
A la estela del éxito de Avantasia, o por los motivos que sean, parece 2021 el año de las óperas metal de todo tipo y condición. La más reciente en perforar mis oídos viene bajo el abrigo de Frontiers Records y uno de sus músicos en nómina más reconocidos, el sueco Magnus Karlsson (Starbreaker, Primal Fear, Allen / Olzon, Kiske / Somerville) y opera bajo el nombre de Heart Healer. Además evidentemente de todas las guitarras del disco, el de Höör es el encargado de bajo y teclados. Y junto a él en el núcleo duro de la banda, encontramos al batería Anders Köllerfors (Allen / Olzon, Starbreaker), la violinista Erika Sävström Engman y el chelista Daniel Tengberg. Serafino Perugino en producción, el propio Magnus en grabación, Simone Mularoni en mezcla y masterización, Jack Kosto y Samuli Erkkilä como ingenieros y Stan-W Decker en artwork son los créditos detrás de un álbum que el mencionado sello italiano editó a mediados del mes de marzo.
Espacio aparte merece, claro, el aspecto vocal del disco. Alineación enteramente femenina esta vez, donde Karlsson picotea entre lo más granado de la escena reuniendo a las tejanas Adrienne Cowan (Winds of Plague, Sascha Paeth’s Masters of Ceremony…) y Margarita Monet, la barcelonesa Ailyn Giménez (Trail of Tears, ex-Sirenia), la libanesa Youmna Jreissati (Ostura), las finlandesas Netta Laurenne (Smackbound) y Noora Louhimo (Battle Beast) y su compatriota Anette Olzon (The Dark Element, Allen / Olzon, ex-Nightwish).
La mayor carga sinfónica que porta esta obra con respecto a pasadas entregas del curtido guitarrista sueco se evidencia ya desde los primeros compases de la inicial “Awake”. Adrienne Cowan se erige en primera protagonista toda vez abandonamos la pomposa introducción para adentrarnos en un medio tiempo de estrofas desnudas, resonancias épicas y brillantes estribillos, bien soportados por un desempeño vocal inapelable. Youmna, Margarita y Netta intercalan sus registros en una “Come Out Of The Shadows” que habrá de marcar un mayor acercamiento entre estos Heart Healer y la obra precedente del músico nacido en Höör. Melodías que le hemos escuchado al de Starbreaker con anterioridad conviven con unas alternancias vocales erigidas en verdadero leitmotiv de un corte poco sorprendente en lo gramático, ejecutado eso sí de forma impecable. Sólo faltaba.
“Who Can Stand All Alone”, con el dúo Adrienne / Olzon en voces, resulta más avezada en lo compositivo, devaneando entre estrofas que bordean el pop sin ningún reparo, junto a estribillos más refulgentes y poderosos, tanto en lo vocal como en lo guitarrístico. Un interesante solo de Karlsson para el diverso puente central y un epílogo más convencional para una de las propuestas más curiosas del disco.
“Back To Life”, con Margarita, Ailyn y Adrienne, trae a estos Heart Healer un prólogo muy en la onda de aquél “We Are The Night” que Magnus editase con Free Fall en 2020. Transmutará después en un medio tiempo que rompe la tónica que venía arrastrando el disco desde su arranque para aportarle una mayor frescura so riesgo de empantanar al oyente más casual de este tipo de metal operas. Certero en cualquier caso en el uso de arreglos, tampoco escatima el de Höör a la hora de desempeñarse como solista. Nadie va a descubrir las inmensas capacidades técnicas del músico sueco a estas alturas. Y mucho menos servidor.
“Into The Unknown”, que fuera adelanto del disco allá por las últimas fechas de enero, trae a Noora Louhimo para un cadencioso medio tiempo, marca de la casa, donde la vocalista de Rauma despliega una de las mejores líneas vocales de todo el trabajo. Es un corte muy bien armado, con un buen crescendo hacia el habitual puente central que habrá de acomodar el no menos habitual solo de Karlsson.
“When The Fire Burns Out”, con Youmna, Aylin y Netta, circula entre el medio tiempo y la balada y lo hace con sobrada elegancia. El contrapunto aquí viene dado por el arrullo de Youmna en contraste con los tonos más altos de Netta y Aylin, que configuran una de las composiciones más logradas y elegantes de todo el álbum. Sorprende poco, es verdad, ese build-up final a estas alturas, pero sí lo rácano que es el solo de Karlsson aquí. “Evil’s Around The Corner” enfrenta a Noora y Adrienne en un corte que trae de vuelta el brío y la fuerza de comienzos del álbum para una entrega estupenda por escritura, que sin salirse del género ni apoyarse en patrones periféricos, sí que aporta gran frescura a estas alturas del disco. La importancia de los contrapuntos.
Así las cosas, “Mesmerized”, con Olzon en solitario, resulta en uno de los cortes más planos del disco. Indistinguible de otras muchas composiciones del guitarrista sueco y aquél donde el factor diferencial viene dado en gran medida por el tipo de arreglos utilizados, en especial durante estribillos. “Weaker”, con Adrienne a las voces, porta un prólogo tranquilo y preciosista que tornará en poderosísima balada, clásica de la escuela Karlsson por otro lado. Alternante, exquisitamente ejecutada y, ahora sí, con el de Höör desplegando ampliamente sus habilidades solistas. Magnífica.
El cierre “This Is Not The End” reúne al septeto vocal al completo para alumbrar una de las entregas más poderosas del trabajo. Un tanto divergente por escritura incluso, y estupenda por ejecución, con Karlsson desquitándose, ahora sí, con un solo de guitarra marca de la casa. Eficacísimo final.
Respecto a otras obras de Karlsson, su habitual metal clásico de producción contemporánea adquiere aquí un mayor peso ornamental, al tiempo que se apoya en una escritura que, esta vez, otorga un obligado mayor espacio al aspecto vocal con respecto a obras de Starbreaker o Magnus Karlson’s Free Fall. Y respecto a otras operas metálicas, la apuesta por una alineación vocal enteramente femenina no deja de aportar cierto grado de peculiaridad, si bien es verdad que pierde el habitual contrapunto de voces que domina buena parte de este tipo de entregas. Por lo demás, las capacidades técnicas del también guitarra de Primal Fear refulgen como es habitual por no pocos recovecos del álbum. En otros, en cambio, habrán de quedar reducidas a la mínima expresión (“When The Fire Burns Out”) pues lo que prima la historia por encima del yomismismo exhibicionista. Por ahí devienen ciertos desequilibrios que habrán de alejar al disco de las notas más altas, pero no lo suficiente como para hundirlo en el cajón de los fracasos. El debut de Heart Healer me parece, en definitiva, una obra sólo para los muy para fans de Magnus Karlsson en particular y de las “metal opera” en general.
Texto: David Naves