Agenda: Handsome Dick Manitoba + Leather Boys en Oviedo

Dick Manitoba, vocalista en la encarnación más reconocible de la formación proto-punk The Dictators y desde 2005 a 2012 en los legendarios MC5, regresará a los escenarios asturianos el martes 13 de mayo. La cita tendrá lugar en el ovetense Gong Galaxy Club y contará con Leather Boys como banda invitada.

Acompañado por el bajista Michael Butter (Exodus, Jetboy), Cray Bertshorst (Ruffians, Laaz Rockit) y Frank Meyers (Streetwalkin’ Cheetahs, FEAR, Trading Aces) a las guitarras y Scotty Slam (Circus Of Power, The Stoning) a la batería dará buen repaso a su trayectoria en la formación afincada en New York y su trayectoria en solitario, cuyo último trabajo de estudio «Born In The Bronx» data del 2019. Una extensa gira estatal que cuenta además con paradas en:

Viernes 9 de mayo – Gruta 77 (Madrid)
Sábado 10 de mayo – Lemon Rock (Granada)
Domingo 11 de mayo – Porta Caeli (Valladolid)
Lunes 12 de mayo – Boogaloo (Cáceres)
Miércoles 14 de mayo – Because (Castellón)
Jueves 15 de mayo – Upload (Barcelona)
Viernes 16 de mayo – 16 Toneladas (Valencia)
Sábado 17 de mayo – TNT Blues (Alicante)

Entrada anticipada online 20€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/handsome-dick-manitoba/

Agenda: Mägo de Oz + Celtian en Gijón

Mägo de Oz recupera su paso por el Gijón Arena. Tras la suspensión el pasado año de la presentación en Asturias de su nueva obra de estudio «Alicia en el Metaverso» por problemas en la estructura de la cúpula que debía cubrir la plaza de toros de El Bibio, regresan a la capital de la costa verde acompañados por Celtian.

Con la cúpula ya instalada, bajo la construcción en forma de iglú comenzó la programación de eventos el 1 de febrero con una fiesta de música indie. Entre febrero y abril albergará las actuaciones de Ilegales, Ojete Calor, Petit Pop, musicales como Family Rock, tributos al Rey León, a Dire Straits y el musical Coco.

La gira «Feliz No Cumpleaños» traerá de nuevo a los madrileños a nuestros escenarios 2 años después de su paso por el Metropoli. Una parada en la que compartirán escenario con una banda amiga como son Celtian. La formación afincada en Alcalá de Henares cuenta con miembros nacidos en Asturias como son los gijoneses Diego Palacio y Txus Borao.

Entradas a la venta a partir de las 12 horas del jueves 27 de febrero a través del siguiente enlace:
https://gijonarena.com/conciertos/

Crónica: Karolina Reaper + Söax (Langreo 22/2/2025)

Cuesta renunciar a planes que se plantean a tiro de piedra de casa. La Sala Telva congregaba en La Felguera a Karolina Reaper y Söax, con los que además teníamos una cuenta pendiente, y así la cita tornó en ineludible.

De irónico título para un tema apertura, “Me Voy De Aquí” inaugura la descarga de Karolina Reaper cuando faltan quince para las nueve. Poca gente de inicio, aunque la sala iría recibiendo correligionarios de manera paulatina, ávidos del rock and roll clásico del cuarteto. Un rock que parece ganar enteros en su encarnación en vivo con respecto a sus grabaciones de estudio. Sensación que se certifica conforme José Morán, voz de la banda, se cuelga la Telecaster para “Lado Oscuro”. “Postureo” viene alimentada por un riff del que cuesta despegarse. Además Mike Rodríguez, SG roja mediante, dejaba un buen solo de guitarra aquí. Lo cierto es que se veía a una formación muy cómoda sobre las tablas, jugando en casa como lo estaban haciendo, y por ahí supieron ganarse su espacio.

