Expectación máxima ante la nueva venida de los folkies Celtian a tierras asturianas. La cita, planteada originalmente para el pasado noviembre y que hubo de ser cancelada por un percance de ultimísima hora, encontró acomodo finalmente el pasado viernes. En compañía de los vallisoletanos Xeria, había ganas de tomar el pulso a una de las bandas más pujantes de nuestro territorio.

Pero antes Xeria iban a hacer suyo el escenario del Gong para poner a prueba su reconocible metal sinfónico. Venían presentando “Fuego”, un segundo trabajo que pasó con buena nota por la web (reseña) y con la firme intención de meterse al público asturiano en el bolsillo. Sonaba una intro en la que se podía oír el tristemente célebre speech de J. Robert Oppenheimer, aquello de “Now I Am Become Death, The Destroyer Of Worlds” que hemos escuchado en una infinidad de álbumes de todo signo y condición. El caso es que conduce hasta “Una Lágrima Más” donde, entre grandes humaredas, se deja sentir una versión no tan sinfónica del cuarteto, que deja traslucir así unos engranajes mucho más mucho más orgánicos.
Enlazando temas y sin un segundo que perder, Xeria regresan a su debut de 2019 para una “Mi Reina” donde Marina Sweet demuestra encontrarse en un gran estado de forma. Dirigió a la banda con mano firme y supo conectar con una Gong muy por la labor. Todo el set de la banda se movió bajo una marcada premura. Incluso los agradecimientos de la propia vocalista. Sonando sin embargo potentes durante “La Luna Siempre Brilla”, con la frontwoman sentada en uno de los podios durante el puente y Carlos Z dejando un gran solo de guitarra. Marina Sweet introdujo “Fuego” buscando ese engarce con el público, uno de los cortes más amables del set.

Un set que tendría su sorpresa en forma de Lady Ani, vocalista de Last Days Of Eden, que acompañó a los de Valladolid durante “Morir En Tu Boca”. Para no estar previsto, según dijeron, la conjunción no se les dio nada mal a ambas intérpretes. Carlos Z dejaría otro gran solo en “Contra Las Estrellas”, ya con la carga sinfónica más presente y, por ahí, encontrando una versión más cercana a su encarnación de estudio. Y finalmente “Tienes Miedo”, llevada por la misma presteza que el propio set en sí, termina poniendo una buena nota a su desempeño, quedando eso sí la espina de ver una descarga completa por su parte.
A nadie se le escapa que Celtian están ahora mismo en proyección de convertirse en uno de los grandes nombres del metal en castellano. Es algo que salta a la vista cuando uno ve una sala tan repleta en una fecha, coincidente en el tiempo con unos tales Tierra Santa, nada fácil. Pero la Gong se llenó de un público más heterogéneo de lo habitual que supo responder casi a cada imput que llegaba desde el escenario. La amplia formación radicada en Alcalá de Henares desarrolla un gran sonido ya desde los primeros momentos. Era esta la mayor de mis preocupaciones. Anteriores venidas del sexteto a tierras asturianas ya habían dejado claro que se encuentran en un gran estado de forma.

Así pues y para cuando superamos la intro y encaran “La Profecía”, las sensaciones no podrían ser mejores. Si además la voz de Xana Lavey se encuentra en buen estado de revista, como era el caso, no queda otra que dejarse llevar por su alegre folk metal. Brilló aquí ya Sergio Culebras en guitarras, con uno de mis solos favoritos de la noche. Celtian acertando a fundir buena técnica con aires folk portadores de un gancho terrible. “Sueños De Cristal” destapa, de hecho, a una Xana Lavey aún más torrencial. Y aunque la banda no escape a la dictadura de las pregrabaciones, desde luego sabe cómo poner a una sala a dar saltos durante una cuidada interpretación de “El Solsticio De Driade”. Fundamental en particular aquí y en general durante toda la noche los coros del propio Culebras y del flautista (y ocasional gaitero) Diego Palacio, alma mater del proyecto.
Lavey examinó las gargantas del frío público astur en “Hasta El Final”, que luego destapó esa cara más cercana al power de la efervescente banda madrileña. “Renacer” dibuja uno de los grandes riffs de la noche y acierta a ofrecer ahora esa cara más amable y optimista en la que tan bien se manejan. Pasó lista la frontwoman granadina de cara a recuperar “Nueva Era”, que fuera opener en la gira anterior, y que ofreció ahora una versión más nervuda y musculosa de estos Celtian. Brilló ahí David Lande en baterías, auténtico motor de la formación, y que supo destacar tanto en pegada como en agilidad. “Sendas De Leyenda”, de aquél álbum homónimo de 2021, sirve como ninguna otra como testimonio del buen rollo que se respira en el seno de la banda. Llama además la atención la versatilidad de los propios Txus Borao y Diego Palacio. Alternando entre violín y bouzouki el primero, las flautas y la gaita el segundo, en mitad de los propios temas incluso. Tienen su lección bien aprendida y se nota.

Y si bien es verdad que algún molesto acople vino a enturbiar “Tu Hechizo”, la Gong respondió llevando en volandas al sexteto, que termina formando un corro en torno a Lande y su (breve) solo de batería final. Lavey tendría aquí un merecido descanso mientras sus compañeros acometen la instrumental “Molly Bawn”. Descanso bien aprovechado pues la vocalista regresa para encarar una no poco exigente “Maleficio De Sangre” en la que conjugará su habitual registro limpio con voces más rotas y desgarradas. Al final una banda con una amplia gama de registros pero que nunca pierde un nexo común firme e identificable. Algo que se hace patente conforme vuelven a los entornos más amables de “Lágrimas De Cera”. Palacio tomaría entonces el micro de Lavey para comentar sobre el percance ocurrido el pasado noviembre y la consiguiente espera. “Mereció la pena” apuntó alguien desde el público. Y tanto que sí. Tiempo también para presentaciones o para que la banda volviera a contornos más próximos al power. O para la más pura calma de la delicada “Oh, Catarina”.

Aunque si hay un corte que de verdad engancha con el público en este tramo final, ese es sin duda “El Hijo Del Ayer”, que sería a la postre uno de los estribillos más celebrados del set mientras que “Serena”, del aún reciente “Secretos De Amor y Muerte” (reseña), ya apunta a que se va a quedar en sus bises durante largo tiempo. Una gran, gran versión de Celtian, con Xana Lavey aguantando las no pocas exigencias del setlist y la banda acertando a sonar como una única unidad sólida e indivisible.
Un gusto que diría aquél. La sensación que queda, y sin que ello vaya en menoscabo de nuestra muy querido Gong Galaxy Club, es la de que futuras venidas del combo alcalaíno requerirán muy probablemente de recintos mayores. Ya digo mueven a un público muy heterogéneo y su encarnación en vivo poco o nada tiene que envidiar a la que muestran sus álbumes de estudio. Si mantienen esa chispa y esa solidez, quién sabe dónde está el límite para una formación como esta.

Vaya por tanto el agradecimiento a North Coast Management quienes han hecho posible esta nueva parada de Celtian en nuestro territorio, un saludo afectuoso a ambas formaciones y un abrazo grande a la agradable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: David Naves / José Ángel Muñiz





