Crónica: Perversiones (Puerto de Vega 26/4/2025)

Novena edición del Perversiones y el invento volvió a demostrar ser una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Otro de esos eventos que empiezan a ser tradición para nosotros y una excusa perfecta para una jornada entre diversión y buenos amigos. Contraprogramando a toda una Copa del Rey con Barça y Madrid disputándose su enésimo entorchado, la organización hasta dispuso una televisión fuera de la carpa desde la que los más futboleros no perdieron ripio de los Vinicius, Yamal y compañía. Era una pequeña novedad. El resto lo conocéis de anteriores ocasiones: la mencionada carpa, food truck, barra, puestos de merch y de la propia asociación…

Somos gente previsora y nos gusta llegar con tiempo, aun cuando nos separa un buen trecho desde casa. Pero una vez alcanzamos Puerto de Vega y recogemos nuestras acreditaciones, el ambiente parece ser el de siempre. Mucha cara conocida, no solo músicos y una jornada que se presumía de lo más agradable.

Eran las nueve de la noche Carmen Omar, emblema ya de este certamen, tomó el micrófono para acometer las debidas presentaciones al tiempo que hacía algo de historia para los novatos. Presentaría además a todas y cada una de las bandas participantes. ¿Los primeros en liza? Unos Down Of Decay (variación de World Of Decay) reventando a placer el “Blinding Lights” de The Weeknd. Ocurrió un par de veces o tres a lo largo de la velada que no conocía al original y por ahí puedo decir que se me hizo (evidentemente) extraña. Se va quedando uno atrás, para qué mentir. Sea como fuere, Flo aprovechó el inalámbrico para perderse entre la pasmada audiencia y, por ahí, fueron el mejor de los rompehielos.

Sküld vinieron entonces a desubicar a su gusto el “Fireworks” de la cantante (y momentánea seudo-astronauta) norteamericana Katy Perry. Jugaban en casa y se notó. Insertaron un pequeño guiño al “Can I Play With Madness” de unos tales Iron Maiden y finalmente hicieron honor a las muchas tablas que acumulan.

Metalversión, que ya de por sí parece una banda construida a la medida de un evento como este, dieron lo mejor de sí para el “Ven, Devórame Otra Vez” de Lalo Rodríguez. Desde primeras filas se dejó notar que pronto sería una de las favoritas, si bien quedaba muchísima noche por delante.

Cabe decir que los cambios entre banda y banda, con Eneko Ramos y el propio José Carlos Peláez echando un cable, fueron raudos y ágiles. Tremendo curro se pegaron. Le llegó el turno entonces al “antivacunismo”, esto es, Invulnerables reventando a conciencia el “Amante Bandido” del ínclito Miguel Bosé. También con guiño a Iron Maiden pero con algún problema técnico al final. Puede ser por ello que me pasaran algo más inadvertidos. Los concursos, aún uno donde se respira tan buen ambiente como este, tampoco son ajenos a los puñeteros duendes del directo.

Cubo de Kubrick, banda íntegramente femenina, creo entendieron perfectamente el espíritu del Perversiones. Se llevaron a su rinconcito particular el “Aserejé” de Las Ketchup (qué ganas de encontrármelas un día y preguntarles si alguna vez han pagado royaltie alguno a The Sugarhill Gang por el atraco). Desde el momento en que sonó el último de los acordes, una de mis favoritas a la victoria final.

Cöver Crush, a buen seguro una de las imágenes más llamativas de esta edición, fueron libres y a la vez correctos con el clásico popular “La Llorona”. Trágica como es, ¿puede que no casara al dedillo con el espíritu del evento? Sí. ¿La disfruté? Pues bastante. Y el público también.

Volvían entonces Metalversión. Esta vez para dejar una “Bailar Pegados” del sabadellense Sergio Dalma, de nuevo dejando la sensación de que le tienen muy bien cogida la medida al Perversiones.

Llegaba entonces el turno a la formación ferrolana Host, presencia cada vez más habitual en nuestros escenarios. Acudían esta vez sin el Perpetual Borja García y (por lo tanto) en formación cuarteto. Suya una de las mayores de-construcciones de la noche, una por momentos irreconocible y crujiente “Everybody (Backstreet’s Back)” de una de la boybands por excelencia: Backstreet Boys.

Pese a no conocer “La Mi Mozuca” de Melendi que vinieron a re-interpretar, Leitmotiv me ganaron ya con solo salir a escena con la gaita y las monteras piconas. Que además me agradaran pese a no conocer la original del (para mí insufrible, inaguantable, insoportable y podría seguir) cantautor asturiano creo que dice solo cosas buenas de ellos.

