Resumen gráfico de la actuación de Secta el sábado 25 de enero en el gijonés Tizón Sound.













Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico de la actuación de Secta el sábado 25 de enero en el gijonés Tizón Sound.













Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico del paso de Diañu Blues por el gijonés Tizón Sound el sábado 15 de enero.








Fotos: José Ángel Muñiz
Noche de contrastes la que propuso la sala Tizón Sound para el pasado sábado con las descargas de Diañu Blues y Secta. Dos maneras bien diferentes de entender la música para una jornada que dejaría una más que notable venta de entradas y la sensación de que ambas formaciones atraviesan un momento más que dulce.

Y si bien la música de Diañu Blues, que el trío inaugura a eso de las nueve de la noche, puede quedar algo fuera de nuestros márgenes, ese blues casi siempre brioso y atractivo supo enganchar con el público del Tizón. Con el zurdo Bronco en baterías, a quien conocemos de sus andanzas con Malverde o The Magus, el combo dispone letras en asturianu para una de esas vetas que quedaban por abrir. Después de todo, quién le dice que no a una Gibson SG de color rojo.

Riada de versiones de, entre otros, gente como John Mayall (“Messin’ With The Kid”) y la mutación en cuarteto con la entrada del “mejor bluesman del delta del Navia, Javi Silva” al saxo. Su irrupción, obvio, otorga una mayor dimensión a la banda. Y siempre y cuando el sonido acompañó, que a ratos no sería el caso, pudimos disfrutar de una más que agradable y atractiva propuesta. “Mery Had A Little Lamb”, original de un tal Stevie Ray Vaughan, deja un gran solo de Pablo Nogueiro con el pie al wah. Y mientras que “Problemes”, versión “en élfico” de Muddy Waters, nos devuelve el formato trío, Diañu Blues hicieron evidente que estaban disfrutando de lo lindo.

En la segunda turné de Silva por el escenario del Tizón lo cierto es que, como digo, costaba oír su saxo con claridad, lo que no impidió que la gente en las primeras filas jalease al momentáneo cuarteto. Por ahí quedó una “Un Puquñín” (“Just A Little Bit”) que se revelaría como uno de los cortes con más gancho de todo el set. “El Pelu”, ahora sin Silva, resultó en uno de sus temas más briosos. Ya digo que el tipo de música que hacen bordea la que os solemos traer a estas líneas pero mentiríamos si dijéramos que no los disfrutamos. “Viaxeru”, que entrega una versión más arrastrada y, claro, bluesera de los Diañu Blues, acabaría siendo una de mis favoritas de la noche. “Don’t Lie To Me”, original del guitarrista y cantante estadounidense Albert King, muta en “Nun Me Mientas” y dispara palmas entre la gente. La banda encarrila el final en formato trío y entrega, ahora sí en su idioma original, “Hound Dog” de aquél al que vinieron en llamar “el rey del rock”. Divertidos.

Secta siguen imparables desde la edición de su segundo álbum “Panzer” (reseña) en 2024. El quinteto convenció a su paso por Tizón Sound con la fuerza arrolladora a la que nos tienen acostumbrados. Y eso que el inicio del set no puede ser más tranquilo. “Caliente”, de ese último trabajo, procura una apaciguada (pero con gancho) entrada al set. Su puesta en escena, como viene siendo habitual, se reduce a lo básico, al punto de que lo que más nos sorprendió fue la camiseta de Pantera de Ger Gilsanz, guitarra solista del quinteto.

En la más vivaracha “El Herrero” ya vemos que a Michael Arthur Long, volcánico frontman del quinteto, se le queda muy pequeño un escenario como este. Subido a la pequeña barandilla y agarrado al techo, busca con ímpetu la respuesta del público mientras Ger deja ya muestras de su pericia con la SG. “Fuera De Control” haría honor a su nombre. Y es que, en lo que sería una de las constantes durante toda la descarga, Secta se transformaron en una versión mucho más trepidante que su encarnación de estudio. El público coreó estribillos aquí y la banda enlazó con una “Todo o Nada” que procuró un hard rock quizá más liviano pero a buen seguro más vacilón.

