
Tercer disco largo para estos clásicos death metaleros logroñeses (su primera referencia, la demo “Bloody Ritual”, data de 1992) bajo el paraguas del sello madrileño Xtreem Music tras el homónimo de 2014 y “Bleed to Death” de 2017. La banda riojana, tras una mirada de cambios en su line-up, está formada a día de hoy por Mark Bersek (voz), Manolo Sáez y Eduardo Martínez (guitarras), Manu Reyes (bajo) y Gabri Valcázar (batería). El nuevo disco lleva por nombre “Conjuring The New Apocalypse” y fue grabado y mezclado por Dan Díez en Track Stereo Studios, mientras que del máster se encargó el infatigable Dan Swanö en sus Unisound Studios. Decir por último que del muy trabajado arte del disco se encargó Naroa Etxebarria. Coronavirus mediante, se espera que vea la luz el próximo cinco de mayo en CD, formato digital y vinilo de 12″.
“Liber Al Vel Legis” es el texto sagrado central de Thelema, escrito por Aleister Crowley en El Cairo, Egipto en el año de 1904 y el nombre que Aposento han dado al primer corte del álbum. Un arranque en la más pura onda Incantation, rápido y furibundo al principio, pesado y amenazante en su término. Un bajo desaparecido, pero un buen sonido en general, con esas abruptas aunque entendibles líneas vocales de Mark Bersek. El primer tercio de “Heretics By The Grace Of God” es enrevesado, yendo de rápidísimos blast beats a ritmos intermedios y evolucionando después en una suerte de death sueco de la vieja escuela para terminar a calzón quitado tras el puente central. Solidez y variedad. “Kadosh – Spitting on the Trisag” vuelve a recordarme a la banda de John McEntee con esa amalgama de ritmos lentos sobre un doble bombo cuya presencia a lo largo de los tres minutos y medio de duración es casi constante.
“Samhain – The Night Of Ignis Fatuus” es puro death metal veloz y rugiente así en su principio como en su final, dando sólo un pequeño respiro en su parte central. Apenas dos minutos y medio, eso sí. “Akerbeltz”, espíritu de la mitología popular vasca, recupera los ritmos a medio gas a la par que Mark Bersek entrega sus registros más profundos de todo el disco. Con “Noli Me Tangere” (las palabras que Jesucristo dirige a María Magdalena después de su resurrección) vuelven el death violentísimo de “Samhain …” en un trallazo de apenas tres minutos tan simplón como enérgico, tan carismático como iterativo. “Vamachara – The Left Hand Path” coge esa velocidad y la alterna con pasajes ultra-pesados de voces gravísimas y guitarras chirriantes. Salvando no demasiadas distancias, me recuerdan a unos Funebrarum del “Sleep of Morbid Dreams” (Cyclone Empire Records, 2009). Uno de mis temas favoritos de todo el disco.
“Revelation777”, canción más larga de “Conjuring the New Apocalypse” con sus cuatro minutos largos, alterna en primer término death rapidísimo con varios de esos “tupa-tupa” que tanto me gustan e incorpora aires más thrash-death en su tercio final. Kudos para Gabri Valcázar tras los parches. “The Dweller On The Threshold” apuesta de inicio, y de nuevo, por la pesadez. Ritmos acompasados, destellos en forma de solos de guitarra y breves andanadas violentas en un corte en constante mutación. Cierra el disco la breve “Doomsday – The Metanoia Of Redemption Process”, con el tacómetro en zona roja durante buena parte de su desarrollo. Un cierre tan iracundo como despreocupado para treinta y seis minutos de puro death metal riojano.
Lo bueno si breve. Formados en 1990, enterrados siete años más tarde y resucitados en 2012, puede que “Conjuring the New Apocalypse” sea la mejor entrega de Aposento hasta la fecha. Por sonido, por composición y por la rica amalgama de influencias que atesora, si bien no deja de ser otro disco de old-school death metal en pleno estallido del género en todo el mundo.
Texto: David Pérez Naves