A Donnadie les salvó la elección del tema: «La Vida Es Un Carnaval» de la siempre dicharachera Celia Cruz. Trasladada a su particular idiosincrasia, vendría finalmente a ser otra de las que no cayó en saco roto.

Desde Pola de Lena le llegaba entonces el turno a unos debutantes, los chicos de Dominus Tempus, que se atrevieron con todo un “Sexy And I Know It” de LMFAO, performer inclusive, le guiñaron el ojo al “Seven Nation Army” de The White Stripes (la “vieja confiable” que me dijo una vez el bueno de Felipe SM) y fueron casi desde el primer instante otro de mis favoritos a la victoria final. Como se verá más adelante, sigo siendo igual de terrible con los pronósticos.

Habría turno para dedicarle un sentido y merecido aplauso a la infatigable Carmen Omar. Y para recibir a unos Plasma y su particular revisión del “Me Enamoré De Ti, y Qué” de Alejandro Vezzani. Otra que, en lo personal, quizá me pasó algo desapercibida.

Por motivos que algunos conoceréis, “Embrujada” de Tino Casal me toca bien de cerca. Valvulina hicieron bien en despiezarla a placer y llevársela a su propio terreno. Confío en que el legendario cantante asturiano, allá donde esté, supiera perdonarles tamaño atrevimiento.

No conecté del todo con Ovejas Negras, que pervirtieron el “Voy A Mil” de aquellos Olé Olé aún con Vicky Larraz al frente.

Pero fuera por la estética marinera o por el contrabajo eléctrico de Manu, los que sí llamaron mi atención serían Los Repuntos. Y es que al final, qué mejor entorno para algo como “Tra Ka Trá” que Puerto de Vega.

Otros debutantes fueron Broken Lights. Con una puesta en escena esmerada, performer inclusive, se adueñaron de “La Barbacoa” (Georgie Dann) e hicieron las delicias del respetable, que diría un clásico.

No Zone, de quienes podría decirse son una evolución de los fugaces Mortal Coil, despiezaron a placer el “Dragostea Din Tei” de los inenarrables moldavos O-Zone. Fácilmente los mejores solos del Perversiones y a buen seguro el doble bombo más festivo que hayamos visto desde los incalificables portugueses Serrabulho.

Maloserá tiraron de clase para traer a Puerto de VegaAntes Muerta Que Sencilla” de María Isabel.

Conocimos a White Noize en el pasado Monorock, es lo que tiene estar de chigre en chigre cada fin de semana, y creo poder decir que, tras el “I Will Survive” de la inmortal Gloria Gaynor, mostraron un nerviosismo mayor que en la cita corverana. Nada que no cure el paso del tiempo, también te digo.

Volvían para cerrar las buenas gentes de Sküld, caracterizados a lo Kurt Cobain para un curiosísimo mash up entre “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana) y “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena. Agregaron “El Xiringüelu” en su parte final, de nuevo entendieron muy bien el espíritu de un certamen como este y se ganaron el favor del público, creo sinceramente que no solo por el hecho de jugar en casa.

Llegaba el turno entonces para las habituales deliberaciones. También para que los ganadores de la pasada edición, no otros que la buena gente de Ofensivos, trajeran a Puerto de Vega su siempre ácida visión de la línea temporal que nos ha caído en gracia. A base de punk con trazas de rap y metal, amén de un estupendo “Calvos, Egos y Likes” bajo el brazo, pues sí que había ganas de verles.

Lo primero en saltar a la vista, como siempre, es su llamativa puesta en escena. De pronto Viti es un trasunto del merluzo intragable de Llados. López parece serlo de Iker Jiménez. Nada queda al azar si has escuchado su cuarto álbum. Pero lo mejor es que desde que arrancan con “República Capilar del Turkistan” suenan tan sólidos y redondos como, de hecho, viene a evidenciar su último álbum. Porque arremeten con la mayor pesadez de “Mis Pecados Capilares” y uno se pregunta si, alguna vez, habrán alcanzado semejante grosor en su propuesta. Del mismo modo tuvieron tiempo igualmente de virar al pasado y recordar la inefable “Susana Grisú”, que incluso provocó un (tímido) circle pit. A nosotros nos llegaría el turno para reponer fuerzas, así que nos fuimos un rato al backstage.

Y fue desde uno de los laterales del escenario que uno pudo observar no tanto las evoluciones de la banda, que también, como la reacción de la gente a ellas. Así las cosas, en “Sexo, Autotune y Reguetón” queda la sensación de que están la mar de cómodos sobre el escenario. Vista desde bambalinas, la reacción del público cuando Kike emerge caracterizado cual ninja para, claro, “Ninja Gafapasta”, es todo lo hilarante que uno espera.

