La gijonesa Sala Ángeles y Demonios sigue completando su programación orientada al metal con la confirmación de una nueva batería de conciertos para los próximos meses. Tras el anuncio del paso del combo groove madrileño Southgate, la impactante puesta en escena de los vascos Elizabeltz y la celebración de la segunda entrega del Spooky Fest, nos presentan un mes de octubre de locura.
La formación thrash / groove pamplonesa The Blackening presentará el sábado 15 de octubre su nuevo disco de estudio «Stultifera (Heaven Of Madness)» publicado el pasado mes de mayo. Completan el cartel unos viejos conocidos de este medio como son Brutalfly y el combo hardcore Jeremías El Babuino. Entrada única en taquilla 12 euros.
Aneuma realizará su presentación oficial en vivo el sábado 29 de octubre. Se cerrará así un mes frenético con un concierto que contará como invitados con la joven formación metalcore Where The Waves Are Born y los madrileños Havenlost. Entradas online disponibles a través de Entradium.
A través del siguiente comunicado se presenta en sociedad Delalma, formación liderada por el guitarrista Manuel Seoane (Mägo De Oz, Ars Amandi, Burning Kingdom…) que cuenta con Manuel Ramil (Mägo de Oz, Adventus, Warcry, Avalanch, Sauze…) a los teclados, Jesús Cámara (Death & Legacy) al bajo, David Lande (Celtian) a la batería y la recuperación para la música de Ramón Lage a la voz tras una década de inactividad, salvo colaboraciones puntuales (Gräce, Ixo Rai).
Buenas, somos DELALMA. Muchos de vosotros ya conocéis de dónde provenimos alguno de nosotros; sin embargo Ramón Lage, Manuel Seoane, Manuel Ramil, Jesús Cámara y David Lande hemos decidido unir fuerzas y crear esta banda que, tras mucho tiempo y esfuerzo, hoy ve la luz.
Supone el regreso en activo, después de 10 años, de Ramón Lage. Su carisma y su voz supuso un antes y un después en la manera de entender y transmitir, como nadie, las letras y los sentimientos de grandísimas canciones que forman parte ya de la memoria colectiva de la música en este país. Un referente en el escenario, por su pasión y entrega. Una firma en nombre propio.
Nos sentimos realmente honrados e ilusionados de poder compartir esta noticia con todos vosotros. En las sucesivas semanas os iremos proporcionando toda la info relacionada con la fecha de salida de nuestro primer trabajo, el cual ya está grabado, portada, adelantos, idea conceptual, videoclips y gira de presentación, la cual será perfectamente compatible con las agendas de las respectivas bandas en las que ya tenemos la fortuna de trabajar.
Sin más, deseamos haceros partícipes de esta aventura que hoy comienza. Recibid un fuerte abrazo de DELALMA.
A la espera del lanzamiento de su primer sencillo promocional podemos adelantar que el debut de Delalma será una opera rock que ha sido grabada en los estudios Tercera Planta con Manuel Ramil a los controles.
Los ovetenses Green Desert Water serán el punto focal en la jornada de viernes. Su potente stoner rock y un fantástico nuevo disco como es «BlackHarvest» (reseña aquí) son atractivos más que suficiente para la llamada a filas. Una velada a la que hay que sumar las actuaciones del veterano combo grunge gallego Standford Music Factory y Ritual, banda asturiana tributo a Ghost que tan buenas sensaciones nos dejara allá por el 2018 durante su paso por el avilesino The Night Of The Terror Fest.
La noche del sábado 5 de noviembre contará con los hard rockeros extremeños The Buzzos, que defenderán su nuevo disco «XX» (reseña aquí) editado el pasado año a través de Maldito Records. Compartirán escenario con los avilesinos Leather Boys, la que ya es banda residente del Spooky tras su participación en la primera entrega y alternativos andaluces The Tragic Company, en lo que será su primera visita a Asturias, para defender su nuevo disco «Paradox Vol. I» publicado vía Wild Punk Records en mayo del pasado año.
Finalmente la Sala Ángeles y Demonios acogerá el evento. Entradas disponibles a 15 euros/día en venta anticipada y 25 euros el bono para el festival completo.