El Tizón disfrutaba ya de lo lindo cuando Secta ataca “C’mon”, rebautizada por nuestro compañero Miguel Rubio como “Ramón, Ramón”. “Harto De Ti” da con el vocalista de rodillas en el suelo. El quinteto se aclimató como pudo al coqueto escenario del Tizón y sonó tan seguro como siempre, con esos imprescindibles coros de Juan Pablo Cotera (guitarra), Pablo Pravia (batería) y Pelayo Vázquez (bajo). “Oveja Negra”, encuadrada en el mismo corazón del set, rebaja pulsaciones y procura algo de resuello a la banda.

Oxígeno bien aprovechado, pues “Dame Tu Miel” casi multiplica en intensidad a su encarnación original, con un Pravia desatado tras los parches. Mucho movimiento en las primeras filas, lo que acaba derivando en que sea el propio Michael Arthur Long quien se dé su primer baño de masas de la noche. Disfruté en gran medida de “La Casa Del Blues”, una de mis favoritas del par de álbumes que han alcanzado a editar, y que ofrece al Ger más efervescente de la jornada. La también voz de Drunken Buddha arranca “No Quiero Llorar” a puro desgarro, levantando la ovación de la gente. Uno de los cortes más distintivos del set que vendría a contrastar con la más desvergonzada “Plan B”, con Gilsanz y Arthur Long perdidos entre el público. Sin inalámbricos que valgan. Es solo rock and roll pero me gusta, que decía aquél.

Pravia propulsa a la banda con no poco brío en “Dulce Dinamita”, una de las más celebradas en la noche del sábado, mientras que “Panzer” se inicia no sin que el frontman mande un recuerdo al recientemente desaparecido Charlie Günner, quien fuera voz de los inolvidables The Punishers. Nos esperaba un final de aúpa. Primero por el solazo que Ger Gilsanz, rodillas a tierra, dibuja para “Electroshock” y segundo por ese “Nada Nos Va A Parar” que tanto y tan bien resume su propia idiosincrasia como banda. Arthur Long subido en la barra, Gilsanz entre el público y ambos integrantes fundiéndose durante la catarsis final. De nuevo una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Y es que a fin de cuentas, el tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero estos chicos, y hasta que se demuestre lo contrario, siempre cumplen. Su techo no sabemos donde está, pero de que saben bajar al barro y divertirse en él no nos cabe la menor duda.

Así pues otra agradable sesión doble con dos propuestas tan diferentes como complementarias. Qué mejor plan para una noche de sábado. Confiemos en que algunos sepan darse cuenta de lo que tenemos delante de nuestras propias narices antes de que sea demasiado tarde. En cualquier caso mandar un saludo a ambas formaciones, un gran abrazo a la más que afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Nueva parada en la presentación de «Panzer» por los hard rockeros Secta. Tras su paso por Oviedo el pasado diciembre (crónica) asaltarán el gijonés Tizón Sound acompañados por la formación local Diañu Blues.

Secta celebrará además su reciente nominación a mejor disco rock 2024 en Asturias. Las votaciones están disponibles a través de la página de los Premios Amas.
Diañu Blues por su parte presentará su última obra «¡Puxa’l Ximielgue!» editada en junio del 2023 que cuenta con la colaboración de Javier Silva al saxo.
A partir de las 20:30 horas, entrada disponible únicamente en taquilla al precio de 10€.
La formación bilbaína de blues rock Amann & The Wayward Sons recalará en los escenarios asturianos por partida doble. El viernes 24 de enero en el gijonés Tizón Sound y en la jornada de sábado en las instalaciones de la Asociación Músico Cultural Bocanegra de Piloña.

El cuarteto liderado por Pablo Amann, voz y guitarra del cuarteto, presentarán en Gijón su último álbum de estudio «When The Day Goes Slow» editado en marzo del pasado año y que les llevará en el 2025 dentro de la gira promocional «Shake It Like Hell Tour» a pisar escenarios tanto estatales como europeos con paradas confirmadas en el Reino Unido y Francia. Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://www.eventbrite.es/e/entradas-amann-the-wayward-sons-tizon-sound-gijon-1109079309069
El sábado 25 de enero formarán parte del 17º aniversario del nacimiento de la asociación Bocanegra. Una fiesta que contará además con la participación de Green Desert Water últimamente muy activos en vivo ante su regreso a Las Vegas (EE.UU.) como parte de la quinta edición del festival Planet Desert Rock Weekend donde compartirán escenario con bandas del calibre de Mos Generator y Sergeant Thunderhoof.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/xvii-aniversario-green-desert-water-amann-the-wayward
La otrora popular (hasta el punto de que los mismos Obús la incluyeran en uno de sus temas) sala Tizón de Gijón vive una segunda juventud en la que no faltan citas imprescindibles para los amantes del rock y del metal en sus muchas vertientes. En esta ocasión fue el turno de los asturianos Crudo, que se encuentran celebrando sus quince años de trayectoria con la reedición del que fuera su disco debut “Somos Crudo”, dándole un lavado de cara y presentándolo en una edición rebautizada como “Somos Crudo 2024”, que incluye la regrabación de los temas originales y, por primera vez, una cuidada edición en vinilo que hará las delicias de los amantes de ese formato.

Por tal motivo nos acercamos a la sala para disfrutar de la descarga en directo de esas composiciones. Con un poco de retraso frente a la hora prevista, en torno a las 21:45 salen a escena Víctor Vivar (guitarra y voz), Luis Melero (bajo y voz), Adrián Simón “Petu” (batería) y Javier Colero (guitarra y coros) para comenzar a desgranar el álbum que presentan, interpretando los temas en el mismo orden en el que se plasman en el plástico. Empezando por la muy coreada “El Avestruz” para seguir con “Jugando Sucio” y “Sin Perdón”. Unos problemas con la guitarra de Víctor le obligaron a cambiar de instrumento a mitad de canción, aunque ese pequeño contratiempo no detuvo la energía que transmitían ya desde los primeros compases. Al finalizar la mencionada “Sin Perdón” nos dieron la bienvenida y, sin apenas respiro, arrancaron con la más tranquila “31 de Enero” para volver a subir las revoluciones en “La Espiral”.

Luis derrochó toda su energía sobre el escenario, y con sus interminables movimientos y sonrisas contagió a todo el público que, a esas alturas, ya estaba completamente entregado a la banda. Impresionante la pegada de “Petu” tras los tambores en el que dando un empaque bestial a todos los temas. Pasaron por “El Cuarto” y con el público ya efervescente interpretaron “Miedo A Caer”. Con la también muy coreada “Ella Es La Ley” finalizarían el repaso a ese “Somos Crudo 2024”.

Pero la fiesta no había hecho más que empezar y, sin apenas presentación, continuaron con uno de mis temas favoritos y, a juzgar por la respuesta, también del público en general, la ganadora del Premio AMAS a la mejor canción de rock en 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Momento que aprovecharon para anunciar decir que están preparando un nuevo disco y tocar el primer adelanto del mismo la rockera “Zapatillas de Cuadros” pasado a continuación a la más punk rock de profundo mensaje “El Equilibrista” perteneciente a su anterior trabajo “Negociando El Equilibrio”. A continuación, seguirían con “Frágil”, segundo single de su próximo disco previsto para el 2025.

Tras reconocer que una de sus mayores influencias está en los grandes Barricada dedican “Tras Tus Pasos” al fallecido y muy recordado Boni, una primicia de su nuevo disco que ha visto la luz en el momento de publicar esta crónica. Encaran la parte final del concierto con la reivindicativa “Ya No Creo En Nada” de su disco de 2016 “Héroes, Esclavos y Traidores” para seguir con “Quiso Escapar” y “Recuerdos” del ya lejano “Cicatrices”, ofreciendo un recorrido por su discografía pasada, presente y futura. Cierran el circulo perfecto de su actuación con la inicial “El Avestruz”, en esta ocasión aún más coreada por todo el público.

El sonido, sin ser excelente, dadas las características propias de la sala, fue muy correcto y permitió diferenciar perfectamente los distintos instrumentos y la labor vocal que compartían, como viene siendo habitual, entre Víctor y Luis. La iluminación, mejor que en anteriores ocasiones, aunque dejaba algunas zonas oscuras, dificultaba la labor de los fotógrafos e impedía, en ocasiones, ver con claridad a los músicos. Pese a ello Crudo dieron un concierto notable, dando muestras de estar disfrutando y en todo momento con una energía sobre el escenario que se contagiaba de forma inmediata entre el público, y con un repertorio que ofrecía una buena muestra de toda su discografía y de lo que está por venir resaltando, como era de esperar su “Somos Crudo 2024”.

Visto lo acontecido es seguro que tendremos Crudo para rato, así que no faltarán ocasiones de disfrutarlos de nuevo. Un saludo a los habituales que allí nos congregamos, agradecer a la organización las facilidades y nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Texto: Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico de la presentación de la regrabación «SomosCrudo2024» de los combativos Crudo en el gijonés Tizón Sound.













Fotos: José Ángel Muñiz
Noche de extremos la que nos propuso el Tizón Sound gijonés con la venida de los locales Burnt To Death, los madrileños The Ancient Arrival y los burgaleses Nasty Surgeons. Como quiera que tampoco queríamos perdernos la presentación de Eden en la remozada Sala Estilo, al equipo de Heavy Metal Brigade le tocó una noche más separar sus caminos. En lo que al bolo de Gijón concierne, lo primero que llama mi atención es la cantidad de gente que espera en la puerta dado el carácter extremo y underground (en este caso literalmente hablando) de una cita como esta.

No es una propuesta amable la de Burnt To Death pero había muchas ganas de comprobar de primera mano qué tal funciona la actual iteración de la banda con Javi Pity en baterías y Alex Kai al bajo. El trío proclama con su intensidad habitual ese death metal de acentos black y lo cierto es que parecen bien ensamblados ya desde el inicio. Incluso me atrevería a decir que se denota una cierta química entre ellos a pesar de lo reciente del line up.
“The Real Horror (Begins)” arrastra de inicio algún guiño más melódico. Lo cierto es que Solarfall parecía como niño con juguetes nuevos, haciendo tapping y deslizando solos loquísimos en cortes como “Just a Carcass”. De Javi Pity poco que contar que no se sepa. Es un seguro de vida en estas situaciones, manejando los altos biorritmos del trío con total seguridad y eficacia. Y si bien el propio Solarfall adujo ciertos problemas con monitores, lo cierto es que hacía fuera (y considerando que el Tizón no es el Wizink, ni falta que hace) el sonido que desarrollaban era más que óptimo.

Parte del público respondió con pogos. En mitad de una última pausa para afinar, también con unos vítores cargados de una cierta sorna. Muchos eran los amigos del trío la otra noche en Gijón y ya se sabe que donde hay confianza… el remozado trío descerraja entonces “Germinating The Seed Of Doubt” y “Deepest Sea” como colofón a un buen set. Anunciaron nuevo Ep y ellos ya saben que desde aquí somos todo orejas.
Son las nueve y media cuando le llega el turno a los madrileños The Ancient Arrival. Su música, enmarcada dentro de las lindes del deathcore de gente como Thy Art Is Murder o Whitechapel, también Worm Shepherd o Mental Cruelty, tenía algo de salto al vacío entre dos bandas de raíz mucho más clásica. Fue algo que saltó a la vista cuando el cuarteto tomó el coqueto escenario, pues cabe destacar que no fuimos muchos quienes nos quedamos a disfrutar de sus evoluciones.
La banda, que carece de bajista y forman Ángel Antón y Eduardo Palomo en guitarras, Saúl Sánchez en baterías y Roberto Fernández en voces, acudió a Gijón a presentar temas de su último Ep “Servants Become Death”. También a dejar algún que otro adelanto. En lo personal agradecí cuando lindaban con el death metal más vibrante. Sobresalió ahí Saúl mientras Roberto se convertía en el perfecto maestro de ceremonias del cuarteto. El propio vocalista aseguró que “I, Abomination” se trataba de su tema más “bruto”. Y lo cierto es que extrajo una versión descarnada y cruda de los capitalinos.

Agradecí lo orgánicos que sonaron. En contrapunto a propuestas más artificiosas y aún con la falta de un cuatro cuerdas en escena, se desenvolvieron bien y apuesto a que más de uno se quedó con la copla. “La parte guapa del show empieza ahora” prometió entonces el activo vocalista como anticipo a “Purification Season”, corte que amalgama muchos de los vértices sobre los que pivota el contemporáneo sonido de los madrileños. Adelantaron incluso algún tema de su futuro Ep “Disillusion Devastation” y cerraron con “The Myth” tras un show sin grandes alardes ni mayores errores.
Llegaba entonces el turno de Nasty Surgeons. Los de Burgos, con el polifacético Raúl Weaver al frente, han conseguido, en apenas ocho años de trayectoria, posicionarse como uno de los nombres más interesantes del death grind patrio. Gracias a buenos álbumes, siempre adornados por el fino arte de Juanjo Castellano, pero sobre todo a buenos shows como el del pasado sábado.
Ramón Mur en baterías, Fabián A. Hernandez al bajo, Gonzalo Navazo en guitarras y el mencionado Weaver en guitarra y voces hacen suyo el Tizón pasadas las diez y media. Suena una pequeña intro, seguida de “Fetal Hunt”, y el cuarteto no podría sonar más intenso y potente. Sorprende que en una sala pequeña como esta se puedan alcanzar tales niveles de contundencia.