Aguerridos, divertidos, ácidos, irónicos, Ofensivos. Pero López se guardaría un momento para agradecer a la organización por todo el trabajo llevado a cabo a lo largo de la jornada. Él más que nadie que vea los toros desde la barrera puede dar fe del tremendo esfuerzo físico y mental que trae aparejado una cita como esta. “Mal, Muy Mal” hace poco honor a su nombre y ya apunta a que se quedará en sus setlists durante largo tiempo.

Nosotros nos quedamos también. Había que conocer a los ganadores. Horas antes de sentarme a redactar esta humilde crónica, la propia organización del evento había compartido en sus redes el trío vencedor. Le refresco la memoria a los más despistados:

—Banda elegida por el público: Cubo de Kubrick

—Banda creada para el evento: Down of Decay

—Banda consolidada: Sküld

Destacar, para evitar posibles suspicacias, que el último de los premios, y que conlleva la presentación en vivo en la edición de 2026, fue la votada por los propios músicos participantes, como bien se encargó en señalar el bueno de José Carlos. Quedaba, pues, volver a disfrutar de los tres cortes en cuestión. Pero añado que es un gusto ver representación de la alcaldía en la correspondiente entrega de premios. Uno entiende que esta es una manera como cualquier otra de señalar la resonancia (y no solo en cuanto a decibelios) que tiene en la localidad una asociación como es Unirock. Cruzamos los dedos para que dure.

So riesgo de resultar repetitivo, gran trato recibido un año más. Puerto de Vega nos acogió como a hijos pródigos, procuró en todo momento nuestro confort y de su parte puso todas las facilidades para la redacción de esta crónica. Un gusto, pero eso ya lo saben. Así que por esta parte nada más que mandar un gran abrazo a toda la asociación, saludar a las muchas gentes con las que departimos a lo largo de la jornada y ya saben: salvo catástrofe nos vemos allí el 23 de agosto.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Unirock 2025: Back To The Origins

El festival Unirock anuncia las primeras bandas que formarán su próxima edición. Barón Rojo como plato fuerte de la 30 + 11 entrega de su trayectoria, la habitual participación de Blister como apuesta más que fiable para la sesión vermú y el combo swingcore La Mørgue.

Con Barón Rojo la asociación Unirock retorna a sus raíces y cumple el sueño de sus fundadores allá por 1983, imposible para su época, el Barón aterrizará este 2025 en Puerto de Vega buque insignia de este nuevo episodio del festival. Blister contará con Pablo García de Warcry en sus filas y La Mørgue no dejará a nadie indiferente con su particular mezcolanza de psychobilly, punk y swing. La ineludible cita tendrá lugar el sábado 23 de agosto.

Reseña: Host «The Quake» (Autoproducción 2024)

Primer largo para los ferrolanos Host, a quienes conocimos como invitados de los locales Mortal Coil en la Sala Gong allá por el pasado mes de marzo. Ellos son la base rítmica de Iago (bajo) y Dani (batería), las guitarras de Borja y Brais y la voz de Adri (Madlame). Este “The Quake” que hoy nos traen vino al mundo en los estudios Tercera Planta con Manuel Ramil corriendo con las debidas tareas de grabación, mezcla y master. Un álbum adornado por el arte de Mario Manei (Sr Lence) y dedicado a la memoria de Moisés, miembro fundador de la banda.

Messiah” es una pequeña introducción de paso tranquilo y armazón clásico. Orgánica, sin excesos, conduce hasta la que fuera carta de presentación del debut, esta “Burning Me” donde los ferrolanos ya dejan traslucir el fuerte impulso groovie que domina buena parte de sus composiciones. Lo mejor, que al igual que la introducción, Host suenan profundamente orgánicos. Que la voz de Madlame muestra unos dejes próximos al grunge que dotan de una mayor personalidad a sus composiciones. Y finalmente que, especialmente en esta parte inicial del tracklist, optan por desarrollos sencillos y un tanto escuetos. Por ahí quedan buenos cambios de ritmo y unas hechuras, da la impresión, muy meditadas. El solo del epílogo bien podría haber tenido algo más de desarrollo. No es que me desagrade, al contrario, pero siento que merecía algo más de espacio. Una buena dupla inicial en cualquier caso.

Hablando precisamente de brevedad, “Die, Or Else” es la oferta más rácana de todo el debut y deriva de ella un marcado aroma punk, que alcanza desde el riff mismo que abraza las estrofas hasta la voz filtrada de Madlame. Fugaz, dura poco más que un pestañeo, y llamativa por el aire más atmosférico que adquiere desde su ecuador hasta el epílogo. Curiosa cuanto menos.

