Reseña: Ignea «The Realms of Fire and Death» (Kadabra Music 2020)

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Ignea es la segunda reencarnación de una jovencísima banda ucraniana de nombre Parallax que operó entre los años 2011 y 2015, llegando a editar el EP de cinco temas “Sputnik”. Ellos son Ivan Kholmohorov (batería), Xander Kamyshin (bajo), Evgeny Zhytnyuk (teclados), Dmitry Vinnichenko, sustituto del miembro original Maxim Khmelevsky, (guitarras), y finalmente Helle Bogdanova (voz). Previamente al disco que nos ocupa autoeditaron “The Sign Of Faith” en 2017 y la versión instrumental del mismo, así como el single “Queen Dies”, en 2018. El disco, autoeditado al igual que sus predecesores y que ya puede ser escuchado en el bandcamp de Kadabra Music aparecerá en un cuidado digipack de cuatro paneles vía Plastic Head en Reino Unido y Europa, Season of Mist en Francia y Rock Inc. en Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. “The Realms Of Fire And Death” es un álbum conceptual, dividido en tres partes troncales, cada una de las cuales consta a su vez de tres temas. Cada una de ellas nos trae una historia independiente pero con temas comunes entre ellas como el fuego y la muerte. O al menos eso es lo que dice la info que nos ha llegado a la página. Hechas todas las presentaciones, procedamos.

Queen Dies” huye del tan habitual inicio fulgurante para entregar un medio tiempo en principio tranquilo que va ganando fuerza con el transcurrir de los minutos. Preñada de melodías orientales,  que para algo se autoproclamaron como la primera banda de su país en adoptar dichas sonoridades, deja buen sabor de boca en esa extraña calma, rota únicamente durante el escueto estribillo. El sonido es correcto, sin más. Cuida quizá en exceso el aspecto vocal superponiéndolo al resto de elementos, pero siempre dentro de unos límites aceptables. “Чорне полум’я” sigue con esa querencia por los arreglos del medio oeste, pero se embulle de ritmos más marciales así como de ciertos coqueteos con la electrónica. Sorprende en su parte final con una serie de riffs que les acercan a los franceses Gojira. Un tema variopinto y cambiante, el más largo de todo el tracklist y que cuenta con su propia versión en inglés a modo de bonus. La última de esta primera triada de temas es “Out Of My Head”, que se cuenta entre las más modernas del disco y se beneficia de invertir el orden de las voces de otros cortes para dejar uno de los temas con más personalidad de todo el elepé. ¿Se sigue diciendo elepé?

La segunda parte de este “The Realms Of Fire And Death” se inicia con la versión de la cantautora feroesa Eivør Pálsdóttir “Í Tokuni”, que inunda de guitarras el pop oscuro y ancestral del original añadiéndole “punch” pero restándole ese halo tan personal que posee el original de Eivør. De nuevo añadidos electrónicos para el arranque de la, por otra parte feroz “Too Late To Be Born”, que entrega los primeros blast beats así como el registro más visceral de Bogdanova, cuya voz desciende a lugares desconocidos en el resto de cortes del álbum para completar un tema que no desentonaría en un disco de death melódico al uso. Quizá un tanto lineal, pero desde luego una apuesta diferente dentro de  “The Realms Of Fire and Death”. La segunda tripleta de temas se cierra con la tranquila, oriental y casi festiva “What For”. Guitarras acústicas, arreglos lejanos y la melodiosa voz de  Helle Bogdanova que se desgañitaba con furor hace apenas segundos para el oasis de calma del disco.

Entramos en el final del álbum con “Gods Of Fire” recuperando estructuras de los primeros temas con esas estrofas llenas de voces rasgadas, el riff machacón y el final a calzón quitado. En el cénit final aparece un velocísimo solo de Maxim Khmelevsky al que personalmente habría dado algo más de espacio. “Jinnslammer” resuena tan grandilocuente en cuanto a arreglos como abrupta en lo que se refiere al prominente riff y al registro de Bogdanova durante las estrofas. El parón de la parte central, con esos sonidos quasi industriales, así como alguno de los solos que incorpora en su tercio final la convierten en uno de mis temas favoritos de todo el disco. La final “Disenchantment”, que viene con algunas de las mejores melodías de Bogdanova, así como algunos de sus gritos más descarnados, resulta lineal al principio y más diversa al final, pero en ningún caso aburrida y deja al disco en buen lugar.

The Realms Of Fire and Death” es un buen disco de metal sinfónico y moderno. Y creedme que últimamente no son pocos los discos del género que, por una cosa o por otra, han pasado por mis orejas. Este ralla a buena altura sustentado en gran medida por el buen hacer de una Helle Bogdanova que maneja los dos registros con facilidad pasmosa. La mayor pega la encuentro en lo referente al timing, que se queda en escasos treinta y seis minutos si eliminas el bonus “Black Flame”, versión en la lengua de Shakespeare de “Чорне полум’я” como dije más arriba. Se me antoja algo escaso.

Texto: David Pérez Naves

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