Reseña: Amaro «Respira» (The Fish Factory 2021)

Vuelta al ruedo para Joana Amaro, la que fuera una de las voces femeninas preeminentes del rock duro patrio a finales de los 80 y comienzos de los 90. Acompañan a la vocalista catalana en esta andadura Diego Teruel (bajo), Javi Rojano (batería) y la dupla Félix Barcojo y Karlos Teruel (guitarras). “Respira”, quinto largo ya de su trayectoria y que sucede a “Carmen De Fuego” (2018) contó con producción del propio Barcojo y Josep Mas. Fue grabado en Kitflusound, con Raúl Cuevas como ingeniero de sonido, y en Divertimento, con David Palau a los mandos, para luego proceder con las mezclas y el master de nuevo en Kitflusound. El arte de Fernando Navarro (Nanderas_HM) corona la portada. Edita y distribuye The Fish Factory.

La inicial “Sexo” acomete un rock duro a la par que sencillo, apostado plácidamente en sonoridades ochenteras, leal al género y pleno de buenos solos de guitarra, bien producido y sonificado, aunque corto, muy corto. De duración aproximada, esta “Respira” que da nombre al disco trae aparejada una línea vocal que habrá de ganar en matices con respecto a su predecesora, así como también lo harán los riffs implementados, si bien la escritura dispuesta en líneas generales sigue apostada en patrones academicistas y predecibles.

Sueño” teñirá ese clasicismo elemental de una mayor pesadez, lo que habrá de traducirse en uno de los cortes más rocosos del disco, coronado además por uno de sus estribillos más redondos. Todo contribuyendo a confeccionar uno de los puntos álgidos en lo gramático y también en lo ejecutivo. “Muerde”, con letra de Rosendo Hernández, trae de nuevo al frente un rock clásico, de ligero toque sleazy, donde la base rítmica gana enteros ayudando a las guitarras a brillar en consecuencia.

Ven”, donde Josep Mas (Kitflush) ha compuesto la música, camina entre la balada y el medio tiempo y avanza finalmente entre lo elegante y lo delicada. Una entrega más que correcta, que da su toque divergente al disco justo en su ecuador. Habrá de dar paso a una “Fuego” en cuyo prólogo surgirá un riff donde no cuesta encontrar efluvios de los Saxon más tempranos. Otro de mis favoritos del disco, por como deviene en uno de los mejor trabajados a nivel musical, lastrado eso sí por lo escasos que resultan esos apenas tres y medio que marca en el reloj.

Llamándose “Rabia”, pues sorprende nada y menos que esta séptima entrega del álbum resulte la más poderosa de todas. Amaro se arriman aquí al metal, cuando no a aquél rock visceral que patentara Lemmy Kilminster allá por mediados de los 70. Sencilla, simple, directa y disfrutona. “Amo El Rock And Roll” castellaniza el original de The Arrows (que años después popularizaría Joan Jett) en una versión con reprise final y, cabe decirlo, más leal al espíritu del original que aquella entre lo desmedido y lo descacharrante que grabaran Los Berzas. El cierre “Adiós” corresponde a la clásica balada al piano, bien construida en este caso y que habrá de finiquitar el disco con un tono que fluctúa entre lo agridulce y lo melancólico. 

Decía la propia Amaro en una reciente entrevista para el diario La Razón que “en el rock si no eres auténtico haces el ridículo” y no le falta razón. En “Respira” hay sexo y hay rock ‘n’ roll. Su rock duro es tangible, sin rodeos. Media hora de temas directos, sin zarandajas, cortitos y al pie, nocturnos y alevosos, como manda la tradición. Genéricos, claro, nos ha jodido mayo con las flores, pero que serán bien recibidos por sus parroquianos habituales. No cabe mayor acierto.

Texto: David Naves

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