Hace apenas un mes el propio Fredy Torres nos comentaba que este año si, tendríamos Morgana Fest. Tres años son una autentica eternidad. Quien más, quien menos, ha sufrido en sus carnes la maldita pandemia así que volver a la ovetense plaza del conceyín sería otro paso en busca de la ansiada normalidad. Palabra a la que los últimos tiempos parecen alejar de su significado. De nuevo dentro de la programación de las fiestas patronales orquestada por el consistorio de la capital asturiana, la única representación del metal tendría como protagonistas encima del escenario a Automatic Kafka, Escuela De Odio, Bloodhunter y Leo Jiménez. Bajo el mismo, el buen hacer de Pólvora Producciones encabezado por Dani Dynamita, también al mando del sonido y el cariño que dispensan a público, medios, amigos y colaboradores la dupla formada por Fredy y Sonia.
Marca de la casa el exquisito respeto a los horarios cuando suena por megafonía la sintonía de apertura del programa radiofónico del que el festival toma el nombre sale a escena el carismático comunicador para dar la bienvenida al aún escaso público presente. El recuerdo a Belén Pardo, razón de ser de este humilde medio y José González Roces, añorado fotógrafo de la escena musical asturiana, ponen la nota emotiva al pistoletazo de salida de la cuarta entrega del Morgana.
Se encargaban de abrir fuego Automatic Kafka, joven formación pero con mucha experiencia y tablas entre sus componentes. Presentarían su gran álbum debut “Metamorphosis” (reseña aquí) editado a finales del 2020 con una solidez y aplomo que dejó el incidente provocado por la correa del bajo de Dann Margo en mera anécdota. Su sonido bebe de bandas muy reconocibles de la escena grunge de los 90 y lo desarrollan con elegancia y buenos temas como “Streets Of Universe” o “Wanted Fame”. Fab Martorano es infalible a la voz y la dupla de guitarras formada por Rud Trelles y Bronco Lee derrocha clase ante una audiencia que llegaba con cuentagotas. Cumplían con creces la poco reconocida labor de apertura y damos fe que ganando un buen puñado de fieles a su causa.
Obligada puesta a punto de escenario para dar paso a los combativos Escuela de Odio. Mucho han cambiado las cosas para los de la cuenca del Nalón desde sus inicios hace ya 28 años. Aquel trio formado por Pirri, Iván Morales y Rubén que abrazaba el hardcore más punk como bandera hoy día, inevitables cambios de formación mediante, son un quinteto referencia del estilo en Asturias, a nivel estatal e idolatrados en latinoamérica. Su concierto no dio respiro, su actual alineación tiene una pegada incontestable. Han dado un toque de metal a su sonido pero la esencia sigue intacta y más cuando se mantienen en el repertorio temas como “Diferencia”, “Medio Ambiente” o “Estúpida Tradición”. Agradecimientos a organización, técnicos y público, notable aumento del mismo durante su actuación, como antesala a sorprender a la audiencia con uno de los himnos de Kortatu como es “Zu Atrapatu Arte”. Apenas una hora para poner el listón en lo más alto con “Asturies Arde” y dejar claro que no sería fácil superar su entrega y solidez sobre las tablas.
El metal extremo tenía su cuota de protagonismo en el festival con los gallegos Bloodhunter. La banda presentaba por segunda vez en la capital del Principado su nuevo disco “Knowledge Was The Price«, esta vez con la novedad deFabs Tejada (Sexplosion, Infernoise) quien se hacía cargo del bajo en sustitución de Daniel Luces. Con su arribada se aprecia un rejuvenecimiento entre los habitantes de las primeras filas, lo que siempre es motivo de alegría por estos lares. Una hiperactiva Diva Satánica es claramente el punto focal de una formación bien empastada que no dio tregua de principio a fin, pese a sus nuevas circunstancias. Punto álgido del show sería el paseo entre el público de la dupla de guitarras formada por Dani Arcos y G. Starless durante “The Eye Of The Serpent”. Tercera banda al rincón de triunfadores del festival.
Posiblemente en el punto álgido de audiencia del festival volvía Fredy Torres al escenario para solicitar otro merecido aplauso para Automatic Kafka y Escuela de Odio, agradecer la presencia a los asistentes, a la concejalía e interrogar a los congregados por una próxima edición del Morgana Fest.