Atelophobia” parece retornar a donde lo dejara la anterior “Burning Me”. Al menos en parte. Porque aún sin abandonar la raíz puramente thrash del quinteto, lo cierto es que deriva de ella un fuerte aroma grunge. Particularmente en estrofas, pues se diluye en unos estribillos que bordean, sin tocar, el metalcore melódico más al uso. Surge ahí un corte atractivo en su colisión entre géneros, acompañado además de alguno de los solos más cuidados y también eficaces de todo el largo. Plantea pocas o ninguna sorpresa en lo tocante a composición. Todo parece estar donde de acuerdo con el libro de estilo, lo que no quita para que me resulte una de las propuestas más redondas de este “The Quake”.

Puro gancho el que transmite el riff de “The Lady Of Chaos”, de esos que consiguen que tu cuello adquiera vida propia cada vez que entra como apoyo de las primeras estrofas. Host no abusan de él, estamos ante otro corte fugaz (ni tres minutos), donde la banda plantea una amalgama de cambios de ritmo que no hacen sino aglutinar muchas de las influencias que manejan. Si a veces menos es más, esta mujer del caos podría ser el perfecto ejemplo. De nuevo, la forma en que conjugan ese riff tan groovie con su lado más pesado es fresca. Dinámica incluso. Breve pero de lo más eficaz.

Bullet In The Void” amplía esa senda del metal más pesado que anunciaba su predecesora. Ojo a las melodías que Borja y Brais implementan bajo las estrofas más grunge de todo el redondo. Host parecen echar el resto aquí. Apoyados en una cuidada línea de batería, fenomenal ahora Dani, caminan al tronco central adquiriendo una mayor gravedad. De forma natural, de nuevo sin artificios, pero arrastrando tras de sí una cierta suciedad en las guitarras que le sienta como un guante a la composición. La producción de Manuel Ramil sabe de la particular idiosincrasia de sus paisanos y emerge aquí con especial acierto.

El rotundo bajo de Iago introduce uno de los cortes más oscuros y violentos de todo el largo, este “To Your Worship’s Liking” con Adri doblándose en unas voces agrias y malencaradas, viscerales y enfebrecidas. Host no ofrecen mayores giros de guión aquí pero sí una ración solista primero desbocada y después más cerebral. Pequeño pildorazo de metal cenizo y cabrón.

Encarando ya la parte final del álbum, “Intention” viene un poco a aunar la cara más groove del quinteto con la más grunge. De resultas de ello surge un corte equilibrado, apoyado en otro de esos riffs machacones pero con gancho. Pétreos y a la vez ágiles. La mezcla resta algo de protagonismo a ciertas líneas solistas de guitarra para amplificar la pegada de la base rítmica de Iago y Dani. De manera más que evidente en el tramo final que conduce al epílogo. Sin desagradar, lo cierto es que es uno de los cortes que me han pasado más desapercibidos con el correr de las escuchas.

Quizá es que la cabra tira al monte y acepta de mejor grado algo como “Panties To The Third Floor” y esa mayor vitalidad que parece desprender. Son unos Host en una clave más febril, que recuerda al thrash más pesado de los States, aquél de según qué momentos de bandas como Exhorder o incluso aquellos Fight de Rob Halford y el Steel Panther (las vueltas que da la vida) Russ Parrish. Si algo destaca aquí, además de la acertada mezcla de Ramil, es ese largo epílogo de inicio más tendido y tranquilo, dominado a continuación por otra gran labor de Brais y Borja, que se fundirán con la voz de Madlame para otro de mis momentos favoritos de este “The Quake”.

Tras pasar por su curioso y alucinado prólogo, “Dégoût De Soi” nos devuelve a Host en su versión más plomiza y fangosa. Un verdadero patio de recreo para ambos guitarristas, que plantean ahora unos riffs pétreos, casi monocordes, para otra composición de avanzar agónico y atormentado. Me agrada la manera en que el tronco central, adquiere un poso más melódico. Apenas un guiño antes de que la banda redirija hacia una mayor gravedad, entregando a unos Host, voces mediante, realmente oscos y negruzcos,

A puro Megadeth de sus temas más tranquilos, el prólogo de “Mistfield” ciertamente arrastra un deje muy marcado al viejo cascarrabias de Dave Mustaine. Instrumental tejida a mayor gloria de su dupla guitarrera, Brais y Borja sacan adelante un corte que parece reverenciar a lo mejor del thrash norteamericano de los ochenta. Porque algún eco a los Metallica de “The Call Of Ktulu” también parece asomar la patita por ahí. Rompe la tónica del álbum pero he de decir que, aún con sus parecidos / homenajes no me desagrada en absoluto.

