The Wizards: Fin Del Camino

Tras 12 años de trayectoria los bilbaínos The Wizards anuncian el fin de su actividad. A través del siguiente comunicado se despiden y convocan a sus seguidores a acudir a los últimos 3 conciertos de su agenda para ofrecer el mejor adiós desde su habitat natural, el escenario.

Doce años después, esto toca a su fin. Nuestras diferentes agendas personales, laborales y familiares nos impiden continuar con esto de la manera adecuada. Así que quisiéramos agradecer a toda la gente que durante más de una década nos ha seguido, apoyado y mostrado su cariño de una u otra manera. Ha sido un viaje increíble de principio a fin. Tenéis aún 3 últimas oportunidades de vernos en directo. Gracias a tod@s, os queremos.

Las últimas citas con los autores del sobresaliente «The Exit Garden» son el 22 de agosto en el festival Igualada Rock City (Barcelona), el 6 de septiembre en el festival Rock La Púa (Jaén) y finalmente la despedida el 27 de septiembre en el 15º aniversario del Skulls Metal Bar en Bilbao. Desde H.M.B. albergamos la esperanza que finalmente no sea un adiós definitivo y podamos volver a disfrutar del combo sobre un escenario.

Crónica: Festival Vidiago Rock (Sábado 3/5/2025)

Segundo round del Vidiago Rock, éste con las descargas de  Grippers,  Weak,  The Wizards,  The Movement y  Aneuma. Jornada sabatina que incrementó el número de fieles y vino a desarrollarse sin grandes percances excepto por el hecho de que, por una vez y sin que sirva de precedente, llegamos tarde al recinto. Para cuando atravesamos la puerta, arriba del escenario encontramos al cuarteto punk madrileño Grippers. Un punk el suyo muy a la británica, o quizá me sugestione la camiseta de GBH que lucía la bajista y voz Rachel, que pareció hacer las delicias de eso que antes llamaban “el respetable”.

En el poco rato que les pudimos ver me gustó esa actitud, tan inherente al género, pero también la energía que derrocharon. Qué mejor manera de arrancar la tarde del sábado, aún cuando la suya es una propuesta bastante alejada de la música que tengo por costumbre escuchar. Me agradaron lo suficiente como para esperar un encuentro en mejores condiciones en un futuro. ¡Prometo hacer los deberes!

De la capital del estado venían también los chicos de Weak. El suyo resultó un punk más a la americana, teñido por una cierta melancolía en sus líneas de voz, y que en cierto modo vino a contrastar con el sus convecinos. Las propias Grippers disfrutaban del set en primera fila. Lo cierto es que en lo que a mí respecta, me costó conectar con la banda. No así a un Vidiago que dispensó movimiento y buenos bailes al cuarteto. Pero al final no es el suyo el estilo al que más acostumbrado tengo el oído y se notó.

Hay cortes con una pizca más de nervio. El sonido, enlazando con la jornada del viernes, no pudo ser mejor. Lo cierto es que la banda irrumpió bien engrasada por la localidad llanisca. Y a falta de convencer a los miembros de esta casa, ya digo que una buena porción del público disfrutó de lo lindo con ellos. Supieron mantener mi atención pero, sin que ello vaya en menoscabo de sus esfuerzos, es cierto que fueron poco a poco perdiendo parte de mi interés.

Si lo que importa es la costumbre, es cierto que el oído está más habituado al particular heavy metal de los vascos The Wizards y su fantástico “The Exit Garden” del pasado año (reseña). Era nuestro tercer encuentro con ellos desde la edición del álbum en cuestión y los bilbaínos desde luego no decepcionaron.

Y fíjate que en las primeras estrofas de la inicial “The Exit Garden” vi algo justo de voz a Ian Mason. La banda que comanda, no obstante, estaba tan engrasada como se esperaba. Las SG de George Dee y Phil The Pain, el Rickenbaker de Count Baraka, todo viene a casar con la impronta retro (vintage que se dice ahora) del quinteto. Y ellos, a bordo de uno de los mejores sonidos de todo el fin de semana, supieron saciar nuestra sed. “Full Moon In Scorpio”, de hecho, extrae su mejor versión en lo técnico. Su inequívoco cambio de ritmo cayó de pie en Vidiago. Hubo moderado movimiento entre la gente. A algunos les costó entrar en calor.

No así un Mason que fue mejorando prestaciones con el correr de los temas. De hecho para “Oniros” diría que está dando una versión más que óptima de sí mismo. Su figura siempre inquieta sobre el escenario contrasta con la cierta quietud de sus compañeros. Una quietud que no logra esconder el pedazo de músicos que son. El excelente momento que atraviesan. Aquí tanto el solo primero como el puente más alucinado después brillaron de lo lindo. La banda tuvo tiempo igualmente de recuperar “Curse Of Hecate” de su álbum homónimo de 2015. Y nuestras cabezas se agitaron a placer con la siempre eficaz “Holy Mountain Mind”. Antes Mason había ironizado sobre cual era el mejor equipo de la región (“¡El Caudal!”) y demostrado que no hay audiencia que se le resista.

Pero si hubo un corte que me agradó sobremanera el sábado, ese fue “Crawling Knights”. El inicio tranquilo. El gran trabajo de guitarras que George Dee y Phil The Pain ofrecen después. Todo a bordo de un sonido tan cristalino como potente, cómo crujía el bendito Rickenbaker aquí, donde fue quedando la sensación de que estamos ante una banda llamada a hacer grandes cosas. Lo cierto es que la gente se arrancó por palmas en “Halftones To Eternity”. Y la pareja guitarrera de The Wizards respondió doblándose con una seguridad y un feeling por poco inconmensurables. Era el tramo final del set y Mason, ya descamisado, se vaciaría en consecuencia.

No faltó el ya clásico chascarrillo del propio frontman sobre el merchan y las sustancias de dudosa legalidad, pero tampoco el recuerdo a la organización del Vidiago por haber contado con ellos. Tras la estupenda y siempre vibrante “Equinox Of Fire” pediría el propio vocalista que nos acercáramos, que se venía la última canción del set. Hubo aún un buen solo con el pie al wah en “Calliope (Cosmic Revelations)”. Precisamente en el solo correspondiente a la más pesada “Stardust”, Mason acaba de rodillas ante la pantalla de George Dee. Baja después a ofrecer alcohol a las primeras filas. Sesenta minutos justos de set y una formación que no hizo prisioneros a su paso por Vidiago. Tremendos.

Muchos, puede que una gran mayoría, no éramos conscientes de la que se nos venía encima con el trío danés The Movement. Su estética mod contrasta con el fuerte alma punk de sus canciones. Banda comprometida como pocas, pasó por Vidiago sin dejar a nadie indiferente. Ángel Cueli ya había avisado en la presentación de lo que eran capaces y los chicos, desde luego, no defraudaron.

Lukas Sherfey, guitarra y voces, Alexander Page en baterías y Sebastian Page al bajo forman la inquieta, también comprometida, alineación de los daneses. Y desde el primer momento no dan respiro. Sebastian acompaña en coros, se arrastra por el escenario (las rodilleras eran por algo), salta desde el bombo de la batería, reta al público… fue el punto focal del trío y desde luego que en Vidiago se vació de lo lindo. Por allí se colaron pequeños speechs de Fidel Castro, de Charles Chaplin en “El Gran Dictador”…

Lo efervescencia tanto en lo físico como en lo gestual de Sebastian puede distraer a veces. Lo cierto es que cuando llegó el turno de sacar algo de músculo en cuanto a técnica, Sherfey se destapó con algún que otro solo de mérito. Sudó de lo lindo la voz de The Movement, que no abandonó su look inicial así el sudor cayese en cascada. A buen seguro se les puede acusar de que casi todas su canciones se parezcan, ahí radica su secreto que dirían Los Petersellers, pero en ningún caso de que dejaran hasta su último aliento en Vidiago. Los oés a su país de origen que les dispensó el público al final del set pueden ser el perfecto resumen de lo vivido durante el tiempo que estuvieron sobre el escenario. Una más que grata sorpresa.

Es cierto que les teníamos muy recientes. Pero sola la promesa de algún tema nuevo en su setlist nos convencía de sobra para aguantar en Vidiago hasta las últimas consecuencias. Segundo show con Jane a cargo de las cuatro cuerdas (cinco, a fuerza de ser precisos) y una banda que sigue con la flechita para arriba.

Y que como viene siendo habitual arranca desde la intro para enlazar con “Your Doom”. Esos coros iniciales de Abel, tan esquivos otras veces, sonaron claros y diáfanos en Vidiago. Una vez más el sonido iba a ser redondo, si bien pequeños acoples enturbiaron el correcto desarrollo de los asturianos. Laura, su micrófono esta vez con cable y ya es raro, volvió a mostrar ese carácter verdaderamente volcánico que la caracteriza. Luciendo el mismo emblema con el que terminara hace unas semanas en Gijón (cuánta razón), comandó al quinteto con pulso de veterana. Abel nos mandaría al suelo. Que tiene sentido pues la banda enfrentó luego “Break Out From Hell”.

Tengo la impresión de que “Flesh & Bone” se quedará en sus setlists durante largo tiempo. Su riff se pega como pocos de entre su catálogo. Si además Laura extrae ofrece una interpretación tan dinámica en lo físico, como rotunda en lo vocal, pocos peros caben. La propia frontwoman de origen luarqués pediría entonces luces rojas para “Guide Them To The Light”, de aquél “Venom” que en marzo cumplía su primer año de edad. Y aunque algún acople vino a hacer de las suyas aquí, Borja dibujó otro solo marca de la casa. Dedicada por Laura a Jaime de Burial Records, que había alcanzado la cincuentena durante la semana, “Never Again” extrajo la versión más completa del aparentemente infatigable batería Jorge Rodríguez.

Fall Apart” deja entonces uno de los gritos más desgarrados que le haya oído a Laura Alfonso. Y fíjate que, a día de hoy, han sido unos cuantos. Desde que inaugurara aquél debut de 2022 uno de los cortes que mejor les funciona en directo. Otro tema apertura, en este caso “Yell To The Sky”, y Jane ya parece como si llevase desde el primer día dentro de la disciplina de Aneuma. En muchas fases del show arrimada a la batería de Jorge, pero siempre segura, risueña incluso, pese al poco tiempo transcurrido desde su entrada en la banda. Y sé que insisto mucho en esto, corriendo el riesgo de ser pesado, pero en una escena cada vez más artificial (o artificiosa), siempre es un gusto encontrar formaciones tan orgánicas como esta.

En “Tear Down The Walls” incluso se permiten el lujo de sacar algo más de pecho en lo que a puro despliegue técnico se refiere. En esto no fallan Abel y Borja. “Chain Reaction” produce efectivamente una reacción, un corte tan sobrado de gancho como efervescente en cuanto a solos. El propio Borja había doblado en coros a Abel aquí. Y hablando de solos, sobrevino entonces el del batería Jorge Rodríguez, quien a solas buscó equilibrar velocidad con un cierto enganche con el público. Regresó la banda al completo para “Circles Of Fire”, otra de esas que parece siempre cae de pie, de nuevo con Borja doblando en coros. Entrado ya el tramo final del set, no se resentía la voz de Laura, aún cuando no era poco el esfuerzo acumulado hasta aquél entonces.

