Reseña: Hyperion «Into the Maelstrom» (Fighter Records 2020)

Hyperion

Heavy metal añejo para sobrellevar el confinamiento. Los boloñeses Hyperion (no confundir con los bergamascos de idéntico nombre que editaran “Where Stone Is Unscarred” con Massacre Records en 1999) nos deslizan su segundo disco “Into The Maelstrom”, de nuevo bajo el auspicio del sello madrileño Fighter Records. Ellos son Marco “Jason” Beghelli (batería), Antonio Scalia (bajo), Davide Cotti y Luke Fortini (guitarras) y finalmente Michelangelo Carano (voz). La mezcla y el master han corrido a cargo de Roberto Priori, de los también italianos Danger Zone, mientras que del arte del disco fue realizado por Alberto Quirantes. Se espera vea la luz en formatos físico y digital el 21 de abril.

El disco arranca veloz con el tema título “Into the Maelstrom”, en la onda de otras entregas recientes del sello (“Die by My Sword” de War Dogs, sin ir más lejos). Clásico y rápido tema corto para romper el hielo. El sonido en general se beneficia de unas guitarras bien definidas y una batería de sonido nada artificial. “Ninja Will Strike” rebaja la velocidad y abraza a Iron Maiden con un bajo muy presente en su parte inicial. Es un tema donde la melodía primero y largos solos de guitarra después. Resultón. “Driller Killer” tiene un estribillo en la más pura onda Judas Priest, con Carano dejando las notas más altas de todo el disco mientras que el dúo Cotti & Fortini deja por el camino todo un aluvión de solos imposibles.

The Maze of Polybius” se beneficia de una duración superior para albergar una buena tanda de cambios de tono que la convierten en uno de los puntales del disco. De la introducción notablemente más oscura hasta el riff cabalgante de después pasando por la demostración de habilidades de la pareja de guitarras en su puente. Todo carbura para conformar uno de mis temas favoritos del álbum. Tras ella irrumpe el tema más corto de todo el trabajo, “From the Abyss”, artefacto instrumental a mayor gloria de Cotti y Fortini donde lo que más llama mi atención, curiosamente, es el tranquilo final. Mucho doble bombo para la cambiante “Bad Karma”, que lo mismo recuerda a Megadeth en ciertos pasajes (el riff sobre el que se apoya el solo podría firmarlo Dave Mustaine de un momento a otro) que al hard rock de finales de los setenta.

Esos aires setenteros se acrecentan en “Fall After Fall”, que transcurre sin pena ni gloria, salvada en parte por el estribillo de Carano. Pero “The Ride of Heroes” es otra historia. Por duración (9:07 minutos) pero también por la manera en que evoluciona desde un clásico inicio tranquilo tan Iron Maiden hasta convertirse en un tema con identidad propia. Primer tercio tranquilo, a medio gas, con Carano dejando buenas melodías en el camino hacia el estribillo. Y es verdad que éste no destaca por su originalidad, pero  es que después de él irrumpe la particular fiesta de Davide Cotti y Luke Fortini y el tema se eleva por encima del resto con suficiencia. La final “Bridge of Death” rememora a los Helloween de su primerísima etapa en un corto acercamiento al power metal que finiquita el disco sin mayores complicaciones.

No pasa este “Into the Maelstrom” por ser el mejor disco de metal clásico que he escuchado a lo largo de este 2020. Y aún poseyendo detalles que llaman mi atención, en especial en lo concerniente a la varias veces mentada dupla guitarril y los achicharrantes solos que deja por el camino, es un trabajo que sobrevive inmerso dentro de unos parámetros tan escuetos que uno acaba preguntándose si de verdad el metal de 1990 hacia atrás fue cosa de un par o tres de bandas exclusivamente y no el riquísimo y poliédrico fenómeno (casi) mundial que fue en realidad. Hyperion me dejan con la sensación de que podrían dar mucho más de sí, ahí están “The Ride of Heroes” o “The Maze of Polybius”, por ejemplo. Lo demás me deja entre frío e indiferente. Sólo para muy fans del ochenterismo.

Texto: David Pérez Naves

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