos, tiene un mérito terrible. Dada su condición de álbum temático, no es “Delalma” un trabajo que lo ponga fácil en este aspecto. Quien más, quien menos, parecía haber hecho sus deberes a conciencia.

Con el bajista Jesús Cámara (Death&Legacy) como grave contrapunto a Lage en voces, la banda fue desgranando temas del mencionado debut como “Renegar De Ti”. Pero es la pegadiza “Mañana Vuelve A Oscurecer” la que realmente se lleva el gato al agua. El público llevaba en volandas a Seoane y los suyos, formando una comunión raras veces vista en una banda debutante como esta. Con matices, claro.

El propio Lage quiso autodedicarseY Aún Siento Estar Allí”, corte que viene a cambiarle el pie al set, poniendo la nota más nostálgica y sentida, valga la redundancia. Gran ovación la que se llevó el asturiano al término de esta. Diríamos que se le veía emocionado incluso. “Ritual” enganchó casi en la misma medida en que sorprendió “Wicked Game”, versión del californiano Chris Isaak, que a buen seguro pilló con el pie cambiado a más de uno. Tras la muy coreada “El Mirlo”, sorprende cómo Delalma optan entonces por el corte más extenso del álbum, que no es otro que “Luz Ni Tiempo”, que viene un poco a dar la verdadera medida de una banda como esta, con Ramón jugando entre registros y Dave Lande (Celtian) tramando una fantástica línea de batería.

Pero hay que hablar de Manuel Seoane. El madrileño dio en Pozal De Gallinas una lección de buen gusto y clase con la seis cuerdas. Y hay que hacerlo también de un Lage realmente pletórico. Había dudas con respecto al estado de forma que mostraría tras tanto tiempo alejado de los escenarios y la carretera y lo cierto es que lejos de parecer una sombra del frontman que fue, aún parece haber incorporado nuevos trucos y registros a su repertorio. Qué gustazo tenerle de vuelta y a semejante nivel.

Pero todo ha de tener un final, que en este caso fue para el single que anticipó al debut, la fantástica “Cárcel De Cristal” que la banda alargaría en su tramo final para uno de los puntos álgidos de todo el festival. No sabremos qué será de estos Delalma en un futuro a medio / largo plazo pero desde luego que el proyecto no podría haber empezado su andadura con mejor pie. La cita del trece de enero en la gijonesa Sala Acapulco está ya marcada a fuego en nuestro calendario.

Faltaban veinte para la una cuando los riojanos Tierra Santa tomaban el escenario del Atalaya Rock. Y lo harían no sin problemas. En concreto el amplificador de un Dan Díez queriendo erigirse en protagonista y aguando el arranque del set. Sea como fuere, aquí siguen los del guitarra y voz Ángel San Juan dando guerra. También un Roberto Gonzalo ya plenamente recuperado del infarto que sufriera hace poco más de un año durante un show en tierras mañas.

De un tiempo a esta parte parecemos abonados a los problemas. Los mencionados con el ampli de Díez vinieron a aguar la inicial “Pecado De Ángel”, no obstante la banda tiró de galones y, rápido cambio mediante, siguió adelante con el papel de headliner que la organización del evento tuvo a bien en otorgarles. En un set con un público entregado y muy por la causa, se fueron sucediendo clásico tras clásico para gozo y alegría de casi todos. Y es que se quiera o no, Tierra Santa son uno de los paradigmas de nuestro heavy metal: no serán los más técnicos ni tampoco los más rápidos pero ahí llevan un cuarto de siglo dando el callo. Desde luego algo tendrán.

Porque suena “Sangre De Reyes”, del disco homónimo, y la comunión entre público y banda es total. Con Díez aún batallando con y contra el dichoso amplificador, lo cierto es que la banda por fin acierta con el sonido y se dispone a ofrecer un show a la altura de las circunstancias. Al alimón con las clásicas “Apocalipsis” o “Tierras De Leyenda” suena la más reciente “El Dorado”, de aquél “Destino” de 2022 demostrando que la banda quiere (y debe) seguir mirando al futuro ante el riesgo de quedarse atrapados por su pasado como unos Ángeles del Infierno cualquiera.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, Tierra Santa encontraron en Pozal De Gallinas a un público afín y muy fiel, que respondió con grandes dosis de calor y otras tantas de cariño a los grandes clásicos de su ya dilatada trayectoria. Véanse “Drácula” o “La Leyenda Del Holandés Errante”. Por todos es sabido, y si no pues lo digo ahora, que nunca he sido el mayor fan de los riojanos. Pero insisto en que algo tendrá el agua cuando la bendicen y lo cierto es que tras su paso por la última edición del Atalaya Rock y en honor a la verdad, solo caben buenas palabras.

