
“The Autophagous Reign” es el sexto álbum ya para estos clásicos thrash-death masters de la ciudad francesa de Nancy. Grabado, mezclado y masterizado en Hertz Studio (Polonia); con portada a cargo de Łukasz Jaszak, quien ha trabajado para gente tan diversa como Alcest, Mourning Beloveth, The Vision Bleak o Vomitry entre otros. Ellos son Patrick Germonville (voces), Alexis Baudin y Bastien Legras (guitarras), Jean-Noël Verbecq (bajo) y Johann Voirin (batería). Once cortes para tres cuartos de hora de furioso metal francés en la más pura onda Vader, Possessed, The Crown etcétera.
La humanidad ha llegado a un punto de inflexión. Durante siglos ha apresado, devorado e ingerido a los vivos hasta que su propia especie llegó a su final con la sexta extinción masiva. El fracaso total de un sistema capitalista alimentado por recursos no renovables. El pequeño grupo de gobernantes en la cima de la cadena alimenticia que se alimenta del 99 % restante. La destrucción masiva de la biodiversidad en favor de una la destrucción masiva e industrializada. El hombre devora todo a su alrededor mientras que el antropoceno comienza a rebelarse. Todo ello conforma el suicidio ecológico y social que esconden las canciones de este “The Autophagous Reign”.
Es un disco que se guarda los cortes más largos para el final y se inicia sin intros ni preámbulos con un pildorazo de nombre “Delete / Replace” de apenas dos minutos, que alterna partes más heavies con otras donde los blast beats vuelan a placer. La voz de Germonville se mueve en un registro más rasgado que bronco al igual que las endiabladas guitarras de la dupla Baudin & Legras. “The Sapiens Order” profundiza en la cara más thrash del combo francés y a excepción hecha de ciertas partes de corte más extremo, podría encajar en un álbum de los Kreator más enfurecidos. “A Curse in Disguise” incide en el patrón de alternancia entre partes rápidas y otras a medio gas donde hacen acto de presenca riffs más pesados y retorcidos.
“Dominate Modus Operandi“ tiene un comienzo feroz pero termina por rebajar la adrenalina y por momentos deja cierto regusto a los Testament más modernos. “Disposable” recupera de primeras la cara más death del combo francés para hundirse primero en acompasadas cabalgadas que acompañan al estribillo, transitar partes más melódicas, solo de guitarra inclusive, y volver al principio con el pedal a fondo.
“Eternal” conforma el punto de inflexión del álbum. Conjuga sabiamente el death a toda máquina marca de la casa con partes de pura escuela sueca (Grave, Entombed, etcétera), tiene partes machaconas y otras más melódicas, pero sobre todo, da el pistoletazo de salida para algunos de los cortes más intrincados del álbum. La batería de Johann Voirin hace horas extra en los cinco minutos y medio de “Onwards to the Terminus”. Velocísimo con la caja durante las partes rápidas e inasequible con el doble bombo cuando el tema transcurre por parajes más reposados. Un largo grito de Germonville corona el final para dar paso a “Recycled”, un compendio de largas algaradas de death metal iracundo y adrenalítico que culminan en un puente central, sorpresivo y machacón que airea el ambiente.
Descolocaría la intro a piano de “Memorial in vivo” de no ser por su brevedad. El segundo corte más extenso del álbum es también uno de los que suenan más actuales y modernos. Como si cambiasen a unos polacos (Vader) por otros (Decapitated) el tema entrega partes muy cortadas, con la batería imbuyéndose de puro groove, en un tema que por momentos se acerca incluso al deathcore. Reaparecerá el piano tras una rápida parte final para caminar hacia la cortísima “Cheptel”.
El fin de fiesta lo comanda “Monuments”, batiburrillo de muchas de las ideas que han hecho acto de presencia a lo largo del disco, que incluso incorpora un detallito en francés en cierto momento, y es el colofón a esta historia cruel, distópica y sobre todo violenta donde, sin salirse de los cánones del metal extremo, los de Nancy sacan no poco brillo a toda su versatilidad compositiva, en especial de la mitad del disco hacia el final. Una buena pieza para seguidores de las bandas citadas a lo largo de la reseña.