Z!Live 2026: Showcases Como Antesala Del Festival

Consolidados como una cita habitual dentro de la programación del Z! Live, los showcases apuestan por las bandas emergentes de nuestra escena. Los denominados Z! Pro Showcases se celebrarán el miércoles 10 de junio en el Pub Numancia de la capital zamorana.

En esta edición 2026, los showcases estarán centrados exclusivamente en bandas emergentes, proyectos que se encuentran dando sus primeros pasos y que buscan crecer dentro de la escena del heavy metal. El objetivo es claro: seguir apostando por el relevo generacional de la escena y ofrecer a nuevos proyectos la oportunidad de actuar dentro del marco del Z! Live.

Si tienes una banda con actividad real y ganas de formar parte del entorno del Z! Live Rock Fest, la organización ha abierto una convocatoria para seleccionar a los cuatro grupos que formarán parte del cartel de esta jornada previa.

Las bandas interesadas en participar pueden encontrar toda la información y el formulario de inscripción en la web oficial del festival, en la sección Z! PRO, el plazo de inscripción finaliza del 28 de febrero.

Z!Live Rock Fest 2026: Distribución Por Días

La 11ª edición del Z!Live Rock Fest que tendrá lugar del 11 al 13 de junio del próximo año en Zamora desvela el reparto de bandas por días y la opción de upgrade a abono.

 

Con más del 50% del aforo vendido, la entrada de día pasa a 90€ + gastos con la opción exclusiva de upgrade a abono por un suplemento de 60€ + gastos. Con la distribución por días de todas las bandas anunciadas hasta el momento quedan pendientes la confirmación del cabeza de cartel para el jueves y una gran banda de metalcore. Para la jornada de viernes se espera el anuncio de un segundo cabeza de cartel y tres bandas más. El sábado, día grande del festival, tiene pendiente la presentación de cuatro bandas más. El abono completo tiene un coste de 130€ + gastos, todas las modalidades de entradas están disponibles a través del siguiente enlace:
https://zliverock.com/entradas/

Z!Live Rock Fest 2026: SAXON Segundo Cabeza De Cartel 

La 11ª edición del Z!Live Rock Fest que tendrá lugar del 11 al 13 de junio del próximo año en Zamora desvela su segundo cabeza de cartel. La leyenda británica Saxon se une al histórico regreso de Twisted Sister como cabezas visibles de la próxima entrega del festival zamorano.  

El plantel está compuesto hasta el momento por los renovados Delalma, los folkies Lépoka, Headon, el show exclusivo de la formación noruega de black metal sinfónico EmperorH.E.A.T.TesseractSu Ta Gar, Latzen, Soziedad Alkohólika, Brothers Of Metal, Serious BlackRomanthicaNoah Histeria y Xeria.

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
https://zliverock.com/entradas/

Z!Live Rock Fest 2026: Nuevas Confirmaciones 

La 11ª edición del Z!Live Rock Fest que tendrá lugar del 11 al 13 de junio del próximo año en Zamora presenta una nueva tanta de confirmaciones. Los renovados Delalma, la leyenda noruega del black metal sinfónico Emperor y las formaciones vascas Su Ta Gar y Latzen se unen a un plantel compuesto hasta el momento por nombres del calibre de Twisted Sister, H.E.A.T.TesseractSoziedad AlkohólikaBrothers Of Metal y Serious Black, RomanthicaNoah Histeria y Xeria.

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
https://zliverock.com/entradas/

Z!Live Rock Fest 2026: Fechas Confirmadas Y Preventa De Abonos

La 11ª edición del Z!Live Rock Fest ya tiene fechas confirmadas e inicia la preventa de abonos. Del 11 al 13 de junio de 2026 Zamora volverá a ser el epicentro del metal en España.

La primera emisión de abonos limitada a 2.000 unidades arranca hoy a 90€ + gastos a través de la página web del festival, a partir del 24 de junio pasará a 120€ + gastos. Para facilitar el acceso se habilitará la opción de pago aplazado en 3 meses para compras por PayPal.
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Crónica: Z! Live Rock Fest (Sábado 14/6/2025)

Tercera y definitiva jornada del décimo Z!Live Rock Fest con la participación de Opensight, Ankhara, Dynazty, Rhapsody Of Fire, Gotthard, Lita Ford, Sepultura, Dark Funeral y Nanowar Of Steel. Un último envite con un leve descenso de la temperatura y en este sentido, el más apacible de todo el festival.

Opensight iban a ser los encargados de iniciar los fastos de la jornada sabatina. Se definen como “cinematic metal”, vienen del Reino Unido y representaron una de las ofertas más curiosas del día. Porque de entrada llaman la atención los atuendos que visten. También lo tendido, a veces elegante, de su propuesta. Un rock / metal alternativo a veces tranquilo, que llamó la atención de un buen puñado de zlivers. Algunos incluso venidos desde allende los mares para verles. Curiosos.

Pero qué duda cabe que los gallegos Ankhara parecieron suscitar un mayor interés entre el público. Si además echan mano de un repertorio eminentemente clásico, como fue el caso, todo parece indicar que supieron entender su lugar dentro del cartel. Vimos muy animado a Pacho Brea, incombustible voz del quinteto. También a un Alberto Marín cuya frugalidad gestual contrastó con la mayor quietud de Cecilio. Entre ambos traman buenos riffs y solos ya desde la inicial “3:40” pero bajo un sonido no del todo óptimo en el Copper Stage.

Un sonido que se iría aclarando casi a la vez que la propia garganta de Pacho Brea. Un set por tanto de menos a más, donde no olvidaron clásicos como “Demasiado Tarde” o “Un Paso Más”. Siempre dentro de su habitual heavy metal de corte clásico y recibiendo no poco calor por parte del público. De manera más que notoria, de hecho, cuando llegó el turno de uno de sus cortes insignia, ese “No Mires Atrás” que les ayudó a establecerse como nombre a tener en cuenta a finales del pasado siglo. Pese a pequeños problemas, Alberto Marín rompería una cuerda de su guitarra, buen arreón de nostalgia a plena tarde.

Le llegaba el turno entonces al combo sueco Dynazty. La banda, liderada en voces por el Amaranthe Nils Molin, acudía a Zamora en defensa de su último largo “Game Of Faces” y las expectativas estaban por las nubes. Ellos se adhieren a esa nueva onda de metal pegadizo y facilón que tantos y tan buenos réditos otorga a bandas como Battle Beast o su derivada Beast In Black.

El sonido que consiguieron fue bueno y el estado de forma de Molin aún mejor. La inicial “Game Of Faces”, del mencionado nuevo álbum, ya deja a las claras que estamos ante una banda muy segura de sí misma. También que esta es otra de esas formaciones que no parece dejar nada al azar. Todo cuanto acontece sobre las tablas resulta pensado al milímetro y, por tanto, un tanto mecánico a ratos, lo que no quita para que el público del Z!Live se divirtiera con ellos. Sea como fuere, “Natural Born Killer” parece añadir algo más de enjundia al quinteto.

Amén de un amplio repaso por toda su discografía, hubo espacio para un pequeño solo de batería. También para descargar la no poco pegadiza (pegajosa incluso) “Heartless Madness”. Es cierto que el juego con el público que Molin llevó a cabo al final del set se nos hizo más largo de la cuenta. Pero con eso y con todo Dynazty parecen una banda destinada a dar muchas alegrías. Ver veremos que decía aquél.

Unos que tocaron la gloria ya desde el inicio de su carrera fueron Rhapsody Of Fire, justo antes de que la formación clásica saltara por los aires al punto de que el teclista Alex Staropoli sea ya el único remanente de esa época dorada.

Los italianos irrumpieron por Zamora con el aura de aquellos primeros álbumes merodeando por el Copper Stage. Sensación que se consolida toda vez arremeten con “Unholy Warcry” para gozo de sus más acérrimos. Que los había y en buen número. El set, no obstante, iba a obedecer en mayor medida a cortes más cercanos en el tiempo. Véase un “Rain Of Fury” de aquél “The Eighth Mountain” de 2019. Giacomo Voli, siempre risueño, ejerció como perfecto maestro de ceremonias. La sombra de Fabio Lione es alargada, pero el de Correggio mostró un registro que le viene como anillo al dedo a la formación transalpina.

Servidor, qué sorpresa, les disfrutó más en los momentos más trotones. También cuando el público se animó con ellos en cortes como “I’ll Be Your Hero” o Voli nos puso a saltar en la más veterana “The March Of The Swordmaster”. Es cierto que las voces pregrabadas en “Challenge The Wind” restan cierta organicidad al set. Nunca ha sido esta la banda más natural del panorama europeo de todas formas. Pero cuando atruena todo un Christopher Lee para “The Magic Of The Wizard’s Dream” no queda otra que transigir. Y mientras que en “Chains Of Destiny” demuestran que aún pueden ser una de las mejores bandas de power metal si se lo proponen, quien más quien menos se preparaba para una (no por esperada menos divertida) dupla final compuesta por, cómo no, “Dawn Of Victory” y “Emeral Sword”. Buques insignia de los italianos y también vehículo para el lucimiento de un muy seguro Roberto De Micheli a las seis cuerdas.

El inevitable “gloria, gloria perpetua” que gritamos en la primera, el modo en que Zamora coreó la segunda, incluso el pequeño wall of death que Voli propuso aquí, quedarán para siempre en nuestro subconsciente. Aún cuando me divertí con ellos, sí que es verdad que eché en falta algún corte más de sus primeros álbumes. Nunca llueve a gusto de todos.

Turno entonces para el siempre elegante hard rock de los suizos de Lugano, Gotthard. Otros que venían defendiendo nuevo álbum, un notable “Stereo Crush” con el que, de hecho, da inicio la descarga.

AI & I” es un buen arranque para ellos. Nic Maeder, la sombra de todo un Steve Lee nunca será pequeña, parece cada vez más mimetizado con la banda. Son casi tres lustros los que lleva al comando de la banda y en Zamora mostró un estado de voz realmente envidiable. “Thunder & Lightning”, que puede ser una de las composiciones más redondas del mencionado nuevo álbum, no faltó en el set. Tampoco el recuerdo al fenomenal “LipService” de la mano de “All We Are”. Ni siquiera su habitual versión del “Hush” de Joe South e inmortalizada por Deep Purple. Un arranque de set que puso nuestras expectativas por las nubes.

Y no quiero decir que aburrieran de ahí al final. No fue el caso. Pero sí tuve la impresión de que el set pasó por ciertas lagunas en las que el público del Z!Live pareció reaccionar solo a ratos. Sea como fuere, la clase y el inmenso carisma que derrochan, puede con todo. Nadie va a descubrir al gran Leo Leoni (guitarra) a estas alturas del cuento y mucho menos yo. “Mountain Mama”, café para los muy cafeteros, nos retrotrae treinta años en el tiempo. Pura nostalgia en forma de hard rock.

No desfallecía Maeder en el tramo final mientras el sonido en el Silver Stage era el de las grandes ocasiones. Para cuando llega el ineludible final con “Lift U Up” hemos visto una muy buena versión de Gotthard en cuanto a técnica y feeling. En su línea siempre elegante y distinguida, que no es poco.

De vuelta al Copper Stage, la legendaria Lita Ford no lo iba a tener tan fácil. De entrada porque el sonido al comienzo del set está muy lejos de ser el óptimo. Tal es así que, por un instante, llegué a pensar que habría paradinha y reinicio. No fue el caso y, finalmente, la nacida en Londres tiró para adelante al tiempo que los técnicos se afanaban en reconducir la situación.

