Reseña: King Sapo «Lengua Púrpura» (Autoproducción 2021)

Surgidos de las cenizas de los madrileños Eldorado y con un disco ya en su haber, “Niño Gurú” de 2019, nos llegan ahora y en formato acústico King Sapo. O lo que es lo mismo: Jesús Trujillo (voz, guitarra acústica y coros), Andrés Duende (guitarra y coros) y Javier Planelles (batería y percusión), además de José Alberto Solís, ex bajista de SCR o Wyoming y Los Insolventes.

Este “Lengua Púrpura” vino al mundo durante una única sesión en directo en Estudio Uno, en enero de este 2021, para posteriormente pasar por las mezclas y el master de Pablo Sánchez Soto, también en Estudio Uno. Finalmente apuntar que el artwork es obra de Rodillo Gráfico.

Vida y Agua” marca el punto de partida del Ep. Acústica de aires sureños, estupenda línea vocal, teñida de una melancolía, cuando no una de una amargura, que nunca suena impostada ni artificial. El sonido, cabe decirlo, es cristalino, impecable. No es menos cierto que puede achacársele cierto conformismo en su escritura, pero me resulta un más que interesante arranque en cualquier caso.

Phoenix” resulta más diversa en lo gramático, a la par que más vitalista en lo tonal. Igualmente lo hace Trujillo tras el micro mientras acomoda su registro sobre una estupenda base rítmica, donde cabe destacar la buena línea de bajo entregada por Solís.

Esta “Lengua Púrpura” que da nombre al Ep resulta en una balada de métricas sencillas, interpretaciones delicadas y obligado tono apagado que sorprenderá nada y menos a estas alturas, manteniéndose a flote mientras vaga entre lo triste y lo atormentado, especialmente en su epílogo.

Ella” incorporará cadencias más propias del grunge que, fundidas con el sonido más clásico de la banda dan como resultado el corte más personal y llamativo del Ep. Estupendo Trujillo al micro, sin olvidarme de todos los detalles que aporta la guitarra de Andrés Duende. Estupenda.

El cierre es para la versión desenchufada de “Lume”, originalmente aparecida en su debut de 2019, y que sufre aquí una mutación casi completa. En el viraje hacia el acústico pierde la visceralidad original para imbuirse de tonos sureños que, sinceramente, creo que le sientan de lujo. Una más que interesante vuelta de tuerca con respecto al original.

Si algo tiene el formato acústico es la capacidad para desnudar todas tus carencias. Más aún con el agravante de estar grabado en directo como es el caso. Sea como fuere, sin tampoco liarse la manta a la cabeza y más allá de los rigores a los que obliga el formato, King Sapo no solo han confeccionado un buen cuarteto de buenas canciones sino que las han interpretado con sumo mimo. Mención aparte para el giro que ha sufrido “Lume” y que va más allá de un mero desenchufado. Personalmente me resulta un lavado de cara interesante, pero entendería que no fuese del agrado de ciertos fans del grupo. En cualquier caso una manera curiosa de acercarse a una banda como King Sapo.

Texto: David Naves

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