En la víspera al día grande de la capital asturiana se producía el regreso a la región de la leyenda británica. Poco más de 4 años después de su histórica actuación en Gijón con Joe Satriani en sus filas, Deep Purple se presentaba de nuevo en Asturias con un ya asentado «Mark VII«, tras la entrada en la formación del guitarrista norteamericano Steve Morse a finales de 1994.

Aterrizaban en tierras astures con el arranque de la gira de presentación de un recién estrenado «Abandon» publicado en el mes de junio y a la postre, el último trabajo en la banda de su icónico teclista Jon Lord. La ubicación del evento sería la habitual por aquellas fechas para los grandes conciertos en Oviedo, la plaza de toros de Buenavista, ante gran cantidad de nostálgicos y una buena variedad generacional de seguidores de la formación británica.

Abrían la velada los madrileños Buenas Noches Rose. No corrían buenos tiempos para la banda pues allá por el mes de junio veían como su vocalista Jordi «Skywalker» Piñol abandonaba la formación. Aún así, despachaban un buen concierto, pleno de entrega con el guitarrista Alfredo «Alfa» Fernández a cargo de las voces, ante la indiferencia de un público centrado en el momento de la subida al escenario de Deep Purple.

Con todo el papel vendido a una semana del concierto, el poder de convocatoria de la veterana formación, ya por aquel entonces atesoraban 30 años de trayectoria, quedaba claramente patente. Apenas unos minutos después de las 11 de la noche subían al escenario los verdaderos protagonista de la noche. Bajo los primeros acordes de «Vavoom: Ted The Mechanic» arrancaban un show inolvidable. Ian Gillan demostraba en cada tema que su estado vocal era el mejor de la década y la banda confirmaba que la «maquinaria» estaba perfectamente engrasada. Todos en su papel, Ian Paice regalando maestría a la batería, Roger Glover hiperactivo al bajo y el siempre comedido Jon Lord impecable toda la noche a los teclados. Intercalando clásicos como «Strange Kind Of Woman«, ausente del repertorio en directo desde 1988, «Woman From Tokyo«, «Lazy«, «Speed King» o la imprescindible «Smoke On The Water» con temas de los dos discos editados por el nuevo «line up» como «Almost Human«, «Watching The Sky«, «Seventh Heaven» o «Any Fule Kno That» despachaban casi 120 minutos de auténtica masterclass.

Hubo tiempo para las demostraciones personales, solos de Morse, Lord y Paice, Gillan lo había dejado claro durante toda la noche. Se despedían con «Highway Star» de un público que según fue avanzando la noche caía en las redes de una banda que no dejaría a nadie insatisfecho tras semejante demostración de calidad.