Leo Jiménez pondría un gran broche final a la velada. Pese a no arrancar con buen pie por problemas técnicos que demoraron unos minutos su descarga, el resultado final fue más que notable. Un arranque progresivo, la experiencia es la mejor consejera y nadie conoce sus capacidades como uno mismo, haría que Leo realizase un show de menos a más intensidad. Gran punto a su favor saber lidiar con esos problemas crónicos en la voz que una vez alcanzada la velocidad de crucero nadie podría sospechar. Despacharía temas de su etapa como solista y 037 pese a la insistencia de un fan en que interpretara “Hijo De La Luna”. Tal fue su perseverancia que La Bestia acabaría por mandar callar al interesado dando pie a la perplejidad de unos, las risas de otros, incluido el propio Leo y la indignación de otra parte de la audiencia. Tras dicho anecdótico episodio las aguas volvían a su cauce con un “Mesías” interpretado a dúo con Korpa (Fuck Divison, Minos, Rabia Pérez) o la sorpresiva “Ballena Negra” con la suma de Diva Satánica como tercera voz. Se completaba así el póquer de ganadores de la noche con otro show que dejaría a público y banda más que satisfechos.
Se cerraba así una noche emotiva, por el regreso, por los recuerdos y por un futuro con más luces que sombras que nos lleve a comprobar que el Morgana se convierte en cita habitual en la programación musical de la ciudad. La lucha y los pasos van en buena dirección.
Tercera apuesta para la agrupación avant-garde Zeal & Ardor. Formados originariamente por el poliédrico músico de origen suizo Manuel Gagneux, a este tercer trabajo que hoy nos ocupa le preceden los largos “Devil Is Fine” (2016) y “Stranger Fruit” (2018), además del Ep “Wake Of A Nation” (2020). El line-up de Zeal & Ardor, nacidos como one man band en 2013, se completa a día de hoy con los músicos Denis Wagner y Marc Obrist (coros), Lukas Kurman (bajo), Tiziano Volante (guitarras) y Marco Von Allmen (batería y fotos). Will Putney se encargó de mezclas y master, Noé Herrmann del diseño artístico, Nico Charon de las ilustraciones y, al igual que sus dos anteriores largos, MVKA Records lo puso en las tiendas, si es que queda alguna.
La triplemente homónima “Zeal & Ardor” inaugura esta tercera obra de la rupturista banda suiza. Sintes opulentos que recuerdan, aunque sea de forma vaga, al excepcional score del tristemente desaparecido Jóhann Jóhannsson para la estupenda “Arrival” del director canadiense Denis Villeneuve. Esa opulencia sintética acompaña a unas voces limpias en un arranque servicial a la hora de poner sobreaviso al oyente de lo que está por venir. Y lo que acude a la llamada es una “Run” que da la bienvenida a unas guitarras movidas, en gran medida, sobre riffs minimalistas y melodías reverberadas casi hasta el extremo. Y en contraposición, estribillos de una pesadez inusitada, donde las voces aparecen envueltas en un tratamiento que me recuerda a los Shining de aquél fantástico “Blackjazz” de 2010. Un arranque intrísisecamente zeal&ardoriano.
“Death To The Holy” entronca en gran medida con obras anteriores de Z&A en esa fusión entre blues negro y agresivas colisiones de metal armado y poderoso. Las transiciones aquí resultan algo más naturales que en obras anteriores de Gagneux, perdiendo en frescura aquello que ganan en solidez. Lástima esos apenas tres minutos que marca en el reloj pero nunca ha sido ésta una banda que se distinga por los grandes desarrollos en cualquier caso.
“Emersion” obvia las influencias negras, decantándose por un curioso, llamativo y por momentos visceral choque entre el post-rock más decorativo y el blackgaze más gritón. Típico corte bifocal de la banda ante el cual no caben reacciones veladas. Lo amas o lo odias, no cabe término medio. Preciosa outro final al piano.
Ojo con “Golden Liar”, una de las entregas más llamativas del largo. Un prólogo que por momentos parece teñirse de country, arreglado a la manera del mejor western clásico, pone una pica más en el vasto registro influencial del álbum. Un crescendo bien construido en líneas generales, si bien yendo al detalle me resulta un tanto brusca en su trazo final. Más que curiosa de todas formas.
“Erase” resultará, dentro de lo que cabe, una propuesta mucho más convencional. Merodeando el metal progresivo, deja alguno de los riffs más llamativos de todo el disco además de un más que interesante doble juego vocal. En el tranquilo puente irrumpen tonos que, voces rasgadas al margen. me retrotraen inmediatamente a los Pain Of Salvation más recientes e imaginativos. Menos arriesgada y atrevida que buena parte de sus compañeras, intuyo que más del gusto de la mayoría. Si la hubiera.
Aquí se suceden dos cortes rácanos en duración, que no en influencias. El primero es este extraño “Bow”, donde conviven por igual el soul más clásico y el industrial menos amable en otra de esas mezclas a priori imposibles que no dejarán indiferente a nadie. “Feed The Machine”, inspirada por Ministry en palabras del propio Gagneux, enfrenta sonoridades en efecto propias de la banda de Al Jourgensen con voces que podrías haber oído en el primer melodrama esclavista que se te pase por la cabeza. Violenta y desencadenada, tanto por la rabia desprendida de sus partes más metálicas como por los nada complacientes cambios de rumbo que la definen. Todo en poco más de dos minutos y medio.
Congenio menos con una “I Caught You” quizá por la forma en que abraza un convencionalismo mucho más formal. Por contra, quienes necesiten resuello tras varias entregas desbocadas en cuanto a la recolecta de influencias, les resultará merecido respiro esta desenfadada oda al nu-metal más casual. Que de todo habrá.
“Church Burns” reincide en esa línea más metálica, teñida en este caso de voces cercanas al gospel, redirigiendo el disco hacia su habitual y preponderante molinillo de influencias, de lo que resulta un tema ganador en este caso por lo cuidado de su escritura y lo interesante de su desarrollo técnico. No puedo ser el único que encuentra aquí sonidos cercanos, por no decir propios, de Tom Morello. Estupenda.
“Götterdämmerung” esconde por igual tonos tranquilos propios de los Tool más leves junto a un metal pesado, casi monocorde, sobre el que Gagneux es capaz de llevar su registro hasta sus últimas consecuencias. El suizo grita, se retuerce y se tranquiliza con una cintura capaz de sorprender al más pintado. Por impredecible otra de mis favoritas.
“J-M-B”. acrónimo de jazz, metal, blues, vuelve a rimar con la banda de Jørgen Munkeby, palideciendo en gran medida por lo escaso de su desarrollo. Lástima porque su baile tonal tiene poca rima dentro del álbum y está llevada a término con llamativo brío técnico. El final en cualquier caso es para otro acrónimo, este “A-H-I-L” (All Hope Is Lost) de nuevo con los sintetizadores tomando el mando de las operaciones como ya lo hicieran al comienzo. Cierre conciso y negruzco.
No me duelen prendas en afirmar que soy aún un rookie en lo que a Zeal & Ardor se refiere. Que nos llegó el disco y uno tuvo que ponerse al día en menos tiempo del que sería deseable y, por ahí, que mi visión de la banda, a día de hoy, se vea desprovista del habitual desgaste que proporcionan el paso del tiempo y las escuchas. En cualquier caso, los grandes tropos de la banda suiza permean su disco homónimo con la fiereza de siempre. Una fiereza que se manifiesta igualmente a la hora de atreverse a plasmar unos cruces genéricos imposibles, del todo antinaturales, y otras en su ya habitual paseo por los caminos más extremos del metal contemporáneo: black e industrial pero también groove, incluso trazas de nu-metal coexistiendo junto a tonos gospel, música negra, sintetizadores opulentos o incluso porciones de post-rock o progresivo. Todo con una naturalidad que asusta. Y pese a que la banda empieza a parecer un tanto presa de su propio ideario policromático, de momento hay razones más que de sobra para seguir creyendo en el curioso credo de estos Zeal & Ardor.
El batería asturiano afincado en Madrid Alex Prados es oficialmente nuevo componente de los veteranos Bella Bestia.
El langreano que ha formado parte en los últimos tiempos de Inntermezzo y Vendaval refuerza la nueva alineación de unos renovados Bella Bestia a los que llegaba el pasado año Fran Vázquez (Cherokee, Nova Era, Katie King) para hacerse cargo de las voces. La banda ha confirmado nuevas fechas de su gira 40 aniversario con parada en Asturias el próximo viernes 23 de septiembre.
Ep de vuelta para estos metaleros alternativos de Brutal Thin. A día de escribirse estas líneas componen la banda algecireña David Martinez “Guachi” y Marcos Márquez (guitarras), Manuel Plaza “Ditto” (batería), Andrés Trujillo “Whatever” (bajo) y Víctor Sánchez (voz). Autoproducido, mezclado y masterizado por la propia banda y adornado por el arte de Luis Mendoza, “Hacia Donde Nos Lleven Los Demonios” promete cuatro temas donde “experimentan nuevos sonidos y texturas, pero con su sello personal, marca de la casa”. En la calle desde el trece de mayo.
Sólido el riff que alimenta el prólogo de una “Genesis” que destapará la cara más descarnada de los algecireños toda vez irrumpan las estrofas. Firme “Ditto” tras la batería mientras Sánchez amplía su registro en unos igualmente rabiosos estribillos. Buenos cambios de ritmo aún siendo como es un corte entregado, como digo, a los Brutal Thin más zapatilleros. Un solo reverberante durante el puente central termina por rematar este buen inicio de Ep.
“Purgatorio” por su parte parece tener impulsos más melódicos. Se manifiestan de manera pronunciada ya en el riff de entrada y terminan por consolidarse en unas primeras líneas de voz con Sánchez en unos curiosos tonos limpios. El contraste que éstos producen con los áridos estribillos será uno de los mayores puntos de interés de este “Purgatorio”. El otro es ese puente central donde creo divisar ciertos aires a los Nine Inch Nails de Trent Reznor y Atticus Ross. No puedo decir que me llame la atención por su trazo, estructuras sencillas al fin y al cabo, pero sí por ese tono marcadamente más oscuro que entrega. Satisfactoria.
“Más Sabe El Diablo…”, sin embargo, parece querer entroncar con el hard rock de corte más contemporáneo. Al menos hasta que alcanza sus estribillos y Sánchez descerraja sus tonos más agrios en solidaridad con un riff pleno de groove y mala baba. La ganancia en intensidad que experimenta conforme se acerca al epílogo, los buenos adornos que dejan las guitarras aquí y allá y, si hay que buscarle una pega, ese brusco fade out final. Pero un corte curioso y con gancho. Bien planteado y mejor ejecutado. Fácilmente mi favorita de las cuatro.
“Cikatriz” vuelve a poner en primera plana la cara más árida y pesada del quinteto, alternada con pequeños toques electrónicos que terminarán por darle una personalidad más especial a este cierre. Un cierre del que, por otro lado, me atrae más la ejecución y no tanto su estructura, sacrificadas alternancias pasadas en favor de ese tono más agrio y visceral:
Son treinta años ya los que lleva esta gente dando guerra y es grato comprobar cómo parecen seguir tan inquietos como el primer día a la hora de crear. Se palpa en la diversidad que entregan estos cuatro cortes que bien pueden encuadrarse entre el nu-metal y el metalcore y beben de fuentes como el industrial o incluso del hard rock. Ahí está ese tema título como muestra. Una buena manera de mantener viva la llama de los algecireños.
La formación sinfónica italiana Temperance confirma gira por nuestros escenarios para el 2023. Banda invitada de Tarja Turunen en Madrid y Barcelona, de la mano de Kivents cerrará su periplo por España como cabeza de cartel en Vigo, Oviedo, Vitoria-Gasteiz, Zaragoza y Ciudad Real acompañados por los madrileños Synchronical.
El combo afincado en Milán presentará «Diamanti» su nuevo disco de estudio editado por Napalm Records en noviembre del pasado 2021. Por su parte Synchronical defenderá a su vez su último disco hasta la fecha «Forevermore» publicado en octubre del 2019.