
Nunca es tarde si la dicha es buena, y es que no ha sido hasta ahora que nos ha llegado este “Suckcess”, editado en mayo de 2021. Son Grapeshot y vienen de Madrid a presentarnos el que es su tercer disco de estudio, que sucede al Ep debut “Sons Of Betrayal” (autoedición, 2013) y los largos “The Scene” (Rock-CD Records, 2014) y “All About To End” (autoedición, 2017). La banda integra a la base rítmica Miguel García-Monge (bajo) y Marcos de la Calle (batería), la dupla guitarrera Jose A.Poveda y Borja Cabello y finalmente la voz de Esteban Muñoz. El disco se grabó y mezcló en La Casa del Ruido bajo la atenta mirada de Dani Blanco para posteriormente ser masterizado en Sonimal. Veamos qué nos ofrece.
“Morning Rally” es un arranque demoledor, con toda la guisa de haber sido confeccionado cara a desnudar la cara más vigorosa y animal de los madrileños. Directo, de trazo simple y evidente pero bien construido, con algún que otro contrapunto resultón y que, presumo, les puede funcionar como un tiro sobre las tablas. Adolece, eso sí, de una base rítmica un tanto difuminada en la mezcla, algo que acabará por restarle algo de eficacia.
“Cold Hustler” acelerará aún más los biorritmos del disco, firmemente sustentado, ahora sí, en una batería que ha ganado en presencia con respecto a su predecesora, ampliando así el impacto de la que es una entrega ágil en cuanto a estructura, edificada sobre un riff un tanto genérico pero que, en sus alternancias, acostumbra a carburar. Más tensa, groovie y pesada en su tronco central, con Muñoz sacando partido a su registro menos abrasivo y al que sucederá un lucido solo de guitarra como paso previo al desatado epílogo. Estupenda.
“Out Of My Hands” levanta el pie del acelerador para moverse inicialmente en ritmos medios, con Muñoz dibujando la que es una de las líneas de voz más diversas de todo el trabajo. Destacará este tercer corte además por lo diverso de su construcción, rica de nuevo en alternancias y dueña de una gran labor a nivel técnico. Acertadísimo el tono melancólico que deja el solo que habita el puente y epílogo, cabe decirlo, algo más conformista, que en cualquier caso no empaña la que sin duda es una de las mejores ofertas de este “Suckcess”.
“Right On” representa una apuesta por el metal más rocoso y arrastrado, trufada de riffs monolíticos pero certeros, ricas alternancias vocales y una construcción lo suficientemente íntegra como para mantener el interés del oyente. Encuentro particularmente acertado el camino que introduce al puente central, gracias en parte al rico trabajo armónico que entrega. Groove sureño alto octanaje y fácil digestión.
Estupendo el riff que entrega una “Walk In Sand” desde luego mucho más sencilla en cuanto a escritura, que vendrá a oxigenar el disco tras un par de entregas más ambiciosas y retorcidas, y aún así se las arreglará para resultar atractiva por de tanto en cuanto resulta más que notable desde el plano ejecutivo. La estupenda línea de voz que entregará Muñoz vendrá a dar la razón a quienes en su día apostaron por ella como uno de los anticipos del álbum.
Como anticipo fue también esta “We’ll Return”, en lo tonal una de las entregas más exógenas de este “Suckcess”. Viene de la mano de un riff con poca rima dentro de un disco al que oxigena de forma notable. Y lo hace gracias a esos aires marciales que desprende, siempre bien secundados por otro notable desempeño técnico, apoyado en un trazo ágil y sugerente. Un acierto más que sumar a la lista.
Así las cosas, “Beholder” retornará a figuras más identificables. En concreto, a la rabia transformada en velocidad que exhibían los cortes iniciales. Y hay que decir que lo hará sin olvidarse de los debidos contrapuntos en su escritura. Unos blanquinegros en cuanto a construcción que funcionan como un tiro y la convierten en otra entrega tan ágil como convulsa. Mucho ojo al inteligentísimo epílogo.
“Parricide” sigue en esa terna de metal acelerado y a la par alternante, pero es verdad que no me engancha igual que alguna de sus compañeras. Su desarrollo es correcto, Muñoz pergeña una línea de voz diversa y atractiva pero, en general, siento que su base rítmica acusa una notable falta de pegada, en especial durante las partes más aceleradas. Sea como fuere, una fugaz “A Hostias” será la encargada de cerrar esta fiesta apostando, no cabía otra con ese título, por la cara más visceral y descarnada de los madrileños, apenas contrarrestada en su tronco central por un metal más pesado y groovie. Correcta sin más.
Desde luego se puede acusar a Grapeshot de cierta falta de originalidad pero nunca de no creer firmemente en lo que hacen. Y aunque hay aciertos y errores en el disco, lo cierto es que no puedo decir que me haya aburrido con las escuchas de este notable tercer largo de los madrileños. En la buena dirección.
Texto: David Naves