Reseña: Fiend «Onerous» (Deadlight Records)

Fied.jpg

Stoner doom francés, alucinado y fulgurante. Fiend, procedentes de la capital de nuestros vecinos del norte, quienes publicaran este debut en 2013, lo reeditan ahora via Deadlight Records tras haber acompañado a la luminaria progresiva norteamericana Tool en su reciente gira por la zona euro. Los franceses cuentan en sus filas con el guitarra Michel Bassin, de los industriales Treponem Pal y también KMFDM, el guitarra y voces Heitham Al-Sayed, de los proggies Lodestar, el bajista de DDENT Nicolas Zivkovich y Renaud Lemaitre a la batería.

Onerous” redunda en treinta y pico minutos de buen stoner rock febril y machacón, de aires doomies a veces y voces limpias; repleto de esa clase de riffs que no te puedes sacar de la cabeza por mucho que lo intentes. Inauguran fiesta con la pacífica “The Widow”, a modo de intro, para pronto ponerse a la faena con “The Broken Ships of Osiris”. La primera parte de “The Potion” sigue por ese lado guerrillero y arrastrado de su rock achicharrado de riffs y constantes subidas y bajadas donde cabe casi de todo. A reseñar ese descenso en pos de la calma que encontramos en la parte central. Ecos muy poco disimulados de los Black Sabbath más oníricos y un buen riff, obeso y apesadumbrado, para la parte final.

La segunda parte de esta “The Potion” arranca ente brumas. Guitarras limpias que evocan desolados parajes matinales, con la voz de Heitham anticipando el riff, nuevamente lento y pesado, más melancólico de todo el álbum. Pasado este primer tercio, “The Potion II” pasa a medio tiempo de riffs cortados sin miramientos, con la batería marcando el paso al milímetro, acompañados de fugaces sintes a lo Acid Mothers Temple. La intensidad baja al final para desembocar en la escueta “Frankenstein You’re Fired”. La decena de minutos de “Boabdil” echa el cierre con un arranque de auténtico doom granítico y proverbial. Es la más descaradamente Sabbath de todas. Como un hijo bastaro de “War Pigs” y “Planet Caravan”. Como un valle, ora repleto de guitarrazos tremebundos, ora lleno de delicados pasajes aletargados y susurrantes.

Hay muchos lugares comunes en “Onerous” y ahora ya irá en cada uno el posicionarse. Habrá quienes únicamente vean plagios aquí y allá, mientras otros lo que verán serán sentidos homenajes y así unos y otros se irán decantando según les parezca. Está claro que no es un disco ni mucho menos definitivo. No estamos ante ninguna catedral del doom ni creo que Feind lo pretendieran tampoco. Pero como primer disco largo de cuatro tíos que nunca se habían acercado a estos pagos sonoros, cuyas procedencias (musicales) son tan diversas, resulta una obra más que decente.

Texto: David Pérez Naves

Deja un comentario