Nuevo escenario desbloqueado, coletilla recurrente en H.M.B. cada vez que pisamos una nueva plaza en la que disfrutamos de nuestra pasión por la música en vivo. En esta ocasión la satisfacción es por partida doble y es que había cierta sensación de culpabilidad con la buena gente del A Veiga Rock. Ciento cincuenta kilómetros desde nuestra base de operaciones, que no es excusa suficiente, nos hemos dado palizas de mayor calado, unido a la coincidencia de fechas con nuestro habitual peregrinaje al Wacken Open Air habían evitado coincidir con alguno de los actos organizados por la asociación veigueña. Una soleada jornada dominical coronada con la parada en Vegadeo de la formación hard rockera The Midnight Calls, nos dieron el empujón definitivo para saldar cuentas.

La cita con la banda afincada en Chicago tendría lugar en el Auditorio Félix Menéndez situado en la Casa de la Cultura. Un recinto coqueto, que cumplió perfectamente con su cometido ofertando un buen sonido y una iluminación que en esta ocasión jugó a favor del apartado gráfico. El quinteto nacido allá por el 2022 compuesto en la actualidad por el vocalista Taran de Pablos, Adam Arling y Jake Pallisard a las guitarras, Sean Barnes al bajo y Chuck Harling a la batería llegaba a Vegadeo previo paso por Zamora y Lugo, por una desgraciada fatalidad se caía la parada en Porto Do Barqueiro, para presentar su nuevo disco «DOS» recién editado y actualmente disponible únicamente en sus conciertos y página de Bandcamp. Un trabajo mezclado y masterizado por el reputado productor Mike Hagler, conocido por su trabajo con bandas icónicas de la escena de Illinois como Wilco, The Tossers o Waco Brothers y que cataríamos prácticamente en su totalidad durante la velada.

Con unos 15 minutos de retraso arrancan su set con «Take The Money» mientras un incesante goteo de público en los primeros compases de la actuación iba dando color y mejor aspecto al recinto. Para sorpresa de curiosos que se acercaron al concierto y quienes no profundizaron en las características de la banda, Taran de Pablos se dirige en perfecto castellano a la audiencia y es que el vocalista es de origen español, concretamente segoviano. Afincado en Chicago desde hace 2 décadas, llevó el peso de las presentaciones además de ser punto focal del combo, en una faceta de frontman carismático que defiende de manera cómoda y solvente.

Adam Arling, con el pudimos charlar al final de la actuación y recordar su paso por Gijón con The Last Vegas allá por 2012 , ha sido la última incorporación a la banda. Actualmente el también guitarra de Urge Overkill reside en España y se sumaba a la gira estatal, por eso no extrañó que De Pablos comentará que «Nothing But The Trouble» fuera interpretada por primera vez por el espigado guitarrista. Dupla magnífica la que forma con Jake Pallisard, dejando muy buenos momentos durante la actuación.

Hard rock de corte clásico, blues y southern rock sin aditivos formaron parte de un viaje sonoro que levantó de sus asientos a muchos de los asistentes; el amigo con el coincidí en Blues & Decker (crónica) hace escasas fechas en Gijón no necesitó motivaciones extra desde el inicio. Todos sabemos que es un sacrilegio ver un concierto de rock sentado y si no despegas tus posaderas de la butaca con una intensa y emotiva interpretación de una joya del calibre del «Roadhouse Blues» de The Doors, estás en el sitio equivocado.

La banda se divertía y en el recinto no se iba a la zaga. El tiempo volaba y las canciones caían una tras otra si apenas pausa. Una de las escasas para comentar como se habían conocido, todos son habituales de la escena de clubs que ofertan música en directo en Chicago y suburbios. «The Neon Song«, tema que versa sobre los años 80 vino como anillo al dedo intercalada entre las 2 versiones en español que ofreció la banda en el tramo final del show. Quien podía pensar algo así antes de arrancar el concierto, pues «Bajo Control» de Barricada, recuerdo a Boni incluido y especialmente «Maneras De Vivir» de Leño fueron mecha para una catarsis final que confirmó que la música carece de fronteras.

Se mostraron perfectamente engrasados para afrontar el tramo final de gira. Al término de juntar estas letras aún quedan paradas en Getxo, Liérganes, A Coruña y Valladolid que no debería perderse todo amante del hard rock con clase, dinamismo y actitud. Charlas y agradecimientos complices post concierto mientras volaba gran parte del merch, siempre es un gran termómetro de lo ofrecido encima del escenario. The Midnight Calls demostró que el rock es un idioma sin fronteras, donde música nacida en Chicago acaba uniendo dos continentes bajo los mismos acordes. Agradecer a Borja Vera de la organización todas las facilidades para cubrir el evento, regreso a casa con la satisfacción del deber cumplido y la promesa de regresar más pronto que tarde por A Veiga.
Texto y Fotos: José Ángel Muñiz
