Invaders proceden de Alcorcón y forman parte de la cada vez más numerosa nueva ola de heavy metal clásico que abanderan bandas como Cauldron, Enforcer, Striker o, a la luz de los recientes acontecimientos, los murcianos Hitten. La banda se formó en 2016 por Adrián García (guitarra), Sergio García (bajo) y Sergio Chamoso (voz), lineup que completarían más adelante Jorge Blanco (batería) y Mario BJ (guitarra). Con Adrián Rica reemplazando posteriormente a Jorge Blanco grabarían su primer Ep, aquél “Metal Madness” de 2019. Ahora por fin tenemos en nuestras manos el debut de los madrileños, este “Beware Of The Night” que Fighter Records edita en CD, LP de 12», cassette y distintos formatos digitales.
Los primeros pasos de la inicial “Livin’ In The End” vienen dados por un reposado prólogo donde pronto irrumpen unos tambores de guerra anunciando batalla. Y cuando esta se manifiesta, sí, el aroma no puede ser más clásico y elemental. Las fotos promocionales no engañan esta vez. Es este un corte más que digno en cuanto a ejecución y lo suficientemente diverso en cuanto a estructuras para que tampoco resulte aburrido. Si bien el sonido en líneas generales no alcanza a ser brillante ni redondo, bien están esas melodías con las que Chamoso adorna el estribillo. La baza del puente tranquilo y reposado acentúa la buena labor solista que se desata después. Al final un más que entretenido y agradable arranque de álbum.
“Spin The Roulette”, adelanto de este “Beware Of The Night”, no resultará tan redonda como su predecesora pero sigue siendo una más que agradable pieza de metal clásico y ochentero. Apoyada en una firme labor de Rica a los parches, entrega una llamativa gama de riffs pero deja unos coros algo desangelados. Por contra y en estos tiempos de solos asépticos y alergia al puro desfogue ególatra, bien está el descosido brillo técnico que corona su tronco central:
Hábil la forma en que “Redhead Lady” descabalga del notable brío de las entregas previas para derivar de forma nada disimulada al hard rock y entregar por ahí uno de los cortes con más gancho de todo el disco. Que quizá dibuje riffs algo más planos y no alcance la diversidad de “Livin’ In The End” o “Ghost Religion” pero a cambio deja un corte con todas las trazas de funcionar como un tiro sobre las tablas.
“Crimson Fate” vendrá a acentuar ese descenso en intensidad del álbum para entregarnos un medio tiempo tan elegante como disfrutón. No le busquéis tres pies al gato. Es un trazo tan clásico y elemental como bien resuelto. Chamoso brilla a lo largo y ancho de estas melodías apaciguadas, derrochando clase en tonos bajos y la potencia justa en altos. Todo finiquita con un crescendo final al que, tengo la impresión, se le podría haber sacado algo más de jugo.
La instrumental “Visions” viene a poner otra de las notas de color dentro de “Beware Of The Night”, que a fin de cuentas viene a ser lo que uno espera de una banda como esta: un corte vigoroso en lo rítmico y vistoso en lo técnico, que ni decepciona ni sorprende, pero al que tal vez habría beneficiado una construcción algo más atrevida.
“Standing In The Twilight” es otro medio tiempo sensual y elegante, con Chamoso trazando las que quizá sean sus mejores líneas de voz hasta la fecha. Si bien es manifiesto a lo largo de todo el álbum el fuerte influjo ochentero que inunda cada corte, es aquí donde éste resultará más logrado. En términos de producción incluso. Muy Whitesnake esas estrofas limpias y, en definitiva otra de esas entregas que, sin inventar nada, resultan casi irresistibles.
Un Rica con mayor presencia en la mezcla final viene a sustentar con ritmo firme el brío más acentuado de una “Late To Return” cuyo tono, algo más melancólico, ejerce como mayor punto disgresor frente a sus compañeras de álbum. Es otra entrega que llamará más mi atención por el buen nivel técnico desplegado que por lo original de su planteamiento. Por ahí, quienes disfruten de buenos duelos solistas dispondrán de un largo epílogo con el que relamerse bien a gusto. No me atrevo a decir que fallida, no es el caso, pero bien es cierto que no me engancha en la medida en que lo hacen algunas de sus compañeras de tracklist.
“Ghost Religion”, corte más extenso del álbum, sí constituye un aporte más trabajado en cuanto a composición. Estupendo ese inicio calmo y acústico y la forma en que la banda dibuja después un medio tiempo tan férreo como refinado. Invaders se descuelgan aquí con sus influencias más heavies, siempre dentro de un prisma muy ochentero, y por ahí que irrumpan melodías que pueden recordar por momentos a bandas como Riot o incluso Crimson Glory o Fates Warning. El corte redondea con un buen brillo técnico, un curioso puente central y un buen epílogo. Gran cierre…
… salvo en la edición digital, donde éste corresponde a “Into The Fire”, versión de los americanos Dokken y que Invaders vendrán a reinterpretar con una fidelidad al original que solo cabe calificar de religiosa.
Sorprende la firmeza de “Beware Of The Night” siendo como es la primera entrega de una banda sin ningún tipo de bagaje previo. Arrogantes en su adhesión a unos parámetros bien conocidos, los madrileños han cocinado un debut fiel a un ideario que interpretan las más de las veces con igual tino tanto gramático como ejecutivo. Un disco con un sonido algo disperso en ocasiones pero atravesado por grandes melodías y algunos riffs y solos más que llamativos. Entremedias algún corte con el que no alcanzo a conectar del todo y varios errores de juventud fácilmente subsanables en entregas posteriores. Entregas de las que daremos cumplida cuenta aquí, en Heavy Metal Brigade.
Como criaturas de costumbres que somos, en Heavy Metal Brigade ya echábamos de menos el Gong Galaxy Club, por lo que la venida de Bestia Negra y Lujuria parecía la mejor receta para andar de nuevo el camino. Coincidía el evento con la venida de Celtian, a quienes ya habíamos visto, al Oviedo Rock, por lo que se temía batacazo. Nada más lejos. La sala ovetense disfrutó de una buena entrada, si bien volvió a fallar en lo que a puntualidad se refiere. Pero vayamos a lo que nos atañe hoy aquí.
Abrirían Bestia Negra a eso de las 22:17 mientras hacíamos cábalas sobre si hay ahora mismo una banda con un espíritu más afín a Lujuria que ellos. Desde “Angel Of Death” vemos de nuevo al quinteto de fuerte influjo clásico que siempre han sido. Y que imaginamos que siempre serán.
Y es que a día de hoy tienen enganche entre el público más clásico. Ya sea a través de temas propios como “The Harbinger” o ajenos como “Paranoid” (Black Sabbath). Gil derrochó carisma como viene siendo habitual en él y la banda tuvo tiempo incluso de presentar un tema nuevo, un nada metafórico “I Hate Your Face”. Pero es “Winds Of War” la que termina con el frontman a hombros de la gente mientras ésta parece pasarlo en grande. Final con “Killed By Death” (Motörhead) y otra buena noche para ellos.
Los segovianos Lujuria salen alrededor de las 23:40 y desde un primer momento somos conscientes de que no van a tener que esforzarse demasiado para meterse a su gente en el bolsillo. Siempre con el ínclito Óscar Sancho al frente, arrancarían con una “Esta es una noche de rock & roll” de Barricada tras la cual Sancho recordaría la figura de Boni en particular y de los caídos del rock en general. Arranque teñido de nostalgia que reconducen con una “Corazón De Heavy Metal” que sonó más potente que nunca. Porque el actual line-up de los segovianos es fácilmente el mejor del que hayan dispuesto pero también por otra gran labor de Isaac Prieto a los mandos de la nave. Todo a favor de obra.
… pero es cierto que algunos discursos de Óscar Sancho, más allá de que se comparta su bien intencionado y conocido mensaje sobre hermandad en el género, etcétera, se alargan más de la cuenta. Qué duda cabe que temas como “Corazón De Heavy Metal” o “Mozart y Salieri”, con recuerdo a Pablo Rabadán (Medina Azahara) le siguen funcionando al sexteto. Cabe destacar la labor de Nacho De Carlos a las seis cuerdas. El también Ars Amandi parece haber caído de pie en la banda como esta, mostrándose en todo momento en la más pura encarnación del guitar hero de siempre. Reviste a los temas de un brillo que nunca tuvieron.
Seguía la noche y con ella los recuerdos. Esta vez a José Antonio Manzano a través de las sentidas palabras de Óscar primero y de la versión de Banzai “Duro y Potente” después. La banda, o bien su frontman, juegan en todo momento la carta de la nostalgia y la gente responde con gran ovación las palabras del segoviano. Tras ella llegaría la primera de las sorpresas de la noche. Ruth Suárez (Darna, Kirlo) sube al escenario para “Viejo Rockero” y el Gong Galaxy Club se viene prácticamente abajo. Porque no es poco el cariño que se le profesa a la ovetense, damos fe.
Si Gil había salido a hombros del público, Óscar no quiso ser menos. Encarábamos ya la recta final del show no sin antes presentar a otro de los invitados, en este caso el RevealTino Hevia, para una “El Heavy No Es Violencia” convertida el sábado en toda una oda al solo de guitarra inflamado y fulgurante. No era para menos. “Joda Quien Joda” echaría el cierre de una velada a cuyo término vimos no pocas caras felices y satisfechas. Lujuria dieron lo prometido a los suyos y, gustos individuales al margen, salieron victoriosos del envite.
La noche de mayor acento heavy metal que hemos vivido de un tiempo a esta parte en este medio. Dar las gracias desde aquí a FnR Promotora por las facilidades, felicitar a IsaacPrieto por el gran sonido que extrajo de ambas bandas y mandar saludos a Ruth Suárez y Dani Sevillano, Tino Hevia, Eneko Ramos, Jorge y Javy de Monasthyr , El 51 % de Piratas de Libertalia, Jorge Moldavo y Susana Crespo y a un desatado rapsoda, Miguel Luarca.
Las 2 fechas en nuestros escenarios de Alter Bridge, la banda liderada por Mark Tremonti y Myles Kennedy junto a Halestorm y Mammoth WVH, encabezados por Wolfgang Van Halen ya tienen horarios oficiales.
MADRID Apertura de puertas 18:30 h. Mammoth WVH 19:30 h. Halestorm 20:20 h. Alter Bridge 21:40 h.
BARCELONA Apertura de puertas 18:30 h. Mammoth WVH 19:15 h. Halestorm 20:05 h. Alter Bridge 21:20 h.
Vaya si valió la pena la espera. Tres largos años de obligado asueto no mermaron el poder de convocatoria de la vieja doncella. La segunda parte del tour “Legacy Of The Beast” congregaba a más de 50.000 almas en Barcelona.
Cuarenta años y 75 conciertos han pasado desde la primera actuación de las huestes comandadas por Steve Harris en nuestros escenarios. Su idilio con Barcelona arrancaba el 2 de abril de 1982 en el Palau D’Esports para presentar al recién llegado Bruce Dickinson y un glorioso “The Number Of The Beast”, del que desglosamos su creación en nuestro monográfico especial editado el pasado mes de abril. Si me lo permitís, pongámonos en antecedentes.
Regresarían a finales de 1983 con nuevo disco en el zurrón, un imprescindible “Piece Of Mind”. La cita en el mismo lugar y de nuevo con una cara nueva en la banda. Tras la batería Nicko Mcbrain tomaba el relevo del carismático Clive Burr.
Tercera parada en el Palau D’Esports en tres años. El “World Slavery Tour” supuso un salto cuantitativo para el quinteto. “Powerslave” eleva su popularidad a cotas superiores y la mastodóntica gira se convierte en un espectáculo visual sin parangón. Pirotécnia, luces o un momificado Eddie The Head que no solo formaba parte del decorado si no que interactuaba con la banda en el escenario, transportan en volandas a la doncella al olimpo de los dioses del heavy metal.
El poker de paradas en el Palau se cerraba en 1986 con la presentación en vivo del polémico “Somewhere In Time”. Sin duda uno de los discos de Iron Maiden que mejor ha tratado el paso del tiempo, borrando ese aura de comercialidad y sobreproducción. Ignorados por los medios generalistas, la sola aparición de su nombre en el cartel era sinónimo de aforos repletos y decibelios.
Dos años después, en 1988, llegaría su primera parada en la Ciudad Condal como integrantes de un festival. Como no podía ser de otra manera, cabezas de un espectacular cartel que completaban Metallica, Anthrax, Helloween y el malogrado Manzano (DEP). Un itinerante Monsters Of Rock ubicado en la plaza de toros Monumental servía a los británicos para presentar “Seven Son Of A Seventh Son” ante 30.000 entregados fans.
Su primer traspiés llegaría en 1990 con el desafortunado “No Prayer For The Dying”. Su fracaso comercial trajo consigo una merma en la venta de tickets y la inversión en escenografía. La banda regresa al Palau D’Esports que tan buenos recuerdos había dejado en una parroquia que trataba de digerir la salida de Adrian Smith, sustituido por el hiperactivo Janick Gers.
La ciudad alcanzaba la gloria en 1992 como epicentro de los mejores juegos olímpicos de la historia hasta ese momento. Apenas un mes después de la finalización de los mismos Iron Maiden presentaba su noveno álbum de estudio “Fear Of The Dark” en la plaza de toros Monumental de la Ciudad Condal. Recuperando gran parte del cache perdido regresaban a la ciudad como anfitriones de otra entrega del festival Monsters Of Rock. De nuevo con un cartel espectacular, los británicos compartían escenario con Megadeth en la cima de su popularidad tras editar “Countdown To Extinction”,Pantera que no hacían prisioneros presentando un recién editado “Vulgar Display Of Power”y unos desubicados Gun, que sufrirían la ira del público más “true”. Sin duda, uno de los mayores eventos musicales de un año para el recuerdo en la Ciudad Condal.
Apenas 1 año después y con Bruce Dickinson en la rampa de salida hacia su carrera en solitario, la banda aterriza en la Sala Zeleste. Un show de carácter intimo que dejaba patente tanto el buen estado de forma la formación como la ausencia de química entre sus integrantes, acentuando la impresión de entregar un concierto frío y mecánico.
La doncella entraba de lleno en su época más baja en cuanto a respuesta de su público. La llegada de Blaze Bayley nunca logró el respaldo de los seguidores tanto a nivel de convocatoria a sus conciertos como de venta de discos y la banda se veía abocada a plazas secundarias y escenarios de menos aforo. El Pabellón de la Val D’ Hebrón recibía la gira “The X Factour” en noviembre de 1995 para demostrar que Barcelona seguía ahí, tendiendo su mano en los peores momentos.
“Virtual XI” segundo lanzamiento discográfico con Blaze a la voz tampoco sería capaz de revertir la caída libre. Habían pasado 3 años y la desconexión con sus fieles se hacía más evidente. Las fechas del tour en nuestros escenarios eran numerosas pero las principales ciudades se caían y tomaban protagonismo recintos secundarios. A última hora la presión y demanda popular incorporaron a la gira la imprescindible parada en Barcelona. El Pabellón de la Val D’ Hebrón recibía con los brazos abiertos y el aforo completo a una banda que llegaba acompañada por Helloween y sus compatriotas Dirty Deeds.
Barcelona volvería a ser protagonista en la historia de la banda al ofrecer en 1999 el retorno del hijo pródigo y la vuelta de Adrian Smith a las faldas de la vieja doncella. El “Ed Hunter Tour” arriba un recordado 25 de septiembre al Pabellón Olímpico de Badalona para recuperar la gloria y el tronío perdido. Como siempre el público respondió, completando el aforo de un evento que se recuerda como uno de los mejores conciertos del ahora sexteto en Cataluña.
La segunda etapa de Bruce no podía comenzar mejor y menos de un año después reventaban el Palau Sant Jordi ya con nuevo disco entre manos. Un notable “Brave New World” reverdecía laureles y colocaba al combo de nuevo en las más altas cotas de popularidad.
La gira de grandes éxitos “Give Me ‘Ed Til I’m Dead” sería la protagonista en el año 2003 de un nuevo paso por Barcelona. La cita tendría lugar allá por el mes de julio en el Palau Sant Jordi como anticipo a la presentación 5 meses después del irregular “Dance Of Death” en el Pabellón Olímpico de Badalona. A pesar de la cercanía de las fechas la banda demostraba su poder de convocatoria con aforos prácticamente completos.
El idilio con la Ciudad Condal continuaría en el 2006 con la presentación en el Palau Sant Jordi de un nuevo retoño. “A Matter Of Life And Death”, posiblemente uno de los mejores trabajos de la banda en esta segunda etapa con Bruce al frente, copaba un show en el que apenas sonaron media docena de sus esperados clásicos.
Se hicieron de rogar para volver a pisar Barcelona, tendrían que pasar 7 años para disfrutar de su presencia en un escenario. Como parte del festival Sonisphere convocaban a 20.000 fieles en el Auditori Fòrum CCIB para recordar el “Seventh Son Tour” celebrando la reedición del CD/DVD “Made In England” . Apenas un año después, en mayo del 2014 repetían puesta en escena en el Palau Sant Jordi.
Y llegamos al día de autos. Programado originalmente para el 2020, el Estadi Olímpic Lluís Companys recibía la velada con más de 50.000 espectadores pero en la zona de prensa sobrevolaba la sensación que algo nos faltaba. Testigo de las venidas de los británicos desde 1984, Xavier Mercadé nos dejaba en agosto del pasado año. Apasionado por el rock y todo un referente en la fotografía musical, su ojo clínico para el momento y su inseparable cámara han inmortalizado miles de conciertos y artistas. Va por ti Xavi, seguro que lo disfrutaste tanto como nosotros desde donde estés ahora.
Aún con el sol presente y con el clasicazo “Doctor, Doctor” de sus compatriotas UFO a modo de introducción arrancaba el show tras la caída de un telón que dejaba entrever la primera puesta en escena de los británicos. Ambientación medieval oriental, templo y pagodas incluidas, para ambientar los primeros temas. Si llegas con nuevo disco bajo la manga hay que defenderlo, así que sonaban “Senjutsu”, “Stratego” y “Writing On The Wall” sin apenas pausas salvo un escueto “¡Hola Cataluña!”.
Dickinson demostraba su buen estado vocal enfundado en una estética completamente negra en la que destacaba un guiño a la cultura samurai japonesa, un pequeño moño coronaba su cabeza. No hubo que esperar mucho para disfrutar de la primera aparición de Eddie The Head en el escenario. Pertrechado en una armadura bushi y katana en mano arremetía contra la formación. Nada nuevo en la teatralidad innata del combo pero no por ello celebrada con menor algarabía por la parroquia presente.
Tras dicha trilogía inicial el “Legacy Of The Beast” toma el rumbo del concierto. Se trata de una gira de grandes éxitos y eso era lo que iban a ofrecer hasta el final. Bruce deshace la coleta, Adrian Smith empuña una guitarra acústica y suenan los primeros acordes de “Revelations”. Da comienzo el éxtasis. El decorado se renueva y desvela celosías catedralícias con imágenes icónicas de glorias pasadas. Caracterizaciones de Eddie para los álbumes “Powerslave”, “Somewhere In Time” o “Seventh Son Of A Seventh Son” que pertenecen por derecho propio al acervo universal de la cultura metalhead.
“Blood Of Brothers” sucede a una nueva bienvenida, esta vez a toda la “maiden family” que con la caída de la noche ya abarrota la pista y apenas deja ver cemento en las gradas. Tres largos y jodidos años de espera, en palabras de Bruce, para volver a su querida Barcelona.
