Reseña: Immortal Guardian “Psychosomatic” (M-Theory Audio 2021)

Power metal progresivo tejano para la reseña de hoy. Radicados inicialmente en San Antonio y a día de hoy en Austin, Immortal Guardian vienen a traernos el que es su segundo álbum de estudio tras debutar con “Age Of Revolution” allá por 2018. Ellos son Justin Piedimonte (batería), Joshua Lopez (bajo), Gabriel Guardian (guitarra y teclados) y finalmente Carlos Zema (voces). Cuentan para esta segunda entrega con la colaboración en voces de Mary Zimmer (Helion Prime), Marcelo Barbosa (Angra) en guitarras y de Nathalia Suellen (Dark Moor, Age of Dust, Secret Sphere…) para el artwork. En la calle desde el 12 de febrero vía M-Theory Audio.

Saborcillo oriental para el arranque del tema que da título al álbum. Con Symphony X citados de manera explícita en la información que adjunta el sello, no cuesta adivinar las influencias que les han llevado a la construcción de un corte como este, si bien la voz de Zema acostumbra a moverse aquí en tesituras altísimas por las que rara vez circula la garganta de Russen Allen. “Psychosomatic” se mueve a través de una estructura bien armada. Alterna pero nunca confusa. Desplegando buenos detalles técnicos aunque sin apabullar. Con una base rítmica bien empastada (ojo a la línea de bajo de Joshua Lopez), culmina en un epílogo más épico y poderoso. Interesantísimo arranque.

Read Between The Lines” sí denota una mayor querencia por la floritura, en especial en lo tocante a la labor de Gabriel con la guitarra. Se muestra más convencional en su gramática durante su acomodado primer tercio, para más tarde dejar riffs de aires djent durante estrofas, ambientes más propios del power más puro en estribillos y un puente donde no cuesta seguir la pista de los Dream Theater más postreros.

Lockdown” es la gran deriva hacia el power metal de corte nórdico de esta primera parte del álbum. De resultas de lo cual, claro, exhibe una escritura más plana para terminar abrazada a una suerte de lugar común donde conviven ecos de Stratovarius, Sonata Arctica, Thunderstone y compañía. Estupenda en cuanto a ejecución pero muy convencional. “Phobia” vuelve a poner las cosas en su sitio en cuanto a composición, dejando además una de las líneas de voz más ricas en matices de todo el trabajo. Bien apoyada, además, en un muy buen riff de Gabriel y culminando con un estribillo tan convencional como ganchero. Marcelo Barbosa (Angra) deja un despampanante solo durante el puente central y todo carbura para construir uno de los cortes más redondos de todo el trabajo. Que terminara siendo uno de los adelantos no es casual.

Interesante y juguetona introducción la de “Clocks”, más atemperada en ritmos así como más sinfónica y ornamentada. Tras ella irrumpe un corte igualmente juguetón, cuyo tono ejerce gran contraste con el resto del álbum y que es usado por Zema para exhibir tanto sus tonos más bajos y rasposos como los más chillones. Curiosa por el contraste que produce frente a sus compañeras pero un tanto plana en líneas generales.

Puede que si parpadeas te pierdas la brevísima “Self-isolation” que habrá de introducirnos en la segunda mitad del disco. La que arranca atiborrada de detalles técnicos durante el profundamente virguero prólogo de “Goodbye To Farewells”. Tras las debidas florituras del arranque no dudará en virar hacia un power, más o menos convencional, quebrado únicamente por el registro roto de Mary Zimmer antes del puente central. Una vez dentro de él, claro, otro gran aporte, tan efectista como efectivo, por parte de la guitarra y el teclado de Gabriel Guardian, y para el epílogo la tranquilidad, casi la calma, de la cara más acomodaticia de los tejanos. Otra de mis favoritas.

Bonita balada “Candlelight”, de escritura clásica, que no acomodada, y que viene bien para rebajar tanta algarabía. Luce en especial el bajo de Lopez durante estas estrofas más desnudas y su divergencia en lo tonal terminará por dotar de un mayor calado al disco.

Find A Reason” es otro de los grandes aportes del álbum y no sólo porque estemos ante el más extenso del mismo. La simpleza del riff principal en que se apoya ejerce gran contraste con una escritura empeñada en diversificar su ideario como banda. Tan rico en cambios tanto de tono como de ritmo, por momentos intimista, más adelante abiertamente exhibicionista y, finalmente, elegantemente trazada y adornada. La importancia de los pequeños detalles. Estupenda.

Así las cosas, “New Day Rising” cierra el disco reconduciendo hacia un power metal, ahora sí, de corte abiertamente contemporáneo. No tanto en construcción / gramática como en cuanto a producción y, sobre todo, en el uso de esos sintetizadores de corte retrofuturista que tan en boga han puesto bandas como los magníficos Unleash The Archers. Si se trata de apenas un guiño o de un primer esbozo del camino que la banda pretende seguir durante próximas entregas es algo que, a día de hoy, sólo ellos saben.

Otra de las múltiples bandas del género que estaban fuera de mi radar y que me ha dejado un muy buen sabor de boca. Si el power metal quiere mirar hacia delante y salir de su ensimismamiento, qué duda cabe que haría bien en fijarse en discos como este que, sin tampoco reinventar la rueda, se mueve hábil sobre todo un abanico de influencias y tiene la habilidad suficiente, en lo técnico pero también en lo compositivo, para mantener un hilo conductor que siga sonando personal y preciso.

Texto: David Naves

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