Toda vez el sonido alcanza un cierto equilibrio, lo cierto es que vemos a una gran Ford. Sesenta y seis años contemplan a la nacionalizada estadounidense, que mostró en Zamora un rock orgánico y lleno de actitud. Con todo un Bobby Rock en baterías (como se encargó de recordarnos más de una vez), la versión de Elton JohnThe Bitch Is Back” llegó precedida por la pregunta de Lita sobre cuantas “bitches” había en el recinto. Fue uno de los puntos álgidos pero mentiría si dijera que no fue un setlist algo extraño. Alguna balada que fue recibida con una cierta frialdad en Zamora. Los solos, como el que arrancó el propio Rock, y al que siguieron los propios de Patrick Kennison (guitarra) y Marten Andersson (bajo), quizá se alargaron más de lo que me gustaría. Máxime teniendo en cuenta cómo de ajustado es el tema de los horarios en los festivales.

Pero cuando ella reconduce con nada menos que “Cherry Bomb” (The Runaways), los zlivers vibran en consecuencia. Se descubre entonces a la mejor Lita Ford. Diría que también el tramo más sólido del set con esa revisión del “Black Leather” de los Sex Pistols. Lita, con una llamativa guitarra de doble mástil ahora, pidió que alumbráramos con nuestros móviles e introdujo entonces “Close My Eyes Forever”, aquél dueto de 1988 con un tal Ozzy Osbourne, para finalmente echar el cierre con “Kiss Me Deadly”. Aquí y entre ella y Kennison dejaron uno de los duelos solistas más llamativos de todo este Z!Live. Una descarga con ciertos problemas de inicio, a ratos falta de ritmo pero cerrada con una gran dosis de clase.

El cabeza de cartel de la última jornada, los brasileños Sepultura, no padecerían los mismos problemas de vuelta en el Silver Stage. No solo eso sino que aparecerían por Zamora en un estado de forma tal que cuesta creer que este vaya a ser, de verdad, su último baile.

El arranque con “Beneath The Remains”, desde luego, despeja cualquier posible duda. Atrás, el jovencísimo Greyson Nekrutman (que había cumplido los justo 23 el día antes) comandó con mano firme al cuarteto. Delante, Derrick Green emergía pletórico tanto vocal como físicamente. No habíamos alcanzado el segundo tema del setlist (“Inner Self”) y la gente ya coreaba al combo brasileño. Tal es el cariño que esta tierra les profesa y la furia con la que irrumpieron en el Silver Stage. Pero quedaba aún mucha cera que repartir. Ellos procuraron un repaso lo más extenso posible a su discografía y un Andreas Kisser, por el que parecen no pasar los años, cercenó riffs y solos con precisión de veterano pero ímpetu de colegial. Brilla Nekrutman a las baquetas en la clásica “Desperate Cry” mientras todo Z!Live corea tan lacónico estribillo.

Pero como digo este set iba a hacer un exhaustivo repaso por (casi) toda su trayectoria. Da fe de ello esa “Phantom Self” que vino a destapar su cara más groove y pesada. Algo que afianza una “Attitude” que pone a dar palmas al festival. En este punto, “Means To An End”, del interesante “Quadra” de 2020, quizá pase algo inadvertida. Todo lo contrario que “Kairos”, del álbum homónimo, con un más que esforzado Derrick Green. A su lado, siempre discreto, el bajista Paulo Xisto cimentaba su leyenda de tipo tranquilo y afable. A estas alturas del show, casi me atrevería a decir que el suyo fue el mejor sonido de todas cuantas bandas pasaron por Zamora a lo largo de las tres jornadas. “Propaganda”, por desgracia, sigue tan vigente o más que cuando apareciera en el polémico “Chaos A.D.” allá por 1993.