Ataviados con el correspondiente atuendo de cirujanos y bañados en la sempiterna luz roja de la sala, Nasty Surgeons no hicieron prisioneros. Su primera vez en Asturias, si no entendí mal a Raúl, y la seguridad de que venían con las pilas bien cargadas. Si tal y como me comentaría Fabián después, la banda no se encontraba al cien por cien, solo cabe preguntarse cómo de arrolladora es su mejor versión. Porque para cuando la dupla “Cotard Delusion” & “Liston Knife” cae sobre nosotros, desde luego pocas dudas caben al respecto de su desempeño.
Weaver derrochó tanto carisma como mal café. Pero si algo sorprende en el cuarteto es la impasibilidad de Ramón Mur tras baterías mientras descerraja un blast beat tras otro con total solvencia. Para “Coronary Artery Bypass Surgery” y su final ardiente y descosido ya se pudieron ver algunos tímidos pogos en el Tizón. “Vamos con una más lenta, que se os ve muy cansados” ironizaba Weaver previo paso a descargar “Intracraneal Bleeding”, pura demencia y vitriolo en forma de death grind. Fue no obstante en “Ogre Of Aptos” y no sin que antes Weaver se acordase de Noel Kemper (Gruesome Stuff Relish) donde rebajaron (en parte) los pulsos, acertando a sonar más rockeros. Más carcassianos si cabe, con el propio Raúl dejando uno de sus mejores solos de la noche.
Tuvieron tiempo incluso de ir adelantando nuevo trabajo a través de una “Vagina Dentata”, imprescindible esa segunda voz de Fabián, que ni mucho menos compromete su furibunda propuesta. Al contrario, me atrevería a decir que resultó en uno de los cortes más violentos y abruptos del set. Violencia que mantendrían en “Dr. Death” y en parte abandonarían a través de los ritmos más d beateros de “Multiple Organ Dysfunction Syndrome”, a buen seguro el corte más distinto (que no diferente) de toda su descarga.
Para el final fueron quedando “The Executioner’s Song”, inolvidable e inconfundible su fugaz pero cachonda intro, una “Open Cadaver” donde Weaver mandaría los debidos agradecimientos y una “The Resurrectionist” en la que los más valientes se atrevieron con un pequeño wall of death. La sensación final que quedó fue la de que esta es una de esas bandas cuya encarnación en vivo mejora de manera sustanciosa con respecto al estudio. Era su primera visita a estas tierras y, a tenor de lo visto, esperamos que no sea la última.
El metal extremo parece seguir gozando de buena salud en la región. No fue poca la gente que se acercó el sábado al Tizón y desde aquí solo cabe felicitarse por ello. Una de esas noches que vienen a borrar el fatalismo que nos inunda a nada que un par de bolos no salen como uno espera. Sea como fuere y pese a los inevitables solapes, una carnicería de lo más gozosa y divertida. Agradecer a bandas y sala todas las facilidades, mandar un cariñoso saludo a los muchos habituales con quienes departí en mayor o menor medida y disculpas por lo repentino de mi huida. El búho aguardaba. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto y Fotos: David Naves
Regreso a los escenarios para los combativos Crudo con motivo de la presentación en el gijonés Tizón Sound de la regrabación de su maqueta «SomosCrudo» editada en el mes de julio.

La presentación contará además de varios de sus clásicos de su discografía con alguno de los temas que formarán su próxima obra de estudio como «Zapatillas De Cuadros» y «Frágil» estrenados recientemente.
Con apertura de puertas a partir de las 20:30 horas la entrada anticipada tiene un coste de 10 € + gastos a través del siguiente enlace a Woutick:
https://www.woutick.es/evento/57967/entradas-crudo-en-gijon