Nuevo cambio de escenario con el fuego, cruces y el purgatorio como santo y seña. Como si de Till Lindemann se tratará, Dickinson ataviado con un lanzallamas de doble cañón recorre un escenario coronado por una gran figura hinchable de Ícaro para recordarnos el trágico final de su vuelo. La dupla Smith / Murray demuestra su clase y maestría mientras el hiperactivo JanickGers arenga a un audiencia ya de por sí entregada a la salvaje demostración de poderío de la doncella de hierro. Poco se puede decir de Steve Harris, infalible toda la noche e infatigable a sus 66 años. El actuar la noche anterior en la Sala Salamandra de Hospitalet con su proyecto British Lion no le impide volver a ser el motor y el alma de la banda.
Nuevo cambio de vestuario para “Fear Of the Dark”. La imagen y teatralidad son santo y seña para un Bruce Dickinson que surge entre la niebla con máscara y sombrero, farol en mano. Uno de los clímax del show llegaría con ”Hallowed Be Thy Name”, adornada por una sublime ejecución. Mientras Dickinson interpreta su papel enjaulado al fondo del escenario, el resto toma la primera línea para botar con los suyos. Sin duda no había mejor momento para escuchar por primera vez un esperado “Scream For Me Barcelona”.
Al igual que nuestros protagonistas el tiempo cabalga sin descanso para adentrarnos en la parte final del concierto. “The Number Of The Beast” y “Iron Maiden” sirven para despedir por primera vez al combo con una inmensa figura demoníaca de Eddie presidiendo el escenario. Maiden tira de su vieja formula magistral pero cuando algo funciona, y tan bien, para que cambiar nada.
Enarbolando la Union Jack y su clásica vestimenta de soldado granadero, Dickinson continúa con su demostración vocal en “The Trooper”, con tiempo incluso para batirse en fratricida duelo de espadas con Eddie. El séptimo integrante de la doncella de hierro se vuelve imprescindible en esta parte final del show. El magnífico esgrimista continuaría blandiendo su espada de un lado a otro del escenario en “The Clansman”, uno de los pocos temas de la etapa de Bayley en la banda que aún interpretan en vivo.
Pirotecnia, lluvia de explosiones en el escenario y traca final cual coyote versus correcaminos de la mano del frontman para cerrar con “Run To The Hills” cien minutos de espectáculo sonoro y visual.
Pero había que cerrar el circulo con Barcelona y la primera parte de la gira. El legendario soliloquio de Winston Churchill anticipa “Aces High”, tema que daba el pistoletazo de salida a la gira allá por el 2018 y que ponía el cierre a una noche de himnos y leyenda. Con un legendario Spitfire MK V coronando sus cabezas se despedían dejando la sensación de haber sido testigos de uno de sus mejores pasos por nuestros escenarios. Disfrutemos de ellos, cuando falten no seremos pocos los que les echemos de menos.
Con el fin de llevar a una nueva banda novel al legendario festival alemán Wacken Open Air, se abre el plazo de inscripción a la edición española de la batalla de bandas más prestigiosa del planeta, la W.O.A. Metal Battle. De nuevo serán cuatro semifinales (NORTE, CENTRO, ESTE y SUR) para un total de 40 bandas elegidas, 10 por semifinal, de las que saldrán 2 por sede para un total 8 finalistas.
Los premios serán la actuación el el próximo Wacken Open Air para el campeón y la grabación de un disco en los prestigiosos Estudios Dynamita (Asturias). Las fechas de celebración de las semifinales son las siguientes:
Semifinal NORTE Sábado 25 de marzo. Sede: Puerto de Vega (Asturias) Sala: Unirock
Semifinal ESTE Viernes 31 de marzo / Sábado 1 de abril Sede: Alicante Sala: Babel
Semifinal CENTRO Viernes 14 / Sábado 15 de abril Sede: Madrid Sala: Barracudas
Semifinal SUR Viernes 28 / Sábado 29 de abril Sede: Sevilla Sala: Even
El sábado 27 de mayo tendrá lugar la final en una localización aún por confirmar. Hasta el 31 de diciembre puedes inscribir a tu banda en https://www.metalbattlespain.com/
Vigesimoquinta edición del Concurso de Rock Ciudad de Oviedo, que cambia la gélida Fábrica de Armas de la capital por una modesta carpa sita en los terrenos del parque Campillín, y que ha resultado en una añada menos afín a nuestros intereses que en ocasiones pasadas. De ahí que nuestra presencia en el día más metálico del certamen fuese poco menos que obligada. Reunía el concurso en la noche del viernes a In-Sanity, State of Crime and Science yRitmo Vudú junto a la banda invitada Sôber. Y con verdadera puntualidad británica la cosa se dio más o menos como sigue.
Los renacidos In-Sanity, a quienes habíamos podido ver no hace siquiera un mes (crónica aquí), salieron cuando el reloj marcaba las 20:30 y de nuevo desplegaron el buen heavy / thrash que nos tienen acostumbrados. Cita extraña, como siempre lo son en este tipo de eventos en que la banda aspirante dispone de apenas 20 minutos para intentar agradar a jurado y entretener al público. Un público, por cierto, que animó en buena medida a los avilesinos. Ciertos nervios se derivan precisamente de lo encorsetado del evento pero In-Sanity se fueron con la satisfacción del deber cumplido. Disfrutando de buen sonido, defendieron su terreno ante la siempre complicada tarea de abrir un evento de estas características.
Repetían los chicos de State Of Crime And Science, que ya disputaran la pasada edición sita en la antigua Fábrica de Armas de Oviedo (crónicaaquí), si bien este año no lo iban a tener tan fácil. En gran medida porque el sonido, que sí había respetado a In-Sanity, vino a empañar un set en el que la banda da muestras de seguir evolucionando cara a próximos trabajos de estudio. Tuvieron tiempo para presentar su más reciente “The Rain” y cerrar con una “The Hole” cuando el sonido comenzaba a reconducirse. Tal es así que se podría decir que se fueron cuando mejor nos lo estábamos pasando. Predicciones no nos gusta hacer pero sí que siguen siendo “S.O.C.S.” una banda a la que seguimos bien de cerca.
Con Ritmo Vudú estábamos ante la oferta menos metálica de la noche. La más ajena quizás a una página como ésta. Su “rockpostpunk rarito” como ellos mismos lo llaman, que por actitud recordaba a ratos a aquél espíritu siempre socarrón y maledicente de Ilegales. Si bien ellos lo envuelven de una coraza más enérgica y febril, desde abajo las sensaciones fueron más que buenas. Y es que el público, con nutrida representación de la escena rockera asturiana, se mostró muy receptivo a la añeja propuesta del trío, a lo que ayudó el buen sonido del que gozaron.
El plato fuerte de la noche, la banda invitada Sôber, no defraudó a los suyos. Un público que supo dar calor a la banda madrileña en una fría noche de noviembre. Ya desde la inicial “Mi Heroína” se trasluce un sonido a la altura de las circunstancias. De nuevo con Alberto Seara a los mandos de la nave, el cuarteto volvió sonar como tienen que hacerlo las bandas grandes.
Con una puesta en escena diáfana, vacía de monitores (benditos in ear) y donde los leds forman ya parte indispensable y sin mayores distracciones más allá del propio cuarteto. Sôber vinieron una vez más a demostrar por qué a base de buenos temas y mejores directos son actualmente una de las bandas más queridas dentro de nuestro territorio.
No defraudó un Carlos Escobedo por el que no parece correr el tiempo. El carismático frontman y bajista sigue en plena forma. A la hora de encarar exigentes líneas de voz como “Vulcano” o “Blancanieve” pero también durante la a veces ardua tarea de meterse al público en el bolsillo. Su hermano Jorge y Antonio Bernardini siguen en su papel de buenos guitarras y mejores compañeros de ceremonias. Y tras ellos, la dura y firme pegada de un Manu Reyes que se vaciaría a conciencia una vez más.
Un set más corto que la anterior vez que les pudimos ver en la capital del Principado (crónica aquí) donde desaparece el miniset de baladas de aquella noche. Sí permanece el pequeño medley que viene a resumir lo mejor de aquél ya lejano y seminal “Morfología” de 1999. Y es que parece mentira que hayan pasado casi 23 años.
El final del show materializa una sorpresa final en las figuras de Víctor y Pablo García para que el cierre “Diez Años” brille por todo lo alto. Con solos de cada miembro de la banda, Manu Reyes inclusive, Sôber se van tras hora y tres cuartos en que no hicieron más que contrastar su actual momento dulce. Citando a Dani Sevillano al término del show, “puede que empaten pero nunca pierden”. Damos fe.
Se dio bien esta primera jornada. Por nuestra parte sólo queda desearle suerte a las bandas participantes y mandar afectivos saludos a Jorge López Novales y familia, Dani Sevillano y Ruth Suárez, Pablo Sacht y Pany Álvarez (Argion) y Fernando Casas.
Volvían los escoceses Gun a Gijón y la cita, el pasado martes día ocho en la Sala Acapulco, bien merecía nuestra atención. Que días antes el horario del evento se retrasara sobre el marcado inicialmente no parecía el mejor presagio en cuanto al número de tickets vendidos. Tampoco las reinterpretaciones de clásicos que la banda ha llevado a cabo recientemente auguraban una noche como las de antaño…
… y sin embargo el público respondió y también la banda. Gun, sin más puesta en escena que un sobrio telón de fondo, arrancan a eso de las 21:10 con “She Knows” y todo parece ir sobre ruedas para ellos. Dante Gizzi, que fuera bajista en los tiempos dorados de la banda y ha cogido el testigo como frontman, se entregó sobremanera para defender un setlist bien equilibrado, aunque algo corto.
El público, entregado en todo momento, brindó una buena acogida a otro corte del “Favourite Pleasures” como “Here’s Where I Am”, pero es la clásica “Don’t Say It’s Over” la que pone en ebullición a la Acapulco. Una sala que terminaría patas arriba con la versión de Cameo con la que Gun reventaran las listas de ventas allá por 1994. Celebradísima “Word Up”. No era para menos.
Volveríamos al pasado con “Watching The World Go By” y de nuevo al presente gracias a “Backstreet Brohters”, con Tommy Gentry erigido en el complemento perfecto de Giuliano Gizzi a la guitarra. Aquí la banda se haría grande con sentidas interpretaciones de “Better Days” e “Inside Out”. Pero fue “Steal Your Fire” la que de verdad hizo arder la Acapulco.
Pero como todo ha de tener un final, Gun dibujarían el suyo gracias a una celebradísima “Shame On You” primero y “Fight For Your Right” de los Beastie Boys después y que, nos consta, cogió a más de uno por sorpresa. Nos pareció una fiesta algo breve pero intensa. Gun son una banda ya sólo con los Gizzi como miembros originales pero con un joven y remozado line-up en una forma estupenda. Si pasan por vuestra ciudad, no os los perdáis.
Cierto que en un set corto como fue éste uno siempre echa de menos algún tema que otro. Por otro lado, qué duda cabe de que un martes siempre es más llevadero cuando lo finiquitas con una buena dosis de de hard rock inyectado de nostalgia. Agradecer por tanto a FranelRock Producciones todas las facilidades y mandar saludos a los fotógrafos Sergio Blanco, Nacho Asturias y Jorge López Novales, a Sara Suárez, Victor Vivar, Marco Martínez y a los Leather Boys presentes.
Tras la cancelación de sus fechas en España, los británicos Uriah Heep vuelven a ser noticia, en esta ocasión al desvelar los primeros detalles de su próximo disco. Bajo el título «Chaos & Colour» verá la luz el 27 de enero el que será su 25º álbum de estudio, que será editado a través del sello Silver Lining Music.
01. Save Me Tonight 02. Silver Sunlight 03. Hail The Sunrise 04. Age Of Changes (Bonus edición CD y Digital) 05. Hurricane 06. One Nation, One Sun 07. Golden Light 08. You’ll Never Be Alone 09. Fly Like An Eagle 10. Freedom To Be Free 11. Closer To Your Dreams (Bonus edición CD y Digital) 12. Save Me Tonight (Demo) (Bonus edición Deluxe)
El álbum que cuenta con la producción de Jay Ruston (ANTHRAX, COREY TAYLOR, BLACK STAR RIDERS) y Pieter Rietkerk estrena el videoclip «Save Me Tonight» como primer adelanto de la nueva obra. El documento gráfico es obra de Natalia Jonderko Śmiechowicz y cuenta con la colaboración de Jeff Scott Soto a las voces.
Esta reseña no estaba planeada. Esta reseña, simplemente, surgió. No soy alguien que acostumbre a contar su vida en esta página. Tengo mis redes sociales para tal fin. O me las guardo para mí, que también, así que permitidme que rompa la norma por una vez. Quienes tienen trato cercano conmigo saben que antes de un concierto me gusta hacer los deberes. Por eso cuando se materializó en la agenda el Spooky Fest 2022, con Sandford Music Factory, Green Desert Water y Ritual (tributo a Ghost) en su primera jornada (crónica aquí), recordé aquél estupendo “Opus Eponymous” con el que debutaran en 2010. Tras él vino un “Infestissumam” que nunca me llegó a enganchar, cerrando ahí mi particular idilio con la banda sueca. Por eso cuando supe de la posibilidad de ver a un tributo a la banda de Forge, al menos una o dos escuchas de su último álbum me resultaban imperativas. Irónicamente, por ese camino nunca recto y lleno de recovecos que es la vida misma, Ritual no tocaron ni uno solo de los temas del trabajo protagonista de esta reseña, pero esa es otra historia.
Tobias Forge, esta vez como Papa Emeritus IV, comanda un trabajo donde le acompañan Fredrik Åkesson (Opeth, Biff Byford) en guitarras, Martin Hederos en piano y órgano, Hux Nettermalm en baterías y un coro integrado una docena de gargantas. Producido como viene siendo habitual por Klas Åhlund y mezclado por Andy Wallace (Dream Theater, Slayer, Gojira, Rush…), se empaqueta bajo otro espectacular arte del polaco Zbigniew Bielak (Imperial Triumphant, Behemoth, Gorguts, Darkthrone…). “Impera” vio la luz allá por el mes de marzo vía Loma Vista Recordings.
Me gusta cómo la calma de la introducción “Imperium” magnifica el impacto de una “Kaisarion” donde pronto encuentro uno de los estribillos más redondos, exuberantes y gancheros de todo 2022. Y os garantizo que no he escuchado pocos. Rodeando a esa exuberancia, surge un corte hábil, lleno de bifurcaciones, tejido con verdadera atención al detalle. Incluso creo adivinar un indisimulado guiño a los Rush más luminosos durante el puente. Magnífica. Como dirían mis compis de Piratas de Libertalia, “así se empieza un disco”. Dupla encargada de abrir los conciertos de la actual gira y clásico instantáneo de pleno derecho.
Otra que no falta en su actual tour es esta “Spillways” donde, de nuevo, Forge vuelve a tramar otro estribillo para el recuerdo. En conjunto no me engancha en la forma en que lo hizo “Kaisarion”. Claro que pocos temas paridos en el actual 2022 me han impactado de la forma tan particular en que lo hizo aquél. La banda, o en especial Åkesson, tiene algo más de espacio ahora para desarrollar su amplia gama de habilidades, sonando más luminoso que nunca durante el epílogo incluso. Se me hace algo corta pero ni mucho menos la considero fallida.
