Crónica: Aneuma + Where The Waves Are Born (Oviedo 6/4/2024)

Expectación máxima, y fíjate que no era el único bolo de la noche, para la presentación de “Venom”, segundo disco (reseña) de los metaleros con base en Puerto de Vega, Aneuma. Acompañados de los también asturianos Where The Waves Are Born, con quienes casualidades de la vida, ya compartieran escenario en la presentación de “Climax” allá por octubre de 2022 (crónica). Con una Gong llena de gente de un amplio rango de edades, cuánto nos gusta que sea así, la jornada vino a darse más o menos como sigue.

Where The Waves Are Born aunque practican un género que, a ratos, me resulta un tanto ajeno, manías que uno trata de cambiar, lo cierto es que son una banda importante dentro del actual circuito asturiano. Por lo cuidado de su propuesta pero, muy especialmente, por cómo ésta ha arraigado entre la gente más joven, arrancándola de las garras del «mass media» con su, por otro lado, llamativa mezcolanza de hardcore, metal y buenas melodías.

Hay un sonido algo embarullado toda vez el sexteto (dos guitarras, dos voces y base rítmica) acomete una “Everchanger” donde lo único que transmiten es una bola indescifrable de golpes y acordes. Por suerte, para ellos y nosotros, todo recondujo a un lugar óptimo de forma ágil y breve. De resultas de ello, quizá, que hubiera mucho más movimiento arriba que abajo del escenario. Luigi López a la voz limpia, Guille Rodríguez con el registro grave, no cejaron en el empeño de meterse a la audiencia en el bolsillo. Una audiencia que encajó de buena gana cortes como la pequeña “Coward”, del Ep de 2023 “Sundered”.

Pero si hay alguien que capta mi atención ese es Victor Barrero, a cargo de buena parte de los solos con que adornan y revisten sus temas. Fino además a la hora de crear buenos riffs y con buen gusto para apoyar la cara más melódica de la nutrida formación astur. Y nos gustó que Luigi López se acordara de quienes votaron por uno de sus temas de cara a la última ceremonia de los Premios AMAS. Era el turno, claro, de “Burden”, una de las mejor recibidas de la jornada, y que inundó de humo al sexteto al tiempo que mostró la cara más abiertamente atmosférica de la banda.

Como debe de su actuación y más allá del barullo del arranque, alguna pausa entre cortes se nos hizo un tanto extensa. Pero en el haber lo bien que funcionan a través de cortes como “Scandinavian” o aquella “Fake Self” de su Ep de 2019 “Engraved”. Fue en este tramo final cuando el propio López no quiso dejar el escenario del Gong Galaxy Club sin mandar sendos agradecimientos a Aneuma, a Isaac Prieto, el mago tras los controles sonoros de nuestra querida sala asturiana y ya por último al otro Guille, Menéndez, batería de la formación que acudió a la cita aquejado de una fuerte fiebre.

Quedaban “dos para el final, son cañeras, queremos ver movimiento” avisó Rodríguez, y la gente terminó por conectar con ellos. Lo dicho, puede que su propuesta resulte hasta cierto punto algo perpendicular a mis propios gustos, pero el sábado desde luego trabajaron y convencieron.

Eran justo las diez cuando llegó el turno de comprobar qué tal suenan los nuevos temas de Aneuma sobre las tablas de un escenario. La banda, mucho ha llovido desde aquél “Climax” de hace un par de años, se ha hartado de recoger premios, aquí y fuera, creciendo de manera exponencial en el proceso, y generando una expectación tal que es capaz de poblar una sala como la Gong haciendo como hacen metal extremo, si bien aquí caben ciertos matices.

Termina la introducción y doble bombo mediante, Jorge Rodríguez comanda una “Your Doom” que viene a poner en alerta a todos los presentes. El sonido ya desde los primeros instantes no puede ser más nítido. Tampoco más potente. Y si bien desde uno de los lados del escenario costaba oír con claridad los solos de Borja, el ímpetu de Laura arrastró tras de sí a los presentes. La frontwoman de Aneuma es a día de hoy un animal escénico que se come las tablas con una fuerza y un carisma arrolladores.

Y es que era la noche marcada a fuego en el calendario para darlo todo. Y lo dieron. “Fall Apart” o “Castaway Of Chance” nos recordaron a los mejores momentos del debut. La forma tan hábil en la que hibridan metal clásico con buenos detalles técnicos y el roto registro de Laura convierten la sala en un auténtico hervidero. La mayor pesadez de “Guide Them To The Light” amplifica la pegada del bajo de Pau y de repente todo encaja con la leyenda que muestra su camiseta: “Al Cisneros (OM, Sleep, Shrinebuilder…) is my cult leader”. Pero si hay un corte de nuevo cuño que me agrada en esta primera parte del set ese es “Never Again”, con unos brillantes Abel y Borja a las seis cuerdas.

