Reseña: Nekromantheon «The Visions Of Trismegistos» (Indie Recordings 2021)

Nueve años hemos tenido que esperar por nuevo material de la banda pero, de momento, la carta de presentación de lo nuevo de Nekromantheon no podría pintar mejor, con la estupenda portada del cada vez más reclamado Zbigniew Bielak a modo de enseña. El trío nórdico sigue albergando en su seno a Christian “Kick” Holm (batería), Sindre Solem (bajo y coros) y Arild “Arse” Myren Torp (guitarra y voz). “Visions Of Trismegistos”, que salía a la venta a finales de abril vía Indie Recordings, fue grabado por la propia banda en el Chaka Khan Studio, así como en diversas localizaciones de la capital noruega, usando para tal empresa material analógico, “en un intento de recrear sonoridades clásicas del género”. Veamos qué tal.

Sin ornamentos de ninguna clase pero cargada en un principio con más melodía de la que cabría esperar, la directa, celérica y visceral “The Visions Of Trismegistos” procede a inaugurar el álbum homónimo sin excesivos alardes ni tampoco errores flagrantes. Caña decididamente añeja, rematada por una estupenda labor solista durante el puente central. Un arranque tan clásico como bien trazado.

Seven Rulers Of Fate” es un tema muchísimo más rico en escritura del que su escaso desarrollo pudiera prever. Caben interesantes cambios de ritmo y nada desdeñables riffs en ni tan siquiera tres minutos de duración y la cosa no deja de resultar meritoria en un disco como este. Así las cosas, “Faustian Rites” sorprende por la forma en que empasta riffs de un cariz marcial muy marcado en el ya clásico black / thrash de la banda noruega. En especial durante un primer tercio que habrá de dar paso a un tronco central de cariz más exhibicionista pero que no abandona en ningún caso los rigores y las obligaciones del género.

Neptune Descent” sí viene acompañada de un prólogo arreglado para luego enfangarse en otra placentera ración de un riffear tan añejo como colorista. Diría que, con mucho, la más interesante del disco en este aspecto. Diversa, además, flirteando con ritmos más pesados, rocosos y monolíticos, absolutamente exógenos en un álbum como este, y finalmente vencedora tras el arreón a la Possessed con el que echa el cierre. Estupenda. Otro inicio ornamental y casi diría cinemático para una “Scorched Death” que, a la contra de su predecesora, exhibe una escritura menos diversa, pero asimismo interesante por cómo representa un mayor acercamiento a territorios death, sonando por momentos no muy lejos de otras bandas de metal extremo fuertemente influenciadas por el thrash como podrían ser los polacos Vader.

Dead Temples” es un corte furibundo, aquél donde el batería Christian «Kick» Holm hace mayor honor a su apodo. Pero es, además, un corte bien armado, donde la banda vuelve a brillar en lo técnico y también en lo gramático, donde cabe buena parte del ideario de estos Nekromantheon, tramando el que es en definitiva otro de los cortes principales del tercero de los noruegos. He tenido el nombre de Aura Noir sobrevolando en mi cabeza durante las escuchas de una “Thanatos” que adelantó al álbum allá por el mes de febrero y que pasa, lo que son las cosas, por ser una de las entregas menos apetecibles de todo el disco. Todo el imaginario habitual del trío hace acto de presencia, pero ni de lejos con el brillo que sí poseen otras entregas de este “Visions Of Trismegistos” y que resultan más avanzados que este tanto en lo técnico como en lo gramático. Hay cosas que no entenderé nunca.

Zealot Reign” mejora a su predecesora, oferta un interesante racimo de riffs y aunque no me resulta tan brillante como otras de sus compañeras, al menos quita la espinita. Es un cierre liviano en lo genérico y resultón en lo técnico, en especial durante su distintivo y relumbrante tronco central. Cierre correcto, sin más.

El metal puede o bien evolucionar, gracias a los esfuerzos de bandas compañeras de sello de estos  Nekromantheon como puedan ser Solefald o In Vain, o bien agarrarse de manera férrea a convicciones inamovibles con discos como este “Visions Of Trismegistos”. Ahora, no logro deshacerme de la sensación de que éste en concreto se desinfla al final, empañando la buena sensación que me dejan el tema título, “Dead Temples” y, sobre todo, “Neptune Descent”. Si pienso, además, que ha habido que esperar casi diez años por él, pues el regusto final que me queda es un tanto amargo. Espero, no obstante, que los fans más irredentos del género le encuentren más puntos de interés. Yo he sido incapaz de hallar más que los descritos.

Texto: David Naves

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