La Chica De La Curva” me recordó a lo mejor del rock español de los ochenta. La nota de color aquí la pondría Morán con su armónica. También el bajista Guillermo Díaz, ayudando en coros. Un medio tiempo de corte algo más melancólico pero que deja un cuidado cambio de ritmo en su parte final. “Noche De Verano” enganchó con la Telva, que se puso de pronto a dar palmas mientras que, riff mediante, me dejaba una vibración un tanto más sureña. Sutil, pero suficiente para diferenciar a este corte del resto. Como algunos ya sabréis si seguís a la banda en redes, este iba a ser el último show con ellos de su batería Chencho Glenniac, por lo que esta era una noche un tanto especial. Como especial es el arranque y todo lo demás en “Walden”, composición reposada y a la vez distinta al resto de temas que nos brindaron.

Por ahí la banda fue construyendo un set diverso, cayendo a veces en una calma sin mojigaterías y, ya digo, adquiriendo un mayor peso en su traslación al directo. “Clase Obrera” de hecho nos devuelve a los Karolina Reaper más vibrantes. El riff aquí ni podría ser más elemental ni tampoco tener más gancho. Mike, pie al wah, dejó otro buen solo de guitarra. Entonces y de boca de José Morán, supimos que llegaba “la hora del recreo”, que se tradujo un pequeño set de versiones, adaptadas al particular sonido Reaper, siempre con Guillermo llevando la voz cantante, y por el que transitan porciones de “Iron Man” (Black Sabbath), “Whole Lotta Love” (Led Zeppelin), “Blitzkrieg Bop” (Ramones) y “Killing In The Name(R.A.T.M.). Casualidades de la vida, Fer Espina & The Riders ya interpretaron esta última cuando pisaron esta misma sala con el equipo de Heavy Metal Brigade dando fe allá por 2023 (crónica).

Pero volviendo a lo que nos ocupa, “Adrenalina” puede ser uno de lo temas más redondos de todo el set. Pertenece a su primer disco y da un poco la medida de la banda que pueden llegar a ser. Feeling y sentimiento amalgaman el que podría ser mi corte favorito por su parte. Y mientras que la armónica vuelve para “Colegas”, con la banda de nuevo derrochando sentimiento, Chencho se atreve con un pequeño speech en una noche desde luego especial para él, permitiéndose incluso el detalle de felicitar el cumpleaños a su pareja. Para el final solo quedaba ya disfrutar de “Karma”, con Karolina Reaper en una encarnación vivaracha y disfrutona. Nos gustaron.

Llevábamos tiempo persiguiendo a la buena gente de Söax pero la agenda impone sus rigores y no fue hasta el pasado sábado que se dieron todas las circunstancias posibles para darnos de bruces con su rock contemporáneo y ecléctico.

Bailongo incluso, si se me permite la patada al diccionario. Y fíjate que el inicio del set con “Histeria” no puede ser más tranquilo y tendido. Un corte engañoso, que va mutando esa calma inicial en un rock con una marcada vocación de himno. Puede que a Adrián Muñiz le costara entrar al set. Todo lo contrario que un Juan Bertrand al que vimos disfrutar de lo lindo ya desde los primeros compases, subiéndose incluso al subwoofer para ejecutar desde allí el primero de los sus solos de guitarra. “When Light Is Put Away”, por rimar con otra banda del Principado, me recordó a la buena gente de Testaferros. Sin abandonar esa cualidad hasta cierto punto bailable de su rock alternativo, la banda desde luego sabe cómo armar cortes atractivos por diversos.

Ramón Prada, bajista de la banda, es en cierto modo el héroe en la sombra de Söax. Junto con el batería Ignacio «Witu» Cadenaba trama infecciosas bases rítmicas, amén de ocuparse de las programaciones e incluso de pequeñas líneas de teclado. Corazón de la particular propuesta del cuarteto. Cada vez más en su salsa, Adrián Muñiz entrega una estupenda línea de voz en “43 Sunsets”. Bertrand no quiso ser menos que su compañero aquí y dibujó otro buen solo desde su SG roja. Era la noche de mi favorita de la familia Gibson. Me agradó “Béla Tar”, de tanto en cuanto entrega una versión ahora más oscura, misteriosa incluso, del ecléctico cuarteto asturiano. “Come Together”, versión de The Beatles, puede ser lo más cerca que Söax están de sus compañeros de cartel (“telonero” me parece una palabra cada vez más fea).

