Reseña: Holycide «Bazookiller» (Xtreem Music 2023)

Tres años después de su último largo “Fist To Face”, del que dimos buena cuenta en su día, vuelven Holycide con una formación que reúne esta vez a Salva Esteban (guitarra), Vicente Payá (bajo), Dave Rotten (voz) y Santi Arroyo “GoG” (batería). Y lo hacen con un pequeño Ep de tres temas nuevos más una versión de D.R.I. bajo el título “Bazookiller”. Mezclado por Nexus 6, compañero del propio Rotten en Yskelgroth, mezclado por el Beheaded Davide Billia (Aphotic, Putridity, Ural…) en el MK2 Recording Studio de Ivrea (Italia) y al que adorna el arte del ucraniano Daemorph (Abominable Putridity, Virulency, Pyrexia, Iron Fire…). Se encuentra en la calle desde el pasado doce de septiembre vía Xtreem Music.

War Broadcast Live” ahorra en introducciones y acomete desde el primer segundo el habitual thrash metal directo y orgánico del combo radicado en Madrid. Quizá eches en falta una mayor tensión durante las primeras estrofas. Lo cierto es que Holycide tiran más de melodía que de velocidad, reservando esas partes más nerviosas para los distintos engarces entre estrofas. Rotten, claro, está lejos aquí del registro seco y osco al que nos tiene acostumbrados con su banda madre Avulsed. Esteban corona el puente central con un buen solo. Y mientras el corte recupera su vigor en el epílogo, la sensación global que percibo tras varias escuchas no escapa de una corrección demasiado marcada. Intencionada, claro. Holycide huyen de formalismos más contemporáneos como alma que lleva el diablo. Pero aún así echo en falta unas pulgadas más de riesgo.

Bazookiller” confronta el vigor del tema previo derivando hacia la cara más pesada y rocosa del cuarteto, ahí donde la sombra de los Exodus menos trotones me resulta más que evidente. Me agrada por su construcción híbrida, por cómo empastan los distintos riffs de Esteban y por el buen trabajo de Rotten al micro. Por lo contundente que suena el bajo de Payá incluso. Pero sobre todo por ese mayor nervio que exuda su vibrante tronco central. Emergen ahí los Holycide más contundentes. También un lúcido Salva Esteban, trazando mi solo favorito de todo el Ep.

Pero es “Modern Day Dictator” la que ofrece el riff con más gancho del trío de nuevas obras. De hecho y pese a lo breve de su metraje, ni tan siquiera tres minutos y medio, es con mucho el corte que más y mejor recuerdo tras las distintas vueltas al Ep. Eminentemente clásica, tanto por composición como por ejecución, resulta a ratos un ejercicio de thrash marcial que lo mismo picotea de Anthrax en estribillos que de la escuela alemana en las partes más enérgicas. Esteban dibuja un solo muy a la Kirk Hammett y si algo echo en falta es un desarrollo más extenso que oxigene ciertas ideas aquí presentes.

El cierre es para “Five Year Plan”, original de los thrashers originarios de Texas D.R.I., y que viene a resultar todo lo leal al original que cabría esperar de una banda como esta. Aquí aprecio de nuevo el bajo tan rugiente de Payá. También el mayor nervio que arrastran los golpes de Arroyo. Bien está lo que bien acaba, dicen.

Tres años después de su último largo, este “Bazookiller”, con la guerra de Ucrania como transfondo, si no era evidente con un solo vistazo al artwork de Daemorph, puede saber a poco. Son apenas quince minutos pero la banda parece seguir donde lo dejase en 2020, lo cual tampoco es mala señal. Al contrario. Rotten y Payá delimitan con cuidado sus distintas colaboraciones y hay poco margen para la sorpresa. También para el error. Puro old school thrash contra la máquina.

Texto: David Naves

Adventus: Primeras fechas en directo

El tercer álbum de Adventus verá la luz el 22 de marzo de 2024 bajo el título «Lo Que Trajo El Viento«. La formación liderada por el teclista Manuel Ramil y que conforman actualmente Diego Valdez (Lords Of Black, Adamantia, Dream Child) a la voz, Fernando Mainer (Mägo De Oz, Ankhara) al bajo, Dani Arcos (Bloodhunter) a la guitarra y Nacho Arriaga (Arwen, Arkania) a la batería, estrenaba hace unos días «Aire» como primer adelanto de un trabajo producido de nuevo por Ramil en Tercera Planta Estudios.