Iron Current”, a la sazón entrega más extensa del largo, finiquita “The Quake” desde un arranque de pura balada con dejes a los temas más tranquilos de Machine Head. Adri entrega una línea vocal que roza lo desesperanzado. Me atrevería incluso a decir que no parece del todo cómodo, pero como la banda transita después hasta terrenos más asimilables al resto del tracklist, todo fragua cara a despedir el álbum con la banda entregando su mejor cara. En una clave melancólica y triste pero en cierto modo funcional.

The Quake” amalgama una buena ración de influencias y construye a través de ellas un cancionero que resuena en cierto modo como propio. Que me atrae más por la forma en que conjuga su propia diversidad y no tanto por la construcción de los temas, que viene a ofrecer no demasiadas sorpresas. Los fans del thrash más machacón y sureño, aquellos que disfruten de bandas como los asturianos Soldier o propuestas emergentes como puedan ser Evil Impulse, bien harían en dejarse caer por este debut.

Texto: David Naves

Crónica: Festival Unirock (Puerto de Vega 24/8/2024)

Treinta más diez años no los cumple uno todos los días. La asociación Unirock quiso darse el gusto esta vez de contar con Blister para la sesión vermú, además de Last Days Of Eden, The Wizards, Dixebra y Aneuma para una cita a la que de ningún modo queríamos faltar. Como no quisieron decenas de fans llegados de todos los rincones de nuestra geografía para formar parte o simplemente disfrutar del habitual tributo al rock que itinera por las preciosas calles de Puerto de Vega. De todas las procesiones que se nos ocurren, con mucho nuestra favorita. Llega a pensar uno qué más se necesita para que a alguien se le encienda la bombilla y declare al evento Fiesta de Interés Turístico Regional. Que ya va siendo hora.

Porque el buen ambiente que reina se respira nada más uno se baja del coche y pone pie a tierra. El empeño que la organización pone además en meterle el gusanillo del rock a los más pequeños, esa fantástica idea que es el Taller Infantil, no deja de ser otro de los muchos vértices sobre los que pivota un festival que es algo más que un festival. Una fiesta que es más que una fiesta, y que hermana a grandes y pequeños en una pasión que es el rock and roll.

Comida de empresa mediante y en compañía de la buena gente de Piratas de Libertalia, llegamos justo a tiempo para comprobar las evoluciones del tributo en el Campo L’Atalaya, donde un Pelayo a las voces nos deleitaba con “Phobia” de Kreator. En la distancia me pareció divisar a Borja García (Perpetual, Host) y Pedro Pravia en guitarras. Ahí precisamente es donde radica la particular idiosincrasia y lo que hace tan especial a esta curiosa procesión: músicos de todo signo y origen compartiendo escenario en honor de sus temas favoritos. Muse, Iron Maiden, también Lenny Kravitz, o The Police desfilan sobre el pequeño camión que hace las veces de escenario. Todo cabe y lo que manda, por encima de todo, son las ganas de pasarlo bien.

Obras mediante, el escenario del Unirock se trasladaba en esta edición al mismo Parque Benigno Blanco donde se viene celebrando el otro gran evento de la asociación: nuestro querido Perversiones. Hacia allí procesionaríamos con vistas a reencontrarnos, iba siendo hora, con los sinfónicos Last Days of Eden.

Una banda que acudía a la cita ya con Dani G. y Lady Ani como únicos miembros supervivientes de la formación que grabara “Butterflies” allá por 2021. “Abracadabra” marca el arranque de un show que saldría adelante no sin inconvenientes. Percances que, a este punto y dado lo remozado de la formación, quién más quien menos supo tolerar y ser consecuente. Porque lo cierto es que no era poca el público que se agolpaba frente al escenario principal. “The Garden” y su fuerte presencia sinfónica nos trasladarían a unas aguas más tranquilas donde Dani G. entregaría uno de los mejores solos de la jornada.

Queen Of The North”, gaita mediante, se abriría paso para descubrir a los Last Days más festivos. Y aunque el sonido, al menos en la parte más cercana al escenario, no fuese el mejor, el setlist iba dejando como rastro la propia diversidad que la banda aglutina en sus composiciones. Metal, folk, arreglos orquestales, todo parece tener cabida dentro de su ágil propuesta. Pero ya digo que no sería la cita más fácil para ellos. Hubo incluso alguna entrada en falso, que Lady Ani justificó con un problema en el circuito interno. Los duendes del directo y los dichosos “in ear”. En cualquier caso y cuando la banda encarrila su mejor versión, emociona con “Abandon”. Y es que la propia vocalista comentaría que perdieron a su Trasgu hace apenas dos meses, con todo lo que ello implica.

Pero la vida sigue y la música con ella. Y música y nada más es lo que brindan en la instrumental “Traxel Mör” para introducirnos de pleno en un tramo final del set no exento igualmente de percances. Antes, no obstante, “The Secret” revelaría el mejor sonido de la jornada para la renovada formación asturiana. En “The Journey” arrancarían de nuevo en falso. Que dado lo festivo y alegre de la composición, buena parte del público pareció no darle mayor importancia. “Silence”, con Ani acompañando el estribillo con la habitual lengua de signos, me dio la impresión de ser uno de los cortes que más ha crecido con el paso del tiempo. Una cita complicada que supieron sacar adelante tirando de carisma y tablas. Con ganas ya de saber qué depara el futuro al combo astur.

Sabíamos de cómo se las gastaban los chicos de The Wizards en las distancias cortas, aquél viaje relámpago a tierras leonesas en el mes de mayo (crónica). Por eso había ganas de ver cómo de bien se defendían en un escenario al aire libre. Marcan justo las diez los relojes cuando los vascos la emprenden con esa tremenda “The Exit Garden” que abre y titula su último álbum. Un trabajo que, si os gusta el heavy metal con retazos doom y stoner y aún no habéis escuchado, desde luego estáis tardando.

Porque la banda ha labrado un cancionero de muchísimos quilates. Su propuesta, en relación a los precedentes Last Days Of Eden, no podría resultar más antagónica. Son los bilbaínos un combo orgullosamente orgánico en su ejecución. Con un Ian Mason desatado al micro, rebosante de carisma tras sus gafas negras, se mostró una vez más como el mejor frontman posible para una banda como esta. Encadenando con “Full Moon In Scorpio”, The Wizards vendrían en Puerto de Vega a dar su mejor versión.

Y es que ya digo que para quien guste de heavy / hard a la vieja usanza, con un olor a Black Sabbath salpicado de pequeñas motas graves y alucinadas, son una banda ineludible. “Eskerrik asko, acercaros, que no mordemos” exclamaría Mason. No decepcionaron las buenas gentes del Unirock, uniéndose a las primeras filas para dejar que la fiesta se desatase en Puerto de Vega. Y es que vimos mucho baile y agitación en las cercanías del foso de fotógrafos y no era para menos. En especial durante una “Oniros”, mira que el riff me sigue recordando a los primeros Ghost, y en la que George Dee dibujaría uno de mis solos favoritos del set.

“Somos de hablar poco” había dicho Mason, quien no obstante no quiso dejar pasar la ocasión de agradecer a la organización el haber contado con ellos. Bromeó incluso con el merchan: “podéis comprar cd’s, casetes o camisetas para que luego nos lo gastemos todo en drogas. O nos podéis comprar droga directamente”. Anécdotas al margen, es indudable que la banda sonaba como un verdadero cañón, la gente se lo pasaba en grande y en estas que atacan la que puede ser fácilmente mi favorita del último álbum, no otra que “Holy Mountain Mind”, y ciertos problemas de sonido al poco dan al traste con uno de los puntos álgidos del set, por no decir que con el set entero.

En momentos así, en lo rápido que se solucionan pequeños inconvenientes, es donde un evento como este demuestra su valía. Mucha experiencia y también mucho empeño en que todo se desarrolle de la mejor manera posible. Un año más, vaya nuestro agradecimiento a todos ellos.

Huelga decir que los problemas, que los hubo, en ningún caso amilanaron a los euskaldunes, que peleando contra los dichosos duendes del directo, ofrecerían una revisión aún más alucinada y poderosa si cabe de la estupenda “Crawling Knights”. El cierre con la extensa “Stardust” extasió con otra gran dosis de heavy metal a la vieja usanza, atravesada por uno de sus riffs más redondos y con Mason juntando manos con un peque de las primeras filas. Esos pequeños detalles que siempre suman. Son una apisonadora, disponen de un repertorio realmente arrollador y todo lo que no sea que sigan creciendo nos extrañará en gran medida. Portentosos.

Y Dixebra… es que Dixebra son para echarles de comer a parte. Sus shows tienen tanto de fiesta como de reivindicación. Y es verdad que su sonido, que amalgama influencias bien escogidas de entre el folk, el punk, el ska e incluso el reggae resulta de lo más perpendicular a un medio como este. Sea como fuere, a nadie se le escapa que son una verdadera institución en la escena asturiana.

Pero una institución primero que funciona como un reloj, y segundo, que arrastra un montón de gente detrás. Y es que no éramos pocos quienes nos agolpábamos en las primeras filas pasadas las once y media para no perder ripio de Xune Elipe y los suyos. Cabe destacar aquí, no me perdonaría el no hacerlo, la tremenda labor de Gus Bocanegra a los mandos. Lograr hacer sonar así de bien a una formación tan amplia como esta (voz, base rítmica, gaita, dos guitarras y dos metales) está al alcance sólo de manos expertas y curtidas como las suyas.

