
Tres años les llevó a Trallery (Sebas Barceló batería, Biel Gayà guitarras, Humberto Pol bajo y voz) componer, grabar y editar su tercer disco “Isolation” (Rocket Music). Trabajo que sucede a ”Spiritless” de 2016 y “Catalepsy” de 2013, alumbrados ambos bajo los auspicios de Xtreem Music. El álbum que nos ocupa vio la luz antes de confinamientos y pandemias, allá por noviembre de 2019, y el trío mallorquín ha decidido darle otro empujón ante la escasa repercusión que, por parte de la prensa, tuvo en su día. Las once canciones de este “Isolation” de premonitorio nombre están basadas en el libro “Mallorca Mágica” (editorial José J. de Olañeta) de Carlos Garrido, el cual recoge diversas leyendas de la isla mediterránea. El disco ha sido producido y grabado por Miguel A. Riutort en Psychosomatic Recording Studio y masterizado por Hay Zeelen y el propio Riutort en Hay Zeelen Mastering. Añadir por último que la portada ha corrido a cargo de Andreu Beltrán.
No se encuentran muchos discos de thrash basados en leyendas locales (¡si sabéis de alguno hacédmelo saber en comentarios!). Este en concreto arranca con “Isolated” en una amalgama furiosa de metal candente y acelerado con buenas melodías por parte Biel Gayà y, cosa que agradezco ampliamante, mucha presencia del bajo en la mezcla final. La producción en general está a buena altura, sin estridencias, sacando el debido jugo a todos los elementos presentes y con las predominancias muy bien medidas. El tema vira su dirección en su tercio final, incorpora algún detallito a lo Voivod y marca el paso a un disco que pretende ser algo más que mero revival más del género. En “Crystallizing”, que fuera single del álbum, conviven dos almas. Una en esas estrofas llenas de groove y otra en esos estribillos repletos de melodía. No obstante mi momento favorito de todo el corte es el solo de Biel Gayà en la parte final. “From Nowhere” rezuma melancolía en su acompasado transitar por una estructura poco habitual en bandas del género. A medida que se encamina hacia su parte central incorpora un solo casi Floydiano y de ahí al final Pol se desgañita a gusto en un cierre intenso y emocional. Desde luego no es lo que esperarías en un disco de estas características, pero Trallery han venido a jugar.
“Ghost Rumour” nos devuelve a terrenos más canónicos, lo cual no quiere decir que sea un tema exento de complejidad. Arranca y termina apoyado en un mismo riff, clásico y muy thrash, y entre medias incorpora partes con algo de groove, un buen estribillo y notables detalles técnicos. Es así como construyes buenas canciones aun cuando te muevas en ideas mil veces vistas: con una buena composición. “Eternal” es otro de los temas distintivos de “Isolation”. En su primera mitad predominan los medios tiempos y los gritos desgarrados de Pol, en su parte central bordea el metalcore y en la final nuevamente aparece Gayà con otro buen aporte solista. Buen cóctel. “The Plague” y como suele suceder con los temas cortos, apuesta por la velocidad en contraposición a cualquier otro propósito. Metal raudo en un corte que pese a escabullirse hacia el groove en un par de ocasiones, mantiene firme el pedal en tabla. Resulta más lineal, claro. Nos ha jodido.
“Voice of the Dead” invierte los factores del tema anterior aprovechando sus escasos tres minutos tres minutos y medio para entregar un corte pesado cual yunque. También algo lineal y sin muchas sorpresas. Por alguna razón disfruto más de sus temas largos, sean rápidos o no. “One Last Deadline” devuelve algo de brío desenvolviéndose rápida y primaria en un arranque con cierto regustillo al melodeath sueco. Se torna más enrevesada justo antes de llegar al puente central e incorporar un solo de Gavà lleno de atmósfera. Estas partes lentas se irán sucediendo hasta el final y el tema da buena cuenta de sus cinco minutos largos para revelarse como uno de los más completos de todo el álbum. «Witchcraft” resuma thrash en esas estrofas veloces pero también en un estribillo con cierto aire a mis queridos Testament (¡ánimo Chuck!) y aún sin ser uno de los temas más complicados del disco me hace disfrutar de tanto en cuanto me resulta un tanto despreocupado y entregando sin reservas buenas dosis de metal rabioso y eficaz.
Me gusta el enrevesado riff inicial de “The Art of Contradiction”. Diría que es el máximo valor de otro de esos temas pesados y amenazantes marca de la casa, con Pol poniendo todas las cuerdas a funcionar, las vocales y las del bajo, se entiende, y Barceló dejando una buena línea de batería. Se me hace algo corto pero para eso está la final “Ashes” con sus siete minutos y medio. El inicio es calmado páramo de dos minutos largos y tras él un medio tiempo que me trae a la memoria algunos temas lentos de Megadeth o incluso Pantera, siempre con el registro rasposo de Pol predominando sobre el resto de elementos. La guitarra acústica del pequeño impás central son una sorpresa que se queda un tanto a medias mientras que el consiguiente solo de Gavà culmina un final un tanto extraño.
Es un buen disco, qué duda cabe. Reconozco que no había escuchado de Trallery (ese nombre ¿por qué?) más que cosas sueltas de los álbumes previos y esta nueva (o no tan nueva) obra me ha cogido un poco por sorpresa. En general me parece un disco notable, lo suficiente como para interesarme por sus dos discos anteriores, lo cual ya es más de lo que consiguen muchos de los discos que pasan por mis orejas en estos tiempos. “Isolation” parte del thrash hasta hibridar diversas ramas del metal con algunas composiciones de altura pero también algún que otro bajoncillo. No obstante siempre con los brazos abiertos a bandas del género que no se limiten a seguir dándole vuelta tras vuelta a “Creeping Death” y “Angel of Death”.
Texto: David Naves