El videoclip realizado para «Aire» está protagonizado por la actriz Mabel Rivera, ganadora de un premio Goya a mejor actriz de reparto por “Mar Adentro” y ha sido dirigido por David Romeu de Winner Horse Productions. Estas son las primeras fechas confirmadas del tour promocional para el 2024:

4 de mayo – Urban Rock Concept (Vitoria-Gasteiz)
10 de mayo – Sala Repvblica 2 (Valencia)
11 de mayo – Sala Salamandra (Barcelona)
12 de mayo – Stage Live (Bilbao)
24 de mayo – Andén 56 (Burgos)
31 de mayo – Garaje Beat Club (Murcia)

Adgar regresan con Dani G. a la voz

La veterana formación cántabra Adgar regresa a la actualidad con el primer avance de su próximo disco. El tema que lleva por título “Las Oscuras Golondrinas“ cuenta con el siguiente videoclip que sirve además para presentar una renovada alineación que cuenta con Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden, Dreamyth) a la voz, Javier Ochoantesana y Tomás “Tuko” Álvarez a las guitarras, Diego “Sephi” Saiz al bajo y Javier Murga a la batería.

Videoclip realizado por Álvaro Oliva Films, la grabación se llevó a cabo en la Iglesia de San Jorge situada en Las Fraguas (Arenas de Iguña, Cantabria). En la parte estrictamente musical la canción se grabó en los Sanctuarium Estudios con Alberto Rionda a los mandos siendo la mezcla y master obra del propio Dani G en sus Estudios Dynamita. El álbum se prevé que vea la luz durante el 2024.

Necrológica: Nos dejaron en el 2023

En estos últimos compases del año recordamos a los que nos han dejado este 2023. Artistas relacionados con el rock y el metal que cuyo legado ha dejado grandes momentos en los amantes de la música que nos apasiona. Allá donde estén, descansen en paz, ya son leyenda. Disfrutemos de su obra, por la que estaremos siempre agradecidos.

  • Jeff Beck, guitarra en The Yardbirds y Beck, Boggert & Appice.
  • Van Conner, bajista fundador de Screaming Trees.
  • Joe Gabardo, guitarra fundador de The Boo Devils.
  • Sebastian Marino, guitarra en Anvil y Overkill
  • Robbie Bachman, batería fundador de Bachman-Turner Overdrive.
  • Wayne Swinny, guitarra fundador de Saliva.
  • Carlos Tena, periodista musical.
  • Tim Aymar, voz en Pharaoh y Control Denied.
  • David Crosby, guitarra y voz en The Byrds y Crosby, Stills & Nash.
  • Gary Rossington, guitarra fundador de Lynyrd Skynyrd.
  • Steffen Weigand, batería de My Sleeping Karma.
  • Algy Ward, bajista fundador de Tank.
  • Tom Verlaine, guitarra y voz en Television.
  • Anthony Meo, batería de Biohazard.
  • Mick Slattery, guitarra fundador de Hawkwind.
  • Guy Bailey, guitarra fundador de The Quireboys.
  • Majk Moti, guitarra de Running Wild.
  • Blackie Onassis, batería de Urge Overkill.
  • John Regan, bajista de Frehley’s Comet.
  • Tim Bachman, guitarra y voz en Bachman-Turner Overdrive.
  • George Tickner, guitarra cofundador de Journey.
  • Randy Meisner, bajista fundador de The Eagles.
  • Robbie Robertson, guitarra y voz en The Band.
  •  Helge Engelke, guitarra de Fair Warning y Dreamtide.
  •  Care Failure, vocalista de Die Mannequin.
  • Eric Alan Livingston, multiinstrumentista en Mamaleek.
  • Steve Mackey, bajista en Pulp.
  • Raquel Pascual, vocalista en Fromheadtotoe y Childhood.
  • Ray Shulman, bajista fundador de Gentle Giant.
  • Steve Harwell, vocalista de Smash Mouth.
  • Jim Durkin, guitarra de Dark Angel.
  •  Jerry Moss, fundador de A&M Records.
  • Josua Madsen, batería de Artillery.
  • Bernie Marsden, guitarra original de Whitesnake.
  • Tina Turner
  • Sinéad O’Connor
  • Steve Riley, batería en W.A.S.P. y L.A. Guns.
  • John Gosling, teclista en The Kinks.
  • «Geordie» Walker, guitarra en Killing Joke.
  •  Iñaki García, batería en Los Deltonos.
  • Charlie Dominici, vocalista original de Dream Theater.
  • Paul Woseen, bajista de Screeming Jets.
  • Scott Kempner, guitarra en The Dictators y The Del-Lords.
  • Shane MacGowan, vocalista en The Pogues.
  • Denny Laine, guitarra y voz en The Moody Blues.
  • Chad Allan, vocalista original en The Guess Who.
  • Myles Goodwyn, guitarra en April Wine.
  • Hiroshi «Heath» Morie, bajista de X-Japan.
  • Cayle Sain, batería en Twitching Tongues.
  • Julián «Ross» Loza, batería de Legion.
  • Manny Martinez, batería en The Misfits.
  • Colin Burgess, batería original de AC/DC