Kisser tomó entonces el micro para, en perfecto castellano, mandar los debidos agradecimientos primero, enfrentar la clásica, añeja y furibunda “Escape To The Void” después. Dar cera, pulir cera. Sin hacer prisioneros y con Nekrutman volando a los parches. Es increíble tal grado de vitalidad pero sobre todo de entrega en una banda que está como digo a fechas de rubricar su epitafio. Como también lo es el gordor que emana del escenario en los cortes más graves y pesados. “Choke”, con un Green que mantenía alto el pistón, puede ser el mejor de los ejemplos. Así las cosas, “Kaiowas” mediante, la banda se tomaría un pequeño respiro. Y se rodearía de varios invitados. En lejanía pudimos distinguir entre otros a Alberto Marín y Redd Reddington de Opensight aporreando baquetas arriba del escenario.

En lo personal y con “Dead Embryonic Cells” iba a llegar otro de mis momentos favoritos del set en particular y del festival en general. Su breakdown se magnificó en la traslación al directo. Ver a centenares de cabezas agitarse al son que marcaba Kisser con su guitarra fue realmente toda una experiencia. A ellos aún les quedaba cera por dar. Incluso cupo el recuerdo a Lemmy Kilmister que procuró su conocida revisión del “Orgasmatron”. El clásico de Motörhead fue la primera piedra de un tramo final realmente avasallador: “Troops Of Doom”, “Territory”, “Refuse / Resist” (con todo el Z!Live brincando) y nada menos que la brutal “Arise”. Que Nekrutman aquí aún tuviera tiempo de un pequeño solo de batería creo habla y bien de cómo de cargadas tenía las pilas a su paso por Zamora. Un solo que precedió a “Ratamahatta” y esta, a su vez, al obligado final con “Roots Bloody Roots”, donde más de uno se desgañitó hasta las últimas consecuencias. Imparables. De largo uno de los shows más sólidos y potentes de todo el fin de semana. Sepultura do Brasil, porra!

Del thrash mestizo de Sepultura al black metal de Dark Funeral, el cartel iba a dar un giro poco menos que dramático. Como dramática es esa puesta en escena entre fondos y telones. Ellos emergen enfundados en sus habituales armaduras y corpse paint, en un horario mucho más propicio que en mi anterior encuentro con ellos (¡hace veinte años!) en el que algún desalmado decidió colocarles a plena tarde y bajo un sol de justicia. Con una quietud muy llamativa, aparecen en escena y pronto desenfundan su libro de estilo “Unchain My Soul”. Y sin que la cosa deviniese en catastrófica, sí que noté una cierta falta de pegada en su sonido.

Sepultura y el Silver Stage nos malacostumbraron durante cien minutos y al Copper le costó aguantar el ritmo. Especialmente sensible fue toda vez la banda redujo hacia ritmos más a medio gas en “My Funeral”. A Heljarmadr, que desde 2014 pone voz a los suecos, se mostró como un frontman activo y sin mayor tacha. Incluso se atrevió a lanzar un “amigos y amigas” a los muchos zlivers que aún aguantaban el tirón. Después de la pequeña interacción llegó “Nosferatu” y, con ella, la versión más nerviosa y furibunda del combo nórdico.

Tras el cansancio acumulado de los tres días, este fue un show no apto para pusilánimes. Una espinita que tenía ganas de sacarme después de tanto tiempo y una banda que confirmó su estatus ya casi legendario pese a los problemas. Que no pasen otras dos décadas hasta la siguiente.

Qué mejor cierre para un festival como este que los siempre afables y dicharacheros Nanowar Of Steel. Otra de esas formaciones que generan tantas filias como fobias pero que despidió el décimo Z!Live como mejor sabe: montando la madre de todas las bacanales (sonoras).

Nosotros nos retiramos. No teníamos cuerpo para más pero sí una buena tirada por carretera hasta nuestro lugar de descanso. Con eso y con todo fueron tres grandes jornadas con el hard rock y el metal como protagonistas. Un montón de nuevos recuerdos en la memoria, nuevas amistades, mejores momentos y todo bajo una climatología que, al fin, supo y quiso respetar al Z!Live.

Y fue grande porque la organización puso de su parte para que así fuera. La puntualidad de los horarios. El buen sonido del que, en líneas generales y salvo pequeñas excepciones, disfrutaron las bandas presentes. El festival crece pero parece hacerlo con los pies en el suelo. Por ahí que no quiera olvidarme de agradecer a Iuri Carlos, contacto entre organización y medios, su infatigable labor durante los tres días. Trato exquisito y cercano. Así da gusto trabajar, si es que a lo que hacemos desde Heavy Metal Brigade se le puede llamar trabajo.

Del mismo modo, sería torpe por mi parte dejarme a Lago (Piratas De Liberalia). La compañía y las confidencias también hacen festival. Finalmente, enviar un saludo también a las muchas caras conocidas con las que nos cruzamos del jueves al sábado y tocar madera para que, si todo acontece como esperamos, estar ocupado dentro de un año con la crónica de 2026. Nos vemos en Zamora.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Z! Live Rock Fest (Viernes 13/6/2025)

Segunda jornada del Z! Live Rock Fest donde nos las prometíamos muy felices gracias a un cartel con Salduie, Morphium, Noctem, Angelus Apatrida, Alestorm, Accept, Saurom y Lujuria. De nuevo con una meteorología que respetó a los zlivers y muchas ganas de pasar un gran día.

Pero empecemos por el principio. La jornada arrancaba al mediodía con los acústicos Kinnia Débler Eternia, en la Plaza de Viriato a los que lamentablemente no pudimos acudir, cosas de tener nuestra base de operaciones a casi 100 kilómetros del festival. La velada anterior había sido larga con el desplazamiento desde Asturias y tocaba cargar baterías para lo que se avecinaba.

Ya en la tarde azotaba el sol en Zamora cuando los maños Salduie irrumpen en el Silver Stage y la gente tarda nada y menos en subirse a su particular folk metal. Muchos y variados los instrumentos que desplegaron sobre las tablas pero potente y nítido el sonido que emanaba del escenario. Las performances, arriba y abajo del mismo, sumaron a su propuesta. Y entre cortes bien construidos y altas dosis de diversión, resultaron el mejor antídoto al calor reinante.

Del folk metal de Salduie saltaríamos al thrash fulgurante de los cartageneros Injector. Y podríamos decir que el cuarteto fue una de las grandes sorpresas del viernes. No porque inventaran nada sino por la firmeza y a ratos también el feeling que entregó su propuesta. Con el guitarra Dani MVN llevando la voz cantante y Mafy ayudando en coros, enfrentaron a la audiencia del Z! Live sin ningún tipo de miramientos y, a fe mía, sumaron un puñado de nuevos afines a su causa.

Desataron incluso algún circle pit y en general hubo bastante movimiento durante el set. Ellos no se olvidaron de derrochar buenos detalles técnicos, siempre encapsulados en cortes rápidos, a veces violentos, pero siempre con un toque de cierta clase. Puro thrash old school para el día más estatal del Z! Live.

Con Morphium llegaría el tercer giro de tuerca de la jornada. Metal contemporáneo con elementos que iban desde el groove hasta el gothic, todo embalado en composiciones hábiles con Alex Bace al micro como inquieto maestro de ceremonias. Aunque contundentes, curiosamente, me agradaron en sus momentos más melancólicos. El público del Z! Live pareció disfrutar de sus breakdowns más marcados y violentos. Que me agradaran aún practicando un tipo de metal que no acostumbro a consumir, me parece el mejor de los halagos.

Hubo como digo bastante movimiento al frente del Silver Stage. El propio Bace no quiso perder la oportunidad de mezclarse con los suyos y bajó varias veces hasta las vallas, para ya casi al final, ser llevado en volandas por decenas de zlivers. Venían de girar por medio mundo y desde luego se les notaron las tablas y el rodaje. Una banda con un sonido propio y que, a buen seguro, no dejó a nadie indiferente a su paso por Zamora.

Siempre se hace raro un concierto de black metal a pleno sol. De ahí que los valencianos Noctem no lo fueran a tener nada fácil. Apretaba el astro rey cuando la banda, la imagen es lo primero, tomó el Copper Stage. Violentos y rabiosos, como mandan los cánones. Dispuestos a dar una buena ración de metal extremo a los más valientes. Servidor aprovechó entonces para echar un vistazo en los puestos de merchandising. También para estrechar lazos, que es algo para lo que también sirven eventos como este. Para cuando volví frente al escenario, la banda se deshacía en agradecimientos a quienes aún apoyan la escena extrema en nuestro país. Prometo mayor atención la próxima ocasión.

Y de Valencia a Albacete. El cuarteto thrash Angelus Apatrida no necesita de muchas presentaciones. La banda llegaba a Zamora en un gran momento de forma, empañado si acaso por la polémica surgida hace escasas fechas en torno al fondo de inversión KKR. En lo musical se mostraron tan sólidos como siempre. Si, además, el sonido acompaña, como fue el caso, la banda da con la tecla y bien pronto confirma su estatus. Para cuando suena “Indoctrinate”, hay liada una tremenda en Zamora. Guillermo derrochó voz y carisma, como en él viene siendo habitual, y Angelus Apatrida rubricaron otro gran set.

Cold” nos recordó al mencionado “Aftermath”. El sonido era realmente atronador. Me atrevería a decir que uno de los mejores de la jornada. Ellos sin embargo no perdieron la ocasión de revisitar cortes más antiguos, como ese ya lejano “Give ‘Em War” o la más reciente “Sharpen The Guillotine”, con el mejor Guillermo de la jornada. En mi sincera opinión uno de los mejores estribillos de todo su repertorio y un cuarteto que sonaba todo lo sólido y potente que de él se esperaba. Como diría un clásico, no han inventado el pan pero saben hacer buenas tostadas. Ajenos a polémicas, reivindicaron su posición como punta de lanza del thrash estatal. Atravesando su mejor momento.

Del thrash punzante de Angelus Apatrida al metal pirata y fiestero de Alestorm. La banda llegaba a Zamora a escasas fechas de la edición de “The Thunderfist Chronicles”, su nueva obra de estudio. Y ya de entrada llama la atención su puesta en escena. El fondo verdinegro y los enormes patos inflabes. En definitiva se preveía fiesta y fiesta fue lo que ofrecieron.

No fue poca la gente que se acercó a verles. Pero me sorprendió la buena acogida que tuvo un corte de reciente creación como “Killed To Death By Piracy”. Pegadizos y disfuncionales, todo sea por la fiesta, se percibió tanto movimiento arriba como abajo del escenario. Ellos siguieron desgranando temas sin un segundo que perder. El set, de hecho, había comenzado con cinco minutos de adelanto con respecto al horario marcado. No serían ellos quienes se ahogaran justo en la orilla. “The Sunk’n Norwegian” fue quizá mi favorita de esta primera parte del set…

… pero es verdad que su propuesta corre a veces el riesgo de volverse un tanto repetitiva. No pareció ser el caso de una audiencia, muy joven por cierto, que disfrutó a lo grande de cortes como “Mexico” o “Zombies Ate My Pirate Ship”. Yo por mi parte agradecí alguno de los temas más lentos, por aquello del cambio de dinámica, pero en líneas generales diría que me agradaron. Son la cara más lúdica del género y como tal hay que entenderles.

El choque generacional entre el público de Alestorm y el de Accept fue, de largo, una de las notas más curiosas del viernes. Los más talluditos se plantaron frente al Silver Stage prestos a recibir a la legendaria formación alemana, ya con el espigado Wolf Hoffmann como único superviviente de sus años de gloria. ¿Pero qué importa cuando la banda, Mark Tornillo mediante, parece estar en mejor forma que nunca?

Al show de Accept se le puede achacar lo estudiado / premeditado que resulta todo. Dispusieron una cuidada puesta en escena, correspondiente a la gira de su último álbum “Humanoid”, pero el suyo sin embargo sería un set con la nostalgia como bandera. Con tres guitarras arriba del escenario, son “The Reckoning” y la propia “Humanoid” las que inauguran el set. Tornillo se mostró tan seguro, tan potente, como de él se esperaba. Parco en movimientos, es verdad, pero sin mácula en cuanto a despliegue vocal. Siempre en ese tono raspado que le caracteriza, comandando con mano firme a la bien engrasada maquinaria teutona.

Pero es cuando suenan “Restless And Wild” y “London Leatherboys” que el Z! Live es uno con la banda de Hoffmann. Reconozco que no me esperaba algo como “Straight Up Jack”, corte de su último álbum, pero dueño de un riff de los de toda la vida. La audiencia, claro, recibió de mucha mejor gana el pequeño medley (“Demon’s Night”, “Starlight”, “Losers And Winners” y “Flash Rockin’ Man”) que introdujeron. Mucha clase en riffs, un sonido nítido y potente, quizá eché en falta el sacar un mayor jugo al electrónico de fondo. Pero ya digo que en lo musical apenas cupieron pegas.

Porque eran el cabeza de cartel del viernes y ejercieron como tal. En particular cuando encararon la recta final desgranando un clásico detrás de otro. Todo sin que Tornillo perdiera la voz ni Hoffmann la sonrisa. “Princess Of The Dawn” sería de hecho uno de los cortes más coreados no ya de la jornada en concreto sino que del festival en general. Otro tanto se podría decir de “Metal Heart”. Estribillos que son verdadera historia de esto. La tripleta final, no por esperada, resultó menos gozosa: “Fast As A Shark” representó la nota más trotona del set, mientras que “Balls To The Wall” puso a prueba nuestras gargantas y ya finalmente “I’m A Rebel” cerró con su cara más lúdica y festiva. Un set ágil y diverso, desarrollado apenas sin mácula y en el que Accept, sobre todo, dejaron la sensación de tener cuerda para rato. Pocas bandas de su quinta estarán, a día de hoy a nivel semejante.

Pero al cartel del viernes aún le quedaba mucha guerra que dar. Y es que todos unos Saurom vendrían entonces a tomar posiciones en el Cooper Stage. Acudían los de San Fernando en defensa del aún caliente “El Principito” y no fueron pocos los que se posicionaron prestos a disfrutar de su conocido folk metal.

Y la cosa empieza siguiendo los mandatos del libro de estilo. Esto es, recurriendo al comienzo de su último álbum de estudio. Miguel A. Franco pareció mostrar un buen estado de voz y la banda sonó todo lo redonda que los suyos esperaban. Al menos en las inmediaciones de la mesa de sonido donde me encontraba. Lúdicos sin llegar al desparrame de Alestorm. Heavies sin llegar a la hondura (y en cierto modo) la crudeza de Accept, pero una banda que ha ido forjando su leyenda a base de esfuerzo y buenas canciones.

Y aunque reconozco que nunca me han llegado a enganchar, es encomiable el modo en que conectan con la gente. Una banda con el directo como fin, y no al revés, como tantas veces ocurre con formaciones del género. Sonaron muy redondos y es de agradecer. En el camino de ser verdaderos referentes toda vez los grandes nombres vayan cayendo en el inevitable retiro.

Para el cierre quedaba el particular heavy metal de los segovianos Lujuria. Óscar Sancho, luciendo un abrigo de cuero y tachas que ni Rob Halford, fue una vez más maestro de ceremonias. Nosotros, como quiera que les veremos en la próxima edición del Luarca Metal Days, y teníamos no menos de cincuenta minutos de coche hasta nuestro centro de operaciones, optamos por una pronta retirada. Somos fuego por dentro, corazón de heavy metal, sí, pero de vez en cuando también nos merecemos un descanso. Quedaba aún la jornada del sábado y había que reponer fuerzas. Nos vemos sin falta en Luarca.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz