Quedaban pocos escenarios por desbloquear en el Principado y el de la Sala Club del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer en Avilés era uno de ellos. Así que allá nos fuimos para dar buena cuenta de la venida a tierras asturianas de los rockeros de nuestras antípodas, The Poor. Marco incomparable, que diría un clásico, que alberga en sus entrañas una de las salas mejor acondicionadas de la región y a la que el veterano cuarteto supo dar buen uso.

Cuarteto por cierto que componen a día de hoy Matt Whitby al bajo, Gavin Hansen en baterías, Daniel Cox en guitarra solista y Anthony Skene en segunda guitarra y voces. La banda salió a eso de las 21:06 a no dejarse nada en el tintero. Echando mano de clásicos para arrancar, “Tell Someone Who Cares”, con un Skene demostrando una vitalidad que ya quisieran muchos frontmans con la mitad de años en su DNI. El sonido fue muy claro desde un primer momento. Y aunque bien es cierto que la voz se oía con dificultad en las primeras filas, donde nos encontrábamos de ninguna manera deslució el buen hacer de los australianos.
Una algo más reciente “Trouble” sonó compacta como nunca para luego volver a tirar de nostalgia con “Ride” y hacernos sudar a pesar del frío. Daniel Cox, por ímpetu e incluso su acusado parecido físico, resultó el mejor de los émulos de Angus Young. El guitarra no paró un solo momento. Ni siquiera cuando hubo que repararle con cinta americana la correa que sujetaba su instrumento de trabajo.

Pero fue Skene quien atrajo todas las miradas. Sobre el escenario de la Sala Club se subió a amplis, monitores e incluso a la pequeña barra. Se colgó del techo, se perdió entre el público y ejerció de segundo guitarra a ratos. Incluso tuvo tiempo de (casi) atropellar a quien escribe. Pura adrenalina australiana. Y es cierto que hubo cierta frialdad entre el público. Al punto que el propio vocalista nos lo hizo saber en varias ocasiones.
Sea como fuere, pareció darles igual. “Payback’s A Bitch” o “Love Shot” mediante, The Poor parecían lejos de desfallecer. Porque pocas bandas de hard rock clásico hemos visto derrochar tanta adrenalina como ellos. En una época donde la música, y el metal no es ajeno, es cada día más y más artificial, resulta del todo refrescante reencontrarse con las mismísimas raíces. Más aún cuando vuelven a su emblemático “Who Cares” para la parte final del show y cosechan las mayores ovaciones de la noche. Despedida y bis con la inevitable “Only The Night” para una de las mejores actuaciones que uno ha visto desde que cubre eventos para H.M.B.. Al menos en lo que a hard rock se refiere.

Se hace raro presenciar a una única banda pero no caben pegas cuando ésta se deja la piel hasta las últimas consecuencias. Si además la sala registra una buena entrada, se hablaba de más de cien tickets vendidos, pues ni tan mal. Esperando repetir visita al espectacular recinto avilesino en un futuro y también sensaciones como la del sábado. Que falta nos hacen. Mandar un saludo a Sergio Blanco, Eva y Marco, Héctor Lynott (Caballo Moldavo), Luismi Rose (Leather Boys, Nicotine Bubblegum), Ángel, Angie, Carlos, Gonzalo y un agradecimiento a Tony Ramone por las facilidades. Así da gusto. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz