
“Impaired Existence” es el cuarto disco ya para la one man band almeriense With All My Hate. Oscar, viejo conocido de esta página (Eerie, Abandonment) arremete ahora con una obra en la que el propio músico almeriense corre con grabación, mezcla, master y portada. Vamos, todo salvo los aspectos lírico y vocal, responsabilidad del vasco Seyerot (Carnivorous Voracity, Ergosphere, Harsh, Scrumptious Putrescence) como ya ocurriera en “Dehumanized Depths” de 2018. El 4 de junio en la calle a través del sello osaqueño Amputated Vein Records.
Arrancará el disco con el corte encargado de darle nombre, este “Impaired Existence” a modo de introducción donde ya se adivina cierta ganancia en melodía adquirida por parte de este proyecto de Óscar en particular. Agradece uno, además, la lejanía con tanto prolegómeno carnicero y poco original como puebla el género de un tiempo a esta parte. Cuando estalla “Poveglia” hay poco espacio para la melodía, máxime con esas baterías programadas en velocidades casi imposibles, pero pronto se advierten unos riffs más melódicos, lindantes con el black incluso, así como una notoria línea de bajo dando el debido empaque al conjunto. Todo contrasta con el registro abrupto de Seyerot, claro, empastado sobre una composición alejada de los patrones más cerrados del brutal death metal y que caminará, finalmente, por territorios más melódicos sin por ello perder ni un ápice de agresividad.
El largo prólogo de “Herald Of Imposition” dará el pistoletazo de salida a la faceta más brusca de W.A.M.H., plagada de baterías rapidísimas, riffs notables y un interesante doble juego vocal. De resultas de esa apuesta por el desenfreno, entrega una gramática menos avezada que su predecesora, enfrascada como está en revelarnos la cara más visceral del grupo. “Tambora”, en cambio, parece el negativo del corte anterior. Hay velocidad, sí, para aburrir diría, pero también un mayor retorcimiento en sus riffs, más alternancia rítmica, una mayor carga melódica y algún solo de guitarra que otro que bien merecía algo más de espacio. En cualquier caso, uno de mis cortes favoritos del disco.
“Detach The Inherent” rebaja el crono y también el tono. Deviene en un metal pesado, que avanza a tirones, refracta casi con todo lo oído previamente y, curiosamente, conduce al álbum hacia territorios más luminosos. Hay más espacio para la floritura y el adorno y se agradece el tono más dispar.
Así las cosas, “Mallevs Maleficarvm” reconducirá esa pesadez para no adherirse al canon dominante en el disco, alternando por igual velocidad y melodía, agudizando las líneas vocales y dejando por el camino alguno de los riffs más redondos de este “Impaired Existence”. Más pesada en su tronco central, atmosférica incluso, sacando a relucir de nuevo un riff que no desentonaría en Eerie, para terminar conformando otro corte atractivo por diverso. “Holodomor”, el conocido como “Holocausto ucraniano”, sirve como telón de fondo a un séptimo corte que recupera el brío gramático de cortes como “Poveglia”, añadiendo a la mezcla cierto deje más melancólico, en clara oposición a la rudeza que emergerá en su tercio final. Curiosa.
El de “Prayers Of Imperation” es otro de los prólogos periféricos del disco. Seyerot entrega lo más cavernoso de su registro mientras el corte se mueve sobre riffs un tanto planos, para más tarde cohabitar entre lo melódico y lo visceral. Un corte que me engancha más por escritura que por ejecución. No exhibe una gramática simple, ni mucho menos, una “Human Debris” que además se apoya en algunos riffs bastante notables e intercala tonos, casi diría géneros, con cierta maña. Tema mestizo, entre dos aguas, con el que empatizo en gran medida. Bien merecía algo más de desarrollo. “1666” recupera aquél tono más apagado que transpirara “Holodomor” y a través de una escritura desde luego no brillante pero sí lo suficientemente atractiva, construye otro corte de los que salvaría de una hipotética quema. En especial de su tronco central al epílogo, donde emerge lo mejor de Oscar como guitarrista. Cierre para la outro “Dog Lacinic”.
Promete la info que adjunta el sello una mayor carga melódica inserta en estos once cortes y algo de eso hay. “Impaired Existence”, al final, no hace sino continuar la senda que abriera su obra precedente, convirtiéndose por tanto en su continuación lógica, fidelizando a quienes tuvieran a bien subirse al carro con “Dehumanized Depths”, que es de lo que se trata. Entre medias encuentro detalles buenos y también malos, algunos riffs pueden pecar de cierta simpleza, no así la escritura, diversa, cuando no versátil, y verdadero punto álgido del disco por cómo conduce a este a una colisión tonal no carente de cierto atractivo. Desde luego nada mal para un “yo me lo guiso, yo me lo como” de estas características.
Texto: David Naves