Se produciría entonces un pequeño impás. La banda, a excepción hecha de su batería Jorge Rodríguez, abandona el escenario y éste lleva adelante un pequeño solo de batería. Y, cabe decirlo, a buena parte de la audiencia le costó entrar en su juego. Para cuando lo hace y ya con el quinteto de vuelta a las tablas, cambio de imagen en Laura mediante, atacan el que fuera adelanto de “Venom” y afrontan la parte central del set. Pequeños circle pit e incluso algo de crowd surfing vinieron a poner de relieve que la gente se lo estaba pasando en grande. Tal es así que Laura no quiso perder la oportunidad y, virtudes del inalámbrico, se dio un buen paseo entre la gente mientras los dos Suárez seguían con su el derroche de clase sobre las tablas.

“Quiero ver a todo el mundo saltando” exige la vocalista como introducción a “Break Out From Hell” aunque es curiosamente “Ashes Of Your Fears” la que pone a saltar a la Gong con su apuesta por el heavy metal de corte más clásico. Conforme ha ido pasando el tiempo otra de mis favoritas de su primer disco. En lo concerniente a “Chain Reaction”, ya cuando escribí la obligatoria reseña comenté que se trataba de uno de los temas con más gancho del tracklist y pienso ahora que su encarnación en vivo vino un poco a darme la razón. Sigo en mis trece de que si ha de haber segundo videoclip del álbum, esta tiene todas las de ganar.

Otra del nuevo álbum que parece haber caído de pie en su traslación al directo es “Circles Of Fire” y el aire más cercano al hard que emana de su riff principal pero que suma a Borja en coros y entrega a Laura en su encarnación más decididamente agria y rotunda. Un contraste que funcionó y de qué forma el pasado sábado. Como viene siendo habitual no perdieron ocasión de introducir un par de versiones en esta parte final. Pero me agradó que, entre ellas, colaran una “Stand Tall” que en este epílogo tiene mucho de autoreivindicación. Obligados agradecimientos mediante, cerrarían con su ya habitual revisión del “Evil Dead” para regocijo de todo fan de Chuck Schuldiner pero fastidio del sufrido kit de batería de Jorge. Como cierre nada más que el deseo de que todos los shows en defensa de “Venom” se den así de bien.

Porque siguen creciendo. Su segundo trabajo, pienso, mejora al primero y sobre las tablas la línea parece ser igualmente ascendente. No cabe otra que alegrarse. Pronósticos de cara al futuro no me gusta hacer pero ahora mismo una banda de lo más disfrutable.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un cariñoso saludo a la amplia legión de habituales y el deseo firme de que nos veamos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Aneuma «Venom» (Autoproducción 2024)

Mucho ha acontecido alrededor de los de Puerto de Vega desde la publicación de “Climax” allá por octubre de 2022. Vencedores en la W.O.A. Metal Battle Spain 2023, segundos en la final en tierras alemanas, premio al artista revelación en la última edición de los Premios Amas y a buen seguro que la lista seguirá en el futuro. Mientras llega, tenemos en nuestras manos y oídos un “Venom” con el que intentarán refrendar las buenas sensaciones que ya nos dejó el debut. Laura Alfonso (voces), Abel y Borja Suárez (guitarras), Jorge Rodríguez (baterías) y Pau (bajo) vuelven a entregar un álbum de ocho temas, grabado en los Breakdown Studios con el Escuela De Odio, Sound Of Silence o Blast Open Nefta Vázquez (Beast Inside, Brutalfly, Burnt To Death…) a los controles. Gin Barbería (Absalem) hace coros, de Noelia Amieva las fotos y el propio Abel se ha encargado del diseño.

Los más impacientes ya conocíamos esta “Yell To The Sky”, estrenada a finales del pasado año, y que viene a ejercer de obligado puente entre el debut y este nuevo trabajo. Vuelven a darse cita las buenas melodías de guitarra que ya se adueñaran de “Climax” bajo el registro roto, más iracundo que nunca, de una Laura a la que la experiencia adquirida parece haberle proporcionado nuevas cotas de fuerza y gravedad. El corte se eleva en el puente central, comandado por unos riffs tan sencillos como funcionales, a los que revisten ese buen tino melódico que comentaba. El mismo brillo que alimenta, sin ir más lejos, al mismo “Travellers To Nowhere” de Legacy Of Brutality.

La labor de Nefta no podría ser más correcta de tanto en cuanto extrae lo mejor del quinteto sin querer erigirse en protagonista. Algo que salta a la vista, o mejor dicho al oído, a través de esta “Never Again”, donde de nuevo el buen gusto melódico de Borja y Abel se hará patente. Hay un solo, o más bien una serie de solos, adornando todo el tronco central. También un buen trabajo en lo que a construcción de coros se refiere. Laura más acompañada que nunca aquí, si bien siento que la letra se me queda algo rácana y, por tanto, repetitiva. Sea como fuere por ahí aprecio igualmente buenos cambios de ritmo y a unos Pau y Jorge del todo compactos y precisos.

Pero qué duda cabe que es un tema como “Your Doom” el que verdaderamente da la medida de una banda como esta. Partiendo de su elegante intro y apostando por la vena más melódica de la banda, quiebra de manera brusca hacia un metal nervudo, a puro doble bombo, donde las voces se multiplican y adivino a escuchar los registros de Gin y Abel acompañando a Laura en tareas vocales. Algo que amplifica, y de qué forma, el alcance de este tercer corte. También la repentina pesadez que precede a la inevitable ración solista. Muy elegante esta, en cierta rima con aquél prólogo, y que dará pie a un epílogo con Aneuma en su encarnación más nervuda. De mis favoritas de este “Venom”.

Bastan unos pocos acordes dentro de “Guide Them To The Light” para reconocer a la banda que está detrás de esta cuarta entrega, y que me recuerda a muchos momentos de “Castaway Of Chance” o “Fall Apart” del debut. La banda avanza aquí a medio gas, con un groove más marcado y una construcción clásica, edificada sobre los habituales contrapuntos entre estrofas y estribillos. El corte no obstante dará un giro en su tronco central, para acoger la ensalada solista sobre un heavy metal de formas muy clásicas. Ni mucho menos me desagrada pero a ratos siento que merecía algo más de desarrollo.

Aneuma nunca habían sonado tan pesados ni tampoco tan atmosféricos como lo hacen en esta “Frozen”, otra de las composiciones capitales de este nuevo trabajo. Por lo diferente que resulta a todo cuanto hayan hecho antes, por ese poso más melancólico que a ratos la atraviesa y finalmente por ese bien trenzado crescendo que la recorre. Esos riffs más pesados dejan la sensación de que funcionarán como un reloj en directo, los solos puede que se encuentren entre los mejores que hayan grabado nunca y, si he de ponerle un pero, al epílogo se le podría haber añadido alguna pulsación más. Con eso y con todo otra de mis favoritas.

Chain Reaction” ofrece una versión más sencilla desde el plano gramático, que compensan con un estribillo repleto de gancho, de los que entran a la primera, y que lleva todas las de ganar de cara a un nuevo e hipotético videoclip. Es su fórmula de siempre, contraponer el agrio registro de Laura a las buenas melodías de Borja y Abel, y de ahí que la cosa funcione así de bien. Habrá quien eche en falta algo más de riesgo, sí, pero cabe recordar que el disco venía precisamente del corte más diferente de todo el tracklist.

Hablando de contrastes, los que salen a relucir a través de “Circles Of Fire”. Un corte a ratos pesado pero cuya estructura no podría estar más ligada al metal de los ochenta. Su riff es pegadizo como pocos dentro de “Venom”. Asimismo sus estrofas, más desnudas ahora, vienen no obstante acentuadas por el bajo de Pau. Siento que es un corte más llamativo en lo tonal que en lo gramático, pero aún así disfruto del ambiente más diferente en el que la banda se instala aquí. Junto con “Frozen” lo más diferente de este segundo álbum.

Cierran con el tema título “Venom”, una pieza de heavy metal clásico y voz rota donde aprecio un interesante juego entre canales y docenas de solos y melodías que deberían hacer las delicias de todo buen fan del género. Pero más allá de pequeños trucos de producción, la encuentro una composición compacta y diversa, con su habitual buen pulso melódico, la gravedad de registros y, en definitiva, todas las aristas que a día de hoy definen a una banda como esta.

Recuerdo que “Climax” me gustó en su día a pesar de que se me desinflaba conforme transcurría por lo que vendría a ser su cara B, que es algo que no sucede en este “Venom”. La banda parece ahora más seria y decidida, afianzando la propuesta inicial pero sin miedo a explorar nuevos territorios, pienso especialmente en “Frozen” pero también en “Circles Of Fire”, sin que estos alcancen a distraer del todo el foco. Porque cuando juegan a ser los Aneuma que ya conocíamos salen igualmente triunfadores, véase la riqueza de “Your Doom”, otro de los grandes aciertos de este nuevo trabajo. Puede que a “Never Again” le pese su condición de single, no obstante el resultado global viene a situarse, pienso yo, un par de escalones por encima del debut. Era lo que muchos les pedían y es lo que han hecho.
Texto: David Naves