Ente La Niebla”, que abre y titula su álbum de 2022 sería la encargada de dar el pistoletazo de salida a los asturianos. Ya digo que el sonido fue estupendo. Y, como creo que ya comenté tras nuestro anterior encuentro con ellos allá por octubre del pasado año (crónica), parece que el tiempo no corre por Xune Elipe. Sobre el escenario del Unirock volvió a derrochar energía y carisma casi a cada verso. Señaló pronto la bandera palestina que sobre uno de los monitores presidía orgullosa escenario. “Como diría el Gran Wyoming, siempre es buen momento para acordarse del genocidio el Gaza” dijo antes de seguir desgranando su último álbum, con la energía que les caracteriza, a través de “Soi”.

Para cuando entregan la bailona “Rompi’l Ritmu”, la fiesta es total en primeras filas. Dixebra, a fin de cuentas, es una banda que podrá gustar o no pero que siempre parece colmar a sus muchos fieles. A veces también a los más profanos como servidor. Unas cuantas horas después, mientras redacto esta crónica, sigo con el ritmillo metido en la cabeza. Qué invento la música, chaval. El set derrocha fiesta pero también compromiso, que demuestran a través de “Trece Claveles”, fácilmente otra de mis favoritas en esta parte inicial del directo.

De la más tranquila “Dime Cómo Ye” me agradó la forma en que guitarra y gaita se doblaron en el solo. “Tien que haber de tó en esta vida”, diría Elipe, “todavía queda gente que viene a ver música en directo y ver a xente tocar. Una buena tonada”, tras la que el bajista Javi Rodríguez pondría la voz cantante. No falta una reivindicación a lo largo del show. Sean las «6 de la Suiza» o la Oficialidá de la Llingua asturiana, Dixebra siguen pegados a eso que algunos llaman “la más rabiosa actualidad”. Aunque sean temas pretéritos quienes marquen la pauta en esta parte del set: “Merucu Xusticieru” o tirando aún más atrás si cabe, “Asturalia”.

Es sin embargo la más reciente “Esta Mañana” una de las mejor recibidas por la audiencia, con un estribillo, preciso como pocos, que se gritó a conciencia desde las primeras filas. Como bien se encargó Elipe de recordar, se cumplían ochenta años de la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial. Allí que estaba «La Nueve«, conocida también como la División Leclerc, y que entre otros integraban 150 republicanos españoles, algunos de ellos asturianos. Dicho todo esto “La Nueve”, de su más reciente trabajo, puso así la nota histórica en esta parte final del set.

Si eres de Asturias y cuentas con el rock entre tus preferencias, ya sería raro que a estas alturas “Mañana Fría” no haya entrado nunca por tus orejas. Dixebra tuvieron a bien contar aquí con Maxi de Fe de Ratas para uno de los momentos cumbre del set. Difícil que la piel no se erice aquí a poco que no hayas tenido amigo o pariente trabajando en alguna de las muchas minas asturianas. O simplemente seas alguien con una migaja de eso que llaman empatía. Y es que al final:

otru día mas que-y gano a la montaña…

Xune Elipe tuvo tiempo de bajar al foso de fotógrafos primero y de mezclarse con el público después. Benditos inalámbricos. Una vez allí mandó a todo el público al suelo. Y más tarde, de vuelta al escenario, entregó una “Nun Llores” más necesaria que nunca. Con “Yo Quiero Ser Gaiteru” llegarían las habituales presentaciones y con “Esto Ye Asturies” rubricarían otra gran noche para ellos. Lo dicho: gustos individuales al margen no solo pasan por ser una de las grandes instituciones de nuestra escena sino que, además, parecen atravesar un momento más que dulce. Per munchos años.

Cabe seguir haciendo mención al buen nivel que demuestra el tributo. Y aunque como todo en la vida, uno disfruta más con unas versiones que otras, qué duda cabe que contemplar a Dani G. homenajeando a Stratovarius (“Distant Skies”) o ver al padre de Richard de la Uz descolgarse con “Palabras para Julia” de Los Suaves o al propio vocalista luarqués enfrentar el “Du Hast” de Rammstein son alguna de esas pequeñas cosas capaces por sí solas de justificar los más de cien kilómetros que nos separan del epicentro del Unirock.

Aneuma son otros que, como se dice ahora, siguen con la flecha para arriba. Y aunque (me vais a perdonar que insista en la coletilla) con nosotros tengan perdido el factor sorpresa, no por nada son unas cuantas ya las veces que les hemos visto en la gira de presentación de “Venom”, lo cierto es que siempre es un placer encontrarnos con el combo liderado en voces por Laura Alfonso.

Una agrupación que desde el momento en que Jorge Rodríguez emerge tras los parches para arremeter a puro doble bombo con “Your Doom”, pone Puerto de Vega a sus pies. Sonaron atronadores. Gus, a los mandos de la nave, repetía tras encontrárselos en el Luarca Metal Days y a buen seguro tenía tomada la medida del quinteto. Por ahí que para cuando llega el turno de “Fall Apart”, estemos disfrutando a buen seguro de la mejor versión de la banda.

Laura arrolla por donde pisa. Me repito, sé que lo he dicho ya en alguna otra ocasión, pero la frontwoman de Aneuma se come los escenarios como si en ello le fuera la vida. Foco principal de una banda donde los dos Suárez ponen la clase y la base rítmica, al menos en las primeras filas, te taladra el pecho. Su techo no sabemos dónde está, pero a día de hoy temas como “Castaway Of Chance” van poco a poco componiendo su particular corpus a base de metal clásico y voz rota. Agradecí la mayor crudeza y pesadez de “Guide Them To The Light”, con Laura en tonos verdaderamente oscuros.

Pese a lo agrio de la propuesta, no fueron pocos quienes se quedaron a verles. Banda local al fin y al cabo. Quienes se fueron, y vaya por delante que no estoy juzgando a nadie, se perdieron algo como “Never Again”, con Jorge tramando alguna de las líneas de batería más llamativas de toda la jornada. Músico de solidez más que probada, amén de uno de esos tipos que por sí solos son capaces de justificar el pago de una entrada. La luz roja que les bañó aquí junto al gran solo de Borja terminaron por redondear uno de mis momentos favoritos del set.

Pero un set al que le quedaban aún unas cuantas píldoras. Una de ellas es nada menos que “Creatures”, uno de los cortes más interesantes de aquél debut de 2022, que como viene siendo habitual en la casa engarzan con “Break Out From Hell” y desata el primer circle pit de la jornada. Profetas en su tierra, lo cierto es que la recepción de “Break Out From Hell”, que mira que me gusta, fue algo más tibia. “Yell To The Sky” nos devolvió al estupendo “Venom” y “Chain Reaction” (si no me equivoqué al tomar mis notas) fue dedicada por Laura a Violeta. Sigo viendo a este corte de segundo disco como una de esas composiciones que les podrían llevar a subir algún que otro escalón. Pegadiza y con gancho aún dentro de los márgenes entre los que se desarrolla su música.

Otro tanto se puede decir de otra que va camino de convertirse en fija para ellos, “Circles Of Fire”, con Borja y Abel sumando esfuerzos en coros. “Ashes Of Your Fears” suena inequívocamente clásica, contrastada por el roto registro de una Laura que se vaciaba a gusto mientras llevaba en volandas a todo el festival. A los muchos que aún quedábamos por allí. Y como creo haber repetido ya en alguna ocasión, “Stand Tall”, a estas alturas del set, suena a pura auto-reivindicación:

Stand tall facing the storm of words. Through the fire stand tall

Para el final quedan, como viene siendo habitual, sus correspondientes versiones de los británicos Carcass y los estadounidenses Death. Esta última descerrajada con una fiereza pocas veces vista en ellos. Fue un placer verles nacer y está siéndolo observar cómo crecen y evolucionan. De seguir por esta misma línea, sólo ellos saben dónde está el techo. Si llega un tercer álbum que confirme el crecimiento que ha supuesto la llegada de “Venom”, puede que tengamos Aneuma para rato.

Al tributo aún le quedaba alguna bala en la recámara, por allí andaban aún Kai, Pelayo o Borja García descerrajando el “Agent Orange” de Sodom. Nosotros optamos por recoger. Aguardaban unos cuantos kilómetros aún hasta casa y nuestra reservas dan para lo que dan.

Cambio de ubicación mediante, otra gran edición del Unirock. Cuando temíamos lo peor en cuanto a meteorología, camino de Puerto de Vega nos cayó un chaparrón tal que los limpiaparabrisas apenas daban abasto, fueron sin embargo pequeños fallos en cuanto a sonido los que vinieron a aguar en parte la jornada. Diría que en ningún caso de manera catastrófica pero lo suficiente molestos para enturbiar las descargas de Last Days Of Eden y, en menor medida, The Wizards. Son los duendes del directo y siempre va a estar uno sujeto a sus oscuros deseos. Y fíjate que, nos consta, no es poca la experiencia y sobre todo el empeño y cariño que la organización pone de su parte cada año. Pero ya lo cantaba Rubén Blades:

Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo. Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos.

En cualquier caso y salvo causa de fuerza mayor, que nadie dude que estaremos allí el año que viene. De momento vaya un abrazo y un agradecimiento a toda la asociación Unirock por haber hecho esto posible un año más, a Piratas De Libertalia por la grata compañía así como a los muchos músicos, conocidos y fans que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Fue un placer. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz