Reseña: Baläte «El Quemadero» (Violence In The Veins 2021)

Apenas precedido por un par de singles autoeditados (“Stoned Kraken” en 2017 y “Road to Loma Cabrera” ya en 2021) nos llega vía Violence In The Veins el debut de los doomies almerienses Baläte. Banda compuesta a día de escribirse estas líneas por Alba Malki (bajo y voz), Paco Pérez (guitarras), Juanjo Ufarte (sintes, coros y batería) y Antonio Lajara (guitarras, sintes y coros). “El Quemadero” se grabó en directo en un intento de “encapsular y recrear la actitud y el sonido que la banda ofrece en vivo” durante los días 3, 4 y 5 de julio de 2020 en el Desert City Studio (Alnería). Pike Cavalero fue el encargado de grabar, mezclar y masterizar el disco mientras que Gonzalo Santana (Orthodox, Exidia, Pylar) se encargó del artwork. En la calle desde el 21 de febrero.

Apostillar antes de entrar en materia que las letras del álbum “rinden tributo a la pasión de la banda por el cine de serie B de terror y monstruos, la naturaleza salvaje en su colisión con el ser humano y la opresiva atmósfera de su tierra natal, Almería, así como la leyenda negra y los mitos locales de esta”.  Ahora sí, procedamos.

Fantástico arranque de “Botas Anchas, Soga Al Cuello” en lo gramático, diverso para tratarse de una entrega de estas características, y donde la frescura que deriva del hecho de estar grabado ‘en vivo‘ no empaña la ejecución, sino más bien todo lo contrario. Malki exhibe una buena línea vocal, pero se las apaña también para iluminar la base rítmica con otra línea, la de bajo, que porta no pocos detalles técnicos. No perdáis de vista el buen desarrollo del epílogo.

Gettin’ Old” transporta hacia atmósferas más rockeras. Hasta cierto punto más delicadas, si se quiere así. La voz de Alba gana en reverb parte de lo que pierden en distorsión las guitarras pero todo vuelve a transcurrir sin obviar buenos detalles en lo ejecutivo. Detalles que consiguen con creces dotar a la composición final de la debida cuota de interés. Esto es así gracias al buen riff, pero también a los distintos adornos insertados entre estrofas. El puente quizá sea la parte menos brillante, en parte por resultar un tanto predecible, pero en cualquier caso dista de empañar el producto final.

Raccoon Verbena Horror” abraza de nuevo la distorsión y se afianza mediante los nuevos bríos que adquiere en su buen primer tercio, donde ejerce gran contraste con el tema que la precede. En el puente emergerá la cara más monolítica y rocosa de los almerienses, apoyada en un riff que pasa fácilmente por ser uno de mis favoritos de todo el trabajo, mientras queda para el epílogo la cara más desnuda primero y la más alucinada después de estos Baläte.

Procesionaria” baja hasta los cuatro minutos y medio, de lo que se deriva una gramática más lineal, que contrasta con una mayor presencia de arreglos, algo tímidos cabe decir, pero que la dotan de un aura más personal. “Gato Gordo” es lo más corto del álbum, también lo más tranquilo, pero sirve para apuntalar la faceta más psicodélica y/o alucinada de la joven banda sureña. Un pequeño impás que nos conduce hasta “Laroya”, amalgama de estridencias y riffs pesados que nos conducen hasta estrofas tranquilas para que, tras la tormenta, surja de nuevo la calma. Uno de los cortes que más ha llamado mi atención en lo estructural, pero también en cuanto a ejecución, en ningún caso alejada de los formalismos habituales pero en cualquier caso notable.

Road To Loma Cabrera”, que precedió al disco allá por mediados del mes de febrero, porta bríos que encuentran rima en “Raccoon Verbena Horror”, si bien aquí las guitarras portan una mayor carga en lo que a distorsión se refiere. No deja de ser un corte más animoso que sus compañeros y, por ahí, no cuesta trabajo entender que fuese la encargada de anteceder al disco.

Buen final el que se encuentra detrás de “El Zapillo Blues”, que condensa en sus poco más de ocho minutos todo el ideario de una banda como esta. Su escritura resulta más sencilla de lo que aparenta, cierto es, pero posee los suficientes detalles técnicos como para resultar de todo menos aburrida. Si tuviera que quedarme con algo, lo haría con ese rock animoso que surge en su parte central, pero realmente me parece un corte más que notable en su conjunto.

No voy a negar que me ha enganchado este “El Quemadero”. Buen debut, apoyado en gran parte en gramáticas interesantes y que, lejos de intentar sorprender por tono, disco de género en lo bueno y en lo malo, lo hace por ejecución. Cabría esperar, además, un mayor número de errores por tratarse no ya de un debut, sino además, de uno grabado en directo, pero lo cierto es que los pocos que cohabitan en él distan de enturbiar el resultado final. Si te gustaron discos que ya pasaran por estas líneas como “Sangre De Otros Mundos” de Acid Mess o en especial “Ancestral Punishment” de Bis·nte yo de ti le echaría un vistazo.

Texto: David Naves

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