Faltaba un tema apertura, en este caso “Light The Torch Of Strength”, y de nuevo me sorprende el hecho de dejar el que es (hasta la fecha) su corte más violento para el tramo final. Jorge se vació de nuevo y el quinteto ofreció así su cara más letal. Los setlists de Aneuma han ido ganando en diversidad con el paso de los discos y se nota. El final, “Creatures”, incluso produjo algún (tímido) circle pit. Fue el colofón a dos días de buen ambiente y mejor música…

… de nuevo con el equipo de Heavy Metal Brigade presente. A una hora de casa pero como en familia. Muchas caras conocidas, arriba y abajo del escenario, y unos cuantos nuevos recuerdos en la memoria. Un festival con un ambiente casi familiar, que tiene muy claro que en la variedad está el gusto y que supo escoger propuestas que abarcaron desde el punk al heavy metal pasando por el stoner o cualquiera que sea la etiqueta que os parezca correcta para una banda como Aneuma. Salvo tragedia, volveremos en 2026.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Vidiago Rock el trato dispensado a lo largo de ambas jornadas, las facilidades dispuestas en favor de la elaboración de esta crónica y la compañía a la mucha buena gente con la que departimos a lo largo del fin de semana. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Festival Unirock (Puerto de Vega 24/8/2024)

Treinta más diez años no los cumple uno todos los días. La asociación Unirock quiso darse el gusto esta vez de contar con Blister para la sesión vermú, además de Last Days Of Eden, The Wizards, Dixebra y Aneuma para una cita a la que de ningún modo queríamos faltar. Como no quisieron decenas de fans llegados de todos los rincones de nuestra geografía para formar parte o simplemente disfrutar del habitual tributo al rock que itinera por las preciosas calles de Puerto de Vega. De todas las procesiones que se nos ocurren, con mucho nuestra favorita. Llega a pensar uno qué más se necesita para que a alguien se le encienda la bombilla y declare al evento Fiesta de Interés Turístico Regional. Que ya va siendo hora.

Porque el buen ambiente que reina se respira nada más uno se baja del coche y pone pie a tierra. El empeño que la organización pone además en meterle el gusanillo del rock a los más pequeños, esa fantástica idea que es el Taller Infantil, no deja de ser otro de los muchos vértices sobre los que pivota un festival que es algo más que un festival. Una fiesta que es más que una fiesta, y que hermana a grandes y pequeños en una pasión que es el rock and roll.

Comida de empresa mediante y en compañía de la buena gente de Piratas de Libertalia, llegamos justo a tiempo para comprobar las evoluciones del tributo en el Campo L’Atalaya, donde un Pelayo a las voces nos deleitaba con “Phobia” de Kreator. En la distancia me pareció divisar a Borja García (Perpetual, Host) y Pedro Pravia en guitarras. Ahí precisamente es donde radica la particular idiosincrasia y lo que hace tan especial a esta curiosa procesión: músicos de todo signo y origen compartiendo escenario en honor de sus temas favoritos. Muse, Iron Maiden, también Lenny Kravitz, o The Police desfilan sobre el pequeño camión que hace las veces de escenario. Todo cabe y lo que manda, por encima de todo, son las ganas de pasarlo bien.

Obras mediante, el escenario del Unirock se trasladaba en esta edición al mismo Parque Benigno Blanco donde se viene celebrando el otro gran evento de la asociación: nuestro querido Perversiones. Hacia allí procesionaríamos con vistas a reencontrarnos, iba siendo hora, con los sinfónicos Last Days of Eden.

Una banda que acudía a la cita ya con Dani G. y Lady Ani como únicos miembros supervivientes de la formación que grabara “Butterflies” allá por 2021. “Abracadabra” marca el arranque de un show que saldría adelante no sin inconvenientes. Percances que, a este punto y dado lo remozado de la formación, quién más quien menos supo tolerar y ser consecuente. Porque lo cierto es que no era poca el público que se agolpaba frente al escenario principal. “The Garden” y su fuerte presencia sinfónica nos trasladarían a unas aguas más tranquilas donde Dani G. entregaría uno de los mejores solos de la jornada.

Queen Of The North”, gaita mediante, se abriría paso para descubrir a los Last Days más festivos. Y aunque el sonido, al menos en la parte más cercana al escenario, no fuese el mejor, el setlist iba dejando como rastro la propia diversidad que la banda aglutina en sus composiciones. Metal, folk, arreglos orquestales, todo parece tener cabida dentro de su ágil propuesta. Pero ya digo que no sería la cita más fácil para ellos. Hubo incluso alguna entrada en falso, que Lady Ani justificó con un problema en el circuito interno. Los duendes del directo y los dichosos “in ear”. En cualquier caso y cuando la banda encarrila su mejor versión, emociona con “Abandon”. Y es que la propia vocalista comentaría que perdieron a su Trasgu hace apenas dos meses, con todo lo que ello implica.

Pero la vida sigue y la música con ella. Y música y nada más es lo que brindan en la instrumental “Traxel Mör” para introducirnos de pleno en un tramo final del set no exento igualmente de percances. Antes, no obstante, “The Secret” revelaría el mejor sonido de la jornada para la renovada formación asturiana. En “The Journey” arrancarían de nuevo en falso. Que dado lo festivo y alegre de la composición, buena parte del público pareció no darle mayor importancia. “Silence”, con Ani acompañando el estribillo con la habitual lengua de signos, me dio la impresión de ser uno de los cortes que más ha crecido con el paso del tiempo. Una cita complicada que supieron sacar adelante tirando de carisma y tablas. Con ganas ya de saber qué depara el futuro al combo astur.

