Texto y fotografías por Sheila Ortiz. Editorial B.P.
Después de la banda telonera Noviembre XI, el pasado viernes saltaron a las tablas de Escenario Santander la banda madrileña fundada en 1994 por Carlos Escobedo y Antonio Bernardini, Sôber.

En plena gira de presentación de su último trabajo, “Vulcano”, abrieron su set con el tema que da nombre a éste, seguido de “Irreal”. Carlos Escobedo, parapetado tras su bajo, envuelve con su voz al público creando ese mágico ambiente de cercanía, y le dota de ese carisma y presencia que le caracterizan. Con ese combo sincronizado de riffs de guitarras, nos llevaron a través de temas como “Loco”, “Fantasmas“, y «Umbilical». Tanto Bernardini como Escobedo eligen para el directo guitarras inalámbricas, lo que les da una libertad de movimiento y una comodidad sobre escena increíble. Manu Reyes a la batería, hijo de Manuel Reyes, ex-batería de Medina Azahara, aporta a la banda una garra y contundencia con sus baquetas digna de mención, sobre todo cuando tienes el hándicap de hacerte escuchar por encima de ese dúo hegemónico de guitarras.

Poco a poco fueron interpretando un setlist hecho para y por su público, con temas de los más importantes de su discografía, tanto para antiguos fans como para nuevos.
Ejemplo de ello fueron cortes como «Papel mojado», «Arena», «Tic Tac», «Naufrago», «Blancanieves», «Cientos de preguntas» y «El hombre de hielo». Demostrando que cuando se hace buena música no hace falta crear un espectáculo artificial, ya que con su música ya llenan por sí mismos el escenario. Con “Estrella polar” se iba llegando al fin del espectáculo, por lo que Carlos bajó del escenario para cantar cerca de sus fans.

No pudieron faltar las más populares como «Arrepentido» de «Paradÿsso» y «Cien años», de su álbum «Morfología», corte elegido para terminar una fantástica noche. Para ella, la banda subió a escena a cinco fans de entrada VIP que les acompañaron en esta ocasión haciendo los coros.

Sôber tocaron aproximadamente unas dos horas, ofreciendo un espectáculo a un público entregado que disfrutó de su música toda la noche y que les despidió entre vítores y aplausos. Una banda que no había visto aún en directo y que me gustó aún más si cabe. Una velada de rock impresionante que esperamos no tener que esperar mucho para volver a vivirla de nuevo.
