Reseña: Killdozer «Merciless Violence» (The Fish Factory 2026)

Facu y David en guitarras, Leo en baterías, Gonzalo al bajo y Ángel en voces conforman Killdozer, quinteto sevillano de rugiente thrash metal, y que acaba de editar vía The Fish Factory su segundo largo “Merciless Violence”, producido por la propia formación sevillana y con Leo Peña (Jotunstudio) encargado de grabación, mezcla y master.

怒る (Okoru)”, con colaboración a las teclas de Valeria Gassol, ofrece una pequeña dosis de calma antes de que los chicos desaten la tormenta. Sin obviar un (pienso que indisimulado) deje a unos Slayer del “South Of Heaven”, todo desemboca en un tema título, “Merciless Violence”, que desde luego viene a hacer honor a su nombre. Violencia despiadada la que proponen aquí, con un registro, el de Ángel, lindante con el metal extremo. Directos y sin ataduras, bordeando el speed metal más cerril y acelerando camino de estribillos. Me funcionan esos engarces entre las distintas partes. Riffs concisos, sin complicaciones pero con gancho. Es después que la banda equilibra ese nervio con un avanzar más pesado, más thrash, para desembocar en un buen primer solo de guitarra. Receta clásica, qué duda cabe, pero de lo más funcional.

Apostada en ese thrash más pesado, destilando un groove más marcado, “For Your Nation” hace por extraer la cara más técnica del quinteto. Tanto en esa pesadez inicial como en esas andanadas más violentas de las primeras estrofas, con ese aire a los primeros Dark Angel. Brama Ángel al micro, pero si alguien brilla sobremanera aquí es Leo Losada. En la velocidad y también en los cambios de ritmo, me parece que está trazando una línea de batería no poco hábil. La producción de su tocayo es todo lo orgánica y sucia que cabe esperar de un álbum de thrash como este. Incluso caben pequeños dibujos de Gonzalo desde el bajo. Directa e intrincada a la vez, culminada en una sección solista de lo más pintona. Pesadez del prólogo al margen, son casi seis minutos de agresión sin descanso. Bien trazada y, pienso, mejor ejecutada si cabe.

Después llega “Concrete”, corte más extenso de los ocho, y que parte desde un prólogo, reposado y tranquilo, que no le anda muy lejos a los ídem de unos Metallica post “Death Magnetic”. La banda opta ahora por una mayor calma, con el bajo de Gonzalo altísimo en la mezcla. Tras ese metal más apaciguado, surgen por igual el Ángel más grave y los Killdozer más directos y rotundos. Incansable Leo tras baterías y una buena construcción de esas primeras estrofas. Por contra, pueden no ser estos los estribillos con más gancho de todo “Merciless Violence”. Lo que no les falta, en cualquier caso, es la obligada carga de agresividad y, sí, violencia. De ahí en adelante me agrada cómo conjugan una vena más próxima al speed metal con su habitual thrash zapatillero. La sección solista, nada comedida y que parece conducirse sobre un cierto caos, en cierto modo me recuerda al tristemente desaparecido Jeff Hanneman. No da nombre al disco pero, desde luego, pasa por ser la composición más ambiciosa del mismo.

No Salvation”, en cierto modo, resulta más terrenal, algo más ordenada. David y Facu están trazando riffs con gancho en esas tempranas estrofas, que vendrán a contrastar con otros más veloces en estribillos. Un clásico juego entre nervio y pesadez, bien equilibrado y con toda la pinta de funcionar como un tiro en directo. Otro solo, lejano de cualquier viso de cordura, acoge su tronco central. La sorpresa llegará en el epílogo: el cambio de idioma, el contraste entre voces y ese groove nada disimulado. Llamativo, cuanto menos.

Call Of The Void”, que “怒る (Okoru)” al margen pasa por el tema más rácano de los ocho, propone, claro, a los Killdozer más directos. Más intensos que rabiosos en estrofas, llevados siempre por la firme batería de Leo Losada. El trazo, con el (estupendo) solo colocado en el corazón mismo de la composición, de nuevo puede pecar recurrente, máxime tratándose de un álbum de thrash metal. No esconde, de todos modos, la eficacia de sus riffs ni ese registro en voces (a ratos) un tanto más limpio. Puro nervio sevillano.

No cambia mucho el cuento para esta postrera “The Black Cell”, pero ayuda el que venga apoyada en una gama riffera con tanto gancho y pegada. Hay voces muy encabronadas aquí, eficaces cambios de ritmo y partes a puro blast beat. Un corte apenas por encima de los cuatro minutos pero capaz rebelarse como una composición diversa aún en ese discurso tan directo y frontal. El buen solo que ocupa su tronco central, me resulta la guinda perfecta. Me gusta la forma que le dan a esas exhibiciones solistas, máxime en unos tiempos, lo he dicho muchas veces, en que parece premiarse el solo breve y contenido. Killdozer, en esto como en otras tantas cosas, parecen jugar a la contra.

La final “Hell On Wheels” cierra desde un prólogo tranquilo, calmado, que bien podría recordar a los Pantera más bajos de revoluciones. Luego y toda vez la distorsión lo inunda todo, esta octava entrega se descubre como otro de esos cortes atractivos desde el papel. Diverso en cuanto a ritmos, tejido entre riffs que fluctúan entre el groove y la pesadez para desembocar en un mayor nervio. Todo ayuda a construir otro corte llamativo, que lo mismo me recuerda a Anthrax en esas partes con el bajo altísmo en la mezcla que a unos Exodus (eras Rob Dukes). Una despedida en la que queda la impresión de que la banda ha disfrutado como nunca.

En uno de los discos de thrash estatal más cerriles que han alcanzado estas líneas, y a día de hoy ya son unos cuantos, Killdozer han hecho y no poco por plasmar toda su sapiencia técnica. Está presente en muchos de los riffs sobre los que construyen las canciones. También en unos cuantos solos. Por contra, cierto es que hay temas de trazo algo predecible. Pero cuando se atreven a buscarle las cosquillas al género, aciertan con cortes como “Concrete” o “For Your Nation”. Voces rabiosas, el pequeño guiño crossover de “No Salvation” o esa dupla inicial tan resultona. Un álbum tan sutil como calmar un incendio derramando barriles de keroseno.

Texto: David Naves

Agenda: Terminal Violence + In-Sanity en Avilés

El próximo 20 de diciembre el avilesino Paseo Malecón acogerá la parada en Asturias de Terminal Violence, una de las grandes referencias en la nueva oleada de bandas estatales de thrash metal. Inmersos en la gira “Moshocalypse Tour”, presentarán su último álbum hasta la fecha «Moshocalypse» editado en noviembre del pasado 2024. La parada contará con la formación local In-Sanity como invitados, que regresan a la sala apenas 15 días después de compartir escenario con  Javi «Paxta» Navarro.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/es/events/terminal-violence-brutalfly-en-sala-paseo-malecon-aviles

Apertura de Puertas: 21 horas
Concierto: 21:30 horas

Reseña: Krypticy «The Non-Return» (Violence In The Veins 2024)

Es el segundo largo para los chicos de Krypticy tras debutar en 2014 con el Ep “Necronomicon” al que siguió un primer álbum de nombre “Hideous Being” en 2020. Thomas Schenk (bajo y coros), Pancho (batería), Sergio Álvarez (guitarra) y Álex Warrior (guitarra y voz) componen una formación que entrega ahora un “The Non-Return” grabado y masterizado por José María Tornay (Metalize, Rebel Souls) en los Wave Nation Studios. Adornado por el arte de Cardaver Art (Ancestral, Intolerance, Slaughtercult, Dismortus…) vio la luz el 22 de julio del pasado 2024 vía Violence In The Veins.

Ni introducciones ni pompas de ningún tipo. “Infected Pharaoh” demuestra pronto las buenas hechuras que posee el disco en cuanto a producción, destilando un sonido claro y equilibrado, con fuerte presencia de un bajo que crepita solidario a las punzantes guitarras de Álex y Sergio. Me gusta el riff que acompaña a las estrofas. También la tensa y cuidada línea de batería de Pancho, velocísima tras los primeros versos, y que marca el ritmo de unas partes rápidas que me recuerdan, a ratos, a mis paisanos de Legacy Of Brutality. Death metal descosido pero no exento de técnica, que conjuga velocidad y pesadez y al que remata un llamativo solo de guitarra en su tramo central para un más que interesante arranque.

Hypatia’s Heresy” no se desliga en gran medida de las mismas directrices pero vendrá a apoyar su arranque en uno de los riffs más redondos, también más memorables, de todo el largo. Contribuye crear un corte que, aún dentro de lo aguerrido de la propuesta, muestra un gancho innegable. En esa encarnación a medio gas pueden surgir ciertos patrones que me recuerdan a los polacos Vader. Por ahí me gusta el doble juego vocal que proponen aquí los malagueños. Y aunque el solo que irrumpe en su parte central no llame excesivamente mi atención, sí que lo hará esa vertiente más rota y pesada que irrumpe tras él.

Ha querido la casualidad que hace apenas unas semanas saldaba por fin mi cuenta pendiente con uno de los slashers más celebrados, no otro que “Texas Chainsaw Massacre”, que sirve de telón de fondo para que Krypticy entreguen su cara más frenética, adoptando aquí y allá un vértigo casi más propio del death grind al que adornan ciertos audios extraídos directamente del film de Tobe Hooper. Hay otro buen solo camino de un epílogo donde el cuarteto conjuga su metal más veloz con ritmos más marciales. Un corte que acierta a la hora de conjugar sus distintas influencias sin perder el nexo común que la une al resto de “The Non-Return”.

The Void” puede llevar al engaño con una gama riffera a la que encuentro algo por debajo del resto del álbum. Por contra, ofrece una serie de cambios de ritmo, también de detalles técnicos, que demuestran el buen nivel que poseen los chicos en cuanto a ejecución. Pancho está tremendamente ágil (y hábil) a la hora de amalgamar las muchas capas de las que consta esta cuarta entrega. El contrapunto que precede al solo, que bordea (sin rozar) el slam deja paso a otro buen detalle solista. Al final otro corte con personalidad dentro del disco.

Como personalidad tiene ese arranque al bajo de “The Water Street Butcher”. Schenk se escabulle después bajo la mezcla y junto con Pancho vuelve a trazar otra más que interesante base rítmica. Hay riffs que, en las partes más veloces, me recuerdan a Suffocation, y que la banda conjuga con alguno de los momentos más atmosféricos de todo el disco. Pienso que las partes más pesadas, que irrumpen a cuentagotas en la composición, y que bien me podrían recordar a unos Cannibal Corpse, merecían algo más de espacio. Sorprende finalmente el pequeño solo de bajo que Schenk dibuja durante el epílogo. Un corte que, sin desagradarme, si que tengo la sensación de que merecía una duración algo mayor.

Todo mientras que “UGH!” pasa por ser la entrega más escueta del disco. Tres minutos y medio con la banda mostrando virulencia y agilidad a partes iguales. Vuela Pancho en baterías sobre una gama riffera que me ahora me agrada en gran medida. Y aunque sea un corte descosido, feroz incluso, tampoco se puede decir que la banda lo construya de un modo lineal. Ni mucho menos. De hecho su prólogo podría ser fácilmente uno de los más llamativos de todo el largo. Álex Warrior declama con suma fuerza estas estofas. Sin embargo no resulta en exceso complicado seguir los distintos versos que componen la letra. Tan fugaz como entretenida.

En “Krypticy” la banda resulta todo lo leal al género que corresponde a un tema homónimo. Pero hay algo en la forma de afrontar las distintas estrofas por parte de Álex que acerca esta penúltima entrega a las fronteras del brutal death. Curioso por otra parte, pues no deja esto de ser una propuesta más afín al death más clásico. Salta a la vista en esas partes más atemperadas y oscuras, que tanto me recuerdan a unos Morbid Angel del “Covenant”. Estupendo el solo que colocan a continuación, con la producción de Tornay entendiendo al dedillo el tono buscado por la banda. Estupenda.

El cierre “Virgins Recently Fucked Sacrifice” es puro Krypticy. Parte además de uno de los prólogos más descosidos y violentos de todo el largo para desde ahí transigir hacia un death metal feroz y efervescente, con Pancho dejándose la piel en una línea de batería que apenas dará descanso. Me gustan esas melodías que acompañan a la voz de Álex. También cómo el bajo de Schenk acentúa esos contornos más melódicos. Tan delicada como calmar un fuego con gasolina. Honesto y brutal cierre.

Pocas sorpresas en el segundo largo de los malagueños. También y como dije por ahí atrás, muy pocas dobleces. Los chicos tienen claros sus propósitos y este “The Non-Return” bien debería hacerles subir algún que otro escalón dentro de nuestra cada vez más fértil escena extrema. Un álbum bien producido y que cuando brilla, pienso en cortes como el que da nombre a la banda u otros como “The Void” o la final “Virgins Recently Fucked Sacrifice”, lo hace a muy alto nivel. Mi más sincera enhorabuena.

Texto: David Naves

Agenda: E-Force + Terminal Violence + Brutalfly en Langreo

Tras superar los inevitables trámites burocráticos el centro social autogestionado La Kuadra, sito en Barros (Langreo) arranca su programación de música en directo por todo lo alto. El próximo sábado 25 de mayo acogerán el concierto que ofrecerá el combo francés E-FORCE capitaneado por Erik Forrest al que muchos recordarán tras su paso por los legendarios VOIVOD. Como nota digna de mención Erik ha colaborado en «Beyond The Veil«, próximo trabajo de estudio de Totengott.

Compartirán tablas con los thrashers catalanes Terminal Violence que llegarán a Asturias tras varias fechas abriendo para Angelus Apatrida y preparando su próximo paso por el Barcelona Rock Fest y el infatigable trio Brutalfly que hará una pausa en la confección de su próxima obra de estudio para retomar la actividad en directo.

Apertura de puertas 17:30 horas e inicio de los conciertos a las 19:30 horas. La recaudación será íntegramente para las bandas.