
Bangladesh puede quedar muy lejos en el mapamundi pero en este mundo globalizado que nos ha tocado vivir los ocho mil quinientos kilómetros que nos separan del país asiático no son más que una anécdota. Nawabs Of Destruction, dúo de death melódico de la capital Daca nos presentan su debut largo “Rising Vengeance”, precedido de un EP de idéntico nombre editado de forma independiente en 2019. Ellos son Saad Anwar, encargado de la lírica de los temas (salvo en “Rising Vengeance” y “The Merciless”) y Taawkir Tajammul, a quien debemos todo el aparataje instrumental del disco. Se grabó, mezcló y masterizó en Studio Chanachur y la portada corrió a cargo de Jorge Vimendy (Sick Graphics Production). Ha sido editado por el sello Pathologically Explicit Recordings.
“Beginning of the End” es la primera toma de contacto. Es un “opener” que cual montaña rusa va de pasajes tranquilos y voz limpia a feroces andanadas de death metal pesado y voces rasgadas. A destacar la nitidez de una producción bien equilibrada y con cabida para todos los elementos presentes. Mundo globalizado también para lo de sonar bien. El primer tercio del tema título “Rising Vengeance” adquiere más peso en cuanto arreglos y gana ostensiblemente en velocidad. Hay un impás en su parte central, pero por lo general es un tema que se maneja sin excesivos alardes. Su tercio final, lo más destacable. “Reincarnation”, corte más largo de todo el álbum, trasciende barreras para situar su furioso inicio más cerca del death metal de bandas como Hour of Penance y similares. De ahí transita hacia terrenos más melódicos primero y mucho más reposados después. Las melodías vocales y los solos de guitarra de esta parte tranquila bien podrían haberlos firmado los Dream Theater pre “Train of Thought”. Aún así resulta un tema de lo más distintivo, cargado de personalidad, que se eleva fácilmente como uno de los puntales del disco.
“Sleep Paralysis» sorprende con el aire marcial que desprende un riff que podría firmar la primera banda de metal industrial que te venga a la cabeza. Dan ganas de invadir Polonia. El bajo resuena altísimo en la mezcla mientras acompaña al dúo de voces rasgadas que configura algunos de los parajes más encolerizados del debut de los bangladesís. La intensidad baja un par de puntos al final para acomodar un largo solo de guitarra de Tajammul. “Rise of the Warlords” regresa a patrones más estándar dentro del melodeath. Mucha melodía, un buen riff, doble bombo por doquier, etcétera. Cinco minutos para uno de los temas más planos de todo el álbum. “The Evil Within”, y que me aspen si el inicio no recuerda a “Wherever I May Roam” del álbum homónimo de Metallica, es un trallazo que serpentea entre el thrash veloz y calmados pasajes donde Anwar acomoda su registro más alto.
Los apenas tres minutos de “In the Verge of the Death” recuperan el aire machacón del tema de inicio en otro tema un tanto lineal que apenas varía su propuesta aumentando la intensidad en el tercio final. “The Merciless” tiene quizá el inicio más diferente de todo el disco. Alterna parajes de atmósfera grandilocuente, casi bordeando el power metal, con otros donde todo vuela. Gran cierre para el disco, con ese solo de guitarra final como punto álgido, a modo de orgasmo final.
En líneas generales es un debut que se maneja bien. Bastante bien, de hecho, si tenemos en cuenta su escasa experiencia previa en otros proyectos y que apenas llevan juntos desde finales de 2018. Si bien pienso que hay aún cosas que pulir, o temas que no me terminan de parecer del todo redondos, “Rising Vengeance” me resulta todo un logro.
Texto: David Pérez Naves