“Call Me Little Sunshine” la conocimos allá por el mes de enero. Decisión pienso que algo arriesgada pues se apoya, en gran medida, en uno de esos estribillo de mecha larga. De los que ni mucho menos entrarán a la primera. Lo cual, en estos tiempos dominados por el impacto inmediato, no deja de sorprender. Puedo entender la decisión por parte de la discográfica, o del propio Papa, por cómo se trata de un medio tiempo menos… invasivo que piezas más vibrantes dentro de “Impera”. Quiero pensar que el mercado manda pero una cosa es cierta: aunque su mecha no sea corta, termina por enganchar. En mi caso al menos.
Entiendo mejor la elección de una “Hunter’s Moon” que recupera aquella vibración más cercana al hard rock con la que se iniciase el álbum. Aunque si algo predomina en este quinto corte son las hábiles teclas de Hederos. Otra entrega vistosa en cuanto a desarrollos técnicos, por momentos algo sobreproducida y que bien merecía algo más de espacio. Me funciona y al mismo tiempo pienso que le pesa su propia condición de single adelanto.
Extrañas las estrofas de esta “Watcher In The Sky” con ese aire mecánico, casi marcial, que vienen a refractar con cualquier cosa oída antes (y después) dentro de este “Impera”. Por momentos un corte que pareciera dispuesto a mayor gloria de Fredrik Åkesson, Forge traza en él una escritura en un punto algo incierto entre lo diáfano y lo imprevisible. No porta el mejor de los estribillos. Tampoco la peor de las gramáticas y me engancha solo a veces.
“Dominion” es la segunda de las instrumentales de este quinto álbum de los suecos, que nos lleva directamente hasta el tema más marcadamente extraño del mismo, que no es otro que “Twenties” y su desatado pulso teatral. Cinemático incluso. Fácilmente reconocible por su pesadez, también por esas voces más oscuras de Forge durante estrofas. Si hay un nombre que sobrevuela mi subconsciente siempre que alcanzo esta octava entrega, ese es el del Devin Townsend. En especial el que ha entregado discos como “Deconstruction” o “Empath”. A día de hoy creo que no termina de funcionar.
Todo sea dicho, esa extrañeza tan marcada de “Twenties” magnifica, y no poco, el impacto de esta “Darkness At The Heart Of My Love”. Tobias Forge saca a relucir a los Ghost más ochenteros, también más grandilocuentes para una balada/medio tiempo que, prejuicios al margen, borra todo rastro de duda. Un corte que me lleva a pensar si, ahora mismo, hay en suelo europeo un creador de estribillos en mejor forma que el autodenominado Papa Emeritus IV. Sí, el epílogo puede pecar de pomposo, de engolado, pero con cada escucha no puedo dejar de preguntarme cómo de bien tiene que funcionar esto en un pabellón lleno de fieles hasta la bandera.
Se suceden los cortes extensos en este tercio final del álbum. “Griftwood”, que por momentos parece un homenaje velado a la figura de Van Halen, escucha el riff del prólogo y atrévete a llevarme la contraria, y que en cualquier caso le sirve de nuevo a Forge para sacar músculo en tareas puramente creativas. Hasta para que su escondido bajo irrumpa de tanto en cuanto en la mezcla. Es pop. Es hard rock. Es muchas cosas. Y lo mejor es que funciona
Pero, claro, todo tiene un final. La brevísima instrumental “Bite Of Passage” se encarga de llevarnos al cierre “Respite On The Spitalfields” con elegancia y buen pie. En el prólogo surgen pronto unos Ghost que intiman con tonos más propios del rock alternativo. De forma leve, cierto, pero sin que la entonación de Forge deje resquicio alguno a la duda. De ahí que el gran contraste que se produce con unos estribillos más enraizados en las fuertes pulsiones hard del álbum. Eso por no hablar de ese puente a lo “Still Of The Night” de Whitesnake donde parece que vaya a irrumpir el mismísimo Coverdale de un momento a otro. Tal vez un testamento de lo que esta banda es capaz cuando se desliga de ciertas ataduras comerciales que, no dudo, impulsan según qué ideas aparecidas a lo largo y ancho de estos doce cortes. Fantástico cierre.
Salvo detalles muy puntuales me parece un disco estupendo. Seguiré echando de menos, sí, aquellos Ghost más ocultistas y graves del “Opus Eponymous”, pero tampoco seré quien desprecie a alguien capaz de trazar cortes como la final “Respite On The Spitalfields” y no digamos ya “Kaisarion”. Entre medias de estas dos piezas bullen decenas de ideas. Algunas me enganchan más (“Darkness At The Heart Of My Love”) y otras no tanto (“Twenties”) pero, en líneas generales, es un disco que difícilmente descabalgo del notable. Que, siendo como es, en definitiva, un producto pensado y construido para agradar a una audiencia lo más grande posible, me resulta una empresa de un mérito terrible.