Sabíamos de cómo se las gastaban los chicos de The Wizards en las distancias cortas, aquél viaje relámpago a tierras leonesas en el mes de mayo (crónica). Por eso había ganas de ver cómo de bien se defendían en un escenario al aire libre. Marcan justo las diez los relojes cuando los vascos la emprenden con esa tremenda “The Exit Garden” que abre y titula su último álbum. Un trabajo que, si os gusta el heavy metal con retazos doom y stoner y aún no habéis escuchado, desde luego estáis tardando.

Porque la banda ha labrado un cancionero de muchísimos quilates. Su propuesta, en relación a los precedentes Last Days Of Eden, no podría resultar más antagónica. Son los bilbaínos un combo orgullosamente orgánico en su ejecución. Con un Ian Mason desatado al micro, rebosante de carisma tras sus gafas negras, se mostró una vez más como el mejor frontman posible para una banda como esta. Encadenando con “Full Moon In Scorpio”, The Wizards vendrían en Puerto de Vega a dar su mejor versión.

Y es que ya digo que para quien guste de heavy / hard a la vieja usanza, con un olor a Black Sabbath salpicado de pequeñas motas graves y alucinadas, son una banda ineludible. “Eskerrik asko, acercaros, que no mordemos” exclamaría Mason. No decepcionaron las buenas gentes del Unirock, uniéndose a las primeras filas para dejar que la fiesta se desatase en Puerto de Vega. Y es que vimos mucho baile y agitación en las cercanías del foso de fotógrafos y no era para menos. En especial durante una “Oniros”, mira que el riff me sigue recordando a los primeros Ghost, y en la que George Dee dibujaría uno de mis solos favoritos del set.

“Somos de hablar poco” había dicho Mason, quien no obstante no quiso dejar pasar la ocasión de agradecer a la organización el haber contado con ellos. Bromeó incluso con el merchan: “podéis comprar cd’s, casetes o camisetas para que luego nos lo gastemos todo en drogas. O nos podéis comprar droga directamente”. Anécdotas al margen, es indudable que la banda sonaba como un verdadero cañón, la gente se lo pasaba en grande y en estas que atacan la que puede ser fácilmente mi favorita del último álbum, no otra que “Holy Mountain Mind”, y ciertos problemas de sonido al poco dan al traste con uno de los puntos álgidos del set, por no decir que con el set entero.

En momentos así, en lo rápido que se solucionan pequeños inconvenientes, es donde un evento como este demuestra su valía. Mucha experiencia y también mucho empeño en que todo se desarrolle de la mejor manera posible. Un año más, vaya nuestro agradecimiento a todos ellos.

Huelga decir que los problemas, que los hubo, en ningún caso amilanaron a los euskaldunes, que peleando contra los dichosos duendes del directo, ofrecerían una revisión aún más alucinada y poderosa si cabe de la estupenda “Crawling Knights”. El cierre con la extensa “Stardust” extasió con otra gran dosis de heavy metal a la vieja usanza, atravesada por uno de sus riffs más redondos y con Mason juntando manos con un peque de las primeras filas. Esos pequeños detalles que siempre suman. Son una apisonadora, disponen de un repertorio realmente arrollador y todo lo que no sea que sigan creciendo nos extrañará en gran medida. Portentosos.

Y Dixebra… es que Dixebra son para echarles de comer a parte. Sus shows tienen tanto de fiesta como de reivindicación. Y es verdad que su sonido, que amalgama influencias bien escogidas de entre el folk, el punk, el ska e incluso el reggae resulta de lo más perpendicular a un medio como este. Sea como fuere, a nadie se le escapa que son una verdadera institución en la escena asturiana.

Pero una institución primero que funciona como un reloj, y segundo, que arrastra un montón de gente detrás. Y es que no éramos pocos quienes nos agolpábamos en las primeras filas pasadas las once y media para no perder ripio de Xune Elipe y los suyos. Cabe destacar aquí, no me perdonaría el no hacerlo, la tremenda labor de Gus Bocanegra a los mandos. Lograr hacer sonar así de bien a una formación tan amplia como esta (voz, base rítmica, gaita, dos guitarras y dos metales) está al alcance sólo de manos expertas y curtidas como las suyas.

Ente La Niebla”, que abre y titula su álbum de 2022 sería la encargada de dar el pistoletazo de salida a los asturianos. Ya digo que el sonido fue estupendo. Y, como creo que ya comenté tras nuestro anterior encuentro con ellos allá por octubre del pasado año (crónica), parece que el tiempo no corre por Xune Elipe. Sobre el escenario del Unirock volvió a derrochar energía y carisma casi a cada verso. Señaló pronto la bandera palestina que sobre uno de los monitores presidía orgullosa escenario. “Como diría el Gran Wyoming, siempre es buen momento para acordarse del genocidio el Gaza” dijo antes de seguir desgranando su último álbum, con la energía que les caracteriza, a través de “Soi”.

Para cuando entregan la bailona “Rompi’l Ritmu”, la fiesta es total en primeras filas. Dixebra, a fin de cuentas, es una banda que podrá gustar o no pero que siempre parece colmar a sus muchos fieles. A veces también a los más profanos como servidor. Unas cuantas horas después, mientras redacto esta crónica, sigo con el ritmillo metido en la cabeza. Qué invento la música, chaval. El set derrocha fiesta pero también compromiso, que demuestran a través de “Trece Claveles”, fácilmente otra de mis favoritas en esta parte inicial del directo.

De la más tranquila “Dime Cómo Ye” me agradó la forma en que guitarra y gaita se doblaron en el solo. “Tien que haber de tó en esta vida”, diría Elipe, “todavía queda gente que viene a ver música en directo y ver a xente tocar. Una buena tonada”, tras la que el bajista Javi Rodríguez pondría la voz cantante. No falta una reivindicación a lo largo del show. Sean las «6 de la Suiza» o la Oficialidá de la Llingua asturiana, Dixebra siguen pegados a eso que algunos llaman “la más rabiosa actualidad”. Aunque sean temas pretéritos quienes marquen la pauta en esta parte del set: “Merucu Xusticieru” o tirando aún más atrás si cabe, “Asturalia”.

Es sin embargo la más reciente “Esta Mañana” una de las mejor recibidas por la audiencia, con un estribillo, preciso como pocos, que se gritó a conciencia desde las primeras filas. Como bien se encargó Elipe de recordar, se cumplían ochenta años de la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial. Allí que estaba «La Nueve«, conocida también como la División Leclerc, y que entre otros integraban 150 republicanos españoles, algunos de ellos asturianos. Dicho todo esto “La Nueve”, de su más reciente trabajo, puso así la nota histórica en esta parte final del set.

Si eres de Asturias y cuentas con el rock entre tus preferencias, ya sería raro que a estas alturas “Mañana Fría” no haya entrado nunca por tus orejas. Dixebra tuvieron a bien contar aquí con Maxi de Fe de Ratas para uno de los momentos cumbre del set. Difícil que la piel no se erice aquí a poco que no hayas tenido amigo o pariente trabajando en alguna de las muchas minas asturianas. O simplemente seas alguien con una migaja de eso que llaman empatía. Y es que al final:

otru día mas que-y gano a la montaña…

Xune Elipe tuvo tiempo de bajar al foso de fotógrafos primero y de mezclarse con el público después. Benditos inalámbricos. Una vez allí mandó a todo el público al suelo. Y más tarde, de vuelta al escenario, entregó una “Nun Llores” más necesaria que nunca. Con “Yo Quiero Ser Gaiteru” llegarían las habituales presentaciones y con “Esto Ye Asturies” rubricarían otra gran noche para ellos. Lo dicho: gustos individuales al margen no solo pasan por ser una de las grandes instituciones de nuestra escena sino que, además, parecen atravesar un momento más que dulce. Per munchos años.

Cabe seguir haciendo mención al buen nivel que demuestra el tributo. Y aunque como todo en la vida, uno disfruta más con unas versiones que otras, qué duda cabe que contemplar a Dani G. homenajeando a Stratovarius (“Distant Skies”) o ver al padre de Richard de la Uz descolgarse con “Palabras para Julia” de Los Suaves o al propio vocalista luarqués enfrentar el “Du Hast” de Rammstein son alguna de esas pequeñas cosas capaces por sí solas de justificar los más de cien kilómetros que nos separan del epicentro del Unirock.

Aneuma son otros que, como se dice ahora, siguen con la flecha para arriba. Y aunque (me vais a perdonar que insista en la coletilla) con nosotros tengan perdido el factor sorpresa, no por nada son unas cuantas ya las veces que les hemos visto en la gira de presentación de “Venom”, lo cierto es que siempre es un placer encontrarnos con el combo liderado en voces por Laura Alfonso.

Una agrupación que desde el momento en que Jorge Rodríguez emerge tras los parches para arremeter a puro doble bombo con “Your Doom”, pone Puerto de Vega a sus pies. Sonaron atronadores. Gus, a los mandos de la nave, repetía tras encontrárselos en el Luarca Metal Days y a buen seguro tenía tomada la medida del quinteto. Por ahí que para cuando llega el turno de “Fall Apart”, estemos disfrutando a buen seguro de la mejor versión de la banda.

Laura arrolla por donde pisa. Me repito, sé que lo he dicho ya en alguna otra ocasión, pero la frontwoman de Aneuma se come los escenarios como si en ello le fuera la vida. Foco principal de una banda donde los dos Suárez ponen la clase y la base rítmica, al menos en las primeras filas, te taladra el pecho. Su techo no sabemos dónde está, pero a día de hoy temas como “Castaway Of Chance” van poco a poco componiendo su particular corpus a base de metal clásico y voz rota. Agradecí la mayor crudeza y pesadez de “Guide Them To The Light”, con Laura en tonos verdaderamente oscuros.

Pese a lo agrio de la propuesta, no fueron pocos quienes se quedaron a verles. Banda local al fin y al cabo. Quienes se fueron, y vaya por delante que no estoy juzgando a nadie, se perdieron algo como “Never Again”, con Jorge tramando alguna de las líneas de batería más llamativas de toda la jornada. Músico de solidez más que probada, amén de uno de esos tipos que por sí solos son capaces de justificar el pago de una entrada. La luz roja que les bañó aquí junto al gran solo de Borja terminaron por redondear uno de mis momentos favoritos del set.

Pero un set al que le quedaban aún unas cuantas píldoras. Una de ellas es nada menos que “Creatures”, uno de los cortes más interesantes de aquél debut de 2022, que como viene siendo habitual en la casa engarzan con “Break Out From Hell” y desata el primer circle pit de la jornada. Profetas en su tierra, lo cierto es que la recepción de “Break Out From Hell”, que mira que me gusta, fue algo más tibia. “Yell To The Sky” nos devolvió al estupendo “Venom” y “Chain Reaction” (si no me equivoqué al tomar mis notas) fue dedicada por Laura a Violeta. Sigo viendo a este corte de segundo disco como una de esas composiciones que les podrían llevar a subir algún que otro escalón. Pegadiza y con gancho aún dentro de los márgenes entre los que se desarrolla su música.