Y es que para el cierre quedan cortes que si rondas de la treintena en adelante y has pasado tu vida pegado al heavy metal hecho aquí, es prácticamente imposible que no conozcas, aunque sea de oídas, cortes como “El Laberinto Del Minotauro”, “Alas De Fuego”, “Legendario” y, claro, “La Canción Del Pirata”. Cierto que vimos ya muy justo a Ángel en esta parte final del show. Cierto también que los presentes les dedicaron una ovación de despedida digna de banda legendaria.

El cierre del más reciente Atalaya Rock y como viene siendo cada vez más habitual en este tipo de eventos se le otorgó a la propuesta más extrema de la jornada, que no era otra que la banda de death melódico ahora radicada en Madrid Bloodhunter, a quienes hemos visto en numerosas ocasiones durante la presentación de su último “Knowledge Was The Price” y que volvió a responder a las expectativas como en ellos viene siendo habitual.

Su descarga no obstante se vería retrasada por la indisposición de un asistente al evento, que vino a provocar la entrada de los sanitarios en el recinto y la consiguiente espera e incertidumbre. Sin querer entrar en más detalles, vayan desde aquí nuestros mejores deseos en lo que esperemos sea su pronta recuperación.

Así las cosas, son casi las tres menos diez cuando Bloodhunter, siempre con Diva Satanica al frente y el inagotable carisma de Fabs Tejada al bajo, toman al asalto el escenario del Samuel Rodríguez. Y hay que decir que, cuando el sonido acompaña como vino a ser el caso, son una banda de lo más disfrutable. Guillermo Starless y Dani Arcos son una dupla de lo más fiable en guitarras. Técnicos y con clase, rara vez fallan.

Algo que queda claro a través de cortes vitriólicos como “A Twist Of Gate To Come” o la estupenda “Medea’s Guidance”, con su frontwoman bailando entre registros con una facilidad que asusta. Una que gana una barbaridad en directo es “Nothing Beyond The Realms Of Death”, mientras que en “Never Let It Rest” uno se pregunta si algún día llegará a materializarse en vivo una versión con el propio Tim Owens en comandita con la banda. En cualquier caso Diva Satanica la defendió con la fuerza de siempre, ennegreciendo un par de puntos al original presente en el álbum.

Pero fue llamar la coruñesa al wall of death y quedarnos con lo puesto como cuando salta el automático en casa. Por suerte, quiso la providencia que la cosa no fuera a mayores. Apenas unos instantes. Lo necesario para que el público recuperase fuerzas y brindase a Bloodhunter en particular y al festival en general la despedida que merecían. Esperando ya el nuevo álbum del cazador de sangre y la edición número dieciocho del festival vallisoletano.

Pero antes de que llegue la edición de 2024, cabe destacar lo bien que se dio la de este año. Buena asistencia, un sonido que salvo algunos momentos durante Diabulus in Musica y el díscolo ampli de Díez fue notable durante toda la jornada y una organización que pondría todo de su parte para que tanto nosotros como el resto de medios presentes pudiéramos realizar nuestra tarea sin mayores inconvenientes. Si acaso, la engorrosa presencia de fotógrafos arriba del escenario durante buena parte de los conciertos. En lo personal no me llegan a molestar, tengo que decirlo, pero sí que hubo más de un compañero del gremio al que la decisión le resultó de lo más engorrosa.

A fin de cuentas, si los mencionados fueron los mayores inconvenientes, podréis imaginar lo bien que se dio la jornada. Nosotros nos retiramos nada más terminar Bloodhunter, largo trecho aún hasta nuestro lugar de descanso, barruntando todo aquello que os hemos venido a contar en esta humilde crónica. Ojalá y dentro de doce meses os estemos contando una edición más del Atalaya Rock. De momento nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz