
Ty Morn es una nueva ‘one man band‘ procedente de Londres, Reino Unido. Aron Biale (guitarras, bajo y programación) montó este proyecto a comienzos de 2018 tras descubrir este a Raphael Gazal, quien finalmente ha sido el encargado de poner voz a estos nueve temas de heavy metal épico y resonante. El disco cuenta con el artwork de Piotr «Kenshin» Bednarczuk.
“Reign of the Hunter” resulta de lo más convencional. También clásico y rápido, firmemente apoyado en una batería galopante e incansable. Trufado de solos y buenas melodías, sirve también para que Gazal exhiba su registro más alto. De tanto en cuanto el sello no ha tenido a bien facilitar a los medios dónde se llevaron a cabo las correspondientes labores de grabación, mezcla, masterizacion, etcétera, decir que el sonido es de simple aprobado, sin resultar nada espectacular. Potente sin apabullar, proclive a dar protagonismo a la pléyade de guitarristas invitados. “Hey Poseidon” resulta mucho más pesada en las estrofas y sorprende con ese estribillo melódico que tanto recuerda a bandas como Angra. El puente tiene un ligero toque oriental, algo desaprovechado quizá, que da pie a un solo rotundo e inapelable. “Die Where We Stand” viene comandada por un inicio sinfónico pero va perdiéndose por recovecos más agrestes hasta renacer en un estribillo con Gazal en su registro más rabioso. Es un tema con dos personalidades muy marcadas, que deja cierto regusto a oportunidad desaprovechada en el transcurrir de los minutos.
“Fall on Your Sword” es un sensual medio tiempo potenciado por la fantástica cadencia del riff principal y ese Gazal susurrante y casi misterioso. Y todo en un tema que habla del coraje de los héroes, de oráculos y emperadores. Ironías de la música contemporánea. Renace y/resurge el registro más heavy de estos (¿este?) Ty Morn en “The Language of Beasts”, uno de los temás mas épicos, también más Manowar, de todo el álbum, donde convive la grandiosidad del metal épico con el Gazal más poderoso. “King of Dishonour” nos trae al frente un riff notablemente más oscuro que terminará por convertirse en una extensa balada en una onda muy Axel Rudi Pell. Con su largo solo de guitarra y el timbre del brasilero Raphael Gaza sonando no demasiado lejano al de Gioeli.
En contraste con toda la algarabía sinfónica estalla “Bring Forth the Night” devolviendo a los Ty Morn del primer corte en tres minutos largos de metal cabalgante donde la batería de Per Mikkelsen apenas da descanso. Sencillo, veloz, eficaz. Lo que viene después son dos cortes por encima de seis minutos que finiquitan el álbum. El primero de ellos es “Harvest of Souls”, el cual lo mismo recuerda a Orphaned Land que a los Kamelot más oscuros. El solo de guitarra anterior al puente final resulta en uno de mis favoritos de todo “Istor”. Los primeros compases del tema final “Hunt Leviathan” tiran la casa por la ventana con esos coros grandilocuentes para mutar en balada primero e ir ganando en cadencia después. A destacar el órgano de Eugene Moiseienko. Puede que no sea el tema final que me esperaba mientras escuchaba el disco pero tampoco me parece del todo desdeñable.
En resumidas cuentas, este “Istor” viene como más síes que noes. En lo positivo: la variedad de registros de Raphael Gaza, ofreciendo siempre aquello que le exigen los temas sin dar lugar a florituras fuera de lugar. Elegante y potente a la vez. Chapeau! Algunos solos de guitarra me han dejado muy buen sabor de boca, así como algunas líneas de batería de Mikkelsen. En lo negativo: algún tema un tanto insulso, ciertos clichés en lo concerniente a la lírica del álbum y carencias en cuanto a sonido del conjunto (¡los bajistas existen!), propio de proyectos de este tipo.
Aron Biale avisa de que ya hay segundo álbum en marcha. Aquí lo esperamos con los brazos abiertos.
Texto: David Pérez Naves