Otro tanto se puede decir de otra que va camino de convertirse en fija para ellos, “Circles Of Fire”, con Borja y Abel sumando esfuerzos en coros. “Ashes Of Your Fears” suena inequívocamente clásica, contrastada por el roto registro de una Laura que se vaciaba a gusto mientras llevaba en volandas a todo el festival. A los muchos que aún quedábamos por allí. Y como creo haber repetido ya en alguna ocasión, “Stand Tall”, a estas alturas del set, suena a pura auto-reivindicación:

Stand tall facing the storm of words. Through the fire stand tall

Para el final quedan, como viene siendo habitual, sus correspondientes versiones de los británicos Carcass y los estadounidenses Death. Esta última descerrajada con una fiereza pocas veces vista en ellos. Fue un placer verles nacer y está siéndolo observar cómo crecen y evolucionan. De seguir por esta misma línea, sólo ellos saben dónde está el techo. Si llega un tercer álbum que confirme el crecimiento que ha supuesto la llegada de “Venom”, puede que tengamos Aneuma para rato.

Al tributo aún le quedaba alguna bala en la recámara, por allí andaban aún Kai, Pelayo o Borja García descerrajando el “Agent Orange” de Sodom. Nosotros optamos por recoger. Aguardaban unos cuantos kilómetros aún hasta casa y nuestra reservas dan para lo que dan.

Cambio de ubicación mediante, otra gran edición del Unirock. Cuando temíamos lo peor en cuanto a meteorología, camino de Puerto de Vega nos cayó un chaparrón tal que los limpiaparabrisas apenas daban abasto, fueron sin embargo pequeños fallos en cuanto a sonido los que vinieron a aguar en parte la jornada. Diría que en ningún caso de manera catastrófica pero lo suficiente molestos para enturbiar las descargas de Last Days Of Eden y, en menor medida, The Wizards. Son los duendes del directo y siempre va a estar uno sujeto a sus oscuros deseos. Y fíjate que, nos consta, no es poca la experiencia y sobre todo el empeño y cariño que la organización pone de su parte cada año. Pero ya lo cantaba Rubén Blades:

Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo. Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos.

En cualquier caso y salvo causa de fuerza mayor, que nadie dude que estaremos allí el año que viene. De momento vaya un abrazo y un agradecimiento a toda la asociación Unirock por haber hecho esto posible un año más, a Piratas De Libertalia por la grata compañía así como a los muchos músicos, conocidos y fans que nos cruzamos a lo largo de la jornada. Fue un placer. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Unirock 2024: Actividades y Horarios Oficiales

El festival Unirock desglosa los horarios de su extensa programación. El evento que conmemora los 30 + 10 años de su nacimiento arrancará el viernes 23 de agosto con las actividades lúdicas para los peques, niños y niñas en edad escolar que podrán disfrutar de 10:30 a 13:30 horas de un cursillo de iniciación a la percusión impartido por un fuera de serie como Jorge Rodríguez, batería entre otros de Escuela de Odio, Aneuma o Sound of Silence además de un taller de manualidades vinculadas al rock. Ya en la tarde, de 19:30 a 22:00 horas tendrá lugar el habitual el programa de radio que contará con la participación de Diario de un Metalhead, Noche de Lobos, Helvete y Más Madera, compañeros en la difusión musical astur.

La jornada de sábado arrancará al medio día con la apertura de puerta a la nueva ubicación del festival, el parque Benigno Blanco para media hora después dar inicio al concierto de Blister, que ofrecerá en su nueva encarnación un más que agradable viaje por clásicos atemporales de la historia del rock. A partir de las 4 de la tarde dará comienzo el característico tributo itinerante al rock con paradas en varias localizaciones de la villa costera. El barrio de La Paloma a las 16:15 horas, El campo de la capilla de La Atalaya a las 17:30 horas, la Calle Jovellanos a las 18:45 horas y finalmente el parque Benigno Blanco a las 20 horas. Finalmente las actuaciones de Last Days Of Eden, The Wizards, Dixebra y Aneuma tendrán el siguiente reparto de tiempos:

Last Days Of Eden: 20:30 horas
The Wizards: 22:00 horas
Dixebra: 23:30 horas
Aneuma: 01:30 horas

¡Nos vemos el 24 de agosto!

Unirock 2024 desvela su cartel

El festival Unirock desvela durante el concurso Perversiones el que será el plantel de bandas que formarán su próxima entrega, 30 + 10 de su trayectoria. El sábado 24 de agosto el parque Benigno Blanco de la localidad costera asturiana contará con Blister, habitual amenizador de la sesión vermut ahora con Patty Cuesta (Gaia, Nadira Indra) a la voz, La exitosa formación local Aneuma, The Wizards presentando su nuevo y notable disco «The Exit Garden» , Last Days Of Eden actualmente inmersos en la continuación de «Butterflies» su última obra de estudio y los incombustibles Dixebra.

En esta edición tras las duras condiciones meteorológicas del pasado año se recuperará el habitual tributo al rock itinerante por las calles de la villa hasta su parada en el nuevo recinto al inicio de los conciertos hasta bien entrada la madrugada.

Crónica: The Wizards en León (17/5/2024)

Si la montaña no va a Mahoma, Heavy Metal Brigade cruza el Negrón. Había muchas ganas de conocer de primera mano las evoluciones en vivo del quinteto The Wizards. Su más reciente “The Exit Garden” pasó con nota por nuestras reseñas y la cita, un viernes en la leonesa Babylon, era la más cercana a nuestra base de operaciones en el corazón de Asturias. Así pues y como tantas otras veces, carretera y manta que diría aquél.

Conocíamos a la Babylon de nuestro anterior paso por la ciudad con motivo del flamante Lion Rock Fest (crónica) y lo cierto es que registraba un buen aspecto pasadas ya las diez. Su pequeño escenario no iba a dar para muchas alegrías pero el sonido que despliegan The Wizards tras superar la intro no podría ser mejor dadas las circunstancias.

La banda se muestra segura sobre el escenario. Sin grandes alardes, serios y focalizados en cada riff de ese estupendo “The Exit Garden” con el que arrancan la velada. Su frontman Ian Mason carga con buena parte del peso escénico del grupo. Anima, se encara a la audiencia, grita, salta, baila, pasea el pie de micro sobre nuestras cabezas, nos empapa en agua y todo sin dejarse apenas un verso por el camino.

El sonido que desplegaron a pura Gibson SG, roja una, blanca otra, ya digo que no pudo ser mejor. Con un siempre poderoso Rickenbacker en manos de Baraka Boy completando el trío de cuerdas, “Full Moon In Scorpio” volvió a evocarme al mejor Danzig como ya ocurriera con las distintas escuchas a la versión de estudio. “Vuelta a los días de gloria”, anunció Mason, momento en el cual la banda recuperó la más heavy “Odinist” de su álbum de 2017. Destacó Dave O. Spare aquí, atacando con firmeza pero también con pasión su pequeño kit de batería.

“… en mi caso es un placer volver a tocar en casa” proclamaba Mason antes de una de mis favoritas de la velada, no otra que “Oniros”, del álbum que venían presentando, y que la gente recibió de muy buena gana. “Deal With The Witch” entrega quizá a los Wizards más alucinados de la jornada mientras el pie de micro sufría para aguantar los envites del inquieto Mason. Y aunque en el fondo sean animales muy distintos, las comparaciones con “nuestro” Michael Arthur Long (Drunken Buddha, Secta) fueron una de nuestras comidillas del pasado viernes. Desde luego que sus evoluciones al frente de The Wizards no pasaron desapercibidas. Y es que había allí mucho amigo de la banda y desde luego se notó.

Para cuando le llega el turno a “Holy Mountain Mind”, los chicos son todo sudor e intensidad. Vibra la Babylon al unísono con ese estribillo redondo como pocos. Fundamentales esos coros de Jorge, así como los buenos solos que dibujó ya no aquí sino durante toda la noche. Desde luego venían con los deberes hechos y se notó. “Crawling Knights” dio por fin un descanso a los chicos cuando llevábamos ya unos cuarenta minutos de show. No está mal. Entregó además la mejor cara de The Wizards como intérpretes mientras el calor en aumento nos avisaba de cómo la temporada de salas va poco a poco dejando su paso a los grandes festivales veraniegos que están por venir. Pero aquí quedaba aún mucha leña que cortar. Y es que al fin y al cabo “si ni la Audiencia Nacional ni las drogas han podido con nosotros…”.

Halftones To Eternity” descamisa a Mason y nos ofrece esta vez la cara más chulesca y vacilona del combo radicado en Bilbao. Y mientras que la efervescente “Equinox Of Fire” ya pinta a que se va a quedar en el setlist en futuras giras, “V.O.I.D. (Visions Of Inner Death)” muestra verdaderas hechuras de clásico consolidado para ellos. El final con “Stardust”, con público y banda al unísono, dibujó amplias sonrisas en nuestros rostros. Con todo el cariño hacia la Babylon, desde luego una banda llamada a ocupar recintos de mayor tamaño.

Al fin y al cabo comentaba algo parecido en la crónica de Grima. Los rusos apuntan a que en próximas giras coparán recintos de mayor tamaño y será gracias a sus buen hacer sobre el escenario pero también debajo de él. A pico y pala, los rusos se van ganado su espacio. The Wizards tienen las canciones y, visto lo visto, también el directo. ¿Falla algo entonces o se conforman con citas como las del viernes? Quizá y como dijera el propio Mason en un momento del set: “sois todos una panda de capitalistas”.

En cualquier caso y como cierre a esta crónica agradecer a Susana por la compañía y enviar un abrazo al bueno de José Triskel. Y como siempre: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: The Wizards «The Exit Garden» (High Roller Records 2024)

Tras debutar con un álbum homónimo hace ahora casi diez años, proseguir con “Full Moon In Scorpio” dos años más tarde y lanzar “Rise Of The Serpent” en 2018, ya tenemos aquí lo nuevo de los heavy / doom / stoner vascos The Wizards. La base rítmica de Baraka Boy al bajo y Dave O. Spare en baterías, las guitarras de George Dee y Phil The Pain y la voz de Ian Mason se encuentran detrás de los ocho temas de este “The Exit Garden” publicado por High Roller Records allá por el mes de marzo. Mezclado por Mario Gutiérrez y Alberto Macías en Slippery Studio para posteriormente pasar por las manos de Víctor García (Aathma, Toundra, Wormed…) en Ultramarinos Mastering y recibir el fino arte del Smoke Signals Studio para la portada.

The Exit Garden” cumple con el doble propósito de dar nombre e inaugurar el cuarto de los bilbaínos. Y lo hace sin dejar una sola gota de inspiración en el tintero. Apoyada en un gran riff al que da lustre la fina y equilibrada mezcla de Macías y Gutiérrez, nos traslada inmediatamente a un tiempo donde el rock era la música orgánica por excelencia. No exenta de alardes, las teclas que adornan su prólogo sin ir más lejos, me recuerda a ratos a los mejores Electric Wizard. También a mis queridos Blood Ceremony, aunque sin ese cierto poso tendente a la psicodelia de los canadienses. Un primer corte trufado de largos desarrollos instrumentales, ideales para quienes disfruten del rock and roll en su vertiente más setentera y vibrante. ¿Pero cumple el álbum con las promesas que hace este primer corte?

Porque desde luego parece que la banda ha echado el resto en ese primer corte. Lo que no quita para que “Full Moon In Scorpio” se destape como la versión más negruzca y aguerrida de los vascos. El pesado riff del prólogo impone su ley y la banda acomete ahora un rock más apesadumbrado, que vira hacia el doom sin mayores complejos. El alucinado solo que adorna ese prólogo tiene una pegada innegable. Y mientras que Ian Mason declama ahora en tonos que le asemejan a un Danzig de sus primeros álbumes en solitario, el corte adolece quizá de un estribillo más redondo. De mayor gancho. Pero esta vuelve a ser otra pieza bien calibrada entre composición y puro derroche instrumental. Estupendo el solo que acomodan camino del epílogo. Por tópico que pueda llegar a sonar, la banda demuestra aquí un nivel en cuanto a ejecución que poco o nada tiene que envidiar a cualquier foráneo.

Pero que me aspen si “Oniros” no recuerda a unos Ghost de sus dos primeros álbumes. Es verdad, Mason no canta tan “para dentro” como acostumbraba entonces el bueno de Tobias Forge, pero realmente siente uno cierto influjo, en particular durante el prólogo y las distintas estrofas. En parte porque las influencias son, desde luego, comunes entre uno y otros. The Wizards marcan distancias, y pienso que hacen bien, en unos estribillos más cercanos a su sonido y no tanto a la banda sueca. El corte emerge finalmente para bien con el paso fangoso y marcado de su cuidado epílogo. Ni tan mal para tratarse de un single adelanto.

Lo que son las cosas, ”Holy Mountain Mind” me sigue pareciendo una elección más lógica para tal fin. Atravesada por el estribillo que más ha arraigado en mi subconsciente tras las sucesivas escuchas, representa una vuelta hacia la vertiente más trotona y directa del quinteto radicado en Bilbao. Qué duda cabe, mucho más facilona y previsible que el trío de ases con el que da inicio el disco, lo que no quita para que sea un tema con el que disfruto en buena medida. Con sus buenos cambios de ritmo, su equilibrada producción y algún que otro solo de mérito.

Equinox Of Fire” no difiere en exceso de su inmediata predecesora, pero en cierto modo da la impresión de ser una oferta mucho más cerebral. Que da rienda suelta ya durante el cuidado prólogo a la cara solista más deslenguada del quinteto. De hecho la banda parece sintonizar ondas más chulescas ahora, plantando sus reales a medio camino entre el hard y el doom rock, con Mason en algunos de los tonos más altos de todo el redondo. Crepita el bajo de Baraka Boy durante las metódicas estrofas. Y aunque la banda da con un estribillo al que quizá eche en falta una pizca más de garra, bien está el solo de guitarra que ocupa el tronco central, así como el cambio de ritmo del epílogo.

Questions” dará un pequeño respiro con ese prólogo con anclaje en tonos baladeros que viene a calmar los altos biorritmos en que se había movido el disco hasta ahora. Huelga decir, cuidado hasta el más mínimo detalle, con esas guitarras casi prístinas y el registro más liviano de Mason. Superada la barrera de los dos minutos, el corte redirige hacia un rock en franca rima con los momentos más vibrantes de “The Exit Garden” para, por puro contraste, generar alguno de mis momentos favoritos del disco. Por lo disfrutón que está Dave O. Spare en esas partes más intensas. Por el buen nivel técnico que vuelven a mostrar George & Phil. Y, finalmente, porque la banda encuentra, ahora sí, un estribillo redondo y memorable, con un leve deje melancólico nada impostado, que entra a la primera. El duelo solista previo al descosido epílogo viene a redondean otro de los grandes hallazgos de este cuarto disco. Estupenda.

Crawling Knights” vuelve a poner calma en mitad de la tormenta. Inicio sosegado pero hábil, con esas guitarras en una clave que roza la psicodélica. Es el corte más extenso del álbum y se podría decir que la impresión es la de que la banda echa el resto. La progresión de sus estrofas camino de estribillos no podría estar más cuidada. La nostalgia que emana de su línea vocal, los buenos coros que acompañan a Mason, solidarios a los contrapuntos que emergen de las distintas líneas de guitarra. Y todo para confluir en un tronco central que lleva a The Wizards a ofrecer su cara más ardiente y disfrutona. Quienes se quejan, no sin motivos, de la falta de buenos solos de guitarra en el rock y metal actuales, gozarán del festín acometido aquí por George Dee y Phil The Pain, enfrascados en una serie de duelos de los que ya no se estilan. El epílogo, con vuelta a los sonidos tan tendidos del prólogo, finiquita el particular uróboro de los vascos. Magnífica.

Dawn Of Another Life” y sus contornos tranquilos, apenas la tenue voz de Mason sobre un marcado colchón de teclas, al que más adelante se sumarán, aunque sea de manera tímida, ambas guitarras, finiquita lo nuevo de The Wizards con una cierta sensación de distinción. Elegante calma después de la tormenta. Después de todo, “It´s time for the dawn of another life” (Es la hora del amanecer de otra vida).

Los chicos tienen razones de sobra para estar satisfechos. Y quienes gusten del hard / heavy con trazas doom de inconfundible aroma clásico, motivos para celebrar. En un tiempo donde el metal camina de la mano del puro artificio, “The Exit Garden” propone una vuelta a los orígenes trazada con sumo cuidado pero ejecutada con la mayor de las libertades. Pocas cortapisas parece haberse puesto la banda a la hora de ejecutar los ocho cortes. Líneas de voz sentidas y con gancho y unos cuantos solos para el recuerdo. Riffs de mérito y una base rítmica que crepita y galopa desde el buen gusto, sin excesos ni manierismos. Un disco que me tiene enganchado desde hace semanas y al que bien haríais en pegar un par de escuchas. No salgáis luego con que nadie os avisó.

Texto: David Naves