
Regreso a la acción para los veteranos polacos Trauma, que ya pasaran por estas páginas en marzo del catastrófico 2020 con su anterior obra “Ominous Black”. A bordo del trío radicado en Elbląg continúan Arkadiusz “Mały” Sinica (batería), Jarosław “Mister” Misterkiewicz (guitarra, bajo, samples, coros) y Artur “Chudy” Chudewniak. “Acrimony”, grabado en el Traumatic Sound Studio a la par que su anterior obra de estudio, fue producido por el propio Misterkiewicz y contó con mezcla y master de Sławek y Wojtek Wiesławski. Con portada del gran Mariusz Lewandowski (Abigail Williams, Rogga Johansson, Jupiterian, Bell Witch…) salió a la calle el pasado 30 de abril vía Selfmadegod Records.
Pequeña introducción cinemática y oscura como entremés de una “Internal Sacrifice” donde el trío de Elbląg incurre de nuevo en ese death multiinfluencial que resonase con fuerza en su anterior obra. Pesados, disonantes a ratos y apoyados en una deliciosa y retorcida base rítmica para construir un death metal vibrante, intrincado y sobrado de buenos detalles técnicos. La mayor atmósfera del epílogo, la guinda perfecta.
“The Godless Abyss” posee buenos cambios de ritmo, riffs más que interesantes, partes cargadas de atmósfera incluso y desprende cierto aire a los neoyorkinos Immolation durante estrofas. Cierto es que no me engancha igual que su predecesora, pero tampoco me parece un tema fallido en ningún caso.
“Reign Of Terror”, que precedió al Ep allá por las últimas fechas de abril, introduce más melodía en la mezcla gracias a unos riffs de aires nórdicos para después mutar hacia un death metal pesado y marcial, más reconocible, pero que recuerda, por momentos, a sus paisanos Vader. En ese ir y venir entre escuelas, así como en la atmósfera que desprende el puente central hallo mis momentos favoritos de todo el Ep.
Quedará para el final su revisitación del “Reality When You Die” de los neerlandeses Gorefest. Fiel casi micra a micra con respecto al original. No cabía esperar otra cosa.
En definitiva, no ha lugar aquí a la sorpresa pero tampoco al decaimiento. Trauma siguen siendo una esponja que aglutina influencias sin que ello se traduzca en ningún caso en obras atemperadas, dispersas o carentes de interés. Veintipocos minutos de death metal fácilmente digerible y atractivo con el que matar el gusanillo hasta su próximo full-length.
Texto: David Naves