Reseña: Bio-Cancer «Revengeance» (Hammerheart Records 2023)

Estamos ante el tercer trabajo de los thrashers griegos Bio-Cancer, la banda que forman a día de redactarse estas líneas Thanasis Andreou y Stavros en guitarras, Tomek S. a la batería, Lefteris en voces y Giannhs al bajo y coros. “Revengeance”, que el sello neerlandés Hammerheart Records puso en circulación a primeros de septiembre de 2023, contó con el Lucifer’s Child George Emmanuel (After Dusk, Septicflesh, Rotting Christ, Lake of Tears…) en unas tareas de grabación y edición que serían llevadas a buen término en los Pentagram Studios. Más tarde, el Graveheart Pete Rutcho (Abnormality, Meliah Rage, Havok…) se haría cargo de las respectivas mezclas y master en los Damage Studios de Southbridge, Massachusetts, Estados Unidos. Con Wouter Wagemans y Giannis Nakos encargándose de la maquetación y Panos Bakogiannis de las fotos, el artwork de esta tercera obra sería delegado finalmente al buen hacer del británico Dan Goldsworthy (Accept, Xentrix, Hell, Corpsegrinder, Haken, Gloryhammer…).

Citizen… Down!” engancha con un prólogo orgánico, ligado a los grandes tropos del álbum, y que huye a mil kilómetros de cualquier introducción engolada y grandilocuente. Al contrario, Bio-Cancer disponen un thrash tan incendiario como poderoso, lindante a ratos con el death metal más casual, donde el doble juego vocal es pura gasolina. Metal hiriente, en esto tiene parte de culpa el violentísimo registro de Lefteris. También un tronco central donde la banda desgaja un groove que, en sus acentos, no alcanza a desligarse de las altas revoluciones pero resulta de lo más eficaz a la hora de amplificar el impacto del ineludible duelo solista que adorna al epílogo. Arranque vibrante y poderoso, efectiva declaración de intenciones y una de las cartas de presentación del trabajo con todo merecimiento.

44 Days In Hell” parece vibrar en sintonía con el tema previo. Sin embargo, es mayor el empeño que la banda pone aquí en unos riffs más apaciguados, a la par que más técnicos, para un corte que parece dispuesto a mayor gloria de su buen nivel como compositores. Alberga muchas de las caras del inconfundible thrash enfebrecido de los griegos, las tamiza con trazos más enrevesados y, al mismo tiempo, no deja de hibridar largos trallazos de un thrash tan clásico como hegemónico. Y todo mientras inyectan un poderoso e irresistible deje melódico a un corte inteligente, bien trazado y, desde luego, milimétricamente ejecutado. Las sonoridades más contemporáneas que preceden al solo, lejos de desviar la mira de su objetivo, alimentan la composición final de tanto en cuanto inundan, sin permear, el buen hacer de estos Bio-Cancer. Cabe mencionar, además, la gran línea de batería que traza Tomek aquí. Tan firme en el uso del doble pedal como a la hora de comandar los distintos cambios de ritmo. Temazo, si me preguntan, empañado si acaso por el engorroso fade out final.

Muy presente el bajo de Giannhs a lo largo y ancho de “Footprints On My Back”, donde vendrá a alimentar unas estrofas que Lefteris descerraja en tonos que, a ratos, llegan a lindar con un black metal al uso. Quizá este tercer corte me resulte no tan llamativo en lo que a riffs se refiere. Y sin embargo engancha con ese pulso siempre a la contra del thrash más acomodado, con una base rítmica que por momentos parece ser capaz de sostener un rascacielos. Sí sorprende esta vez su tronco central por la forma tan hábil en que acoge esas tonalidades más oscuras. El mentado registro de Lefteris quizá resulte un tanto extraño aquí. Pero la construcción que conduce hacia el epílogo no podría ser más redonda, con el pulso más melódico de Andreous y Stavros brillando a la altura de las consecuencias.

Revengeance”, lejos de calmar los ánimos y pese a lo que que se podría intuir tras su prólogo, vuelve a abrazarse a un thrash trotón y enfebrecido, sazonado aquí y allá de un groove, ahora sí, tan prominente como acentuado, asidero de un corte sencillo y clásico en su trazo ambivalente, pero de nuevo efectivo a la hora de traernos a los Bio-Cancer más nerviosos. Hay cierto aroma al metal contemporáneo, contrapunto más que firme al thrash más energético y vibrante del quinteto, que entrega aquí un puente interesante por su juego entre líneas y armonías. El epílogo, de una épica melancólica y algo desgastada, dará respiro al sufrido oyente.

Siempre que arranca la fenomenal “Dream Merchants” recuerdo “Empyrean”, aquél debut de los suecos Paranorm, lo cual no es mala cosa pues aquél era fácilmente uno de los mejores, si no el mejor, de cuantos álbumes diera el género hace ahora casi tres años. Es éste, sí, un thrash de nuevo orgullosamente híbrido, nacido de una amalgama donde su habitual metal vitriólico y fulgurante acoge unas mayores dosis tanto de tecnicismo como de atmósfera, siendo éste el corte de los ocho que más peso acoge por parte de la producción de George Emmanuel. Las guitarras dobladas del puente, el bicéfalo solo de guitarra que surge después y la forma en que transita hacia ese epílogo teñido de puro death melódico, es ya por derecho propio uno de los grandes cortes del año dentro del género. Palabra:

Que no os engañe el apaciguado, melódico incluso, prólogo de “Swiping Life Away”. Bio-Cancer aprovecha esta sexta entrega para reconducir hacia aquél thrash hiriente de comienzos del álbum. Lindando como lo hace con el death melódico en buena parte de sus estrofas, bien está el color que aportan los solos del puente, aun cuando siento a estos un tanto recurrentes a estas alturas del álbum. Es uno de esos cortes que suena a que su composición salió adelante con el directo en mente. Desde luego no posee el compromiso de otros cortes de este “Revengeance”, lo que no quita para que por ahí emerja un Lefteris ciertamente colérico. Encabronado incluso. En cualquier otro disco sería uno de los cortes estrella. Aquí se queda en cabeza del vagón de cola.

Underdog (Against The Odds)” acogerá algunos de los riffs más violentos, por rápidos, de todo este tercer álbum. Y fíjate que su prólogo no podría ser más comedido. Elegante incluso, con esas guitarras por momentos distinguidas. Es apreciable cómo la banda opta aquí por una construcción más clásica a la hora de crear un crescendo que se desliga de tantos (y tan buenos) cambios de ritmo que el disco ha acogido con anterioridad. El corte va desde esa distinción inicial hasta el puro blast beat sin que ello cercene un trazo que jamás alcanza a sonar impostado ni forzado. Quizá eche en falta una igual variedad en lo que a voces se refiere. El de Lefteris encaja aquí solo a ratos, al menos esa es mi percepción, negándole parte del alcance por otro lado redondo, casi magnífico, acusado por los pequeños desequilibrios que comento.

Cierre para “Bludgeoning Skullcrushing Mayhem” y a la banda aún le queda oxígeno para una andanada final de thrash volcánico y furibundo. Bio-Cancer no hacen prisioneros, transitando esta vez hacia una pulsión a ratos más punk que me lleva a pensar, aunque sea de forma vaga, en bandas como Ratos De Porão, primeros Napalm Death, últimos Extreme Noise Terror… Un corte que entrega, sin miramiento alguno, la vertiente más cerril del combo griego, clausurando el álbum con valiente y poderoso descaro. De ese mayor nervio se deduce una construcción menos sorprendente, más lineal incluso, entregada tanto al puro blast beat como al Lefteris más cafre. Poderosísimo final.

Hay un acercamiento a postulados más extremos dentro de este “Revengeance” que puede pillar con el pie cambiado a más de uno. Lo positivo es cómo la banda ha sabido integrarlo dentro de lo que, en el fondo, sigue siendo un disco de thrash metal al uso. Pero uno que quema más calorías de las habituales. Que hibrida géneros sin perder nunca la perspectiva, tema final al margen. Por momentos impecable en cuanto a ejecución, con la ampliamente mencionada dupla Andreou & Stavros brillando por lo general a gran altura. Entre medias habrá cortes que me parezcan no tan buenos, así como una base rítmica a ratos algo perdida en la mezcla. Con eso y con todo, uno de los álbumes más certeros que el género diera en 2023. Que no es poca cosa. Si problemas de agenda no nos lo impiden, estaremos viéndoles próximamente en el ovetense Gong Galaxy Club junto a Sound Of Silence y Electrikeel. Os esperamos allí.

Texto: David Naves

Monorock Fest: Nuevo festival en Corvera

La oferta festivalera en Asturias continúa creciendo con vistas al 2024. La última incorporación a la agenda musical astur es la primera entrega del Monorock Fest, evento nacido bajo el paraguas de la organización del festival corverano Rockvera.

Con la presentación del nuevo disco de Ofensivos, el combo post rock Azure y el punk rock de Ochobre como protagonistas, el Monorock Fest nace con un formato reducido respecto al Rockvera, para ofrecer una nueva alternativa musical en la comarca. Un punto de encuentro de músicos y público, para calentar motores de cara al 2024. La cita en el Teatro El Llar de Las Vegas (Corvera) que tendrá lugar el viernes 2 de febrero contará además con una mesa redonda protagonizada por Piratas de Libertalia junto a varios invitados y una exposición fotográfica de temática musical. Un evento inicialmente gratuito, abriendo una taquilla inversa al final del mismo para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar. 

Crónica: Brutalfly + Bestia Negra (Unquera 16/12/2023)

Qué le vamos a hacer, nos gusta echarnos a la carretera y dar cumplida cuenta de las cosas que pasan. Y lo que pasó esta vez fue que Bestia Negra se dejaron caer por tierras cántabras. Concretamente en Unquera. Y por afinar más aún, en la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás, acompañados por la buena gente de Brutalfly, con quienes por cierto, arrastrábamos una deuda desde hace un tiempo. Así pues y hora de viaje mediante, nos plantamos allí para agradable sorpresa de los músicos implicados.

Faltan alrededor de quince para las ocho cuando el trío Brutalfly hace suyo el escenario de la Asociación y proclama sin embargo que es la hora de morir. “What Time Is It? It’s Time To Die” proclama Didi, pertrechado ahora bajo llamativo sombrero y gafas oscuras, mientras prosiguen con su habitual thrash enrevesado y laberíntico. Con un par de carteles a cada lado del escenario como mayor detalle escénico y con la precisión que en ellos es habitual, sería no obstante un show con alguna que otra sorpresa.

Zerdatillium” deja otro de los muy particulares solos de Didi. Y es que, huelga decir, si sus composiciones nunca se conducen por el camino recto, mucho menos lo hacen los solos del frontman de una banda que parece en perpetua lucha contra toda idea de antemano preconcebida. No faltó un brindis por la Asociación, también por Bestia Negra, justo antes de que la banda acometiera una “I Was An Experiment” que, a estas alturas ejerce ya como auténtica declaración de intenciones.

Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis…) convierte momentáneamente en cuarteto a Brutalfly con sus voces adicionales durante “Thrashtorm”. Y mientras que la banda desliza un corte de nueva creación, “Shaman”, la base rítmica del cinco cuerdas Lagarto y su hermano Mochy en baterías engarza con precisión de joyero. Cabe destacar el buen sonido del que disfrutamos frente al escenario. Todo a pesar de que Didi reconocería apenas haberse oído durante todo el set.

Gil por donde pasa, desbroza, Gil By Death”, proclama Didi antes de que el carismático frontman de Bestia Negra acompañe a la banda para una favorita de quien escribe como “Evil Room”. El ambiente, festivo en general pese a que la afluencia de público pudo no ser la deseada, no fue óbice para que la banda cargase con su buen hacer habitual. Cabe destacar aquí a una banda que sigue mirando al futuro. Y lo hace mediante otro corte de nuevo cuño, en este caso “The Moon Hasn’t Blood”, que propicia la irrupción de los Brutalfly más nerviosos y enfebrecidos.

Until Your Breath Flows” nos devuelve al debut y “High Bird” es introducida por el frontman como “el tema más loco que hayamos compuesto”. Que, tratándose de una banda como esta, no es decir poco. En ella y más que nunca, podemos decir que Mochy tras baterías hizo honor a su apellido. Se despedirían con el tema que les da nombre dejando atrás un show de sesenta minutos prácticamente clavados. Precisos hasta en eso.

Bestia Negra, claro, son un animal muy diferente. Pero un animal al fin y al cabo. El quinteto se las arregló como pudo con el pequeño escenario y supo salir a divertir como en ellos viene siendo habitual. El show que despliegan resulta bien conocido entre los habituales de este medio, lo que no quita para que sigan siendo una de las propuestas más disfrutonas del actual panorama asturiano. Llámenlo escena si quieren.

Pero no nos confundamos. Su leitmotiv puede ser el de divertir y agradar, máxime y como era el caso en plaza ajena y lejos de casa, pero Bestia Negra suenan cada vez más sólidos y redondos. Da buena fe de ello la inicial “Winds Of War”, con Gil erigido como siempre en punto focal de la banda. Un poco a la contra de Brutalfly, y quizá por eso casen tan bien juntos, sus riffs no tienen la técnica ni el retorcimiento de aquellos. Por contra, poseen un gancho difícilmente desechable. “Hell Over Me”, con Bestia Negra sonando más gordos que nunca, da buena fe de ello.

Cabe decir también que, banda al margen, fue precisamente la familia Brutalfly la que más hizo por animar el cotarro. Justo aquí y como ya ocurriera otras veces, Gil señaló a José y explicó los inicios de la banda y, concretamente, el corte que lo inició todo. Un “Faster Than A Bullet” por el que, imaginamos, la banda siente un cariño especial. No es para menos.

Que la idea general detrás de cada show de Bestia Negra sea la de divertirse y pasar un buen rato entre acordes de clásico heavy metal, no quita para que la banda opte por todo un “The Harbinger”, hasta día de hoy corte más extenso de su cosecha, y donde tras un puente inequívocamente maidenesco, Román dibuja uno de los mejores solos de la jornada.

Carlos Reboredo en baterías parece ya plenamente asentado en el seno de una banda que ahora apenas ofrece descanso entre un tema y otro. Es así incluso mientras que Gil proclama que “ahora empieza otro bolo” al introducir la siempre pegadiza “Angel Of Death”. Y puede que algún que otro acople quisiera tener su pequeña cuota de protagonismo durante el sentido homenaje a Randy RhoadsGift From Gods”, pero la sangre nunca llegó al río.

Fear”, “Hate”, finiquitaron el obligado repaso a su debut “Animal Domination” antes de su habitual fin de fiesta en recuerdo de los inmortales Motörhead. Acompañados en el fin de fiesta por Didi, Txeffy, Lagarto y cualquiera que tuviera bien acercarse a alguno de los micrófonos, “Killed By Death” y no otra procuró la algarabía final de otra buena noche para ellos.

Lo dicho: dos propuestas bien diferentes entre sí y, quizá precisamente por ello, terriblemente complementarias. El metal a veces rayano en lo contra intuitivo de Brutalfly y el toque más clásico y académico de Bestia Negra. Dos bandas, no vamos a negar, por las que tenemos un especial cariño en esta casa y de las que siempre recibimos el mayor de los afectos. La verdad que así da gusto salir a la carretera, Vaya un abrazo para todos ellos, otro a la Asociación Los Bancos de Atrás y en particular al bueno de Toro (Opposer) por todo el tremendo curro que se pegó a lo largo de la jornada. Por nuestra parte nada más. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz