Reseña: Victoria K «Essentia» (Rockshots Records 2020)

Viktoria

Bajo el nombre Victoria K se esconde la última incorporación del sello Rockshots Records. Concebido inicialmente como “one woman band”, evolucionado a formato de banda estable y presto a editar su álbum debut «Essentia» el 24 de abril. Conforman la banda Sheri Vengeance (voz rasgada), Julia Mammone (guitarras), Martin Kawaler (bajo), James Davies (batería) y, claro, Victoria K a la voz limpia. Decir no obstante que no es este el line-up que ha grabado el disco, como iré detallando a lo largo de la reseña. De producción, arreglos y orquestaciones se ha encargado Lee Bradshaw (Bradshaw Music Productions).

Con la colaboración de Sheri Vengeance (Black like Vengeance, ex Ne Obliviscaris), quien participa en otro par de cortes del álbum, arranca el primer corte de este “Essentia”. Cadencioso, con un marcado background de voces rasgadas y arreglos orquestales… y un sonido de guitarras que no me termina de convencer del todo. No sorprende en todo caso que sea la dupla vocal quien se lleve buena parte del protagonismo en la mezcla final. “Surreal” sigue en los parámetros del tema inicial, con mayor presencia de la base rítmica (Gerry Pantazis en batería, Rich Panaia al bajo) y Victoria explayándose a gusto por casi todos los rincones de un corte que vira hacia sonoridades orientales en su epílogo. “Forsaken”, de nuevo con aparición de Sheri Vengeance, guiña el ojo a Evanescence sin complejos para ir endureciéndose con el pasar de los minutos. Melodías muy pop, alternancia vocal y buena dosis de arreglos para un final en que la batería de Gerry Pantazis gana en velocidad y presencia.

Matrix”, último corte con intervención de Sheri Vengeance es un corte que lo mismo flirtea con el thrash más actual que se codea con los patrones más estandarizados del power sinfónico de los Epica del “Consign to Oblivion”. Para “Shroud of Solitude” la banda cuenta con la zanfoña de Michalina Malisz (Eluveitie). Balada preñada de interludios orquestales, buenas voces, sencillas líneas de piano y pocas complicaciones. “The Haunting” recupera los aires orientales de “Surreal” en un arranque que manda al traste un buen riff de partida en pos de la voz de Victoria y las teclas de Lee Bradshaw. El final, pomposo y por todo lo alto, lo más destacable.

La escueta “Freaks” resulta tan convencional como disfrutona, con en este puente central a dúo entre guitarra y teclas como punto álgido. Amaga “Mist Filled Sky” con un inicio reposado para mutar en uno de los cortes más rápidos del disco, con la batería de Pantazis marcando bien el ritmo.  Brett Garsed, que ha colaborado con gente como Planet X o Derek Sherinian, dejará un notable solo de guitarra en la parte central del tema. De lo más heavy de todo el disco.

Humanity” sí que es una balada con todas las de la ley. Voz, teclas y orquestaciones a quienes se sumarán el resto de elementos de cara al crescendo final. No llega a tres minutos y sea por su exigua duración o no, el caso es que no acaba de explotar del todo. Cumple más como contrapunto al resto de cortes que otra cosa. Victoria K se ha dejado algunos de sus tonos más altos para la final “Lacuna”, con Chris Rourke encargándose del bajo. Un cierre bombástico que pasa por ser lo mejor de este debut de la banda australiana.

Es el primer paso de una banda jovencísima y posee los aciertos y los errores que suelen incluir este tipo de propuestas. Se ciñe sin complejos al patrón establecido sin despegarse casi en ningún momento. A favor, claro, la voz de Victoria K. Y en contra una producción no termina de hacer brillar a estas canciones todo lo que sería deseable.

Texto: David Pérez Naves

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