Crónica: Laurie Wright (Avilés 25/4/2026)

Laurie Wright fue el encargado de abrir el pasado 25 de abril el nuevo ciclo de conciertos de Factoría Sound en la Factoría Cultural avilesina. Es uno de los jóvenes artistas emergentes de la música británica que cuenta con numerosos seguidores en su país y tuvimos la fortuna de poder disfrutar de su buen hacer en Avilés, tras una breve gira por el territorio nacional para presentarnos su último trabajo «Power Of 3«, lanzado en septiembre de 2025.

Desde los primeros acordes quedó claro que Wright no venía solo a mostrar novedades. Su directo fue un recorrido vibrante por su trayectoria y raíces musicales vinculadas a las calles de Camdem Town en Londres, mezclando temas recientes con canciones de sus anteriores proyectos. El público pudo sumergirse en ese sonido tan suyo, un amalgama de influencias donde conviven el movimiento punk, el rock & roll, el rhythm & blues británico de los 60, el pub rock, el soul y el britpop, todo bajo una marcada estética y actitud mod.

El cantautor británico arrancó su show acompañado de su banda, integrada en esta ocasión por los músicos Ciaran O’Keeffe (armonía y coros), Leo (bajo y coros) y James R. J. Parker (batería). Iniciaron su descarga con “My Rock & Roll”, tema de riffs enérgicos que abre su tercer álbum de estudio y con el que desde los primeros acordes comenzaron a caldear el ambiente en la Factoría. Sin dejar que el público recuperara el aliento, viajaron a su debut «Get On The End Of It!« (2023) para rescatar “Butter Side Up Boy”, donde Ciaran O’Keeffe tomó el protagonismo con su armónica que marcó el pulso de toda la canción. Este instrumento volvió a cobrar fuerza en “The Lodge”, un tema que habla de superación personal y adicciones, interpretado con una intensidad que atravesó la sala.

El pulso del concierto no aflojó cuando irrumpió “Talk Of The Town”, una de las joyas más vibrantes de su último disco, originalmente lanzada en una versión acústica en 2020 y que interpretada por toda la banda en vivo transmite mucha más fuerza y energía. A partir de ahí, Laurie Wright y su banda nos interpretaron tres temas de «We’re Only Warming Up» (2024). Primero llegó “Who’s Laughing Now?”, tema en el que la voz rasgada del cantautor toma protagonismo y vuelve a poner la superación personal y la resiliencia en el centro del relato. Después, “All Bad?”, donde la batería de James R.J. Parker marcó el terreno con un golpeo firme y protagonista. Y para rematar el bloque, “We’re Only Warming Up”, la canción que da nombre al álbum, arrancó con un solo de guitarra distorsionada y acelerada de Wright, al que pronto se sumó una armónica desatada, auténtica protagonista de la pieza. Lo que siguió fue un torbellino de aires punks y psicodélicos marcado por un ritmo veloz, percusión contundente y la certeza de que el concierto seguía en ascenso, sin intención alguna de levantar el pie del acelerador.

Sin dejar que el pulso bajara continuaron con “I’ve Crakcked It”, de su primer trabajo, con marcadas influencias punk y donde cobra especial importancia la guitarra distorsionada de Laurie Wright. Acto seguido llegó uno de los momentos más celebrados de la noche “It Was All Part Of The Plan” extraída de su segundo álbum «We’re Only Warming Up» (2024), corte optimista y vibrante lanzado originalmente como sencillo en colaboración con la banda británica The Molotovs antes de integrarse en el disco y que desató una descarga de optimismo y buen rollo entre los espectadores. Laurie Wright y su banda mantuvieron el ritmo en lo más alto al encadenar “Could You? Would You Mind?”, más melódica y de ritmo más rápido que las anteriores, de su último álbum «Power Of 3» (2025) y siguieron con “Easy Street”, con fuerte influencia britpop de su primer trabajo de estudio «Get On The End Of It» (2023). La recta final volvió a poner el foco en las composiciones de su último trabajo. Primero llegó el turno de “Picking Up The Pieces Of My Mind”, una canción que aborda sin rodeos la salud mental y el lento proceso de reconstrucción personal y “Bambi Legs”, que cambió por completo el clima de la sala con su mezcla vibrante de influencias ská, reggae y rhythm & blues, un cóctel inesperado que añadió frescura y movimiento a un tramo del concierto que ya avanzaba con paso firme.

En la recta final del show Laurie Wright nos interpretó “The Meaning Of My Life”, de su segundo álbum «We’re Only Warming Up» (2024), con un bajo muy marcado a cargo de Leo y batería acelerada de James R. J. Parker. Sin dejar que la energía decayera, la banda siguió con “Shit Show” de su primer disco «Get On The End of It!» (2023), de ritmo frenético y que el artista interpreta con un fraseo muy rápido, casi rapeando, con el que puso a toda la Factoría a bailar y saltar en un auténtico torbellino de energía. Acto seguido, retomaron su segundo disco con “Bodaloo”, canción de indie británico actual con aires retro. Como broche de oro antes de los bises, el setlist nos condujo hacia “Wendy McKenzie”, tema que no dejó a nadie indiferente por su singularidad, ya que más que cantada parece narrada por el propio Wright de forma apasionada y acelerada; a pesar de superar los siete minutos de duración, su magnetismo hizo que a todos los asistentes se nos pasara volando.

A grito de “otres tres” por parte del público de la Factoría y sin que Laurie Wright supiera el significado de lo que le estaban gritando, ni fuera parte del plan, remató el show precisamente con otras tres canciones. El primer disparo del bis fue “The Promoter”, uno de los temas más celebrados de su último trabajo, que desató una marea de saltos y palmas. Le siguió “On My Tod”, de su segundo álbum “We’re Only Warming Up” (2024) tema acelerado con actitud punk, de guitarreo rápido y directo y batería marcada a cargo de James R. J. Parker, que mantuvo la adrenalina hasta el último momento. Y el colofón de la noche corrió a cargo de “West End Lover”, de su álbum debut, con un pegadizo estribillo y guitarras enérgicas; de manera espontánea Laurie Wright terminó lanzándose entre el público en un desatado “crowd surfing” que dejó a la Factoría vibrando incluso después de que la última nota se desvaneciera.

Por mi parte, solo queda agradecer en estas líneas a los buenos amigos que me acompañaron y aconsejaron ir a ver en vivo a Laurie Wright, a Heavy Metal Brigade por su apoyo incondicional a la escena, a Factoría Sound con sus siempre interesantes propuestas musicales y al propio Laurie Wright, que aunque no lea estas líneas, me facilitó enormemente la labor para poder escribir esta crónica y por ser un ejemplo de superación, capaz de transformar las sombras en canciones luminosas. Nos vemos próximamente… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez