
Quinto largo ya para estos punk thrashers bilbainos de Sinmas. Ellos son Alain Diez (batería), Erlantz Guilarte (bajo), Julen Martínez (guitarra) e Iñaki Goiri (voz). La banda debutó alla por 2004 con el homónimo “Sinmas” al que seguiría “Fieles” al año siguiente y “Cuatro Clavos…” en 2008, trabajos todos ellos que verían la luz vía autoedición. En 2017 aparece “Desesperación” vía Maldito Records y ya en el pandémico y extraño 2020 nos entregan el presente “Muerto Por Dentro” a través del sello Rock Estatal Records, con producción del Vhäldemar Pedro J. Monge en Chromaticity Studios y artwork de Iñigo Arr.
Da comienzo la fiesta con la frontal punkmetalera “Tierra Quemada”. Casi monolítica, con una base rítmica muy presente y estrofas más pesadas precediendo al puente, donde incorpora cierto aire a sus paisanos de Soziedad Alkoholika. Crece con la alternancia vocal del estribillo y, en general, funciona de manera más que correcta para arrancar el álbum. “Juicio Final” trae al frente una producción que linda con el industrial por momentos. Resulta, claro, mucho más marcial que el tema inicial. Creo que el fugaz solo final merecía algo más de peso y presencia. “Un Día Más” percute con otro de esos riffs frontales, casi monocordes, y una línea vocal que me trae buenos recuerdos de Brigi Duke y sus Koma. Es uno de los temas más cortos del disco pero incorpora un puente central retorcido y diverso que se ha convertido por derecho propio en uno de mis momentos favoritos de todo el trabajo.
La más Panterizada “Corazón Podrido” trae al frente una de las mejores líneas de batería de todo el disco. Ahora rápida, ahora acompasada, después más retorcida, estupenda. Por encima hay thrash diverso, variado también en riffs e incluso oscuro en ciertos momentos. De mis favoritas del álbum. “Bullet Day” vira al idioma de Shakespeare y parte desde la veloz introducción a otro corte de thrash arrastrado, machacón y guitarrero. No me engancha tanto pero reconozco una buena labor de Julen Martínez con la guitarra dentro de ella, especialmente durante los estribillos. No, “Juego De Tronos” no alude a la famosa serie de novelas fantásticas de George R.R. Martin ni a la serie de HBO que derivó de ella. Esto es metal protesta pesado y casi monocromático. En lo lírico es todo un canto a la libertad de expresión, un ataque frontal a la ley mordaza y una triste metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir.
“Entre Las Calles” rebaja el tono general del disco para entregarse a un riff cargado de melodía y posar sobre él una letra futurista y distópica que la voz rota de Iñaki Goiri proyecta sobre un corte que introduce los momentos más livianos y clásicos de “Muerto Por Dentro”. Julen Martínez tiene, ahora sí, espacio suficiente para explayarse con su guitarra y el corte lo agradece en gran medida. “Last Frontier” contrasta con el corte anterior inundándose de groove y evocando la figura de Jeff Waters y los momentos más machacones de sus (eternamente infravalorados) Annihilator. Melódico a un tiempo, también diverso, bien construido y mejor rematado por Julen. Otro de mis favoritos del álbum. Autoreivindicación lírica dentro de “Gato Negro”, que en lo musical no termina de engancharme del todo, aun con ese buen riff a lo largo de su escaso desarrollo. Quizá el tema con el que menos empatizo de todos.
“Turno Nocturno” trae al frente el rock urbano de toda la vida tamizado por la producción metálica de J. Monge pero que en el fondo podría haber firmado cualquier discípulo del bueno de Rosendo. Y está bien porque al igual que “Entre Las Calles” le da personalidad al disco. El tema con más clase de todo el álbum. Con “Oyes Voces”, cuyo arranque me recuerda a Los Suaves (!!), no consigo empatizar de igual forma. Y es una pena porque trae otro buen solo de Julen Martínez y la línea vocal de Goiri tiene algún detallito más alternativo que en cortes precedentes, pero caen las escuchas y no logro engancharme del todo. Me parecía importante apuntar que la final “Muerto Por Dentro” que titula el disco es en palabras del propio grupo “un homenaje a los cientos de abusos cometidos y olvidados” cuya letra viene firmada por un amigo de la propia banda. En lo musical es metal potente y pesado, como el tema abordado merece, de buen estribillo (nuevamente con cierto sabor S.A.) y que funciona más que bien como cierre.
“Muerto Por dentro” no me sorprende. Bien porque no es que tenga uno el oído del todo acostumbrado a lo que ofertan Sinmas y bandas similares, bien porque no es un disco redondo del todo. Aún así le reconozco la diversidad que le lleva a ir desde guiños industriales a pisar el rock urbano de toda la vida. También el pinchacito que produce la lírica y el sentimiento de rabia del tema título que cierra el disco. Pero no puedo evitar pensar en cierta repetición de patrones a la hora de escribir o en que algunas letras aparentar estar menos trabajadas de lo que cabría esperar en una banda que lleva ya cinco discos a sus espaldas. Para muy fans de la escuela vasca en particular y del metal de herencia hardcore – punk en general.
Texto: David Naves