Crónica: Perversiones (Puerto de Vega 26/4/2025)

Novena edición del Perversiones y el invento volvió a demostrar ser una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Otro de esos eventos que empiezan a ser tradición para nosotros y una excusa perfecta para una jornada entre diversión y buenos amigos. Contraprogramando a toda una Copa del Rey con Barça y Madrid disputándose su enésimo entorchado, la organización hasta dispuso una televisión fuera de la carpa desde la que los más futboleros no perdieron ripio de los Vinicius, Yamal y compañía. Era una pequeña novedad. El resto lo conocéis de anteriores ocasiones: la mencionada carpa, food truck, barra, puestos de merch y de la propia asociación…

Somos gente previsora y nos gusta llegar con tiempo, aun cuando nos separa un buen trecho desde casa. Pero una vez alcanzamos Puerto de Vega y recogemos nuestras acreditaciones, el ambiente parece ser el de siempre. Mucha cara conocida, no solo músicos y una jornada que se presumía de lo más agradable.

Eran las nueve de la noche Carmen Omar, emblema ya de este certamen, tomó el micrófono para acometer las debidas presentaciones al tiempo que hacía algo de historia para los novatos. Presentaría además a todas y cada una de las bandas participantes. ¿Los primeros en liza? Unos Down Of Decay (variación de World Of Decay) reventando a placer el “Blinding Lights” de The Weeknd. Ocurrió un par de veces o tres a lo largo de la velada que no conocía al original y por ahí puedo decir que se me hizo (evidentemente) extraña. Se va quedando uno atrás, para qué mentir. Sea como fuere, Flo aprovechó el inalámbrico para perderse entre la pasmada audiencia y, por ahí, fueron el mejor de los rompehielos.

Sküld vinieron entonces a desubicar a su gusto el “Fireworks” de la cantante (y momentánea seudo-astronauta) norteamericana Katy Perry. Jugaban en casa y se notó. Insertaron un pequeño guiño al “Can I Play With Madness” de unos tales Iron Maiden y finalmente hicieron honor a las muchas tablas que acumulan.

Metalversión, que ya de por sí parece una banda construida a la medida de un evento como este, dieron lo mejor de sí para el “Ven, Devórame Otra Vez” de Lalo Rodríguez. Desde primeras filas se dejó notar que pronto sería una de las favoritas, si bien quedaba muchísima noche por delante.

Cabe decir que los cambios entre banda y banda, con Eneko Ramos y el propio José Carlos Peláez echando un cable, fueron raudos y ágiles. Tremendo curro se pegaron. Le llegó el turno entonces al “antivacunismo”, esto es, Invulnerables reventando a conciencia el “Amante Bandido” del ínclito Miguel Bosé. También con guiño a Iron Maiden pero con algún problema técnico al final. Puede ser por ello que me pasaran algo más inadvertidos. Los concursos, aún uno donde se respira tan buen ambiente como este, tampoco son ajenos a los puñeteros duendes del directo.

Cubo de Kubrick, banda íntegramente femenina, creo entendieron perfectamente el espíritu del Perversiones. Se llevaron a su rinconcito particular el “Aserejé” de Las Ketchup (qué ganas de encontrármelas un día y preguntarles si alguna vez han pagado royaltie alguno a The Sugarhill Gang por el atraco). Desde el momento en que sonó el último de los acordes, una de mis favoritas a la victoria final.

Cöver Crush, a buen seguro una de las imágenes más llamativas de esta edición, fueron libres y a la vez correctos con el clásico popular “La Llorona”. Trágica como es, ¿puede que no casara al dedillo con el espíritu del evento? Sí. ¿La disfruté? Pues bastante. Y el público también.

Volvían entonces Metalversión. Esta vez para dejar una “Bailar Pegados” del sabadellense Sergio Dalma, de nuevo dejando la sensación de que le tienen muy bien cogida la medida al Perversiones.

Llegaba entonces el turno a la formación ferrolana Host, presencia cada vez más habitual en nuestros escenarios. Acudían esta vez sin el Perpetual Borja García y (por lo tanto) en formación cuarteto. Suya una de las mayores de-construcciones de la noche, una por momentos irreconocible y crujiente “Everybody (Backstreet’s Back)” de una de la boybands por excelencia: Backstreet Boys.

Pese a no conocer “La Mi Mozuca” de Melendi que vinieron a re-interpretar, Leitmotiv me ganaron ya con solo salir a escena con la gaita y las monteras piconas. Que además me agradaran pese a no conocer la original del (para mí insufrible, inaguantable, insoportable y podría seguir) cantautor asturiano creo que dice solo cosas buenas de ellos.

A Donnadie les salvó la elección del tema: «La Vida Es Un Carnaval» de la siempre dicharachera Celia Cruz. Trasladada a su particular idiosincrasia, vendría finalmente a ser otra de las que no cayó en saco roto.

Desde Pola de Lena le llegaba entonces el turno a unos debutantes, los chicos de Dominus Tempus, que se atrevieron con todo un “Sexy And I Know It” de LMFAO, performer inclusive, le guiñaron el ojo al “Seven Nation Army” de The White Stripes (la “vieja confiable” que me dijo una vez el bueno de Felipe SM) y fueron casi desde el primer instante otro de mis favoritos a la victoria final. Como se verá más adelante, sigo siendo igual de terrible con los pronósticos.

Habría turno para dedicarle un sentido y merecido aplauso a la infatigable Carmen Omar. Y para recibir a unos Plasma y su particular revisión del “Me Enamoré De Ti, y Qué” de Alejandro Vezzani. Otra que, en lo personal, quizá me pasó algo desapercibida.

Por motivos que algunos conoceréis, “Embrujada” de Tino Casal me toca bien de cerca. Valvulina hicieron bien en despiezarla a placer y llevársela a su propio terreno. Confío en que el legendario cantante asturiano, allá donde esté, supiera perdonarles tamaño atrevimiento.

No conecté del todo con Ovejas Negras, que pervirtieron el “Voy A Mil” de aquellos Olé Olé aún con Vicky Larraz al frente.

Pero fuera por la estética marinera o por el contrabajo eléctrico de Manu, los que sí llamaron mi atención serían Los Repuntos. Y es que al final, qué mejor entorno para algo como “Tra Ka Trá” que Puerto de Vega.

Otros debutantes fueron Broken Lights. Con una puesta en escena esmerada, performer inclusive, se adueñaron de “La Barbacoa” (Georgie Dann) e hicieron las delicias del respetable, que diría un clásico.

No Zone, de quienes podría decirse son una evolución de los fugaces Mortal Coil, despiezaron a placer el “Dragostea Din Tei” de los inenarrables moldavos O-Zone. Fácilmente los mejores solos del Perversiones y a buen seguro el doble bombo más festivo que hayamos visto desde los incalificables portugueses Serrabulho.

Maloserá tiraron de clase para traer a Puerto de VegaAntes Muerta Que Sencilla” de María Isabel.

Conocimos a White Noize en el pasado Monorock, es lo que tiene estar de chigre en chigre cada fin de semana, y creo poder decir que, tras el “I Will Survive” de la inmortal Gloria Gaynor, mostraron un nerviosismo mayor que en la cita corverana. Nada que no cure el paso del tiempo, también te digo.

Volvían para cerrar las buenas gentes de Sküld, caracterizados a lo Kurt Cobain para un curiosísimo mash up entre “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana) y “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena. Agregaron “El Xiringüelu” en su parte final, de nuevo entendieron muy bien el espíritu de un certamen como este y se ganaron el favor del público, creo sinceramente que no solo por el hecho de jugar en casa.

Llegaba el turno entonces para las habituales deliberaciones. También para que los ganadores de la pasada edición, no otros que la buena gente de Ofensivos, trajeran a Puerto de Vega su siempre ácida visión de la línea temporal que nos ha caído en gracia. A base de punk con trazas de rap y metal, amén de un estupendo “Calvos, Egos y Likes” bajo el brazo, pues sí que había ganas de verles.

Lo primero en saltar a la vista, como siempre, es su llamativa puesta en escena. De pronto Viti es un trasunto del merluzo intragable de Llados. López parece serlo de Iker Jiménez. Nada queda al azar si has escuchado su cuarto álbum. Pero lo mejor es que desde que arrancan con “República Capilar del Turkistan” suenan tan sólidos y redondos como, de hecho, viene a evidenciar su último álbum. Porque arremeten con la mayor pesadez de “Mis Pecados Capilares” y uno se pregunta si, alguna vez, habrán alcanzado semejante grosor en su propuesta. Del mismo modo tuvieron tiempo igualmente de virar al pasado y recordar la inefable “Susana Grisú”, que incluso provocó un (tímido) circle pit. A nosotros nos llegaría el turno para reponer fuerzas, así que nos fuimos un rato al backstage.

Y fue desde uno de los laterales del escenario que uno pudo observar no tanto las evoluciones de la banda, que también, como la reacción de la gente a ellas. Así las cosas, en “Sexo, Autotune y Reguetón” queda la sensación de que están la mar de cómodos sobre el escenario. Vista desde bambalinas, la reacción del público cuando Kike emerge caracterizado cual ninja para, claro, “Ninja Gafapasta”, es todo lo hilarante que uno espera.

Aguerridos, divertidos, ácidos, irónicos, Ofensivos. Pero López se guardaría un momento para agradecer a la organización por todo el trabajo llevado a cabo a lo largo de la jornada. Él más que nadie que vea los toros desde la barrera puede dar fe del tremendo esfuerzo físico y mental que trae aparejado una cita como esta. “Mal, Muy Mal” hace poco honor a su nombre y ya apunta a que se quedará en sus setlists durante largo tiempo.

Nosotros nos quedamos también. Había que conocer a los ganadores. Horas antes de sentarme a redactar esta humilde crónica, la propia organización del evento había compartido en sus redes el trío vencedor. Le refresco la memoria a los más despistados:

—Banda elegida por el público: Cubo de Kubrick

—Banda creada para el evento: Down of Decay

—Banda consolidada: Sküld

Destacar, para evitar posibles suspicacias, que el último de los premios, y que conlleva la presentación en vivo en la edición de 2026, fue la votada por los propios músicos participantes, como bien se encargó en señalar el bueno de José Carlos. Quedaba, pues, volver a disfrutar de los tres cortes en cuestión. Pero añado que es un gusto ver representación de la alcaldía en la correspondiente entrega de premios. Uno entiende que esta es una manera como cualquier otra de señalar la resonancia (y no solo en cuanto a decibelios) que tiene en la localidad una asociación como es Unirock. Cruzamos los dedos para que dure.

So riesgo de resultar repetitivo, gran trato recibido un año más. Puerto de Vega nos acogió como a hijos pródigos, procuró en todo momento nuestro confort y de su parte puso todas las facilidades para la redacción de esta crónica. Un gusto, pero eso ya lo saben. Así que por esta parte nada más que mandar un gran abrazo a toda la asociación, saludar a las muchas gentes con las que departimos a lo largo de la jornada y ya saben: salvo catástrofe nos vemos allí el 23 de agosto.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Unirock 2025: Back To The Origins

El festival Unirock anuncia las primeras bandas que formarán su próxima edición. Barón Rojo como plato fuerte de la 30 + 11 entrega de su trayectoria, la habitual participación de Blister como apuesta más que fiable para la sesión vermú y el combo swingcore La Mørgue.

Con Barón Rojo la asociación Unirock retorna a sus raíces y cumple el sueño de sus fundadores allá por 1983, imposible para su época, el Barón aterrizará este 2025 en Puerto de Vega buque insignia de este nuevo episodio del festival. Blister contará con Pablo García de Warcry en sus filas y La Mørgue no dejará a nadie indiferente con su particular mezcolanza de psychobilly, punk y swing. La ineludible cita tendrá lugar el sábado 23 de agosto.

Reseña: Host «The Quake» (Autoproducción 2024)

Primer largo para los ferrolanos Host, a quienes conocimos como invitados de los locales Mortal Coil en la Sala Gong allá por el pasado mes de marzo. Ellos son la base rítmica de Iago (bajo) y Dani (batería), las guitarras de Borja y Brais y la voz de Adri (Madlame). Este “The Quake” que hoy nos traen vino al mundo en los estudios Tercera Planta con Manuel Ramil corriendo con las debidas tareas de grabación, mezcla y master. Un álbum adornado por el arte de Mario Manei (Sr Lence) y dedicado a la memoria de Moisés, miembro fundador de la banda.

Messiah” es una pequeña introducción de paso tranquilo y armazón clásico. Orgánica, sin excesos, conduce hasta la que fuera carta de presentación del debut, esta “Burning Me” donde los ferrolanos ya dejan traslucir el fuerte impulso groovie que domina buena parte de sus composiciones. Lo mejor, que al igual que la introducción, Host suenan profundamente orgánicos. Que la voz de Madlame muestra unos dejes próximos al grunge que dotan de una mayor personalidad a sus composiciones. Y finalmente que, especialmente en esta parte inicial del tracklist, optan por desarrollos sencillos y un tanto escuetos. Por ahí quedan buenos cambios de ritmo y unas hechuras, da la impresión, muy meditadas. El solo del epílogo bien podría haber tenido algo más de desarrollo. No es que me desagrade, al contrario, pero siento que merecía algo más de espacio. Una buena dupla inicial en cualquier caso.

Hablando precisamente de brevedad, “Die, Or Else” es la oferta más rácana de todo el debut y deriva de ella un marcado aroma punk, que alcanza desde el riff mismo que abraza las estrofas hasta la voz filtrada de Madlame. Fugaz, dura poco más que un pestañeo, y llamativa por el aire más atmosférico que adquiere desde su ecuador hasta el epílogo. Curiosa cuanto menos.

Atelophobia” parece retornar a donde lo dejara la anterior “Burning Me”. Al menos en parte. Porque aún sin abandonar la raíz puramente thrash del quinteto, lo cierto es que deriva de ella un fuerte aroma grunge. Particularmente en estrofas, pues se diluye en unos estribillos que bordean, sin tocar, el metalcore melódico más al uso. Surge ahí un corte atractivo en su colisión entre géneros, acompañado además de alguno de los solos más cuidados y también eficaces de todo el largo. Plantea pocas o ninguna sorpresa en lo tocante a composición. Todo parece estar donde de acuerdo con el libro de estilo, lo que no quita para que me resulte una de las propuestas más redondas de este “The Quake”.

Puro gancho el que transmite el riff de “The Lady Of Chaos”, de esos que consiguen que tu cuello adquiera vida propia cada vez que entra como apoyo de las primeras estrofas. Host no abusan de él, estamos ante otro corte fugaz (ni tres minutos), donde la banda plantea una amalgama de cambios de ritmo que no hacen sino aglutinar muchas de las influencias que manejan. Si a veces menos es más, esta mujer del caos podría ser el perfecto ejemplo. De nuevo, la forma en que conjugan ese riff tan groovie con su lado más pesado es fresca. Dinámica incluso. Breve pero de lo más eficaz.

Bullet In The Void” amplía esa senda del metal más pesado que anunciaba su predecesora. Ojo a las melodías que Borja y Brais implementan bajo las estrofas más grunge de todo el redondo. Host parecen echar el resto aquí. Apoyados en una cuidada línea de batería, fenomenal ahora Dani, caminan al tronco central adquiriendo una mayor gravedad. De forma natural, de nuevo sin artificios, pero arrastrando tras de sí una cierta suciedad en las guitarras que le sienta como un guante a la composición. La producción de Manuel Ramil sabe de la particular idiosincrasia de sus paisanos y emerge aquí con especial acierto.

El rotundo bajo de Iago introduce uno de los cortes más oscuros y violentos de todo el largo, este “To Your Worship’s Liking” con Adri doblándose en unas voces agrias y malencaradas, viscerales y enfebrecidas. Host no ofrecen mayores giros de guión aquí pero sí una ración solista primero desbocada y después más cerebral. Pequeño pildorazo de metal cenizo y cabrón.

Encarando ya la parte final del álbum, “Intention” viene un poco a aunar la cara más groove del quinteto con la más grunge. De resultas de ello surge un corte equilibrado, apoyado en otro de esos riffs machacones pero con gancho. Pétreos y a la vez ágiles. La mezcla resta algo de protagonismo a ciertas líneas solistas de guitarra para amplificar la pegada de la base rítmica de Iago y Dani. De manera más que evidente en el tramo final que conduce al epílogo. Sin desagradar, lo cierto es que es uno de los cortes que me han pasado más desapercibidos con el correr de las escuchas.

Quizá es que la cabra tira al monte y acepta de mejor grado algo como “Panties To The Third Floor” y esa mayor vitalidad que parece desprender. Son unos Host en una clave más febril, que recuerda al thrash más pesado de los States, aquél de según qué momentos de bandas como Exhorder o incluso aquellos Fight de Rob Halford y el Steel Panther (las vueltas que da la vida) Russ Parrish. Si algo destaca aquí, además de la acertada mezcla de Ramil, es ese largo epílogo de inicio más tendido y tranquilo, dominado a continuación por otra gran labor de Brais y Borja, que se fundirán con la voz de Madlame para otro de mis momentos favoritos de este “The Quake”.

Tras pasar por su curioso y alucinado prólogo, “Dégoût De Soi” nos devuelve a Host en su versión más plomiza y fangosa. Un verdadero patio de recreo para ambos guitarristas, que plantean ahora unos riffs pétreos, casi monocordes, para otra composición de avanzar agónico y atormentado. Me agrada la manera en que el tronco central, adquiere un poso más melódico. Apenas un guiño antes de que la banda redirija hacia una mayor gravedad, entregando a unos Host, voces mediante, realmente oscos y negruzcos,

A puro Megadeth de sus temas más tranquilos, el prólogo de “Mistfield” ciertamente arrastra un deje muy marcado al viejo cascarrabias de Dave Mustaine. Instrumental tejida a mayor gloria de su dupla guitarrera, Brais y Borja sacan adelante un corte que parece reverenciar a lo mejor del thrash norteamericano de los ochenta. Porque algún eco a los Metallica de “The Call Of Ktulu” también parece asomar la patita por ahí. Rompe la tónica del álbum pero he de decir que, aún con sus parecidos / homenajes no me desagrada en absoluto.

Iron Current”, a la sazón entrega más extensa del largo, finiquita “The Quake” desde un arranque de pura balada con dejes a los temas más tranquilos de Machine Head. Adri entrega una línea vocal que roza lo desesperanzado. Me atrevería incluso a decir que no parece del todo cómodo, pero como la banda transita después hasta terrenos más asimilables al resto del tracklist, todo fragua cara a despedir el álbum con la banda entregando su mejor cara. En una clave melancólica y triste pero en cierto modo funcional.

The Quake” amalgama una buena ración de influencias y construye a través de ellas un cancionero que resuena en cierto modo como propio. Que me atrae más por la forma en que conjuga su propia diversidad y no tanto por la construcción de los temas, que viene a ofrecer no demasiadas sorpresas. Los fans del thrash más machacón y sureño, aquellos que disfruten de bandas como los asturianos Soldier o propuestas emergentes como puedan ser Evil Impulse, bien harían en dejarse caer por este debut.

Texto: David Naves