
No hay descanso posible para los chicos de Herética. Y es que apenas meses tras la edición de su anterior obra (y consiguiente reseña) los tenemos ya de vuelta con un “El Hereje” que, sin solución de continuidad, viene a continuar donde lo dejara aquél “Aún Hay Quien Llora” (Demons Records). Recordemos que la banda está formada por el Last Days of Eden y ex-Alquimia Leo Duarte (batería), Javier de Coupaud (bajo), Pacho Brea (voz) y Pete y Javier Vijande (guitarras). El disco fue grabado por el propio dúo guitarrero en sus respectivos estudios (Vegadeo y Gijón), cuenta con arte de José Antonio Vives (Canker, Moonlight Fear, Red Dead…) y fue puesto en circulación de nuevo por Demons Records.
El tema título inaugura esta nueva fiesta de power acelerado y añejo, no sin antes transitar por una extraña y enigmática pero escueta introducción. Dejes a los primeros WarCry, sentidos colchones de teclados y un Pacho Brea más centrado ¿mejor producido? que en la entrega de 2020. Buenas estrofas para un corte clásico donde sólo echo en falta una mayor pegada que dé el necesario fuste y peso a los estribillos. El irreprochable baile de solos del puente central, sin esquivar su aroma rematadamente clásico, funciona. Suma en lugar de restar, que es lo que se le pide.
“Entre Las Sombras”, que fuera el adelanto del trabajo allá por las últimas fechas de mayo, añade un tono más vigoroso y más detallismo en lo técnico, así como una escritura más rica y diversa. Es cierto que la línea vocal durante las estrofas me suena a veces un poco atropellada. No menos cierto es que los solos durante el habitual tronco central aprueban con nota.
“Tierra Herida” se beneficiará de una base rítmica que gana considerablemente en pegada, así como de una mayor riqueza en lo arreglístico en relación a la dupla de temas precedentes. Sigue siendo power metal clásico y canónico, pero se agradece el viraje tonal por leve que este sea. Le otorga mayor dinamismo al conjunto, si bien es más la forma que el fondo. Calmado y elegante prólogo para una “Reino De Sueño” que pronto virará hacia un power entre lo alegre y lo esperanzado, con algo de los Avalanch de finales del pasado siglo. Con el peculiar registro de Pacho Brea mediante, cabe decir. Corte más extenso del disco, no todo lo atrevido en términos gramáticos que cabría esperar pero sí bastante resultón en términos técnicos y/o ejecutivos.
“Flor De Invierno” viene para poner la necesaria calma entre tanto brío. Se multiplican los colchones de teclados, claro, Brea suena muy en primer término y las guitarras apenas ganan peso durante un buen solo que introducirá un epílogo de gran clasicismo. En ningún caso extraordinaria pero útil a la hora de otorgarle una dimensión mayor al disco.
Con “El Alma Errante” vuelven aquellos riffs a lo Axel Rudi Pell que ya hicieran acto de presencia en su obra del año pasado. Y si bien rima en lo estructural con el par de temas de comienzos del álbum, en lo técnico arrastra un mayor poso neoclásico, que junto con una línea vocal más diversa, terminan por convertirla en uno de los cortes capitales del disco. Es quizá por ello que el cierre con “Por Ti”, que volverá a arrancar desde parado, en pura calma al piano, para después derivar hacia un power de riffs cabalgantes, y estructura tan clásica como funcional me deje un tanto frío.
Serio, sencillo, funcional. Con sus más y sus menos, no creo que este “El Hereje” vaya a coger a nadie con el pie cambiado a estas alturas. Con respecto a su anterior obra es un disco donde aprecio una mayor diversidad, tonal y técnicamente, pero que en lo gramático sigue en su clásico power brioso, directo y sin mayores complicaciones. Mejor producido, en especial en lo relativo a voces, y en líneas generales un trabajo más conseguido que aquél. Era de lo que se trataba y es lo que han hecho.
Texto: David Naves