
Si bien el de Green Desert Water y Amon Ra en La Lata de Zinc de Oviedo a 10 de enero de 2020 fue nuestro último concierto antes del confinamiento, este de Acid Mess quedará marcado ya para siempre como el que nos enseñó que, más tarde o más temprano, acabaremos saliendo de esta pesadilla llamada Covid-19. Acudían los carbayones a presentar su nuevo y flamante álbum “Sangre De Otros Mundos” a un Auditorio de la Casa de la Cultura de Avilés que colgaría el cartel de “Sold Out”, si bien claro, una buena parte del aforo estaba restringido.
La banda, con los habituales Juan Villamil (sintes, órgano, piano…), Antonio Tamargo (batería), Borja Vázquez (bajo y voz) y Miguel Ruiz (guitarra y voz), se acompañó encima del escenario de Aurora Salazar (voz) y Sergio Pevida (percusiones).
Tras casi año y medio de pura orfandad en lo que a música en directo se refiere, os puedo asegurar que los apenas seis minutos de retraso que acumuló el arranque de éste resultaron del todo insignificantes. Salieron los de Oviedo entre brumas en lo escénico y en la más absoluta calma en lo musical, alargando el bonito prólogo de esa estupenda “El Reflejo De Su Piel” que abre su último disco de estudio para ir poco a poco, sin prisa, sin pausa, entrando en harina. El sonido fue cristalino desde el minuto uno. Bien definido en los trances tranquilos y con la pegada suficiente en los más potentes.

La puesta en escena es sobria, con la banda ocupando todo el ancho del escenario y colocando la batería de Tamargo en el centro mismo del escenario. Casi daba la impresión de ser el corazón mismo de la banda asturiana. Los engarces de Pevida, a su izquierda, en percusiones, bien en contrapunto, bien caminando a su par, confieren una profundidad que ya se apreciaba en el disco de estudio y que adquiere aún mayor fuerza sobre las tablas. También los coros de Salazar, si bien eché en falta el doble juego vocal que otorgaría la presencia también de Débola Hernández. En cualquier caso la banda sale bien reforzada del par de aditamentos.
Buen repaso a “Sangre De Otros Mundos”, pero también espacio para cortes instrumentales o una más que curiosa versión del “I Want You (She’s So Heavy)” de The Beatles para hora y media de auténtico rock psicodélico finamente interpretado y calurosamente recibido.
Los conciertos en teatros y/o auditorios, esto es, con el culo pegado a la butaca, sumado a todas las restricciones derivadas de la pandemia que aún nos asola confieren a representaciones como la del sábado un aura extraña. Acid Mess, cumplieron con sobrado oficio, no así algún que otro energúmeno entre el público al que tampoco quiero dar más protagonismo del debido. Por contra, no quisiera terminar esta modesta crónica sin agradecer al atento y eficaz personal del Auditorio por su labor. Nada fácil en estos tiempos que corren, imagino que muy poco gratificante y, a buen seguro, no todo lo reconocida que debería.
Texto: David Naves