Reseña: Nuevecondiez «Tú, Yo y El Fin Del Mundo» (El Subko / AMAS 2021)

Nacidos en 2010 con una orientación limítrofe con el rock más urbano, la de NueveConDiez es una trayectoria marcada por la inagotable búsqueda de una identidad propia que les defina como banda. En el cometido encontramos a Fran Rubio (voz y guitarra rítmica), Isma Domínguez (bajo), Fran Jiménez (guitarra solista) y el ex Nörthwind o Vendaval Fernando Argüelles (batería). Ahora, y tras ganar el certamen asturiano FestiAMAS en su edición de 2020, llegan a nosotros con un nuevo trabajo bajo el brazo, este “Tú, Yo y El Fin Del Mundo”, grabado y mezclado en el estudio La Casa Furia (Oviedo), producido por la propia banda junto a Constan Mortera y publicado bajo el sello El Subko Producciones / Ataque!.

De Las Cenizas” emerge en introducción tranquila y elegante, apagada y melódica, donde aún supura la orientación más urbana de los tiempos más pretéritos del cuarteto. Conecta ese espíritu con una “Morir En Una Canción” donde resulta inequívoco el aire callejero convenientemente actualizado y puesto al día. Cambiar todo para que nada cambie. Directa, dando en todo momento la impresión de estar muy pensada y medida de cara a abrir futuros directos de la banda, desde luego nada sorprendente en términos gramáticos, donde destaca de todas maneras la mayor visceralidad que muestra en su epílogo.

00:00 y Piko” tiende más hacia el metal. De hecho el riff inicial recuerda por momentos a unos Judas Priest de finales de los años ochenta – comienzos de los 90. Entre medias dejará cadencias mucho más pesadas, en gran contraste con unos estribillos mucho más briosos. Buenos detalles técnicos, alternancia de registros en su línea vocal y, en definitiva, un corte que desnuda la cara más agresiva y descarnada de estos NueveConDiez. “Bala Perdida”, anticipo del álbum allá por el mes de mayo, arrastra cierto aire a Marea en estrofas, entrega un buen estribillo y aporta buenos detalles técnicos durante su puente central, si bien se desarrolla apoyada en toda la clase de clichés que uno esperaría de un single adelanto. Ganchera con un punto previsible.

Escuela De La Sospecha” volverá a dar cumplida cuenta de la cara más metálica de estos NueveConDiez mientras entrega alguna de las estrofas más curiosas del disco. Rubio dejará entre medias una de las líneas de voz más abrasivas del disco, al tiempo que la composición dará algún que otro giro de tuerca más con respecto al trío de cortes precedentes. Los dejes grungeros del estribillo ayudarán a dotar de mayor dinamismo si cabe a un corte del todo fronterizo, situado en algún lugar recóndito entre Pantera, Barricada y Alice in Chains. El bajo de Isma Domínguez comanda la introducción de una “No Hablaron” que resultará en otra de las entregas más periféricas, personales y distintivas del trabajo. Las estrofas narradas, la poderosa melancolía que se extrae de las guitarras, en su primer tercio, el viraje de su tercio final y la crudeza de su letra. Magnífico alegato antibelicista.

 “Tú, Yo y El Fin Del Mundo”, al menos en principio, resulta mucho más amable. Es un rock clásico aunque de guitarras potentes construido en base a estrofas que te parece haber escuchado un centenar de veces. Academicista en su deriva urbana, en clara rima con el arranque del álbum, con un presentísimo bajo de Isma en la mezcla y pese a todo una entrega bien tramada en cualquier caso. “Tarde” no se aleja mucho de ese tono más callejero, pero lo hace apoyada en guitarras más crudas así como también en una escritura más rica y amplia. Estribillos con brío rematan una entrega corta en duración pero terriblemente certera en ejecución.

En la sencillez gramática de “Que No Cese El Rayo” anida uno de mis estribillos favoritos de todo el disco. Es nuevamente un corte mestizo, a caballo entre géneros, acompañando del registro más amable de Rubio durante estrofas, llevado a término entre riffs sencillos y, acelerón final mediante, con toda la pinta de terminar convertida en imprescindible en sus directos. “Mi Soledad Entre Sus Miedos” cerrará el disco en una calma poblada de efluvios que me recuerda inmediatamente a los Extremoduro más tranquilos. Balada que camina entre lo acústico y lo eléctrico, bien construida y desde luego una guinda más que apropiada, pienso yo, a un disco de estas características.

Al final, “Tú, Yo y El Fin Del Mundo” es un trabajo lo suficientemente inteligente como para vivir en una alternancia entre escuelas sin alcanzar nunca a abusar de ellas. Siempre más cercano de la influencia notoria que del plagio descarado. Sea como fuere resulta un disco dotado de un más que agradable dinamismo por la forma en que picotea entre el rock urbano, el metal de los noventa e incluso el grunge para construir una obra que en su conjunto resulta para nada excepcional a estas alturas pero ni mucho menos decepcionante. Para fans del callejero más endurecido del metal más urbano.

Texto: David Naves

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