Reseña: Narwhale “Heart of the Corpse-Whale” (Autoeditado 2019)

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Anticipado por una demo homónima, aparecida en 2017, llega el primer largo de los avilesinos progresivos Narwhale. Álbum conceptual de ocho cortes grabados entre julio y agosto de 2018, producidos por la propia banda y masterizados por el sueco Magnus Lindberg, integrante de Cult of Luna, quien ha puesto sus garras sobre los últimos trabajos de gente como Year of the Goat, Russian Circles, Astronoid o la última obra maestra de su propia banda, “A Dawn to Fear”. Narwhale lo conforman Javier Fernández (voz, guitarras, bajo, mellotron, Hammond, arreglos…) Víctor Puente (baterías) y Diego Aparicio (guitarras) y la incorporación tras la grabación de Ales Sánchez (guitarra).

Lo primero que hago es comparar con los tres temas del demo y el sonido del disco llama poderosamente mi atención. El paso adelante que han dado al respecto no es pequeño y las guitarras de “Glaucus”, primer corte tras la escueta introducción, se benefician de esa mejora mostrándose melódicas a un tiempo y monolíticas al otro, pero totalmente claras, diáfanas, entendibles, en consonancia esas voces de Javier Fernández que van y vienen entre melodícas y embrutecidas, aunque lejos estas últimas de resultar ininteligibles. “Galerna”, que arranca fuerte, decidida, profusa en voces envilecidas y doble bombo, posee en cambio un impás central que me recuerda a los Gojira más melódicos, roto después por una serie de buenos solos de guitarra y un final que bordea terrenos más clásicos.

Watery graves” arranca críptica, pesada, con mellotron adornando un riff que se arrastra en las profundidades, concordante con la escueta letra de estos siete minutos de tempos lentos y territorios fronterizos con la psicodelia. “Heart of the Corpse-Whale”, que da nombre al disco y pasa por ser el único corte por cuya duración supera la decena de minutos, arranca nuevamente en parajes calmados, rotos de tanto en cuanto por esas voces de Javier entre enigmáticas y encabronadas. Poco a poco se irá oscureciendo, rallando incluso con el doom y dejando las voces más agrias de todo el disco hasta coger aire y arrojar algo de luz en su parte final. “Primeval Rites” es más convencional. Si es que se puede hablar de convencionalismos en la música de Narwhale. Otra letra corta y mucho protagonismo de las guitarras en un corte muy atmosférico primero y más retorcido después. El más corto de todo el álbum a excepción hecha de la intro.

A un paso del final está “Sargasso Sea”, que engaña con ese riff machacón del principio pues circula por parajes más estandarizados primero y muda a terrenos más intrincados después, pero sin apabullar ni aburrir con doscientos cambios de ritmo innecesarios y aburridos. El final del disco y la conclusión de la historia en él escondida es para “Path of the Whales”, cinco minutos largos que en lo musical te acarician primero y te golpea después con ese up-tempo que culmina el debut de los asturianos. Rock metal progresivo moderno que en ocasiones guiña el ojo al pasado (esos toques psicodélicos…) y que resulta estar más centrado en construir buenas canciones que en imposibles (y a veces aburridas) demostraciones de técnica individual que no llevan a ninguna parte. Lejos así de cabriolas imposibles, “Heart of the Corpse-Whale” acaba redundando en un debut muy a tener en cuenta en las escenas asturiana y nacional.

Texto: David Pérez Naves

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