
“Nueva Droga” es el más reciente trabajo del rock and roll trío valenciano Bastardos. O lo que es lo mismo: Boro Guardiola (guitarra), Pau Llopis “Pall” (batería) y Jako Caballero (bajo y voz). El disco se grabó en The Rooms Studios para posteriormente pasar a manos de Enrique Soriano cara a la masterización del mismo. El arte es obra de Pau Aighard mientras que las fotos corresponden al activista musical Pedro J. Delgado. En la calle vía Maldito Digital desde el pasado 27 de abril.
“Voy De negro” es puro rock sucio, malhumorado, directo y sin miramientos. Una primera patada en el trasero para poner a los suyos en funcionamiento y a los más despistados en alerta. Se adecua a una escritura clásica pero lo hace desplegando cierto aire a los ineludibles Motörhead en estrofas. Todo carbura bajo una letra alejada de cualquier metáfora, solidaria a la propia energía que desprende este primer corte. El “Tener Razón, o Tener Paz” que dejan por ahí creo que les define con precisión cirujana.
“Bajo Sus Botas” no difiere en gran medida de su predecesora. Si acaso, deja un influjo algo más cercano al metal en según qué riffs, donde surgirá de forma casi inevitable el nombre de Leize. Letras combativas, estrofas nada sutiles y un buen solo antecediendo al enfebrecido y sólido epílogo.
Pero es que lejos de bajar el pistón, “Cabanyal” vuelve a agarrarse al legado de Lemmy Kilminster casi sin dejar libre un solo asidero. Si me agrada, que lo hace, es en buena medida por una serie de riffs más que apañados, así como esos buenos detalles entre estrofas que dibuja. Sorprende, por ahí, un estribillo con un poso más punk y que en poco o nada remite a la banda oriunda de Londres. Un acelerado y sentido homenaje al barrio así como todo un canto contra la maldita gentrificación.
Sorprende esta “La Muerte Se Abrió De Piernas” que en su avanzar más pesado dejará cierto poso a los High On Fire del bueno de Matt Pike. Sobre una letra que fácilmente podría haber firmado el Yosi menos poético, no representa en el fondo un gran viraje dentro del álbum. Dejará incluso alguna que otra estrofa un tanto atropellada. A favor, eso sí, el estupendo solo que corona su puente central.
“El Narrio” regresa a donde lo dejaran los primeros cortes del álbum, apoyada en una de sus letras más irreverentes, estribillo mediante, y donde Pall habrá de dejar buenos detalles en baterías. El nombre de los navarros Koma sobrevuela mi subconsciente a ratos y todo circula hacia una estructura sólida pero nada especial. Porque al final “es solo rock and roll pero me gusta”.
“Strychnine”, original de los garageros estadounidenses The Sonics y que ya en su día versionaran bandas como The Cramps, pondrá la nota de color al disco con la debida fidelidad al original de 1965.
No puedo evitar acordarme del “Orgasmatron” de Lemmy y los suyos durante las sucesivas escuchas de esta rocosa y arrastrada “Mad Jack”. Apenas se desvanece la gaita del prólogo, al rescate acude uno de los riffs más marcados de todo “Nueva Droga”. Caballero acompaña con una mayor gravedad en su registro pero echo en falta un estribillo con más gancho o un mayor espacio para ese marcado acelerón que propicia el escueto tronco central.
“Mala Estrella”, doble bombo mediante, representa la cara más celérica del trío. Solidario al inequívoco aire urbano de un estribillo sobrado de gancho y rematada con un fantástico solo de guitarra durante el puente. En su conjunto deja toda la impresión de ser de ahora en adelante un fijo en sus directos. Sin sorpresas, sin fisuras.
“Nueva Droga” no se bajará de esas claves más aceleradas, componiendo un ataque frontal a la peor cara de nuestras redes sociales digitales. En lo musical no deja de tener buenos detalles, algo exógenos incluso. Y es que por momentos irrumpe un pequeño groove que sorprenderá al menos atento. Pienso que dentro del álbum habitan ofertas más redondas cara a dar nombre al mismo, pero es su decisión y nada más lejos de mi intención discutirla.
Si “Mad Jack” ponía en liza al Caballero más oscuro, “A Tumba Abierta” nos traerá al bajo y voz en su encarnación más gritona y aguda. Trazo sencillo pero donde se desliza un riff juguetón y buenos adornos desde el plano técnico. “La tierra es plana, me caigo por los bordes…” pocas serán las canciones que se compongan contra negacionistas y demás recua de pirados, así que bien está por ahí este frenético penúltimo corte del álbum.
El disco cierra con un vivaracho canto de amor ferroviario a la serie 319 de RENFE, aquellas viejas “1900 GM” de “corazón americano y acero valenciano”. Y es que por extraño que parezca, puedo dar fe de que cuando uno lleva desde niño viendo estos cacharros por raíles se les acaba cogiendo cierto cariño. Curiosísimo final en cuanto a temática, sí, pero un rock desenfrenado en la más pura tradición que emana a chorro de este “Nueva Droga”. Bien está lo que bien acaba.
Más influencias que complicaciones en el nuevo trabajo de los Bastardos. Rock en gran medida alto de revoluciones, voz cazallera y detalles técnicos, si bien nunca espectaculares, sí que lo suficientemente resultones. Por ahí se agradecen el aire más distintivo que emerge de la versión de The Sonics o la mayor pesadez de “Mad Jack”. Letras a veces rabiosas, otras necesarias y alguna que otra más socarrona. Si lo que andas buscando es un buen compendio de andanadas febriles con las que descargar algo de adrenalina, tengo buenas noticias para ti.
Texto: David Naves