Agradecidos”, que según nos contaron nació como un homenaje al rock patrio, a quien me recordó sin embargo fue a Muse. En las partes más limpias de Bertrand a ciertos momentos de U2 incluso. “Bueno ahora vamos a hacer un poco el payasete” anunció Muñiz. Y lo que ocurrió fue que comenzó a sonar “Gasolina”, el tema de Daddy Yankee que vino a propiciar el desembargo del reggaetón en nuestro país hace ahora más de veinte años. Toda vez sucede la pequeña broma inicial, lo cierto es que la banda ofrece su versión más bailable aquí. Tirando de tópicos, realmente dieron la sensación de estar disfrutando de lo lindo a estas alturas del set. “Frente A Frente”, composición original de Manuel Alejandro y que ya interpretaran Jeanette, Rocío Jurado o incluso Bunbury, ofrece una versión más apaciguada de la banda. Más seria incluso.

Pequeño respiro antes de entregarnos “Atalaya”, quizá uno de sus cortes más efervescentes, montado sobre otro de esos armazones híbridos tan idiosincráticos en ellos. “Bubbles”, original de una de mis grandes cuentas pendientes (Biffy Clyro) acaba con Adrián Muñiz bailando entre el público. Aún hubo tiempo de un doble recuerdo a los AMAS. Primero con “Mentís”, ganadora en 2023, que dejó las estrofas más pesadas de la noche. Segundo con “Cuento”, nominada para la edición de este año, y que llegó no sin que antes cupiera una petición de aplauso para los chicos de Karolina Reaper. Me atrevería a decir tiene uno de los estribillos más llamativos del set. Al final volvió a sonar Daddy Yankee y de nuevo pensé si no se nos estará yendo de las manos lo de disparar una canción (más o menos) chorra al final de los conciertos.

En cualquier caso dos opciones bien distintas para una noche de sábado de lo más agradable. El clasicismo de Karolina Reaper frente a la visión más contemporánea de Söax. Un público que disfrutó de lo lindo y una sala que supo extraer un sonido más que óptimo de ambas formaciones. Darles las gracias por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Nukore «The Blackout» (Revolution Records 2024)

The Blackout” es el nombre con el que los metaleros vitorianos Nukore han bautizado a su más reciente obra de estudio. Un total de ocho temas grabados en los SilverStar Studios de Iker Bengoa, viejo conocido de la banda. Ellos son Rafa Bataglia (batería), Ander Martínez-Olaskoaga (guitarra y coros), Álvaro Foronda (bajo y coros) y Aitor Asso (voz). El álbum vio la luz vía Revolution Records el quince de noviembre del pasado año.

Hunger Games” ofrece un inicio más enrevesado y atrevido de lo que uno podría esperarse. Un hardcore / metal de pulso tenso, diversidad en líneas de voz y un riff, pesado y arenoso, con un gancho de mil demonios. La de Biohazard podría ser una rima recurrente aquí. La banda aprovecha para contraponer su cara más atmosférica y uno va poco a poco atisbando la fortísima personalidad que desprenden estas composiciones.

Hate Is A Burden” prosigue esa senda de hardcore metal pesado y groovie, destacando otro buen riff aquí a cargo de Martínez-Olaskoaga. Desgarro y mucha variedad vocal para alimentar ahora una faceta un tanto más alternativa en estribillos. Efectos varios acuden a las guitarras de Ander y el coro, repetido de forma incesante, acaba por instalarse en el subconsciente sin mayores esfuerzos. El puente viene finalmente a alimentar a esos Nukore aún más oscos y pesados del epílogo. Otro buen corte de metal retorcido y fronterizo.

Tendrá que ser “Pay & Obey” la que venga a añadir algo más de nervio y picante a la mezcla, con una banda ahora en una encarnación más cercana al crossover thrash. Suicidal Tendencies, S.O.D. o ciertos momentos de Anthrax podrían ser rimas recurrentes aquí. El corte de todos modos ve rebajado ese brío inicial para acometer un pulso algo más sureño (ese riff no engaña) y Nukore van así alimentando la amplia gama de registros que manejan para este nuevo trabajo.

Planet B” viene soportada por dos grandes pilares. Uno es el estupendo riff de las estrofas. De nuevo sin escatimar en gancho ni pegada. El otro es la hábil línea de batería y la forma en que se amolda a los muchos registros que la banda maneja aquí. Tantos, que uno siente la composición algo encorsetada dentro de sus tres minutos y medio (no llega). Sea como fuere y cuando las revoluciones suben, el cuarteto acierta a hibridar thrash y hardcore sin mayores esfuerzos. A buen seguro una que será ineludible en sus directos.

Lost”, que pasa por ser el corte más extenso de este “The Blackout”, retorna a aquellos Nukore más atmosféricos del comienzo para traer al frente un metal de voces casi rapeadas, atravesadas por un tono ahora más apagado y melancólico. Medio tiempo tejido con todo el cuidado, que no obstante procura no obviar las fuertes señas de identidad del cuarteto vitoriano. Me gustan estos estribillos. También esas voces más rotas y desesperanzadas que irrumpen en el puente. Junto a “This Light Of Mine” el corte más diferente de los ocho y testimonio clave de lo versátil de su propia versatilidad como banda.

Con “Ward Dog” regresan unos Nukore más elementales. Puede que el riff que Martínez-Olaskoaga introduce aquí no me atraiga tanto como otros dentro del disco. Todo lo contrario que unas voces limpias para estribillos que no me podrían recordar más al mejor Christian Olde Wolbers (Vio-Lence, ex-Fear Factory). Del mismo modo pienso que el puente central bien merecía algo más de brillo en lo que a técnica se refiere. Un solo que terminase de rematar lo atractivo de su trazo. Por ahí un corte al que encuentro algo desigual.

De las ocho puede ser “This Light Of Mine” la que más brilla en cuanto a sonido y producción se refiere. Desde su caminar apaciguado, en cierta rima con la anterior “Lost”, se deshace no obstante del tono melancólico de aquella, dejando en el aire un cierto aire de revancha. Hay buenos cambios de ritmo, comandados con pulso firme por Bataglia, cara a construir alguna de las estrofas más redondas de todo el largo, con Martínez-Olaskoaga, ahora sí, entregando una interesantísima gama riffera. ¿Lo peor? Esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Claro que si hablamos de duraciones rácanas, qué decir de la final “Don’t Do It!”. Si parpadeas te la pierdes, que decía aquél. Y no obstante Nukore se las arreglan para componer un corte atractivo por diverso. Bien arreglado y rebosante de personalidad. Un final tan fugaz como el álbum mismo.

… que por duración casi parece un Ep, pero que en cualquier caso entrega ocho temas de fuerte personalidad, bien producidos y en los que cabe casi de todo. La banda parece querer obviar cualquier tipo de relleno y por ahí el disco transita sin grandes errores, si bien pienso que alguno de los temas bien merecía un desarrollo algo más ambicioso. Si llegados a este punto os pica la curiosidad, la banda estará junto con el combo hardcore asturiano Jeremías El Babuino en el Tizón gijonés este próximo viernes 28 de febrero.

Texto: David Naves

Crónica: Susan Santos (Avilés 14/2/2025)

Parada asturiana del tour de Susan Santos en defensa de “Sonora”, último álbum de la guitarra y voz de origen extremeño. Acompañada de José Vera al bajo y Javi Planelles en baterías y con el cartel de todo vendido en la puerta, nos acercamos a La Factoría con intención de comprobar, de primera mano, cuanto hay de verdad en el título de “la mejor blueswoman de España” que muchos le otorgan.

Pasan siete de las nueve cuando el trío irrumpe en el escenario de La Factoría. Su puesta en escena se resume a lo elemental, más allá del diminuto peluche que adorna el bombo de Planelles o el pequeño cactus que ilumina el ampli de Santos. De hecho el arranque mismo del set no podría ser más tendido, con el trío tomándole el pulso al público astur. El suyo sería el ya clásico concierto de menos a más, pero con Santos sentando cátedra con su Telecaster verde ya desde los primeros compases. Muy segura en sus evoluciones al tiempo que atacaba, sin púa, buenos solos como el que dibuja en “Have Mercy”. Vera y Planelles llevaban el peso de la base rítmica y ayudaban con los coros, si bien en esta primera parte del set costaba oír sus voces con claridad.

No así a Susan Santos. La extremeña demostró un más que óptimo estado de forma en lo que a voz se refiere. La banda se permitió el lujo incluso de enlazar temas en un comienzo que pintaba a fulgurante. De resultas de ello, el público demostró estar ya muy por la labor en un corte como “What I Want”, arranque de clase por parte del trío, no falto tampoco de gancho. Para “Rattlesnake” abandona su Telecaster verde y echa mano del slide. Blues rock seminal y pegadizo. Bailable incluso, con Vera disfrutando y de qué manera desde su bajo de cinco cuerdas. Del mismo modo, riffs como el de “In Trouble” son capaces de llevar en volandas a cualquiera, mientras que la banda acierta a conjugar el mayor brío de “Hot Rod Lady”, uno de los cortes con más gancho de ese estupendo “Sonora” del pasado año.

Pero si tuviera que elegir una favorita dentro de su última obra de estudio, esa podría ser “So Long”, un prodigio de feeling, atravesada en su versión en vivo por una de las mejores interpretaciones de Susan Santos en lo que a voz se refiere. Una gran versión del trío en esta parte central del set, que rematan con “Call Me Tonight”. Aquí la pacense había preguntado cómo estábamos de palmas. Lo remarcable de todos modos es cómo el trío sabe conjugar el blues rock de toda la vida, entregando cortes a rezumar de clase pero también de gancho e incluso carisma.

Santos regresaría a su Telecaster verde para enfrentar el mayor brío de “Voodoo Wheels”, uno de los cortes más vivarachos de todo el set. Brilló aquí la pacense en el solo de guitarra. También Vera desde su cinco cuerdas en apoyo de este. La banda se permitiría incluso su particular baño de masas, bajando a interpretar entre la gente, rodillas en tierra, una pequeña jam. Amplias sonrisas en banda y público aquí. Llegarían después los habituales agradecimientos por parte de Santos y un bis, que no fue otro que “Let It Ride”, el corte que cierra ese “Sonora” de 2024.

Alrededor de hora y veinte del mejor blues rock. Un trío en gran forma y si bien un sonido que no fue del todo redondo, una verdadera avalancha de feeling y buen gusto. Hay quien ya otorga a Susan Santos el título de “mejor blueswoman de España” y, a tenor de lo visto el viernes, no seré yo quien les quite razones. Un gusto como siempre ver el cartel de todo vendido y un placer la buena compañía de la que se disfrutó antes, durante y después del show. Esos habituales que nunca fallan. Mandar por tanto un abrazo a todos ellos, también un agradecimiento a la buena gente de La Factoría por todas las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Ghalia Volt en Gijón

Segunda parada de la semana del blues rock en Asturias. Tras el éxito de Susan Santos en la Factoría Cultural avilesina llega el turno de la belga Ghalia Volt con parada en la Sala Acapulco de Gijón.

Cantante, guitarrista y baterista y compositora, ha publicado cinco álbumes desde 2016 alcanzando el tercer en la Billboard Top Blues Albums. Acompañada por Jay Stiles y Daniel Pérez, el trio se presenta en Asturias en el curioso formato guitarra, teclados y batería para presentar su última obra de estudio «Shout Sister Out» editada a través de Ruf Records en el 2023. 

Entrada anticipada 18€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/concierto-ghalia-volt

Venta física:
Café Lord Byron (Avilés)
Librería Paradiso (Gijón)

Crónica: El Reno Renardo (Oviedo 1/2/2025)

El Reno Renardo le tiene cogida la medida al público asturiano y es una de esas bandas que con frecuencia se deja ver por este paraíso natural. Tras su paso por Gijón en su anterior visita, recalaban en Oviedo por primera vez el pasado sábado 1 de febrero. La cita tendría lugar en la Sala Tribeca dentro de la gira “ReTOURno al Metalverso 2k25” en la que presentan su último trabajo de estudio “Regreso Al Metalverso”, publicado hace poco más de un año.

La expectación era máxima. Ya desde bastante tiempo antes de la apertura de puertas había una considerable cola de fanáticos esperando para acceder a la sala. No faltaban los atuendos habituales en un evento de tal magnitud, que en forma de gorros de reno coronaban las cabezas de gran parte de la variopinta fauna presente. Para la hora de comienzo la sala presentaba un lleno casi completo, todo un éxito dado el número de eventos programados para ese fin de semana en la región.

Una enorme pantalla combinada con dos grandes lonas con la imagen de las cabezas de los músicos recreando la portada del disco que presentan decoraba el amplio escenario de la sala. A las 20 horas aparecen en la gran pantalla Jevo Jevardo (guitarra y voz), Mikel Torralba (guitarra), Ander “The Thunder” (Bajo) e Iván Cormen (Batería), haciendo ver que aún estaban en el local de ensayo, un contratiempo que solventaron tras la sugerencia de Mikel de tomar el atajo del metalverso, entregándoles los trajes y gafas adecuadas para tan magno viaje. En la travesía se fueron cruzando con diferentes y variopintos personajes, desde Chiquito de la Calzada hasta El Fary, para acabar cayendo en un agujero negro y conseguir salir al escenario con sus atuendos metalversales, dispuestos a empezar su descarga.

Así vestidos comienzan con la clásica “Ancho Cipote” y los primeros coros por parte de la nutrida audiencia no se hicieron esperar. Primera visita al metalverso con la irónica y ácida “I.A. En Un Planeta Subnormal”, un tema de candente actualidad que bajo la socarrona mirada del Reno transmite más que muchos sesudos discursos. Tras ella, los músicos (excepto Ander) se retiran al camerino para quitarse sus plateados trajes. El primero en salir fue Iván, al que el público animó a disfrutar de su cerveza, acabándola tras su batería prácticamente de un trago. Jevo y Mikel retrasaron su salida por un pequeño contratiempo con la petaca del primero, no quedando claro si se trataba de su inalámbrico o de su licorera metálica.

Retrocedemos en el tiempo para asistir a una “Meriendacena Medieval”, una fiesta para horror de veganos y puritanos que aumentó los decibelios de la sala. Con “Esfinternet” retoman el disco que presentan haciendo una crítica feroz a esos frikis venidos a más en las redes sociales, y en “La Navaja Del Trueno Inmortal” muestran su vena más power metalera dando buen ejemplo de la versatilidad de estos músicos, que combinan el dominio de sus instrumentos con letras que invitan a la reflexión desde el humor y la ironía.

Momento a continuación para recordar a esa gente que tiene por costumbre destripar el argumento de series y películas con la cañera “Spoilerman”, para posteriormente dar una demostración de su cultura ovetense (extraída de la Wikipedia, según confesaron) explicando los orígenes del Carbayón de la calle Uría como introducción al primer medley de la noche, en el que recuerdan, e incluso mejoran, a los alemanes Rammsteim, llevándolos a su terreno con “Madre” y “Tu Hámster”.

Antes de su escatológica “Fiesta Palangana”, fueron ellos mismos spoileados al gritar el público el titulo desde antes de ser presentada, bromeando Jevo sobre si alguien había visto ya el setlist. Por sorpresa, uno de los asistentes le entregó a Jevo una bandera de Mongolia que exhibió, sin saber muy bien por qué se la daban ni qué hacer con ella, pero tomándoselo con mucho humor, para pasar a meter caña con su revisión del clásico “Ace Of Spaces” que ellos reconvierten en “As De Oros”, aderezado con un gran solo de Mikel que no dejó de doblar guitarras junto a Jevo siempre que había ocasión, una autentica gozada.

Del hard rock pasamos al punk con la rápida “Miniserie 1×02 Punky Y Hardcoreta”, de su último trabajo, con solo tres acordes, y en su corta duración animó a que un punky presente entre el público hiciera amago de subirse al escenario… (Spoiler: más adelante lo conseguiría).

Dedicarían su siguiente tema al respetable, el muy esperado “Orcos De Mordor”, desatando una auténtica locura con cada “¡Eh!”. Jevo aprovechó para presentar a sus compañeros de banda y pedirnos un gran grito de orco para cada uno de ellos.

Un pequeño problema técnico con el sonido en sus in-ears, resuelto con su gracia habitual y con el apoyo del público que les animaba a beber, retrasó el comienzo del medley en el que recuperan los temas de su primer disco “El Reno Renardo”, “Yonkis Sobre Ruedas” y “Doctor Luis”, con visita de la mascota del grupo en forma de Reno al escenario, por el que se paseó a placer abrazando e increpando a cada uno de los músicos que, como no podía ser de otra manera, se lo tomaron con mucho humor.

Antes de interpretar la muy bien recibida “No Hay Huevos”, Jevo comentó la necesidad de actualizar la letra haciendo una versión 2.0. Quizás lo hagan en el futuro, aunque de momento mantuvieron las estrofas originales que fueron coreadas a todo pulmón. En los coros Jevo organizo una “batalla” al grito de “güe, güe, güevos” con el objetivo de reventar el medidor de decibelios de la sala, primero todos al unísono y luego propiciando un derbi Oviedo-Gijón que se saldó con un resultado a favor de los visitantes por la mínima: 116 – 118 dB.

Llegaría el turno para el último medley de la noche, bautizado para la ocasión como “Veranito Mix”, el compuesto por las más fiesteras, e incluso reguetoneras (a la manera en que El Reno entiende el Reguetón) “El Bogavante”, “La Solitaria” y “El Megalodón”. Todas ellas dignas candidatas a ser canción del verano, que en su versión recortada y metalera se hicieron muy disfrutables. Más aún cuando la segunda mascota de la banda, el bogavante, se unió a la fiesta intentando fecundar, por detrás y por delante, a los propios músicos, sin conseguirlo.

Siguen con “Camino Moria”, versión renarda del famoso tema de Gabinete Caligari que puso patas arriba la Tribeca. Sin duda uno de los temas mejor recibidos, sin desmerecer a ninguno de los anteriores, que fue coreado desde la primera estrofa por el respetable recorriendo ese camino sin parar de cantar su estribillo y disfrutando sobremanera del último punteo que emula la banda sonora de “El Señor De Los Anillos”.

Tras este épico final se despiden de nosotros saliendo de nuevo al escenario, no sin antes escuchar el imprescindible cántico astur de «otres tres», con su tradicional cambio de instrumentos. Jevo se ocupó del bajo, Ander de una de las guitarras, Iván de la otra y Mikel tras los parches para interpretar, al ritmo del clásico “Seek And Destroy” de Metallica, “Chicken Es Pollo”, dándonos su particular lección de inglés y demostrando la gran calidad musical que poseen, en particular reseñable el solo de Ander que no tiene nada que envidiar al original.

De nuevo con sus instrumentos habituales encararon el fin de fiesta con el himno generacional que supone “Crecí En Los Ochenta”. En esta ocasión, el fan punky, tras obtener el pertinente permiso, consiguió subirse al escenario para ejecutar un baile que recordaba al break dance tan de moda en esa época. Retomaron de nuevo el tema lanzando confeti en forma de corazón, dando un especial y colorido fin de fiesta.

Sé que su propuesta no es del agrado de todo el mundo, pero no me canso de repetir la gran calidad de estos músicos, patente desde que empiezan a sonar los primeros acordes, que unida a su habilidad para hacer composiciones tan disfrutables, garantizan que cada una de sus actuaciones sea una auténtica fiesta de principio a fin. Ayudó que gozaran de un sonido excepcional incluso en las primeras filas durante todo el espectáculo, salvo pequeños contratiempos. Espero que no demoren su próxima visita a estas latitudes.

En las últimas líneas quiero agradecer al grupo la cercanía mostrada, a la organización y la sala por las facilidades y saludar a la abigarrada fauna que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio